Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

jueves, 24 de septiembre de 2015

BARRERA TYSZKA: "NADIE VIVE DE LA LITERATURA EN VENEZUELA"

"Creo que nadie vive de la literatura en Venezuela, ni siquiera un escritor de autoayuda exitoso", afirma el narrador y guionista venezolano Alberto Barrera Tyszka, quien señala que en su país "hay una gran desazón" en medio de "una crisis económica que luce espantosa".
"Algunos se han dedicado al periodismo, a la televisión, la radio, buscando cómo ganarse la vida", dice a dpa el ganador del Premio Herralde de Novela 2006 con "La enfermedad". En una Venezuela "absolutamente dependiente del petróleo", la situación está "muy mal en general", apunta.
El propio Barrera Tyszka, uno de los invitados del festival de literatura Filba Internacional, trabaja desde hace más de 20 años como guionista de telenovelas en diferentes países de América Latina. Se inició cuando lo convocó un amigo que estaba en televisión y, como él no tenía trabajo estable, aceptó. 
"Venía de una sociedad como la venezolana donde hay un 'petroestado', donde lo natural era que los escritores vivieran del Estado, y mi generación y yo queríamos reaccionar frente a eso y queríamos vivir de la escritura como fuera. Tuve un largo aprendizaje a tolerar y entender la televisión, y la telenovela, más".
Barrera Tyszka, autor de la biografía "Hugo Chávez sin uniforme. Una historia personal" junto a la periodista Cristina Marcano, publicó asimismo cuento y poesía. Asegura sentirse cómodo "dentro de la narrativa y la novela. La poesía me parece muy difícil, o al revés, me parece que es muy fácil ser mal poeta".
El escritor nacido en Caracas en 1960, traducido a varios idiomas, terminó una novela que tal vez salga a fin de año y está trabajando en otra. "Creo que muchos narradores venezolanos estamos pensando y viendo si es posible contar algo de lo que nos pasa. Estamos empezando a hacer los primeros ensayos de tener relación un poco con la realidad que vivimos", reflexiona.
"Creo que nos va a costar muchos años. Pero que ciertamente esto tiene que estar en nuestra literatura. Son 16 años de un gobierno nuevamente militar de algo que se autoproclama como revolución y que ha determinado la vida de mucha gente. Se calcula que hay un millón y medio de venezolanos fuera", indica Barrera Tyszka, que publica sus columnas dominicales desde hace casi 20 años en el diario opositor venezolano "El Nacional".
A la pregunta de si cree que las elecciones legislativas en diciembre pueden marcar un punto de inflexión, duda: "Me gustaría que fuera, pero no puedo avizorarlo, no lo sé. En Venezuela desde hace tiempo vivimos como una especie de pre-apocalipsis cotidiano, siempre viene algo donde decimos 'aquí viene el desenlace' y nunca termina el desenlace de pasar, siempre seguimos como en ese mismo precipicio".
Por otra parte, Barrera Tyszka destaca que hace algunos años se vivió una "especie de renovación o de fuerza" de los autores venezolanos. "El control de cambio obligó también a los grupos editoriales grandes, como no podían sacar los dólares, a invertir en Venezuela, y esto estuvo muy bien porque se publicaron muchos autores y además descubrimos que éramos un país lector, (hubo) muchos autores locales que vendieron muchos libros”.
El auge alcanzó a la novela y a obras de periodismo e historia. "Tenía que ver con que los venezolanos queríamos saber qué nos pasaba y posiblemente los periódicos no daban respuestas suficientemente satisfactorias", afirma. "Lo que pasa es que ya cuando entra la crisis inflacionaria todo eso se viene abajo, porque es insostenible, la gente no va a comprar libros ahora".
Mientras, el autor de la novela "Rating" y el volumen de cuentos "Crímenes" se reparte entre sus dos oficios. La televisión clásica no soporta complejidades, en cambio la literatura es el territorio de esa complejidad y la ambigüedad, observa. ¿Cómo se organiza para saltar de una a otra? "Si tengo un proyecto de televisión muy fuerte no me puedo involucrar en otras cosas. Trato de pasar seis o siete meses (con él) y los otros meses termino de escribir mis proyectos literarios".
Respecto de la telenovela, Barrera Tyszka sostiene que en un momento se convirtió "en una marca de América Latina". "Fue incluso nuestra marca unificadora frente a Europa, cuando se volvían locos por 'Cristal' y por una cantidad de telenovelas. La cursilería llegó a ser un producto de exportación de los latinoamericanos. Lo que pasa que ahora producen telenovelas en Croacia, en Turquía. Descubrimos que esa emoción desbordada la puede tener todo el mundo".
Y de la mano de la tecnología se impuso un cambio drástico. En su momento se analizaba que "la televisión era un monstruo poderosísimo que nos alienaba, que reproducía la cultura dominante. Y de repente todo eso se hizo agua". El poder pasó a los televidentes "y ese monstruo se quedó sin ninguna fuerza, porque ahora los usuarios pueden decidir a qué hora ven la televisión, cómo la ven, si la ven con o sin publicidad. Incluso la televisión se va a acabar. La gente que tiene menos de 25 no usa la televisión, sino la pantalla de la computadora".
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lunes, 21 de septiembre de 2015

FESTIVAL LITERARIO FILBA DEBATE MITOS DEL FUTURO EN TRES CIUDADES

Coetzee, invitado estelar del octavo Filba
El festival de literatura Filba Internacional se celebrará en los próximos días nuevamente en Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile, y la reflexión sobre el porvenir cruzará el programa de esta séptima edición, bajo el concepto "Mitos del futuro próximo".
Del 23 al 29 de septiembre el evento nacido en la capital argentina en 2008 reunirá a una veintena de invitados internacionales y más de 100 autores de Argentina, Uruguay y Chile en cerca de 70 actividades como paneles, performances, talleres, lecturas y recitales de poesía.
Entre los invitados internacionales brillarán el Premio Nobel de Literatura sudafricano John Maxwell Coetzee y la neozelandesa Eleanor Catton, joven ganadora del Man Booker Prize en 2013. Las letras sudafricanas estarán representadas asimismo por Ivan Vladislavic y Zoë Wicomb, para debatir qué puntos de encuentro es posible tejer entre Sudáfrica y Sudamérica.
También habrá presencia destacada de escritores de países latinoamericanos, como el venezolano Alberto Barrera Tyzska, el colombiano Andrés Burgos, el costarricense Luis Chaves y el cubano Marcial Gala.
La programación del evento literario anual organizado por la Fundación Filba se desplegará en Buenos Aires del 23 al 27, en Montevideo, del 25 al 26, y en Santiago de Chile, del 26 al 29. A lo largo de estos siete días el eje será "Mitos del futuro próximo", que se inspira en el título de un libro del inglés James Graham Ballard.
"Se produce tanto contenido a lo largo de un encuentro como el Filba que nos pareció importante ordenarlo bajo un eje, darle una forma que luego nos permita aprovecharlo mejor", explicó a dpa la nueva directora del Filba, Gabriela Adamo.
"Estamos inmersos en cambios tan drásticos, sociales, económicos, políticos, ecológicos, que nos pareció que era muy importante aprovechar la variedad y calidad de los autores invitados para preguntarles a ellos cómo ven o cómo intuyen que pueda ser el futuro que ya no está tan lejos", afirmó.
Kohan, a cargo de la apertura
El argentino Martín Kohan abrirá el festival justamente con una relectura de la nueva literatura argentina. Su conferencia inaugural "Desfiguraciones" tendrá lugar el miércoles por la noche en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).
El festival también reflexionará sobre el porvenir a través de discusiones sobre nuevos formatos, encuentros con los autores más jóvenes y charlas sobre géneros como la ciencia ficción. 
Por otra parte, con el objetivo de entablar nuevos diálogos en torno a la idea de una escritura "del sur", el argentino Cristian Alarcón visitará Chile, sus compatriotas Leonardo Oyola y Eduardo Sacheri irán a Uruguay, los uruguayos Daniel Mella y Horacio Cavallo viajarán respectivamente a Argentina y Chile y los chilenos Héctor Hernández Montecinos y Mike Wilson cruzarán los Andes para llegar respectivamente a Uruguay y Argentina.
A Sudamérica arribarán asimismo invitados como los franceses Catherine Millet y David Foenkinos, la danesa Sissel-Jo Gazan, el estadounidense Tao Lin y el editor español Constantino Bértolo.
Adamo, nueva directora del Filba
En referencia a los escritores más jóvenes que participan del Filba, Adamo consideró: "Creo que tenemos un muy buen plantel en ese sentido: el costarricense Luis Chaves, el chileno Mike Wilson y la brasileña Ana Paula Maia pueden darnos grandes sorpresas. (El portugués) Gonçalo Tavares, sin dudas, también".
Y entre los argentinos sub30, "que tienen una mirada totalmente distinta sobre la cultura y la circulación del libro", la directora del Filba señaló a Leonardo Sabbatella, Valeria Tentoni y Martín Zicari.
Además habrá actividades de formato no tradicional como "Lecturas 1 a 1", durante las cuales un autor y una persona del público se encuentran solos a leer, y "Lecturas a Ciegas", en las que los visitantes entrarán a un espacio a oscuras para escuchar un cuento.
Adamo realzó que el festival literario se haga en tres ciudades a la vez, "tratando de crear un programa conjunto, que conjugue lo común y lo diferente". Ese despliegue "implica mirar qué es lo que están haciendo nuestros vecinos, enterarnos de lo que publican y presionar un poco a las editoriales para que importen esos libros o los impriman localmente".
Las expectativas de los organizadores son elevadas: "Sabemos que muchas veces es más fácil enterarse de lo que pasa en Europa que en otro país del continente y nos proponemos firmemente alterar eso". Pero también, añadió Adamo, aspiran a que el Filba sirva "para darle una dimensión literaria a un Cono Sur que, en general, es un proyecto más económico que social".
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jueves, 10 de septiembre de 2015

LOS DIARIOS DE PIGLIA: EL PASADO Y LA MEMORIA EN 327 CUADERNOS

Ricardo Piglia trabajando.
Ricardo Piglia escribe sus míticos diarios desde 1957 y, más de medio siglo después, se transformaron en el registro de una vida. En el documental "327 cuadernos", la cámara del cineasta Andrés Di Tella ilumina la relación del laureado escritor argentino con sus diarios.
Simultáneamente al estreno de la película por estos días en salas argentinas, Anagrama publica "Años de formación", el primero de los tres tomos de "Los diarios de Emilio Renzi", que reúne los años que van de 1957 a 1967. Renzi es nada menos que el álter ego del autor, que aparece y reaparece en sus ficciones.  
Di Tella dice en diálogo con dpa que concibió el documental como "la fábula de un hombre con su memoria, con su pasado. Qué hacemos con nuestros recuerdos es un poco de qué se trata la fábula. Y lo que hacemos es transformarlos, ordenarlos para darles un sentido, que es un poco el sentido que puede llegar a tener nuestra vida".
En el comienzo de "327 cuadernos", Piglia (Adrogué, 1940) evoca el escape de su familia de ese suburbio de Buenos Aires a Mar del Plata, ya que su padre era perseguido por su ideología peronista. "Viví ese viaje como un destierro, no quería irme del lugar donde había nacido. No podía concebir que se pudiera vivir en otro lado, y de hecho después no me ha importado nunca el lugar donde he vivido", recuerda el autor de "Respiración artificial" y "Plata quemada".
Por entonces, a sus 16 años y "en medio de la desbandada, en una de las habitaciones desmanteladas de la casa, empecé a escribir un diario", rememora. "Así empecé y todavía hoy sigo escribiendo ese diario. Muchas cosas cambiaron desde entonces, pero me mantuve fiel a esa manía", revela el ganador del Premio Rómulo Gallegos y recientemente del Formentor, cuyos diarios siempre alimentaron sus ficciones.
El proyecto del film tuvo sus inicios cuando el documentalista argentino coincidió con Piglia en la estadounidense Universidad de Princeton. "Él justo en ese momento, en octubre de 2012, estaba volviendo para Buenos Aires, había decidido regresar al país después de muchos años. Yo justo me había comprado una cámara y estaba con ganas de hacer una especie de diario fílmico. Y él me contó que estaba con este proyecto de ponerse a leer los diarios, que era algo que él tenía pendiente".
Andrés Di Tella
El autor de "Blanco nocturno" pensó que el documental tal vez le serviría como compromiso para seguir leyendo los diarios. "Porque no es algo fácil afrontar toda una vida ahí registrada con ese testigo incómodo que es el registro de los 327 cuadernos", señala Di Tella, quien ya hizo en 1995 un documental con Piglia sobre Macedonio Fernández y también dirigió entre otros "Montoneros, una historia", "Fotografías" y "Hachazos".
A lo largo del film que tendrá su estreno internacional este mes en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián, Piglia lee, revisa, comenta y se sorprende con sus diarios, de los cuales emergen inesperadamente fotografías, recortes de periódicos y listas.

Di Tella, fundador y primer director del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), indica que en una de las escenas al comienzo de la película Piglia "está efectivamente sacando por primera vez los cuadernos. Después de eso empezó a ordenarlos, porque él los tenía completamente desordenados, inclusive algunos los había perdido. Alguna vez me dijo que había intentado pasar en limpio los primeros".
La película acusa el impacto cuando a Piglia se le declara una enfermedad degenerativa durante el rodaje. "Cuando apareció la enfermedad y supimos de qué se trataba, que tardó un rato, yo pensé que ya no quería seguir filmando eso, porque no era el objetivo, no era una película sobre un hombre enfermo”.
"Pero como Ricardo había seleccionado un montón de textos que él quería leer para la película, insistió en seguir adelante y terminar de leer esos textos y hacer algunas cosas que teníamos pensadas. Y sobre todo el final de la película".
Piglia mirando el documental junto a Di Tella.
"327 cuadernos" tiene dos partes claramente diferenciadas. "La primera es una situación donde se está revisando el pasado y de pronto en la segunda parte sigue esa revisión del pasado, pero de alguna manera irrumpe el presente. Y eso quizá sea inevitable, de alguna forma o de otra es lo que pasa en los documentales", dice Di Tella.
"En este caso pasó de una forma un poco inesperada y brutal. Pero yo rescato realmente el espíritu de Ricardo, cómo afronta sus circunstancias con un espíritu increíble, un humor y también con una productividad impresionante", apunta.
A lo largo de la cinta se muestran descartes de noticieros de época y antiguas películas familiares, en su mayoría anónimas. "La idea es un poco pigliana. Hay una frase que filmé en detalle en un cuaderno donde dice 'la autobiografía como collage (de otras autobiografías)'. La película también es como una cápsula de tiempo de medio siglo de vida argentina", afirma el director.
A Piglia el documental "le gustó muchísimo y se emocionó", cuenta Di Tella, muy satisfecho con algo que el escritor le dijo: "Que sentía que la poética de la película era muy próxima a la poética propia de él".
¿Son realmente 327 cuadernos o se trata más bien de un número al azar? "No lo sé, finalmente", se ríe Di Tella. "Yo asumí que sí. Y le pregunté, '¿pero vos los contaste?' Y él dijo 'no, no'. De hecho los tenía en forma muy desorganizada, en cajas, algunos los tenía allá en Princeton, otros estaban acá en el estudio en Buenos Aires, otros más estaban en la casa del hermano en Mar del Plata".
Pero en el prólogo de "Años de formación", Piglia insiste en señalar que "las notas y las entradas de estos diarios ocupan 327 cuadernos". Tal vez, especula Di Tella, esto se vincule con "el arte de mezclar ficción y realidad en Ricardo; a veces lo que parece mentira es verdad". 
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