Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

viernes, 26 de abril de 2013

COETZEE EXPLORA LOS MECANISMOS DE LA CENSURA DEL APARTHEID


   El Premio Nobel de Literatura sudafricano John Maxwell Coetzee le dio brillo anoche al inicio de la 39 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con una conferencia magistral sobre la censura, durante la cual desgranó su propia experiencia bajo el régimen del apartheid.

   El autor reacio a las entrevistas, uno de los grandes protagonistas del megaevento cultural y editorial que se extiende hasta el 13 de mayo en Buenos Aires, explicó que su pasión por este tema apunta a "lo que subyace a los sistemas de censura, y particularmente lo que impulsa a personas inteligentes, educadas y cultivadas a participar" en este tipo de actividades.

   Coetzee, quien partió en 2002 de Sudáfrica para instalarse en Australia, relató que reaccionó con incredulidad cuando un amigo le contó que allí el Consejo Australiano para las Artes, organismo dependiente del gobierno, ofrecía apoyo financiero para que los artistas, incluyendo a los escritores, pudieran seguir desarrollando su obra.

   "En Sudáfrica el gobierno nunca apoyó a los escritores. El único organismo que alguna vez se creó para escritores tuvo la intención de obstaculizarlos en su trabajo, no de ayudarlos, por eso me sorprendió", señaló en el comienzo de su disertación "Sobre la censura". 

   "En Sudáfrica nos considerábamos afortunados si el gobierno ignoraba lo que estábamos haciendo", evocó el afamado novelista y ensayista (Ciudad del Cabo, 1940), conocido por su hermetismo.

   La censura fue un hecho corriente para los escritores sudafricanos hasta alrededor de 1990, cuando comenzó a desmantelarse la legislación creada bajo el gobierno del apartheid. Bajo dichas normas, para que un libro se pusiera a la venta debía contar con la aprobación de un comité anónimo de censores. 

   "La censura era el telón de fondo sobre el que se movía todo artista sudafricano: novelistas, dramaturgos, poetas, cineastas", indicó durante la lectura en inglés, con traducción simultánea para una sala colmada en el predio de la Rural, en el barrio de Palermo.

   Coetzee desarrolló un interés por la censura como fenómeno histórico general y escribió un ensayo que se publicó en Estados Unidos bajo el título "Giving Offense" ("Contra la censura"). "Allí me refería a los efectos de la censura no sólo en Sudáfrica, sino también en la entonces Unión Soviética y en Europa del Este".

   Pero su pasión por el tema resurgió cuando recientemente apareció un libro sobre el sistema de censura sudafricano llamado "The Literature Police", de Peter McDonald.

   Grande fue la sorpresa de Coetzee cuando le ofrecieron acceder a los reportes de los censores sobre tres de sus novelas: "En medio de ninguna parte" (1977), "Esperando a los bárbaros" (1980) y "Vida y época de Michael K" (1983). 

   "Los tres libros en su momento pasaron por el examen y fueron autorizados para su venta en librerías. Ninguno fue prohibido", explicó el primer autor que ganó dos veces el premio Booker, el más prestigioso de las letras inglesas. 

   A través de los informes, Coetzee conoció mejor los mecanismos de la censura. "Yo había dado por hecho que la documentación interna generada por los censores habría sido destruida durante los últimos días del antiguo régimen, pero me había equivocado. Gran parte había sobrevivido". 

   Desde entonces, el Premio Nobel de Literatura se interesó cada vez más en la identidad de esos censores. Gracias a esos registros descubriría que no se trataba de "burócratas anodinos", sino que algunos eran escritores o profesores universitarios de Ciudad del Cabo.

   "Una consecuencia de esto es que yo diariamente me codeaba con personas que en secreto, al menos para mí, estaban emitiendo juicio  sobre si yo iba a ser autorizado a ser publicado y leído en mi país. Sin divulgar sus identidades burocráticas no les parecía raro mantener relaciones sociales cordiales conmigo y posiblemente con otros escritores", consideró el autor de "Desgracia".

   Los censores pueden ser personas inteligentes "que en sus ratos libres se dedican a censurar, porque les da un ingreso adicional y porque creen en la censura, porque tienen inclinaciones conservadoras y porque se han dicho a sí mismos que si no son ellos los que hacen el trabajo, lo hará algún funcionario estatal incapaz de discernir literatura seria de la comercial".

   "Fui tratado con indulgencia porque un mínimo sector de la población me leería", evaluó. "Los libros que cambian la historia no necesariamente son comprados apenas aparecen y devorados por las masas, que caen de inmediato bajo su influjo y son incitadas a la acción política. Los procesos de la historia son mucho más indirectos y llevan mucho más tiempo, pero eso sería para otra conferencia", advirtió.

   Coetzee analizó con escepticismo que "la verdad es que no existe el progreso cuando se trata de la censura: Llevamos el impulso censor en lo más profundo de nosotros". Y concluyó: "Cuanto más cambian las cosas, más iguales permanecen".

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martes, 23 de abril de 2013

FERIA DEL LIBRO BS. AS. RECIBE A COETZEE Y NOOTEBOOM Y MIRA A ÁMSTERDAM

 La 39 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abre sus puertas al público este jueves, contará con invitados estelares como el Premio Nobel de Literatura sudafricano J.M. Coetzee y el permanente candidato holandés al galardón de la Academia Sueca Cees Nooteboom.

   Asimismo llegarán para participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial entre el 25 de abril y el 13 de mayo los españoles Arturo Pérez-Reverte, Rosa Montero y Javier Cercas, los mexicanos Juan Villoro y Laura Esquivel, el cubano Leonardo Padura, la colombiana Laura Restrepo, el estadounidense John Katzenbach y el italiano Stefanno Benni.

   La gran novedad de la muestra en el predio de la Rural, en el barrio porteño de Palermo, es la participación de Ámsterdam como primera ciudad invitada de honor, que tendrá su espacio propio en el Café Ámsterdam.

 
 Allí la fundación que se dedica a la promoción de la literatura holandesa en el mundo, la Letterenfonds, recreará el espacio íntimo de un café y ofrecerá una selección de los mejores exponentes de las letras neerlandesas. Junto a Nooteboom, estarán Arnon Grunberg, Herman Koch, Maarten Asscher, Gerbrand Bakker, Jan van Mersbergen y Anne Vegter.  

   "Una ciudad invitada de honor abre oportunidades en una doble vía: el público argentino de la feria tiene posibilidad de entrar en contacto con una cultura nueva, desconocida, y la cultura argentina también tiene la posibilidad de ser vista y tomada en cuenta por los otros", consideró la directora de la feria, Gabriela Adamo, en declaraciones a dpa.

   "Este tipo de programas no sólo enriquecen una agenda cultural, sino que además sientan bases para intercambios, traducciones, viajes y lecturas mutuas a lo largo de varios años. En ese sentido, haber empezado con un socio tan profesional como lo es el Letterenfonds nos hace ver de entrada la gran variedad de oportunidades que tenemos entre manos", destacó Adamo.

   La Feria del Libro de Buenos Aires es la más concurrida en el mundo de habla hispana: el año pasado contabilizó 1.250.000 visitantes. Esta verdadera ciudad de libros convocará en más de 45.000 metros cuadrados de exposición a alrededor de 1.500 sellos editoriales y a una veintena de países, entre ellos Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, España, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

   El discurso inaugural estará a cargo del escritor argentino Vicente Battista. Y como es habitual, también tomarán la palabra este jueves autoridades nacionales, de la ciudad y de la entidad organizadora, la Fundación El Libro. Poco después, el Nobel de Literatura 2003 Coetzee le dará brillo a la feria esa misma noche con una conferencia magistral.

   Bajo el lema "Libros como puentes", la muestra desplegará más allá del protagonismo de Amsterdam una grilla de cientos de actos culturales, en los que editoriales locales e internacionales presentarán numerosos títulos y los autores se plegarán al ritual de la firma de libros.

   La feria continuará desarrollando además algunas de sus actividades tradicionales, como el Festival Internacional de Poesía, entre el 3 y el 8 de mayo, con el español Juan Carlos Mestre, el cubano Miguel Angel Barnet Lanza y el palestino Zakaria Mohammed.

   También volverá a celebrarse el Diálogo de Escritores Latinoamericanos, del 2 al 6 de mayo, en la segunda edición porteña del encuentro que pensará América Latina desde su literatura y buscará sobre todo estimular la lectura mutua.

   Entre los autores confirmados para esta cita se cuentan, además de Villoro, la chilena Carla Guelfenbein, el brasileño Milton Hatoum y el puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá, así como el director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) Jaime Abello Banfi.

   Asimismo se sucederán la Noche de la Ciudad, evento para noctámbulos que se celebrará el sábado 27, el Maratón de Lectura, que ofrecerá un domingo de fábulas el 28, y el Encuentro Internacional de Narración Oral, del 3 al 5 de mayo.

   Y por segunda vez el público podrá votar en Internet el Premio del Lector a través de http://dpaq.de/7l2EX. Un jurado de libreros confeccionó la lista de 20 títulos de escritores argentinos publicados en 2012, donde figuran "Entre los indios" de César Aira, "Bahía Blanca" de Martín Kohan, "La fragilidad de los cuerpos" de Sergio Olguín, "Cámara Gesell" de Guillermo Saccomanno y "Mika" de Elsa Osorio. 

   Poco antes de que la megamuestra abra sus puertas a los visitantes, durante tres días tienen su espacio de encuentro los protagonistas de la industria editorial en las Jornadas Profesionales. Reuniones de negocios con la presencia de editores, bibliotecarios y libreros, así como programas de capacitación y actualización forman parte de este espacio de intercambio.

   "Estamos muy entusiasmados y pensamos que va a ser una feria brillante. Hay una cantidad de autores internacionales de muy alta calidad que sin dudas deslumbrará al público, más una serie de actividades nuevas que amplían el panorama", aseguró Adamo. Y concluyó: "Sabemos que vendrán muchos visitantes de Chile, Uruguay y Paraguay y seguimos apostando a ser el encuentro literario más importante en lengua española".


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miércoles, 10 de abril de 2013

BRIZUELA TRAS INUNDACIÓN EN LA PLATA: "TODAVÍA NO HE VUELTO A ESCRIBIR"


El escritor argentino Leopoldo Brizuela, uno de los damnificados por el terrible temporal que asoló  la semana pasada la ciudad de La Plata, no tuvo más opción que tirar parte de su biblioteca luego de que quedara bajo el agua. El ganador del Premio Alfaguara 2012 con su novela "Una misma noche" dice: "Todavía no he vuelto a escribir. Hay mucho que hacer y estamos muy golpeados".

   "Vivo en la vieja casa familiar, de dos plantas, que en algún momento, cuando mis padres fueron ya muy viejos, dividí. La planta baja la ocupan mi madre y una señora que la acompaña. La casa se inundó hasta un metro de altura. Los muebles de mi madre, muchos electrodomésticos, hubo que tirarlos", cuenta en entrevista con dpa. 

   "Una gran parte de mi biblioteca estaba todavía ahí y en el garaje. Tirarla -porque había quedado inutilizada- fue doloroso, por los recuerdos, sobre todo. Por suerte yo estaba en casa, y pude hacer que subieran. Si no habrían muerto. La mayor parte de los muertos son ancianos. Vimos todo desde el balcón, alucinados. Por suerte todas mis cosas, mis papeles, mi archivo, mi computadora, están en la planta alta, así que no perdí nada”. 

   El temporal sin precedentes causó más de medio centenar de muertes en su ciudad natal, ubicada a unos 50 kilómetros al sur de Buenos Aires. "Fue una catástrofe que nunca hubiéramos imaginado posible, y que, incluso mientras ocurría, nos parecía que no podía ir más allá. Mi casa jamás se inundó. Lo cierto es que fue una tormenta como ninguna de que tuviéramos memoria: cuatro horas de lluvia continua, y de lluvia feroz, como en el peor momento de una tormenta". 

   Sin embargo, en un principio, nada hizo prever semejante desenlace, ya que sólo corría agua por la calle, relata Brizuela. "Pero pronto se volvió un río feroz por donde era imposible siquiera intentar caminar. Los autos que pasaban por ahí quedaron varados y no se moverían en doce horas. Frente a mi casa, un autobús lleno de gente pasó la noche, mientras a su alrededor pasaban flotando ramas, árboles, todo tipo de cosas, hasta un auto. Hasta que por fin el río empezó a entrar en las casas, por la puerta, y por los resumideros". 

   "Fue entonces que decidí cortar la luz, subir con mi madre a la planta alta y esperar ahí. En ese momento también se cortaron todos los servicios. Estábamos aislados, ignorantes del drama que se vivía, mucho peor, varias calles más allá, donde ancianos quedaban atrapados en sus casas, y morían ahogados. Mirábamos como hipnotizados, durante toda la noche, correr el agua furiosa."

   Y agradece "que fuera feriado (el 2 de abril) y haber estado en casa; porque a poco de iniciada la tormenta yo no hubiera podido llegar hasta aquí... y de hecho, mucha gente quedó desesperada, intentando entrar en la ciudad o en su barrio, intuyendo lo peor para los suyos y sus casas". 

   Para que se produjera la tragedia, analiza el narrador, poeta y traductor nacido en 1963, que vive en el barrio de Tolosa, "concurrieron varios factores". "Es una época en que, por lo demás, suele haber muchos problemas de desagüe porque la ciudad está llena de árboles y es la época en que se deshojan. La ciudad ha crecido muchísimo, hasta el punto de que alguien como yo ya no reconoce la ciudad de su infancia: eso, sin duda, debe de haber influido".


   "Frente a tal cosa, y por respeto a todo lo que sufrimos, a la magnitud del dolor y de la pérdida, creo necesario decir la verdad pura. Y la verdad es que no entiendo cómo podría haberse vuelto inofensivo a un fenómeno así. Los terremotos de Chile de hace tres años podrían haberse previsto y podrían haberse tomado determinadas medidas. Pero ¿en verdad podría haberse impedido que destruyeran tanto como destruyeron?", se pregunta.

   "Por respeto a lo que nos ocurrió, no quiero hablar de lo que no sé ni entrar en el juego de quienes nos quieren hacer decir solamente lo que conviene a tal o cual factor de poder", afirma el autor de las novelas "Inglaterra. Una fábula" y "Lisboa. Un melodrama".

   "Me resulta verosímil que se hayan autorizado construcciones sólo porque convenían económicamente. Si esto es así, han tenido culpa las sucesivas administraciones; pero me atrevo a decir que ahí el culpable no es tal o cual gobierno, sino el capitalismo salvaje que defiende, en todos los otros terrenos, la oposición", señala Brizuela. 

   "La gente que abomina de este gobierno por defender la intervención del Estado en la economía, de pronto pide ahora que intervenga súbitamente, con una inmediatez y una organización propia de un Estado que no sufrió el desmantelamiento del neoliberalismo en los 90. No es serio, ni creíble". 

   "Quiero decir: las autoridades, muy probablemente, han incurrido por lo menos en negligencia, y debe investigarse todo, y no sólo para que sean depuestas y la reemplace una oposición que hará lo mismo en cuanto aparezcan dos billetes, sino, sobre todo, para que no se repita. En cuanto a las autoridades después de la catástrofe, se han portado muy bien. Estuve gestionando los subsidios, las ayudas, todo lo necesario y me parece un plan excelente", subraya.

   Lentamente, tras la bajada de las aguas, Brizuela volverá a su rutina: "Sí, poco a poco voy a seguir escribiendo". Y adelanta: "Estoy escribiendo una novela".

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martes, 9 de abril de 2013

PAULS EXPLORA IMAGINARIO ECONÓMICO DE LOS 70 EN "HISTORIA DEL DINERO"


El escritor Alan Pauls cierra su trilogía de novelas sobre la década del 70 en Argentina con "Historia del dinero", rastreando en la intimidad de una familia obsesionada por la plata cómo se forjó por entonces el imaginario económico del país.

   Los 70 suelen ser pensados básicamente como años de pasión política. "Pero me parece que la intensidad de esa pasión eclipsó un poco algo que para mí es importante, que es el desarrollo de la imposición de una cierta cultura de vida económica que creo que también sigue pesando hoy", afirma Pauls en entrevista con dpa. 

   "No sólo por la cuestión del dólar que vuelve a resucitar, como ciertos comportamientos económicos muy argentinos, sino que hay todo un imaginario de qué hacer con el dinero, cómo relacionarse con el dinero, que para mí se instala en los años 70 de una manera muy fuerte. Los años 70 no sólo nos enseñaron a veces de la peor manera posible a comportarnos políticamente, sino también a comportarnos económicamente", analiza el narrador y ensayista argentino que ganó proyección internacional con "El pasado" (Premio Herralde 2003). 

   A Pauls le interesaba pensar la "cuestión de intimidad y política" para acometer esta década clave y turbulenta que padeció el horror de la dictadura militar (1976-1983). La trilogía se abrió con "Historia del llanto" (2007) y siguió con "Historia del pelo" (2010). "Sobre todo no quería usar las puertas principales, quería elegir accesos muy oblicuos. Y creo que el llanto, el pelo y el dinero funcionaron como caballitos de Troya", señala.

   "Aún hoy que el dinero se ha virtualizado, desmaterializado y se ha resimbolizado infinitamente, todavía en la Argentina lo único que tiene valor para nosotros es el dinero, la plata, los billetes. Y esa es un poco la dimensión porno que hay para mí en la novela, que se habla todo el tiempo del billete", considera el crítico y periodista nacido en Buenos Aires en 1959.

   El protagonista de "Historia del dinero" (Anagrama) tiene un padre jugador, habitué de casinos y conocedor de las cuevas de la especulación financiera, y una madre que vuelve a casarse y dilapida una herencia. "Son relaciones en las que el dinero funciona un poco como comodín de todo. En los 70 se decía que era el 'equivalente general', lo que puede estar en lugar de cualquier otra cosa, en lugar del afecto, del sexo, del lenguaje".

El hijo observa distante las operaciones clandestinas e inversiones alocadas de sus progenitores. "En general los personajes principales de mis libros son un poco así, son como esa mezcla de discapacitados y prodigios, gente que medio no sirve para nada, pero en esa inservibilidad desarrollan unas capacidades que permiten –espero- entender algo de lo que pasa".

   A Pauls siempre le interesaron los 70 por "su peso histórico y su fuerza de irradiación" y cree que el país sigue flotando un poco en la órbita de esa década. "No sólo porque hay una repatriación evidente del discurso de los años 70, de la actitud de los años 70, de la retórica política de los años 70 a nivel gubernamental, sino también porque muchos de los fenómenos que pasan hoy en la sociedad argentina tienen que ver con conflictos, apuestas, heridas, proyectos, contraproyectos que se pusieron en juego en los años 70. Y además porque para mí la década de los 70 es la de mi formación en todo sentido".

  "El gran género que estalló como único género verdaderamente autorizado para revisitar esa época es el de la crónica periodística, el libro de investigación periodística", indica. "Creo que la literatura tardó mucho en encontrar una perspectiva y no sé tampoco si la encontró en general. Me parece que hay intentos más bien individuales, escritores que tratan de trabajar sobre eso. Supongo que es un baile en el que seguiremos estando por mucho tiempo".

   Entretanto se registra una "cierta lucha generacional alrededor de cuál es la 'buena manera' de contar los años 70". Y entre los enfoques más interesantes, destaca los de "los hijos de los sujetos activos de los años 70, la generación de (la cineasta) Albertina Carri, de (el escritor) Félix Bruzzone". "Lo que es interesante de eso es por un lado cómo reivindican la potencia de un cierto olvido y por otro lado cómo empiezan a convertir los años 70 en objeto de un imaginario que tiene más que ver con el delirio, la risa y con el disparate, que con el tributo a una verdad histórica insoportable". 

   Pauls, traducido a diversas lenguas, también incursionó en el cine como crítico, guionista y más recientemente como actor. "La relación más productiva con el cine siempre fue como crítico. La experiencia de guionista no fue muy afortunada, no creo que sea yo muy buen guionista, y además por una razón generacional quedé en un lugar un poco ingrato, como a mitad de camino entre dos generaciones", traza su balance.

   Meterse en la piel de actor significó "una especie de travesura, algo que hice con mucho placer para directores que me llamaron para actuar. Fue una experiencia muy divertida, supercompleja, me gustó mucho participar fugazmente de ese mundo. Pero no veo para mí un camino de actor, para nada", resume su paso por los sets cinematográficos. 


   Sus ficciones también llegaron a la pantalla grande: "El pasado" fue filmada por el argentino-brasileño Héctor Babenco en 2007, con un elenco encabezado por el mexicano Gael García Bernal, experiencia que no lo dejó del todo satisfecho. "Hubiera preferido que la película fuera más personal, más de Babenco, menos obediente". Y al mismo tiempo rescata: "Tiene algo en el tono que me gustó mucho". 

   Finalizada la trilogía que le llevó seis años, Pauls trabaja en un ensayo biográfico sobre el cineasta chileno Raúl Ruiz, al que califica de perfecto "como libro de cruce". Y adelanta: "Tengo ya planes de una novela, pero por ahora estoy abocado a Ruiz".

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