Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

miércoles, 18 de julio de 2012

LA ÚLTIMA VISITA DE FUENTES A BUENOS AIRES

Fuentes y un adiós a Buenos Aires.

Carlos Fuentes se encargó de que no fuera un primero de mayo más. Era un día fresco, bajo un cielo celeste unánime. El autor de “La región más transparente” estaba de vuelta en Buenos Aires, ciudad que habitó y caminó durante su adolescencia.

Quiso el azar que la capital argentina fuera también el escenario de una de sus últimas apariciones públicas. Se lo vio lleno de vitalidad, enormemente apasionado por la literatura y la política. Incluso habló sobre su propia muerte, que se produjo exactamente catorce días después, pero que nadie siquiera intuyó tan cercana.

La convocatoria al encuentro con la prensa era a las 11 horas en el Hotel Alvear, en el barrio porteño de Recoleta. Nos hizo esperar bastante, alrededor de una hora. Como queriendo anticipar que el momento que seguiría bien valía el tedio. Una docena y media de periodistas y fotógrafos se paraban, tomaban café y volvían a sentarse. Otros leían, miraban sus computadoras portátiles o hablaban por teléfono, echando miradas ansiosas hacia la puerta.

Alrededor de las 12, Fuentes finalmente ingresó con postura elegante y paso resuelto al salón en el primer piso. En compañía de su esposa, vestía un pulóver negro y camisa blanca, con pantalón al tono. Silvia Lemus se acomodó en las sillas del fondo. Él asumió con naturalidad el protagonismo, ocupando el escritorio en el frente.


Un análisis apasionado y lúcido de la realidad.
La sala se ordenó rápidamente y se escucharon las primeras preguntas. El escritor mexicano fue desgranando con pasión y lucidez el abanico de temas que siempre lo desveló. Pasó de la problemática del narcotráfico a las elecciones en México y en Estados Unidos, la fortaleza de las democracias latinoamericanas e incluso la crisis en Europa.

Fuentes, que viajó hasta el sur del continente para dar una concurrida conferencia magistral esa misma noche en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, aprovechó para destacar la vigencia eterna de la novela. "Uno ha visto pasar la prensa, la radio, la televisión, el cine, los medios modernos, y la novela pervive. Porque la novela dice lo que no puede decirse de otra manera".

El escritor con una prestancia que disimulaba sus 83 años reflexionó sobre su vasta obra (“una vez que uno escribe es como si tuviera un hijo, nace y tiene su vida propia”) y dio datos de su nueva novela, “Federico en su balcón”, aún inédita.


"Un amigo incomparable"
Fuentes le dedicó un emotivo recuerdo a Julio Cortázar (“un amigo incomparable”) y se lamentó con sinceridad por el distanciamiento entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez: "Me da mucha pena eso, porque deriva de malos entendidos simplemente".

Analizó el panorama actual de la literatura latinoamericana, tan diferente al del “boom” que lo tuviera entre sus mayores representantes. “En la actualidad hay cientos de escritores y la temática es muy diversa". De vez en cuando, sus ojos marrones se encendían de picardía, como cuando sentenció: el  "boom" "ya no puede volver a existir, a menos que se mueran todos y queden seis".

Relajado y sin rodeos, confesó que releía cada año el Quijote y que aún no había tomado contacto con la obra de Roberto Bolaño. “Espero que se aquieten las aguas un poco para leerlo con tranquilidad", dijo, sin adivinar la jugarreta del destino.

El tiempo -tan remolón antes del ingreso de Fuentes- de repente se había pasado volando. Llevaba casi cuarenta minutos delante del micrófono, atendiendo con inalterable paciencia a todas las preguntas, exponiendo con sabiduría y entusiasmo.

Antes de partir, se prestó todavía al ritual de la firma de libros y de fotos, que también seduce a los periodistas cuando una figura de la talla de Fuentes está tan al alcance, de buen humor y a pocos metros. Atesoro ambos: el libro autografiado de “La gran novela latinoamericana” y la fotografía.

Increíblemente, la última pregunta que contestó fue sobre su muerte. ¿Era verdad que ya tenía un lugar aguardándolo en París? Fuentes lanzó una carcajada breve y respondió con soltura: “Sí, en el cementerio de Montparnasse. Tengo un monumento muy bonito esperándome”.

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miércoles, 4 de julio de 2012

FUENTES REÚNE A SUS COMPAÑEROS DE TRAVESÍA EN SU LIBRO PÓSTUMO "PERSONAS"

Fuentes, gran cronista de su tiempo.
Pablo Neruda y Lázaro Cárdenas. Julio Cortázar y Luis Buñuel. François Mitterrand y Alfonso Reyes. Esta constelación de personalidades se despliega en las páginas del primer libro póstumo de Carlos Fuentes, "Personas".


Cronista de su tiempo que se codeó con eminentes políticos, escritores y periodistas, el gran autor mexicano enhebra semblanzas íntimas y emotivas de sus compañeros de travesía en la obra publicada por Alfaguara a fines de junio. 


A casi dos meses de su muerte, el escritor cosmopolita y viajero incansable seduce con su amena prosa engalanada de anécdotas. Por ejemplo cuando refiere sus peripecias durante la asunción de Mitterrand, o cómo pensó la primera vez que vio a Cortázar que se trataba de un hijo del escritor.


Asimismo revela la composición del "Buñueloni", bebida que Buñuel le ofrecía a Fuentes cuando lo visitaba en su casa en Ciudad de México. "Consiste en mitad ginebra, un cuarto de cárpano y un cuarto de martini dulce", recuerda Fuentes, quien tuvo una relación cercana con el cine, también como guionista.


El cineasta español sentía gran aprecio por su colección de pistolas de los siglos XVII y XVIII. Cuando recibió el León de Oro en Venecia en 1967, le confesó a Fuentes y Juan Goytisolo: "Ahora derretiré el premio para fabricar balas".


Asimismo Fuentes evoca la multitudinaria toma de posesión de su admirado Mitterrand, para la cual cruzó el Atlántico con Arthur Miller, William Styron y Elie Wiesel. En un "caos digno de los Marx", lograron su objetivo siguiendo a la espléndida actriz griega Melina Mercouri, que supo abrirse paso hábilmente entre el gentío. "Detrás de ella cuatro ignorados escritores con impermeables a la Bogart, gafas oscuras y cabezas gachas", se regodea.


Y si la cultura literaria de un presidente francés nunca asombra, lo que sí sorprende "es que un presidente de Estados Unidos lea libros", lanza Fuentes. "Cosa que descubrimos Gabo y yo una noche en Martha's Vineyard, escuchando a Bill Clinton recitar de memoria pasajes enteros de Faulkner, demostrar que había leído el Quijote y por qué Marco Aurelio era su autor de cabecera".


El estadista al que dedica el capítulo final del libro es el general Lázaro Cárdenas, presidente de México entre 1934 y 1940. Fuentes –apasionado por la historia y la política- cuenta que lo trató por primera vez durante una gira por varios estados mexicanos en 1961, aunque sintiera "que lo había conocido desde siempre".


"Las estadísticas demuestran que nunca en nuestra historia, como durante el sexenio cardenista, todas las clases sociales de México crecieron de manera más equilibrada y constante", destaca.




Fuentes evoca su amistad con Neruda y Cortázar,
El ganador del Premio Cervantes considera que aunque Cárdenas cometió errores, algunos atribuibles al tiempo, "luchó contra un peso histórico que otros hubiesen considerado fatal pero que él transformó en base para una libre determinación mexicana".

Y entre sus compañeros de las letras, recuerda que a su viejo cuate Cortázar le debe el impulso inicial de su carrera literaria. "Sin conocernos aún, me mandó la carta más estimulante que recibí al publicar, en 1958, mi primera novela, 'La región más transparente'".


Grande fue la sorpresa para Fuentes en su primer encuentro con el escritor argentino en 1960 en París. Salió a recibirlo "un joven desmelenado, pecoso, lampiño, desgarbado, con pantalones de dril y camisa de manga corta, abierta en el cuello", al que Fuentes le dijo: "Pibe, quiero ver a tu papá". Y a lo que el propio Cortázar replicó: "Soy yo".


"Así nació la leyenda de un Julio Cortázar que era la versión risueña de Dorian Gray", evoca. Y no escatima elogios para su amigo: "Lo llamé un día el Bolívar de la novela latinoamericana. Nos liberó liberándose, con un lenguaje nuevo, airoso, capaz de todas las aventuras".


A Neruda, escribe Fuentes, lo escuchó antes de conocerlo. Fue en una lectura junto al mar chileno, donde "la voz del hombre y la del océano parecía fundirse en una sola, vasta y anónima". "Sin la aventura poética de Neruda, no habría literatura moderna en América Latina. Su enorme alcance se debe a que asumió los riesgos de la impureza de la imperfección y, también, de la banalidad", indica.


Fuentes selló una amistad duradera con el Premio Nobel chileno. "Si sus disputas con los hombres de su generación fueron a menudo amargas, con nosotros, los escritores entonces jóvenes, siempre fue generoso, abierto, inteligente, capaz de diálogo, razón y disensión".


El autor de "Aura" ubica a Alfonso Reyes entre sus mayores influencias. "Todo está en la obra de Reyes, como están Eurípides y Goethe y Mallarmé", apunta. "Don Alfonso, de quien me separaban 40 años, era amigo cercano de mi familia, y me dispensó, desde la niñez, atención y enseñanzas que nunca podré pagar", reconoce.


Por las 259 páginas del libro de memorias también desfilan entre otros la intelectual estadounidense Susan Sontag, el escritor francés André Malraux, la ensayista española María Zambrano, el cardiólogo Ignacio Chávez y el presidente del Grupo Prisa Jesús de Polanco.


En la tapa del libro, los apellidos de cada una de las personas retratadas se forman con los tradicionales cuadraditos amarillos de "scrabble", que se cruzan sobre un fondo verde oscuro. Por ejemplo, Reyes comparte la "ese" con Styron, y Buñuel la "e" con Mitterrand. Una muestra de que Fuentes sigue jugando con las fichas de la literatura.


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miércoles, 27 de junio de 2012

"CARTAS" 4 y 5: CORTÁZAR, EL CRONOPIO "FRANCOTIRADOR" DE LAS LETRAS




Las "Cartas" reúnen más de 1.000
misivas nuevas o inéditas
"Qué buena francotiradora puede ser la literatura", le escribe Julio Cortázar a Eduardo Galeano en 1980 desde Berkeley, en una de las numerosas cartas desconocidas que se publicaron recientemente en Argentina y que verán la luz en los próximos meses en otros países de Latinoamérica y España.

Los tomos 4 y 5 de las "Cartas" (Alfaguara) reúnen la correspondencia de sus últimos años, entre 1969 y 1984, en una versión corregida y aumentada. En esta etapa el escritor argentino que cultivó la subversión del lenguaje abandonó definitivamente "la torre de marfil": "La literatura se ha quedado atrás por el momento, y aunque sé que volverá, no lo veo demasiado próximo".

Su compromiso político lo convierte en un cronopio trotamundos: "Es simplemente esta perra vida con sus Pinochets y sus Videlas, que me arranca de mí mismo y me tiene todo el tiempo en reuniones, viajes, mesas redondas", se resigna.

Cortázar, entre literatura y
compromiso político.
Así, por "razones nada literarias", el autor de "Rayuela" viaja frecuentemente a sus queridas Cuba y Nicaragua y asiste a la toma de mando de Salvador Allende en Chile ("me alegro de haber ido, aunque casi me mataron a fuerza de amor colectivo"). Asimismo asume la tarea de jurado del Tribunal Russell y luego del Tribunal de los Pueblos: "ocho días de escuchar a los testigos del Tribunal Russell me crisparon el estómago y me tensaron los nervios hasta lo insoportable".

Y también por motivos políticos se ve impedido de visitar su país. En 1976, cuando se inicia la feroz dictadura que se extenderá hasta 1983, admite en otra epístola: "La Argentina está cerrada para mí sine die, y por primera vez en mi vida me siento exiliado y me duele".

Los volúmenes 1, 2 y 3, asimismo a cargo de los compiladores Aurora Bernárdez y el filólogo español Carles Álvarez Garriga, salieron a comienzos de año en Argentina. Las "Cartas", con más de mil misivas nuevas que hasta el momento estaban dispersas en distintas publicaciones o bien inéditas, se publicarán en agosto y septiembre en México y en septiembre en España.

A Bernárdez -su primera esposa, con quien siempre mantendrá una relación cercana y se convertirá en su albacea- le escribe en 1972 sobre los trámites de divorcio: "(...) peor sería el sistema de los agravios y los insultos de los divorcios usuales. Es una pesadilla, pero conozco otras peores, y vos también".

Los dos últimos tomos de la correspondencia cortazariana reúnen cartas a colegas como Gabriel García Márquez ("ese cronopio irresistible"), un Mario Vargas Llosa del que se irá distanciando ("Nuestros criterios frente a lo de -el caso del cubano Heberto- Padilla han provocado las consecuencias que conocemos de sobra"), y también Sergio Ramírez, Ariel Dorfman y Osvaldo Soriano.

Cortázar a veces se refugia en su rancho provenzal en Saignon, en busca de la tranquilidad perdida. "Vivo enterrado en una montaña postal, como un personaje de Samuel Beckett", describe con humor. "Sigo tratando de reencontrar el tiempo, mi enemigo máximo", acota.

Parte de su epistolario está destinado a sus editores Mario Muchnik y Guillermo Schavelzon, sus traductores Gregory Rabassa y Laure Guille-Bataillon y su madre María Herminia y su hermana Ofelia. A su progenitora le ruega: "Tenele un poco menos de antipatía a Fidel, que me quiere y me respeta tanto como lo quiero y admiro a él".

"Hace meses y meses que no duermo, que hago mal el amor, que como asquerosos sándwiches en cafés de mala muerte, todo eso entre dos reuniones, un telegrama a algún ministro, un capítulo del 'libro negro' que acabamos de terminar contra la mala junta chilena; y con todo eso ¿cómo querés que me quede tiempo para escribir; no ya literatura, simplemente escribirle a los amigos?", se justifica con el poeta Félix Grande.

Cortázar, feliz de ser cuentista.
En medio de la delicada coyuntura política, Cortázar se alegra de ser cuentista. "Porque los cuentos se presentan en los momentos y lugares más inesperados, uno los escribe en los hoteles o los trenes, y en una de esas tenés un libro".

"Llegará un día, espero, en que pueda volver a los tiempos casi mitológicos en que podía leer, escuchar jazz y escribir a los amigos...", confía en otra misiva. Pero no abandona el enfoque lúdico que también habita sus textos: "ACCIDENTE IDIOTA VERTEBRA DISLOCADA DIEZ DIAS CAMA ASI VIAJAN LOS CRONOPIOS ABRAZOS LUGUBRES JULIO", resume en un telegrama un percance automovilístico.

También despliega ironía hacia la crítica sobre su obra: "Un cronopio siempre conoce a sus reseñadores y les sonríe amplia y amistosamente. Después pone las reseñas en un bonito marco (con vidrio) y las arroja por la ventana. Le encanta el sonido que hacen los marcos cuando se estrellan cinco pisos más abajo".

El desconsuelo se apodera de Cortázar tras la muerte de su segunda esposa Carol Dunlop en 1982. "Vivo como en una pesadilla perpetua, sin comprender, sin aceptar". "Estoy en un pozo negro y sin fondo", se desahoga en cartas inusualmente breves.

Pocas semanas antes de morir y apenas concluida la dictadura militar, concreta su anhelado regreso a la Argentina. "Los porteños me recibieron maravillosamente, con un amor y un entusiasmo que me arrancó lágrimas muchas veces".

En su visita de pocos días encuentra espacio para el análisis político: "Me cansé de decir que no es verdad que estemos en democracia como dice todo el mundo sino que esa democracia hay que ganarla ahora ayudando a (el presidente Raúl) Alfonsín y trabajando duro; de lo contrario los milicos (militares) volverán a salir a la calle en cualquier momento".

Curiosamente, o por el azar que tanto le gustaba, 2014 marcará un siglo del nacimiento de Cortázar en Bruselas y los 30 años de su muerte en París. Tras la publicación de las voluminosas "Cartas", parece improbable el hallazgo de más epístolas. Pero el propio cronopio brinda consuelo: "Mis verdaderas cartas a los lectores son mis libros".


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viernes, 4 de mayo de 2012

FERIA DEL LIBRO DE BS. AS. TRAZA BALANCE POSITIVO Y MIRA HACIA AMSTERDAM


La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se renovará a partir del año próximo y sumará una ciudad invitada, honor que en 2013 reacaerá en Amsterdam, mientras los organizadores ya trazan un balance positivo de la 38 edición que finaliza el lunes.


   Algunas estimaciones de la Fundación El Libro, organizadora del megaevento editorial y cultural, indican que la afluencia de público aumentará este año del tres al cinco por ciento respecto de 2011, mientras los expositores en general se manifiestan "contentos" desde el punto de vista comercial. 


   "Yo soy optimista si mantenemos el mismo público del año pasado", cuando se registró un récord de 1.250.000 visitantes, manifestó hoy la directora de la Feria, Gabriela Adamo, en un encuentro con la prensa.


   Entre otras novedades, se anunció que el año que viene se hará una Cátedra Bolaño en la feria, que además comenzará una semana más tarde. De esta manera, se extenderá del 25 de abril al 13 de mayo, despegándose en el calendario de su hermana de Bogotá y de la cita de Londres. 


   Mientras, en su balance de la actual edición, bajo el lema "Un futuro con libros", con más de 400 expositores y más de 1.300 sellos editoriales representados en 45.000 metros cuadrados en el predio de la Rural, Adamo evaluó: "En cuanto a lo cultural, estamos muy contentos con cómo funcionó la feria este año". 


   "Mantuvo su cualidad de feria masiva con eventos que atrajeron a muchísima gente". Paralelamente, subrayó, se celebraron otras actividades de propuesta más abarcativa, como el Diálogo de Escritores Latinoamericanos, que se planteó como puente para que los escritores compartieran miradas y experiencias sobre sus literaturas, y el Encuentro Internacional, con tres conferencias magistrales sobre la lectura en el siglo XXI.


   Adamo destacó que las mesas del Diálogo generaron "toda una serie de reverberaciones con escritores, editores y gestores culturales de otros países". "Lo que queríamos era poner en marcha ese tipo de circulaciones, ofrecérselas a nuestro público y poner en contacto a nuestros autores con otros autores", analizó.


   La Feria tuvo su acto de inauguración con el escritor Luis Gusmán, donde también salió a debate la situación de la industria editorial, la expropiación de la petrolera YPF a Repsol y el 30 aniversario de la guerra de Malvinas, anticipando una edición marcadamente politizada.


  Desde entonces, hubo numerosos actos en los que el público acompañó masivamente a autores locales y extranjeros. El uruguayo Eduardo Galeano se destacó como el más convocante, mientras que más de 900 escritores cumplieron con el ritual de firmar libros en la feria.


   En tanto, Amsterdam debutará el año que viene como la primera ciudad invitada de honor de la feria, anunció Adamo durante el encuentro con la prensa, en el que también participaron el embajador de Holanda en Argentina, Hein de Vries, así como el ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi, y el presidente de la Fundación El Libro, Gustavo Canevaro. 


   "Nos parece que va a dar aires nuevos a la feria, nuevas maneras de relacionarnos también con la literatura internacional, con la producción editorial del mundo", explicó Adamo.


   La Fundación El Libro cerró un acuerdo con el Letterenfonds holandés, organismo dedicado a la promoción internacional de la literatura holandesa y flamenca, que tendrá a su cargo la organización de un espacio de actividades que llevará el nombre de Amsterdam Café.


   De Vries anticipó que su país traerá "de seis a ocho escritores" a la feria -considerada un importante referente a nivel latinoamericano- y apuntó que se aspira a concretar un año bilateral cultural Amsterdam-Buenos Aires el año próximo.


   "La industria editorial holandesa es muy profesional, tomada como líder por todo el mundo", dijo Adamo. "Para empezar, qué mejor que tener un invitado de alta calidad", añadió.


   El megaevento cultural contó este año con una importante participación latinoamericana, encabezada por el mexicano Carlos Fuentes y Galeano, así como el argentino-canadiense Alberto Manguel, entre otros.


   También dijeron presente en el predio de la Rural autores de otros continentes, como el rumano Norman Manea, el franco-marroquí Daniel Pennac y el israelí David Grossman, mientras que el español Javier Moro presenta esta noche su última novela "El imperio eres tú".


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martes, 1 de mayo de 2012

FUENTES: "A VECES LAS CRISIS AYUDAN A ESCRIBIR MEJOR LITERATURA"




El escritor mexicano Carlos Fuentes, una de las presencias más esperadas en la 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, llegó a la capital argentina con dos nuevas obras bajo el brazo, su habitual pasión por los libros y la convicción de que, en un mundo rápidamente cambiante, "a veces las crisis ayudan a escribir mejor literatura". 


   "Estar en contra es más simpático que estar a favor en la literatura. No hay novelas con gente buena, salvo algunos de Dickens y Don Quijote. Generalmente los malos, los villanos, son los interesantes. Los buenos suelen ser muy aburridos. El mundo, bueno o malo, va a seguir produciendo villanos, y en consecuencia buenos libros", consideró hoy en diálogo con la prensa en Buenos Aires.


   Fuentes confía enormemente en la potencia de la novela. "Uno ha visto pasar la prensa, la radio, la televisión, el cine, los medios modernos, y la novela pervive. Porque la novela dice lo que no puede decirse de otra manera". 


   "'Crimen y castigo' era una noticia breve de la prensa, un crimen que pasó, 'Rojo y negro' también. Pero si se quedan en la pequeña noticia de la prensa, se olvidan, tenían que tener la recreación de un novelista", analizó el escritor, que lanzará en noviembre próximo "Federico en su balcón", inspirado en el filósofo Friedrich Nietzsche.


   El gran narrador mexicano, de 83 años, que este año celebra el medio siglo de "Aura" y "La muerte de Artemio Cruz", aseveró que "una vez que uno escribe es como si tuviera un hijo, nace y tiene su vida propia, recorre su camino y uno ni lo vuelve a leer siquiera".


   La visita de Fuentes, una de las voces más reconocidas de la literatura latinoamericana, coincide con la publicación de su ensayo "La gran novela latinoamericana" y su libro de ficción "Carolina Grau".


   Respecto de "La gran novela latinoamericana", Fuentes aclaró que "no es una enciclopedia, es un libro personal". "Hablo de lo que he leído. No escribo de lo que no he leído. Sé que hay ausencias", reconoció. Es el caso del chileno Roberto Bolaño: "No lo he leído todavía, espero que se aquieten las aguas un poco para leerlo con tranquilidad".


   En el ensayo también manifiesta su decisión de no conocer personalmente al argentino Jorge Luis Borges para quedarse con su literatura. "Sé que Borges era una persona difícil, lo evité en México y lo gocé mucho como escritor y ahí termina el asunto", indicó.


   Fuentes le dedicó un emotivo recuerdo a otro argentino, su amigo Julio Cortázar, cuya obra también desmenuza en su recorrida por la evolución de la novela en Latinoamérica. "Es el hombre más bueno que he conocido. Era un dechado de amistad, de bondad, de furia también contra lo que no le gustaba. Era un amigo incomparable, yo le tengo un cariño inmenso y un respeto como escritor, pero también como ser humano era notable".


   Y evocó que cuando publicó su primera novela, "La región más transparente", la primera carta que recibió fue del autor de "Rayuela". "Tratándome de usted y haciéndome críticas positivas y adversas, dándome consejos, es una carta que conservo. Yo le debo mucho a Cortázar".


   Fuentes definió a "Carolina Grau" como "novela-cuento" o "cuento-novela", cuyo factor de unión es la mujer de enorme poder de metamorfosis. Es la protagonista de ocho cuentos en los que a veces aparece como sirvienta de un restaurante, diosa indígena o mujer de ciencia; "va adoptando una serie de transfiguraciones". 


   El escritor de vasta obra, que cosechó numerosos galardones como el Cervantes y el Príncipe de Asturias, reflexionó asimismo sobre el panorama actual de la literatura latinoamericana, luego del "boom" surgido en los '60 que lo tuvo entre sus grandes exponentes.  


   "Lo que se ha ido extendiendo es la cantidad de escritores que hay en América Latina. El 'boom' éramos diez escritores. En la actualidad hay cientos de escritores y la temática es muy diversa". Asimismo manifestó descreer de que haya temas banales: "No hay tema banal si el escritor es bueno".


   Fuentes desestimó que vuelva a generarse un nuevo "boom". "Ya no puede volver a existir, a menos que se mueran todos y queden seis", bromeó, a la vez que remarcó que el concepto de literatura nacional tiende a desvancerse.


   Consultado acerca de cuándo fue la última reunión tripartita con Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez -enfrentados desde hace décadas-, reconoció entre risas: "hace muchos años". "Me da mucha pena eso, porque deriva de malos entendidos simplemente", opinó.


   Fuentes también transmitió una visión optimista de las democracias latinoamericanas: "Hoy la mayoría de los países latinoamericanos podrían calificarse de países democráticos. Y otros están en evolución, pero muchos de esos países hace 20, 30 años, hubieran apelado al golpe de Estado".


   "Hay una continuidad cultural asombrosa, que no corresponde a la discontinuidad política y económica. El momento en que América Latina una la continuidad cultural a la continuidad política y económica vamos a ser una de las grandes potencias del mundo", advirtió.


   Fuentes contó que está leyendo "Mañana o pasado" de Jorge Castañeda y "Los living" de Martín Caparrós. También relee anualmente "El Quijote", "para mantener viva la lengua y descubrir que un gran libro siempre se lee por primera vez".


   Además se refirió al auge que experimenta la lengua de Cervantes: "Hay una inclinación hacia la lengua española muy grande en todo el mundo, ya es la segunda lengua de Occidente". Y añadió: "El español es hablado por 500 millones de personas, es un bloque muy importante".


   Fuentes pronunciará esta tarde una conferencia magistral en el marco de la multitudinaria feria en el predio de la Rural, que se prolonga hasta el 7 de mayo. 


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sábado, 28 de abril de 2012

FERIA DEL LIBRO DE BS. AS. ABRE DIÁLOGO CON LITERATURA LATINOAMERICANA


El Diálogo de Escritores Latinoamericanos festejó anoche su debut en el marco de la 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, con el objetivo de estimular la literatura desde la frontera norte de México hasta el último extremo de Tierra del Fuego.



   Apenas se levantó el telón salieron a debate las dificultades en
la circulación de libros entre los países de la región, pero también se destacaron algunos avances en este terreno. Con destacada participación de invitados chilenos y mexicanos, el punto de encuentro de autores de diversos puntos de América Latina se extiende hasta el jueves 3.


   La directora de la Feria, Gabriela Adamo, fue directa al grano al inaugurar la cita: "Es una alegría muy especial dar el inicio al primer Diálogo de Escritores Latinoamericanos que tiene la Feria, con la intención de poner todas nuestras ferias de América Latina a

disposición de esta difícil tarea de leernos entre nosotros".

   A veces los escritores latinoamericanos "necesitan hacer largos recorridos a través de España u otros países legitimizadores para que podamos leerlos. Un poco la intención de esto es evitarlo y acortar los caminos y poder discutir entre nosotros", explicó Adamo.



El argentino Oliverio Coelho, quien participó del primer Diálogo en la Feria de Santiago de Chile el año pasado, dijo a dpa que esa experiencia "fue muy útil para conocer corrientes estéticas bastante nuevas para el continente, que muchas veces por políticas editoriales, de mercado, no llegan a nuestro país y a ningún otro país en realidad".


   "Hay una gran desconexión entre los países latinoamericanos, ya que la cabeza de los grupos editoriales está en España en general. Hay como una triangulación indeseada que estos diálogos de alguna manera vienen a emparchar", señaló Coelho, elegido en 2011 por la revista "Granta" como uno de los mejores narradores jóvenes en español.

   Coelho coordinará este sábado "Noche freak: el lugar del terror en la literatura latinoamericana". En total habrá 11 mesas, que se centrarán entre otros en aproximaciones a un cánon, megaciudades y minipueblitos, mitos, violencia y erotismo, política y las
apropiaciones del idioma.


   No es un dato menor que América Latina esté en un momento de ascenso en su protagonismo geopolítico, destacó el argentino Marcelo Cohen en el panel que abrió el Diálogo, "Experiencias de lectura", junto a su compatriota Claudia Piñeiro, el colombiano Tomás González, la mexicana Guadalupe Nettel y el chileno Alejandro Zambra.

   También recordó como a fines de los sesenta América Latina era "exótica y casi inaccesible" desde la Buenos Aires urbana. Pero "empezaron a venir oleadas de Latinoamérica, que llegaban como bombas de estruendo, y una de las primeras fue la aparición en Buenos Aires de 'Cien años de soledad'". "La ciudad estaba invadida del libro y se vendió en poco tiempo de una manera totalmente exorbitante".

   Cohen, escritor y traductor, también planteó que el sistema actual de circulación de libros, al que llamó "radial", "está empezando a quebrarse porque existen las redes, los encuentros internacionales, y los libros llegan a nosotros de maneras azarosas".

   Piñeiro, en tanto, coincidió en que actualmente no hay "bombas de estruendo" en la literatura latinoamericana como la obra cumbre de Gabriel García Márquez. "El acceso a los autores va por otras vías, un poco por la curiosidad de cada uno y el azar", dijo la exitosa autora, y contó las dificultades que experimentó para acceder a las obras de sus compañeros de mesa.

   En ese sentido, recordó que cuando en 2007 se presentó la lista de "39 escritores menores de 39" en Bogotá, apenas conocía a tres. Zambra y Nettel, dos de los integrantes de la nómina, también hicieron su aporte. El autor de "Bonsái" destacó que Buenos Aires y
Ciudad de México tienen "una cierta autonomía editorial" que no logran urbes de otros países latinoamericanos.


   Nettel, por su parte, apuntó que "sobre todo en Argentina hay muchas editoriales pequeñas con muy buenos catálogos y dan ganas de que se distribuyan fuera del país. Encontrar un libro de Cuenco del Plata o de Adriana Hidalgo fuera de Argentina es muy difícil". "Son como los esfuerzos de Sexto Piso, que empieza a distribuir fuera de México, y me da muchísimo gusto".

   Por su parte, Tomás González analizó que en los 60 y 70 tuvo la suerte de formarse como escritor con una gran variedad de modelos. "No me sentía colombiano, sino latinoamericano", contó. Pero luego se produjo la fragmentación de América Latina: "Ha sido dolorosa, porque nos ha alejado a unos de los otros".

   Sin embargo, el escritor de Medellín se mostró optimista: "el péndulo está empezando a moverse en la dirección contraria, es decir vamos otra vez hacia la integración cultural de nuestra entidad latinoamericana".

   Las delegaciones extranjeras más numerosas en el Diálogo son la chilena y la mexicana. Por la nación andina asisten Zambra, Álvaro Bisama, Alejandra Costamagna, Rafael Gumucio, Cynthia Rimsky y Lina Meruane. En tanto, las letras mexicanas son representadas por Nettel, Claudina Domingo, Paulette Jonguitud Acosta, Mónica Nepote, Pablo
Soler Frost y Gabriela Torres Olivares.

   Asismismo participan Enrique Rosas Paravicino (Perú), Carlos Vallejo Moncayo (Ecuador), Ercole Lissardi (Uruguay), Oscar Fariña (Paraguay), Fernando Canedo (Bolivia) y Carlos Cortés (Costa Rica).


   Coelho destacó la importancia de que la Feria abra sus puertas al Diálogo: "Creo que por ahí este año y el año pasado en Chile no percibimos consecuencias directas, a gran escala, pero si esto se sostiene a lo largo del tiempo, creo que va a ser un hito".

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miércoles, 25 de abril de 2012

MANGUEL, LOS LIBROS COMO HOGAR Y LA LECTURA COMO ACTO DE REBELDÍA


El escritor argentino-canadiense Alberto Manguel disfruta de una vida entre libros: en su adolescencia lector para un Jorge Luis Borges ya ciego y actualmente dueño de una gigantesca biblioteca de unos 30.000 volúmenes, sostiene con conocimiento de causa que la lectura "es un acto de rebeldía que no elegimos".

   En una sociedad cuyos valores son "lo rápido, lo superficial, la gratificación instantánea", el acto de leer, "lento, en profundidad, difícil en el mejor de los sentidos, se convierte entonces en subversivo", analiza el autor de ensayos como "Una historia de la lectura" (Premio Médicis), "Leyendo imágenes" y "La biblioteca de noche". 

   "La lectura nos ayuda a oponernos a una cierta estupidez ambiente y a las convenciones que nos convierten en consumidores", opina el también traductor, editor y antólogo. Residente en Mondion, Francia, brindó una conferencia magistral sobre la lectura en el siglo XXI en el Encuentro Internacional que se celebra hasta hoy en la 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

   Manguel, cuya obra fue traducida a más de 30 idiomas, destaca que el poder del lector es extraordinario. "Cada escritor quiere que sus libros sean un clásico, pero el poder de decidir qué es lo que constituye la historia de la literatura es nuestro, de los lectores", explica a dpa. "Jonathan Swift escribe ‘Los viajes de Gulliver’ como una sátira política feroz y nosotros decidimos que es un libro para chicos. Y no puede hacer nada el pobre para decir ‘no me pongan en ese estante’". 

   Al análisis del experto en lectura no escapan los cambios de soporte. "El libro impreso guarda el recuerdo de nuestro uso a través de las manchas, de boletos de tren, de anotaciones. Con el texto electrónico eso es imposible”. 



   "En el libro electrónico no solo ese texto es siempre el mismo para todos, sino que todos los textos son iguales”, por lo que obliga al lector a crear sus propias jerarquías. “Eso puede ser creativo”, matiza. Igualmente Manguel toma partido: "Para mí el objeto libro es necesario, y a mí me gusta más estéticamente, físicamente, que el texto electrónico".

   Manguel narra su invalorable experiencia como lector para Borges en la década del 60, cuando era adolescente: "A esa edad si a uno le impresiona alguien no lo dice. Entonces yo le estaba haciendo un favor a un viejito ciego", recuerda risueño. "Fue mucho tiempo después que me di cuenta que tuve ese enorme privilegio de durante años escuchar comentar la lectura a una de las mentes más extraordinarias del siglo XX", afirma. 

   "Lo que más me dejaron esas lecturas fueron justamente esos comentarios, saber que la escritura es una técnica. No se inventaban frases o historias sin reflexionar". Evoca al autor de "El Aleph" como "un gran caballero", aunque aclara que de ninguna manera los unía una amistad. "Me recibía, me llevaba a comer al hotel Dorá después de las lecturas y me hablaba de libros que le habían gustado", rememora.

   Autor de novelas como "Noticias del extranjero" y "Todos los hombres son mentirosos", apunta: "Borges cambió la forma en la que nos relacionamos con la lengua. No se puede escribir de la misma manera, no se puede leer de la misma manera". "La enseñanza de Borges es fundamental, nos muestra cómo funcionamos como lectores. (Julio) Cortázar aprovecha esa enseñanza y crea ejemplos, 'Rayuela', 'Continuidad de los parques'".

   El año pasado se publicó “Conversaciones con un amigo” (La Compañía), que reúne sus charlas con el editor francés Claude Rouquet. “Le tengo mucho cariño a ese libro. Es interesante, porque no es realmente autobiografía, no es entrevista, no estoy muy seguro de lo que es”, dice. Pero le dejó una certeza: “Me permitió relacionar ciertas ideas y opiniones sobre temas que me interesan en relación a quién soy yo y en qué persona me fui convirtiendo”.

   Nacido en Buenos Aires en 1948, manifiesta que los libros fueron desde siempre su hogar. Sus primeros años los pasó en Israel, porque su padre era embajador argentino en ese país. El inglés fue su primer idioma y no aprendió el castellano hasta que regresó a la Argentina a los ocho años.

   “Descubrí muy pronto que el lugar que siempre estaba allí eran mis libros. Y ese sentimiento dura todavía, mi casa está donde está mi biblioteca”, analiza el intelectual que también residió en Tahití y Canadá.

   Manguel no duda en definirse como lector antes que como escritor. “Lo de escritor me vino muy tarde. Escribí cuentos, gané el premio 'La Nación' un año, y después dejé. Borges justamente decía que la gran diferencia entre escritores y lectores es que el escritor escribe lo que puede, mientras que el lector lee lo que quiere". 

   "Después caí en la tentación (de escribir) por distintas razones. Pero la mayor parte de mis libros nacen del acto de leer", asegura. Asimismo adelanta que está escribiendo simultáneamente dos novelas y dos ensayos: "Así que me reparto un poco, es como tener cuatro chicos".

   Hacía tiempo que Manguel no visitaba la Feria del Libro porteña, cuya actual edición se extiende hasta el 7 de mayo. "Es espléndida, sobre todo la cantidad de público que hay. Ya sé que no son tantos como los que van a un partido de fútbol, pero sin embargo es bastante impresionante ver 10.000, 20.000 lectores, en un solo lugar", señala.

   Respecto de las elecciones presidenciales francesas, se lamenta: "Es increíble que un país que ha sufrido como Francia durante la Segunda Guerra Mundial vote por una nazi como Marine Le Pen, 18 por ciento de los que votaron". Y sigue: "Todo lo que está sucediendo es espantoso, esta victoria de la derecha en Europa administrada ahora por banqueros al servicio de una Alemania que va a terminar siendo la cabeza de un imperio". "Uno ya no sabe dónde refugiarse", dice, pero luego se corrige y encuentra un lugar seguro: su biblioteca.

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domingo, 22 de abril de 2012

GALEANO TEJE UNA EMOTIVA CAMINATA LITERARIA POR EL TIEMPO


El escritor uruguayo Eduardo Galeano recreó una singular caminata literaria por el tiempo durante la presentación de "Los hijos de los días" en la 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

   Galeano hilvanó en la noche del sábado una cincuentena de textos de su último libro, donde denuncia el "mundo al revés", "en guerra contra los pobres y no contra la pobreza". De pulóver verde y chaleco marrón, y presentado por Carlos Díaz, director de Siglo XXI Editores Argentina se acomodó en un sillón en el escenario de la sala José Hernández antes de tomar la palabra.


   "Y los días se echaron a caminar. Y ellos nos hicieron a nosotros, que así fuimos nacidos nosotros, los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida", comenzó su alocución.


   "Los hijos de los días" (Siglo XXI Editores) es un almanaque literario que reúne 366 relatos breves. Cada día, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre, se devela una historia con alusiones al pasado y al presente. Para inaugurar la lectura, el autor de "Las venas abiertas de América Latina" eligió el texto dedicado al 11 de enero, "El placer de ir", sobre el músico salteño Juan Carlos Dávalos. 

    Sin embargo, la técnica le jugó al comienzo una mala pasada, por lo que le tuvieron que acercar otro micrófono. "Éste es el que yo quería, porque es el que mejora las palabras y la calidad del texto", ironizó. 


   Tras varios años de ausencia en la Feria del Libro porteña, la convocatoria fue multitudinaria: alrededor de 1.000 personas dentro de la sala y unas 800 más siguieron la charla desde las pantallas gigantes colocadas en el predio de la Rural. 


   Durante casi una hora y media, el público alternó un respetuoso silencio con estruendosos aplausos. Por la inconfundible voz de Galeano desfilaron personalidades como Rosa Luxemburgo, el Che Guevara, Emiliano Zapata, Augusto César Sandino y acontecimientos históricos como la primera reforma agraria de América Latina en Uruguay en 1815 y el plebiscito popular en Bolivia que dijo sí en 2009 a una nueva Constitución.


   El escritor aprovechó la lectura para enviarle “un abrazo de muchos brazos” a los pobladores de localidades argentinas como Famatina, Sanagasta, Andalgalá “y otros que no se dejan engañar con esos cuentos de las sanguijuelas modernas, que te venden buena salud mientras te acompañan al cementerio”, dijo en relación a proyectos de minería contaminantes.


   Asimismo quiso homenajear a tres amigos: la boliviana Domitila Barrios, recientemente fallecida (“mujer valiente de las muchas que hemos tenido y tenemos en América Latina”), el poeta salvadoreño Roque Dalton (asesinado en 1975 y cuya historia se narra en el relato “El imperdonable”) y el historiador argentino Osvaldo Bayer ("ha trabajado mucho por los derechos de las mujeres y por todos los que no tienen derechos en este país").

   También recordó que en 2008 Estados Unidos decidió borrar al sudafricano Nelson Mandela de la lista de terroristas peligrosos. Para celebrar seriamente el Día contra el Terrorismo, Galeano propuso llenar el mundo entero de carteles que digan “se busca a los secuestradores de países, se busca a los estranguladores de salarios y a los exterminadores de empleos, se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua y a los ladrones del aire, se busca a los traficantes del miedo”.


   El autor de “El libro de los abrazos” y “Bocas del tiempo” despertó risas del público al referirse al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial como “los hermanos gemelos que la humanidad necesitaba” y a los banqueros como “los más peligrosos asaltantes de bancos”.



   También hubo espacio para que lanzara críticas contra los medios de comunicación y la Iglesia católica y conmoviera con sus textos sobre niños robados durante las dictaduras latinoamericanas y por la democracia australiana (“Yo no lo sabía, y muchos de los que están acá tampoco”), los desaparecidos y los torturados en el Cono Sur.

   Los lectores argentinos, que agotaron en apenas diez días la primera edición de 25.000 ejemplares de “Los hijos de los días”, hicieron fila muchas horas antes de la presentación para intentar conseguir un lugar en la sala. 


   “Es difícil entender o explicar las razones del enorme interés y fanatismo que Galeano despierta entre los lectores. Ahora sí, uno puede observar que la gente respeta y admira su compromiso inalterable con los desposeídos, con los pobres y olvidados, no sólo de América Latina, sino del mundo entero. Es decir, desde hace muchos años le ha dado voz a los que no la tienen”, afirmó a dpa el gerente de Prensa y Comunicación de Siglo XXI Editores Argentina, Ezequiel Mario Martínez.


   Próximamente Galeano (Montevideo, 1940) viajará con “Los hijos de los días” a España. El 9 de mayo iniciará en Barcelona una intensa gira que lo conducirá asimismo a Córdoba, Granada, Sevilla, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Santiago de Compostela y Ourense. 


   A medida que avanzaba la noche, las lecturas arrancaban ovaciones en la sala, que se replicaban afuera. "Alguna vez tengo que terminar", se excusó Galeano ante el ávido auditorio, que rompió su silencio para gritarle "ídolo” y “gracias”. Cerró con el relato correspondiente al 31 de diciembre y todavía regaló un bis de esa misma fecha, pero de “Bocas del tiempo”. 


   Galeano no pudo quedarse a la firma de libros y partió. Pero en la sala quedaba flotando un saber de los mayas que inspiraron el título de su última obra: "Ellos saben que el tiempo, como la araña, teje despacio".



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martes, 17 de abril de 2012

FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES DIRIGE SU MIRADA A AMÉRICA LATINA

La 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abre sus puertas al público el próximo jueves, tendrá una amplia participación de escritores latinoamericanos, entre los que se destacan el mexicano Carlos Fuentes y el uruguayo Eduardo Galeano.

   También recorrerán el predio de la Rural hasta el 7 de mayo autores de otros continentes, como el israelí David Grossman, el rumano Norman Manea y el franco-marroquí Daniel Pennac.

   Asimismo llegarán para participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial a orillas del Río de La Plata el poeta cubano Roberto Fernández Retamar, el escritor argentino residente en Francia Alberto Manguel y la exitosa psicóloga chilena Pilar Sordo.

   Entre los numerosos representantes de las letras argentinas se destacan los recientemente galardonados Leopoldo Brizuela (Premio Alfaguara con su novela "Una misma noche") y Martín Caparrós (Premio Herralde con "Los Living"), así como Ricardo Piglia, Claudia Piñeiro, Ana María Shua y Luisa Valenzuela.

   En esta edición, la Feria apuesta además a sumar nuevas voces con el Diálogo de Escritores Latinoamericanos, iniciativa que surgió el año pasado en su hermana de Santiago de Chile. Más de 15 autores de Paraguay, Bolivia, Uruguay, Ecuador, Puerto Rico, Costa Rica, México, Colombia y Chile debatirán sobre la identidad de la región y la actualidad de la narrativa.

   El megaevento organizado por la Fundación El Libro, que anualmente convoca a más de un millón de visitantes y es considerado un importante referente a nivel latinoamericano, servirá como escenario para que Galeano muestre el 21 de abril su última obra, “Los hijos de los días”. Y Fuentes, uno de los grandes exponentes del “boom” de la literatura latinoamericana, tomará la palabra el 1 de mayo.

    La muestra -que funciona como un gran escaparate de la literatura de diversas latitudes y donde los autores se prestan al ritual de la firma de libros- desplegará una grilla de unos 1.500 actos culturales, en los que editoriales locales e internacionales presentarán numerosos títulos.

   Este año varias conferencias y mesas se centrarán en las islas Malvinas, en el 30 aniversario de la guerra con el Reino Unido, así como en la política argentina actual. También habrá espacio para reflexiones sobre la creación artística y literaria, el fútbol (Caparrós dialogará en teleconferencia con el mexicano Juan Villoro) y la música (Fito Páez recordará al recientemente fallecido Luis Alberto Spinetta).

   Esta “ciudad de libros” en el barrio porteño de Palermo albergará en una superficie de unos 45.500 metros cuadrados a unos 1.500 expositores de más de 40 países, bajo el lema "Un futuro con libros". 

   “No importa, a esta altura, si hablamos del libro de papel o del libro electrónico; ambos convivirán por mucho tiempo. Lo que resulta indiscutible es que los libros poseen una formidable capacidad para enseñar y aprender, para abrirnos las puertas a los singulares disfrutes del saber y de la imaginación”, apuntan los organizadores.

   Y desde antes de que la feria abra sus pabellones al público, tienen su espacio de encuentro los protagonistas de la industria editorial en las 28 Jornadas de Profesionales del Libro, que se dedican hasta el viernes a los negocios y la capacitación del sector.

   El acto de inauguración del jueves contará con la participación de diversas autoridades y el escritor argentino Luis Gusmán, autor de “El frasquito”, novela emblemática que retrata los años ’70.

   En su séptimo año, el Festival Internacional de Poesía, del 24 al 29 de abril, se deleitará con la presencia del presidente de la Casa de las Américas Fernández Retamar, el catalán Francesc Parcerisas y la escocesa Jackie Kay, entre otros.

  También tendrá su cita la narración oral entre el 27 y el 29 de abril, con participación del dramaturgo italiano Mateo Belli. Y en su Encuentro Internacional, la Feria ofrecerá tres conferencias magistrales sobre la lectura en el siglo XXI, con participación de Manguel.

   El tradicional maratón de lectura propondrá un recorrido de textos sobre “viajes a lugares imaginarios” en el Día Mundial del Libro, el 23 de abril, con intervención de actores, dramaturgos, músicos y cineastas. La muestra exhibirá su veta más noctámbula y permanecerá abierta después de la medianoche el 29 de abril, en el marco de "La noche de la ciudad en la Feria". 

   Además, por primera vez el público podrá votar en Internet el Premio del Lector a través de http://www.el-libro.org.ar/internacional/culturales/premio-del-lector, que será entregado el 5 de mayo. Un jurado de libreros confeccionó la lista de 20 títulos de escritores argentinos publicados en 2011, entre los que se cuentan “Los Living” de Caparrós, “Betibú” de Piñeiro, “El país imaginado” de Eduardo Berti (Premio Emecé 2011) y “El Mármol” de César Aira.

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