Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

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lunes, 14 de julio de 2014

TOMÁS ELOY MARTÍNEZ, MAESTRO EN EL OFICIO DE NARRAR BORRANDO FRONTERAS

El argentino Tomás Eloy Martínez diluyó fronteras entre periodismo y literatura, "uniendo esos dos grandes ríos que son afluentes de un mismo mar". "Ahora estas aguas están muy mezcladas, es casi un lugar común esa fusión. No lo era cuando empecé a escribir", recordaba el autor de "Santa Evita", de cuyo nacimiento se cumplen 80 años el miércoles.

  "Santa Evita" (1995), considerada por muchos críticos como su obra maestra, se convirtió en la novela argentina más traducida de todos los tiempos. En sus páginas reconstruyó el penoso derrotero del cadáver embalsamado de María Eva Duarte, segunda esposa de Juan Domingo Perón. "Aquí está, por fin, la novela que siempre quise leer", lo elogió su amigo colombiano Gabriel García Márquez.

   El escritor –fallecido el 31 de enero de 2010 tras una larga lucha contra el cáncer- ya había enlazado antes literatura y peronismo. En "La novela de Perón" (1985) trazó un retrato del fundador y líder del peronismo a partir de su regreso a la Argentina en 1973 tras un largo exilio.

   Su colega nicaragüense Sergio Ramírez le rindió homenaje con las siguientes palabras: "Recordaré a Tomás como el novelista que desafió a la historia y la venció, creando su propia versión triunfante de la Argentina contemporánea". 

   "Me gustaría que me cuente su vida, desde el principio. Tal vez ya es hora", le propuso Martínez a Perón en 1970. Y el viejo general, que vivía en Madrid, accedió al pedido del corresponsal en Europa de editorial Abril. Las cuatro tardes de conversación le proporcionaron el material, junto con una exhaustiva investigación, para "Santa Evita" y "La novela de Perón". 

   Tomás Eloy Martínez manifestó alguna vez sobre el tres veces presidente argentino (1946-1955 y 1973-1974): "Era hábil, pero creo que con una dosis mayor de franqueza consigo mismo y con los demás, Perón hubiese sido el gran estadista que estaba destinado a ser, y que fue sólo a medias".

   Alfaguara celebra por estos días el octogésimo aniversario del autor con la edición de "Tinieblas para mirar", que reúne cuentos inéditos y dispersos escritos a lo largo de medio siglo sobre temas que siempre lo inquietaron como los desgarramientos de la realidad argentina, el peronismo y sus emblemas, el exilio y la muerte.

   Desde muy joven decidió que su destino estaría ligado a la escritura e inició su carrera periodística en "La Gaceta" de Tucumán, la provincia del noroeste argentino donde nació en 1934. Se graduó como licenciado en Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad Nacional de Tucumán y se mudó a Buenos Aires como crítico de cine del diario "La Nación". Escribió guiones para cine, varios de ellos en colaboración con el paraguayo Augusto Roa Bastos.

   Como jefe de redacción del semanario "Primera Plana" impulsó la fama de García Márquez: poco después de la publicación de "Cien años de soledad", la consagró en su portada como "la gran novela de América" con una reseña suya. En 1969 se publicó su primera novela, "Sagrado", y continuó su carrera periodística como director del semanario "Panorama" y al frente del suplemento cultural de "La Opinión". 

   En 1974 vio la luz la crónica periodística "La pasión según Trelew", sobre el fusilamiento de 16 presos políticos que habían intentado fugarse de una cárcel patagónica en 1972. El libro, que se convirtió en un clásico del periodismo argentino, fue prohibido y quemado en una guarnición militar. Amenazado por la organización de extrema derecha Triple A, Martínez se exilió en Venezuela entre 1975 y 1983. 

   Allí trabajó como editor adjunto del suplemento "Papel Literario" de "El Nacional" y asesor de dirección de ese mismo diario. Posteriormente fundó y dirigió "El Diario de Caracas", época en la que publicó la serie de retratos "Lugar común la muerte" (1979).

   En 1991 participó de la creación del periódico mexicano "Siglo 21" de Guadalajara y del suplemento literario "Primer Plano" del diario argentino "Página/12". Ese mismo año publicó "La mano del amo", bisagra entre las novelas sobre Perón y Evita, para evitar que lo consideraran "un peronólogo, o peor que eso todavía, un peronista, con todo respeto por el peronismo", según ironizaba.

   La Rutgers University lo convocó en 1995 como director del Programa de Estudios Latinoamericanos y se trasladó a New Jersey. Un año después se editó "Las memorias del General", donde rescata sus diálogos con Perón, junto a testimonios, entrevistas y documentos inéditos.

   Mientras tanto, continuó desempeñándose como columnista de "La Nación", "El País" y "The New York Times Syndicate". En 2002 ganó el Premio Alfaguara de Novela con "El vuelo de la reina", a la que le siguieron "El cantor de tango" (2004) y "Purgatorio" (2008).


   En 2005 fue finalista del prestigioso Man Booker International Prize por el conjunto de su obra y un año antes de su muerte recibió el Premio Ortega y Gasset a la Trayectoria Periodística. Maestro de periodistas, se desempeñó como miembro del Consejo Rector de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

   Siguiendo sus instrucciones, poco después de su muerte nació de la mano de sus hijos la Fundación Tomás Eloy Martínez. Allí se promueve la literatura y el periodismo joven de América Latina, a la vez que se clasificó su archivo personal, con originales mecanografiados, material inédito, correspondencia y material de investigación que usó para su prolífica obra.

   Orgulloso de su profesión, Martínez sostenía que "en este continente estamos escribiendo, sin la menor duda, el mejor periodismo que jamás se ha hecho". "En tanto periodistas, en tanto intelectuales, nuestro papel, como siempre, es el de testigos activos".

* * *

miércoles, 20 de mayo de 2009

ELOY MARTÍNEZ, ESCRIBIR COMO "EXPLORACIÓN DE CAMINOS DESCONOCIDOS"

Buenos Aires, 20 may (dpa) - "Los narradores escribimos sobre lo que sabemos para aprender aquello que no sabemos, para conocer lo que no conocemos", afirmó hoy el escritor Tomás Eloy Martínez, a la vez que adelantó que trabaja en un libro sobre el mito del Olimpo.

"En verdad la escritura de novelas, como la escritura en general y el periodismo, es una exploración de caminos deconocidos, inexplorados, la búsqueda de luces que adivinamos o vislumbramos, pero no vemos", explicó el periodista y autor de dos novelas ya clásicas en la literatura argentina: "La novela de Perón" y "Santa Evita".

Nacido en la provincia de Tucumán en 1934 y con una obra profundamente ligada a la realidad política argentina, acaba de ser distinguido en España con el Premio Ortega y Gasset a la Trayectoria Profesional, a la vez que por estos días se publica una colección especial de Alfaguara, la "Biblioteca Tomás Eloy Martínez".

En un encuentro con periodistas, contó que sus editores ingleses le pidieron un libro sobre un mito de la Antigüedad, y eligió el Olimpo.

"Eso me resonó porque en la Argentina hubo un campo de concentración llamado Olimpo, donde los carceleros, que tenían nombres olímpicos, recibían a los que recién entraban con un letrero escrito en letras góticas: 'Bienvenidos al Olimpo de los dioses. Somos los dueños de tu vida y de tu muerte'".

Eloy Martínez visitó lo que queda del Olimpo en el barrio porteño de Floresta y también conversó con sobrevivientes. "Es muy difícil insertar el Olimpo de los dioses griegos en esa realidad tenebrosa, siniestra, entonces estoy tratando de encontrar una confluencia entre esos mundos, y con eso vengo peleando desde hace tiempo".

A su vez, aprovechó para referirse al recientemente publicado "Bazán", un cuento largo "que apareció por primera vez en 'La Gaceta de Tucumán', y que luego entregué con mucha alegría a mis amigos de Eloísa Cartonera, que han hecho una edición preciosa".

Eloísa Cartonera es una cooperativa que edita literatura latinoamericana y fabrica sus libros con tapas de cartón recolectado por los cartoneros en la calle. "Es emocionante verlos trabajar en el pequeño taller que tienen", señaló.

"Es una editorial que nace en Buenos Aires y se irradia por toda América Latina", destacó con orgullo Eloy Martínez, que invitó a la editorial a exhibir allí mismo sus libros, con presencia de su iniciador, el escritor Washington Cucurto, y su diseñadora, "La Osa".

Entre los títulos publicados por la Biblioteca Tomás Eloy Martínez se cuentan las crónicas "Lugar común la muerte" y "Las vidas del General", así como "La novela de Perón" y "El vuelo de la reina", Premio Alfaguara de Novela 2002. Próximamente aparecerán "Santa Evita", "La mano del amo", "La pasión según Trelew" y su última novela, "Purgatorio".

Eloy Martínez rememoró que cuando "Santa Evita" ya daba vueltas en su cabeza, decía: "Si después de 'La novela de Perón' publico 'Santa Evita', van a creer que soy un peronólogo o peor que eso todavía, que soy un peronista, con todo respeto por el peronismo, dicho sea", afirmó entre risas.

Finalmente intercaló entre ambas obras su novela "La mano del amo", que "no tuvo ningún éxito en su momento", apuntó, a la vez que destacó que "Santa Evita" fue la que le abrió las "puertas del mundo".

Interrogado acerca de si luego de escribir sobre Perón y Evita lo tienta algún personaje de la política argentina contemporánea, reflexionó: "El último material novelesco y narrable fue (el ex presidente Carlos Saúl) Menem, cuya vida tiene muchas aristas. Pero para eso Menem tuvo que haber contado su vida tal cómo fue, como él creía que fue, y no lo hizo. A mí personalmente no me tienta ese relato".

El finalista del Man Booker International Prize por el conjunto de su obra en 2005 evocó asimismo cómo se lanzó a la aventura de escribir, "uniendo esos dos grandes ríos que son afluentes de un mismo mar, el periodismo, la literatura, la realidad, la ficción. Ahora estas aguas están muy mezcladas. Es casi un lugar común esa fusión. No lo era cuando empecé a escribir".

"Mi primera vocación fue la literatura, y recibí hospitalidad cuando era un escritor muy incipiente en el diario de mi provincia, en 'La Gaceta Literaria'", recordó. "Por necesidades imperiosas de ganarme la vida empecé trabajando en el periodismo. Mi padre descreía que la literatura tuviera alguna posibilidad económica de éxito, y en aquel tiempo tenía mucha razón".

Comenzó entonces como periodista en "La Gaceta de Tucumán". "Recuerdo que en las primeras crónicas el respeto sacramental a las cinco 'w' del periodismo y a la pirámide invertida que habían impuesto las agencias de noticias me aburría mucho", indicó.

"Yo había crecido oyendo cuentos y sentía siempre la necesidad de que me los contaran y de contarlos a mi vez. En los relatos encontraba un placer, una felicidad, que no se daba en la sequedad de los propios hechos", apuntó.

Respecto de la situación del periodismo gráfico, el columnista que entre otros escribe para "La Nación" de Argentina y estuvo exiliado en Caracas durante la dictadura señaló: "Me rompo la cabeza pensando cómo vamos a salir de este atolladero que tiene el periodismo papel, para encontrar una vía de confluencia entre Internet y el periodismo papel. Tiene que haber una manera de que coincidan y sean rentables ambos, quizás por caminos diferentes".

Eloy Martínez, quien hasta hace tres meses daba clases en una universidad en Estados Unidos, aunque nominalmente sigue siendo profesor, sintetizó sus oficios: "Es todo uno solo, es el oficio de crear. Es el mismo en el periodismo, en la literatura, en la enseñanza; es un solo lenguaje además. Es crear en diálogo con un otro y por lo tanto aceptar que hay ese otro".

miércoles, 19 de abril de 2006

TOMÁS ELOY MARTÍNEZ, O LA CONSTRUCCIÓN DE "UNA POÉTICA DE LA DUDA"


Buenos Aires, 19 abr (dpa) - El escritor argentino Tomás Eloy Martínez, quien inaugurará mañana la 32 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, afirmó hoy haber descubierto que fue "construyendo una poética de la incertidumbre, una poética de la duda".

Respecto de la antología "La otra realidad", que se publica estos días con fragmentos de sus novelas, notas periodísticas, relatos, textos inéditos y críticas literarias con selección de la brasileña Cristine Mattos, sostuvo que le ha sido muy provechoso ver ese texto, en el cual aseguró no tuvo "prácticamente intervención".

"Lo que yo no había visto y esta mujer ha descubierto para mí y fue muy útil es que yo fui construyendo una poética de la incertidumbre, una poética de la duda. Inadvertidamente hice honor a mi nombre, que es Tomás, que es 'el que duda'", aseveró hoy en una charla distendida con periodistas.

Esta realidad puesta en duda implica "la indagación sobre los bordes, entre ficción y realidad, sobre qué bordes estamos caminando. La búsqueda de mi borde es en qué momento nos perdemos entre la ficción y la realidad, cuándo estamos situados de un lado o del otro", explicó el ganador del Premio Alfaguara en 2002 por "El vuelo de la reina", nacido en la norteña provincia de Tucumán en 1934.

"Yo tengo un modo de salvaguardarme, que es cuando miento, y miento a conciencia, y sucede a menudo, le pongo 'novela' a mis textos, o 'cuento' o 'ficción', y determino muy claramente el género. Cuando escribo periodismo nunca miento, y tomo mucho cuidado en eso", afirmó Tomás Eloy Martínez. La justicia rechazó recientemente una demanda por daños y perjuicios en su contra iniciada por el ex gobernador de facto de Tucumán Antonio Domingo Bussi, a raíz de un artículo suyo.

Autor de dos clásicos de la literatura argentina, "La novela de Perón" (1985) y "Santa Evita" (1995), sostuvo que "La mano del amo" (1991), probablemente la novela que más quiere y que recientemente fue reeditada, constituyó una "bisagra" entre ambos.

A la hora de detallar sus proyectos, adelantó que actualmente está en proceso de escribir dos libros, el primero de ellos una novela llamada "Purgatorio". "No viví ni un solo día de la dictadura militar en Argentina. Entonces, como no lo viví, quiero vivirlo a través de la escritura", explicó. Su segundo libro, en tanto, formará parte de una serie sobre diferentes mitos, para la cual eligió el del Olimpo.

El escritor reiteró que trabaja en Estados Unidos y vive en Argentina, donde inaugurará mañana la feria que se desarrollará hasta el 8 de mayo bajo el lema "Los libros hacen historia".

"Los Estados Unidos me han ofrecido una posibilidad que creo que es muy inusual. Mi universidad me ha nombrado escritor residente, por lo tanto mi única obligación es: enseño cuando quiero, atiendo a los estudiantes todo lo que puedo, pero me pagan por escribir lo que sea, novelas, ensayos. No tengo que escribir textos académicos, ni siquiera estoy obligado a eso", destacó.

Sin embargo, el director del Programa de Estudios Latinoamericanos en la Rutgers University de Nueva Jersey manifestó que vivir actualmente en Estados Unidos "no es envidiable".

"La vida durante la época de (Bill) Clinton diría que era casi paradisíaca comparada con esta época de mentiras y de ofensas al sentido común que es la época de (George W.) Bush, es una época belicosa (...) para mantener en alto el prestigio de un régimen que se descascara por las mentiras evidentes que cada día se descubren. Entonces es muy desagradable vivir ahora en los Estados Unidos".

En este sentido, relató que su amigo Paul Auster también se siente muy "descorazonado" y le manifestó estar "con ganas" de exiliarse en Francia. "No hay miras de que esto mejore, por lo contrario, hay una escalada bélica que va en dirección a Irán en este momento", opinó el finalista en 2005 del Man Booker International Prize.

En cuanto al mapa político latinoamericano actual, sostuvo: "En verdad no nos ven, y cuando nos ven, ven el compromiso de orden comercial. Por ejemplo Venezuela les preocupa porque los Estados Unidos son altamente dependientes del petróleo venezolano. La clase media, la clase corriente, ve a América Latina como una enorme masa absolutamente homogénea (...) somos todos los mismo, somos todos hispanos".

A su vez, identificó como "el gran problema" de este momento el alzamiento de los inmigrantes en Estados Unidos. "Es un movimiento de una fuerza que está por fin tomando conciencia de su situación de unidad y de poder. Pero no creo que América Latina pueda despertar interés, a menos que entrañe alguna forma de peligro".

Tomás Eloy Martínez apuntó en este contexto que los autores latinoamericanos en los mercados internacionales, sobre todo el europeo y estadounidense, tienen "una fortuna muy despareja". "'Santa Evita' fue un fenómeno absolutamente inusual en los Estados Unidos, vendió 75.000 ejemplares, pero fue un hecho único", apuntó.

Especificó que "sólo el cinco por ciento de los libros que se publican en Estados Unidos son traducciones en las editoriales comerciales. Y de ese cinco por ciento sólo el tres por ciento tiene reseñas en los diarios".

Lamentó que "en Buenos Aires casi ha desaparecido la crítica, se escriben más bien entrevistas, se escribe muy poca crítica literaria, de modo que la crítica es de poca ayuda para los autores. Por lo tanto depende de las leyes del mercado".

Mercado que en estos días se despliega en la Feria del Libro de Buenos Aires, con más de 1.400 expositores de 35 países, así como con las visitas destacadas de autores como los españoles Arturo Pérez- Reverte, Enrique Vila-Matas y Rosa Montero, y la mexicana Laura Esquivel.