Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

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miércoles, 29 de noviembre de 2017

SERGIO RAMÍREZ ESPERA MAYOR VISIBILIDAD PARA LITERATURA CENTROAMERICANA


Gentileza FIL/Pedro Andrés
"Muchos escritores centroamericanos pasaron más desapercibidos de lo que realmente merecen", advierte en entrevista con dpa Sergio Ramírez, quien hace unas dos semanas se convirtió en el primer autor de la región en adueñarse del Premio Cervantes.
El nicaragüense, quien devino en invitado estelar de la 31 Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, asegura que la centroamericana "es una literatura muy rica, que ha estado siempre formada por hombres muy valiosos, desde la concesión del Premio Nobel a Miguel Ángel Asturias en 1967".
El anuncio del máximo galardón de las letras en español revolucionó su "vida cotidiana y rutinaria" consagrada a las letras. Tras sus gafas, el autor de "Adiós muchachos" hace gala de su habitual sencillez para contar que todavía tiene una innumerable cantidad de mensajes que no termina de responder.
A sus activos 75 años, el laureado narrador, periodista e intelectual presentó estos días dos libros en la importante cita editorial de la ciudad mexicana: su nueva novela "Ya nadie llora por mí" (Alfaguara) y su "Antología personal. 50 años de cuentos" (Océano). 
Gentileza FIL/Pedro Andrés
Sobre su efímero paso por la política nicaragüense, el ex vicepresidente de Nicaragua (1985-1990) expresa sin vueltas en un hotel frente a la feria: "Yo nunca pensé quedarme en la política como oficio. Yo entré como escritor y salí como escritor". 
dpa: ¿Qué se siente en ser el primer centroamericano en recibir este premio, es un reconocimiento en general a esa literatura?
Ramírez: Creo que sí, es una literatura muy rica, que ha estado siempre formada por hombres muy valiosos, desde la concesión del premio Nobel a Miguel Angel Asturias en 1967, que ahora se están cumpliendo 50 años precisamente. 
Pues muchos escritores centroamericanos pasaron más desapercibidos de lo que realmente merecen. Poetas, narradores, poetas de Nicaragua, narradores en Guatemala, pero claro, yo creo que esta plataforma del premio Cervantes permite visualizar más sobre todo a los escritores jóvenes. Hay muchísimo talento en Centroamérica y yo espero que el premio contribuya a hacerlo más visible en el mundo hispanoamericano.
dpa: ¿Cómo ha tomado este premio, es difícil manejar las enormes repercusiones que genera?
Gentileza FIL/Pedro Andrés
Ramírez: Un premio como éste significa una irrupción en la vida cotidiana y rutinaria que llevo de escritor. Pues ya a partir del jueves (16 de noviembre) interrumpí mi vida de escritor para dedicarme al premio y lo que significa. Y luego venía lo de la feria, y ya se juntó y he seguido subido sobre la cresta de la ola.
dpa: ¿Es distinto venir a la feria siendo Premio Cervantes?
Ramírez: Creo que sí, porque hay focos nuevos. Yo soy veterano de la feria. He estado aquí por los últimos 25 años viniendo casi todos los años. De manera que sí es una sensación nueva, un nuevo foco de atención, que yo espero se traduzca en más número de lectores, que es lo que a un escritor le interesa sobre todo.
dpa: ¿Pensó en que dirá en su discurso de aceptación del Cervantes?
Ramírez: Estoy viendo algunas ideas. Quizás me interesaría hablar de la relación de Cervantes, Darío, como renovadores de la lengua, la comunicación nueva que se creó entre el español peninsular y el español latinoamericano, devuelto renovado por Darío. Y lo que Cervantes ha significado para mí como escritor. No lo sé todavía muy bien, tendré que sentarme a meditarlo.
Gentileza FIL/Pedro Andrés
dpa: ¿Cuáles son los mayores placeres y las mayores torturas que depara la literatura?
Ramírez: El placer es inventar, crear, personajes, situaciones, sobre todo cuando son divertidas, y reírse uno mismo de lo que está escribiendo. Y luego la parte difícil viene al corregir, al depurar la página, tachar, suprimir, cambiar. Eso ya es el trabajo verdadero de escritura, el trabajo artesanal, la carpintería.
dpa: Si tuviera que elegir alguno ¿cuál es su libro más querido?
Ramírez: Pues quizá "Un baile de máscaras" (1995), porque es una novela en la que yo cuento la historia de mi familia, y por lo tanto de mi infancia, de mis dos familias, materna y paterna, lo que ocurre un día en mi pueblo, que es el día de mi propio nacimiento. Quizás ésta es la aproximación más sentimental que he hecho a una historia.
dpa: ¿Si su proyecto político hubiera funcionado piensa que habría abandonado la literatura?
Ramírez: Pues a lo mejor sí, si hubiera ganado las elecciones del 96 (cuando se presentó por el disidente Movimiento Renovador Sandinista, MRS) no estaríamos sentados aquí. Pero eso son hipótesis irrealizables, porque la verdad que perdí por muchísimos votos. Eso depende también de la voluntad política que uno tiene. Yo nunca pensé quedarme en la política como oficio. Yo entré como escritor y salí como escritor. Nunca dije voy a ser un político verdadero, porque los políticos verdaderos siguen aunque los derroten, buscando la oportunidad siguiente.
Ramírez, Fidel Castro y Daniel Ortega
dpa: ¿Se puede hablar de que hay una democracia en Nicaragua?
Ramírez: Pues yo diría que no, una democracia como la que conocemos en otros países, no.
dpa: ¿Y cómo piensa que puede cambiar la situación política?
Ramírez: Creo que con participación ciudadana, no sé de dónde va a salir esa fórmula mágica. Todo cambio tiene que ser pacífico y tiene que depender de la conciencia de los ciudadanos. Si esa conciencia no despierta, no hay nada que hacer.
SERGIO RAMÍREZ (Masatepe, 1942). Es parte de la generación de escritores latinoamericanos que surgió después del "boom". Abandonó por un tiempo su carrera literaria para incorporarse a la revolución sandinista, de la que luego se distanció. Entre sus libros traducidos a numerosas lenguas están las novelas "Castigo divino" (Premio Dashiell Hammett), "Margarita, está linda la mar" (Premio Alfaguara de Novela y Premio José María Arguedas), "Un baile de máscaras" (Premio Laure Bataillon), "Sombras nada más", "Mil y una muertes", "El cielo llora por mí" y "La fugitiva", además de volúmenes de cuentos, ensayos y memorias como "Adiós muchachos". También ganó el Premio José Donoso y el Carlos Fuentes.

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

SERGIO RAMÍREZ: LA LITERATURA LATINOAMERICANA ES "UN FENÓMENO INCESANTE"

Cortesía FIL Guadalajara/Nabil Quintero
"Es un fenómeno incesante el de la literatura latinoamericana", sostiene el laureado narrador nicaragüense Sergio Ramírez, que considera que los autores del "boom" ya se han convertido en "escritores clásicos".
"'Rayuela' es un clásico, 'La casa verde' es un clásico, 'La muerte de Artemio Cruz', ya no se diga 'Cien años de soledad'", afirma a dpa Ramírez, en el marco de la trigésima edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, que justamente tiene a América Latina como invitada de honor.
"Estas son referencias en el camino de una literatura que sigue cambiando, pero yo no diría que los escritores del 'boom' ejercen influencia literaria sobre los escritores nuevos. La literatura es una búsqueda constante de estilos y formas de escribir diferentes, y que es lo que los autores de los años 80 están haciendo ahora”, señala el autor de "Adiós muchachos" y "Margarita, está linda la mar".
Ramírez (Masatepe, 1942) afirma que dentro de cuatro o cinco años "vamos a tener ya una literatura del siglo XXI, escritores nacidos en el siglo XXI. Esto hace que el fenómeno del 'boom', como fenómeno editorial, comercial, gran éxito de la literatura latinoamericana en todas las lenguas, pues pase a tener el lugar que merece, pero en esta consideración de clásico que yo le doy".
El nicaragüense cree que hay una gran diversidad de autores "y se multiplica la calidad. Tenemos una generación nueva que va de Juan Villoro a Santiago Roncagliolo, a Juan Gabriel Vásquez, que son escritores que ya tienen un nombre hecho, que tienen un público, y hay otros muchos más jóvenes que se están abriendo paso", indica.
En el marco de la feria que se desarrolla en la ciudad mexicana hasta el 4 de diciembre, adelanta que el año que viene publicará un nuevo libro, secuela de la novela policial "El cielo llora por mí". Se llamará "Ya nadie llora por mí", y "es la historia siempre del inspector Dolores Morales, pero en la Managua de hoy día, en la Managua absolutamente contemporánea".
El ganador del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria y del Alfaguara, entre muchas otras distinciones, está convencido de que en el caso de América Latina "la identidad es la diversidad. Somos idénticos porque somos diversos y dependemos de una misma lengua, que es la base común de la identidad".
Cortesía FIL Guadalajara/Nabil Quintero
Y Ramírez pone como ejemplo: "Puedo ser leído en el Río de la Plata igual que en San Antonio, Texas, habiendo nacido en Centroamérica. ¿Qué otra literatura tiene esa ventaja?"
"Si fuera húngaro o polaco tendría la frontera por cárcel, tendría que ser traducido a otros idiomas para poder ser conocido. Si mis libros alguna vez llegaran a ser prohibidos en Nicaragua, y simplemente estoy poniendo un ejemplo, pues seré leído en El Salvador, en Costa Rica, en Argentina o en Chile".
Cuando Milan Kundera fue prohibido en Checoslovaquia o Sándor Márai corrió la misma suerte en Hungría, "ahí murió su literatura, es como que le hubieran cortado la lengua. Porque no podían abandonar esas fronteras", sostiene.
Ramírez no se imagina vivir sin escribir. "Escribo porque es mi oficio, mi vocación, escribo porque necesito hacerlo, porque me gusta hacerlo, me gusta hasta el disgusto", confiesa el autor de una vasta obra que se despliega entre el cuento, la novela y el ensayo.
Sin embargo, asegura que la tarea de la corrección le resulta muy engorrosa, incluso más que antes. "Uno corrige cada vez más. Escribir de corrido es cada vez más difícil, uno se fija más en las palabras, en las frases. Es un martirio la corrección, pero el martirio es parte del placer".
A la pregunta de qué opina de la actual situación política en su país tras los cuestionados comicios presidenciales en los que se impuso nuevamente Daniel Ortega a comienzos de mes, el ex vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990 no anda con rodeos: "Hay momentos difíciles, acaba de pasar una elección falsa, tenemos un gobierno que se va a prolongar con la misma persona por cinco años más, pero vendrán cambios necesariamente". 
"En América Latina ya no hay posibilidad de vivir sin democracia. Si los regímenes dinásticos, de familia, eternos, son cosa ya obsoleta, del pasado, no pueden sobrevivir. En Nicaragua serán los propios nicaragüenses los que se encargarán de hacer los cambios pacíficos necesarios", analiza.
"Nicaragua es un país que sigue en manos de viejos, eso me parece también obsoleto, y ya las nuevas generaciones deberían estar hechas cargo del destino del país", agrega Ramírez.
Mientras tanto, se muestra entusiasmado con la actual edición de la FIL: "Es uno de los grandes acontecimientos culturales de la lengua. Ha crecido muchísimo, se ha multiplicado, y yo veo que ya es un espacio de referencia de la cultura latinoamericana. En estos 30 años haber declarado a América Latina como huésped de honor, pues le da una enorme relevancia. Aquí está prácticamente todo el mundo que escribe en el continente".
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lunes, 21 de octubre de 2013

SERGIO RAMÍREZ: "EL ESPAÑOL ES UNA DE LAS LENGUAS DEL FUTURO"

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez cree que "el español es una de las lenguas del futuro", ya que la ampliación de sus fronteras es constante, a la vez que también crece su número de hablantes. 

   "Estamos a la cabeza de los idiomas que entran en el futuro", afirma Ramírez a dpa, después de haber protagonizado este domingo la inauguración del VI Congreso Internacional de la Lengua Española junto al Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa en Ciudad de Panamá.

   "En este momento de globalización algunas lenguas entran en otras, es imposible la antigua compartimentación de los idiomas. Estamos en un momento en que se verá cuáles idiomas sobreviven o no", apunta el también vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990. 

   La última asistencia del autor de "Adiós muchachos" y "Castigo divino" a uno de estos congresos trienales había tenido lugar en Zacatecas (México) en 1997. Y Ciudad de Panamá significó su primera participación en un acto de apertura. "Para mí ha sido muy emocionante ver cómo se celebra la lengua", sostiene.


   Ramírez (Masatepe, 1942) destaca la realización de estos foros para debatir diferentes aspectos del idioma. "La experiencia del español es una experiencia tan múltiple que vale la pena comparar puntos de vista. Sobre todo me parece muy acertado que la agenda se centre en el libro".

   Y agrega: "El libro tiene tanto que ver con el idioma como expresión y está cambiando tanto. Es como si se hubiera celebrado un congreso después de que se inventó la imprenta. Estamos en un momento de profundo cambio en cuanto a las expresiones del idioma, de la comunicación y de lo que el libro mismo va a ser".

   Respecto del escepticismo que destilan varios relatos de su último libro de cuentos, "Flores oscuras", Ramírez asevera: "Trato de reflejar el desencanto o la desesperanza que se vive no sólo en Nicaragua sino en América Latina". 

   "Yo me enfrento a unas generaciones de jóvenes muy escépticas", se lamenta, pero también advierte que en el último tiempo se encendió una "chispa de esperanza" por participaciones de grupos juveniles en protestas en las calles, por ejemplo en Brasil. 

   "Creo que eso tiene que ver con devolverle la esperanza a la gente y eso no lo pueden hacer sino los jóvenes. Yo lo relacionaba con lo que escribo, porque siento que estamos en esa etapa, de que podemos mirar hacia el pasado con cierto desdén, con cierta nostalgia como en mi caso, o con cierta desesperanza, pero no es sustituido esto por una visión de futuro".

   Sin embargo, estos movimientos no logran expresión política, porque temen transformarse en partidos políticos. Pero si no dan este salto, alerta, "no tienen futuro". 

   El escenario político de Nicaragua tampoco escapa de este fenómeno por el cual la población se ausenta de la política. Además, "el partido oficial es muy fuerte, y por otro lado la oposición tradicional se ha ido diluyendo", subraya.

   No hay en este momento en su país una alternativa democrática, sostiene Ramírez. "Quizá porque la gente piensa que cuando hay un régimen fuerte, autoritario, entonces la democracia como que no tiene espacio, y al contrario, es cuando hace más falta".

   De todas maneras, aclara que no le tienta en absoluto volver a la arena política. "Me gusta señalar lo que yo siento que falta, los peligros que tiene la democracia en Nicaragua. Pero yo creo que ya pasó mi tiempo".

   El ganador del Premio Alfaguara con "Margarita, está linda la mar" revela que en la adolescencia quería ser cuentista y ni se le ocurría volcarse a la novela. 

   "Tenía enfrente ejemplos como Quiroga, Rulfo, Cortázar, Borges, era un oficio aparte", evoca. Y señala que le dio gran satisfacción la concesión del Nobel a Alice Munro, un galardón que realza al cuento.

   Asimismo cree que, para encontrar inspiración, un escritor tiene que ser un observador muy atento de la realidad y sus detalles. Muchas veces se alimenta de materiales de la prensa o Internet: "ahí me encuentro muchas historias que tienen que ver con la realidad transformable en literatura".

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