Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Mostrando entradas con la etiqueta Claudia Piñeiro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Claudia Piñeiro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de octubre de 2018

PIÑEIRO SE VUELCA AL CUENTO CON "QUIEN NO" Y SUS PERSONAJES AL LÍMITE


La escritora argentina Claudia Piñeiro publica su primer libro de cuentos, "Quién no", tras haberse involucrado intensamente en la campaña por la legalización del aborto. "Tuve otra urgencia este año, que claramente era una urgencia por encima de la literatura quizás", apunta a dpa.
Y Piñeiro revela que siente un "cariño especial" por el volumen que presentará este jueves en el Centro Cultural Kirchner (CCK) en Buenos Aires, porque "Quién no" (Alfaguara) le permitió seguir el camino de la escritura mientras apoyaba el proyecto, aprobado en Diputados pero rechazado luego por el Senado.
La exitosa novelista ("Las viudas de los jueves", "Las grietas de Jara") afirma que el hilo conductor de este libro se encuentra en los "personajes que están en un límite". "El lector puede reaccionar diciendo 'yo jamás haría eso', o bien 'no pasaría de ese lado, pero a lo mejor puedo entender lo que le pasa al personaje'. Se pone en juego la pregunta de quién no haría eso si estuviera en ese lugar. No lo sabemos", explica. 
Piñeiro posa su mirada en situaciones cotidianas, interfamiliares y hasta de la industria editorial en esta obra que reúne cuentos de los últimos 15 años. Un padre separado carece de departamento propio para celebrar el cumpleaños de su hijo ("Lo de papá"), una mujer descubre por una maleta el secreto de su marido fallecido ("Dos valijas") y un escritor famoso es acusado de plagio ("La muerte y la canoa").
dpa: ¿Cómo es su relación con el cuento?
Piñeiro: A mí el género me encanta como lectora. Pero siempre me sentí más cómoda escribiendo novela, tengo la cabeza más formateada para irme por ciertos meandros que el cuento no permite tanto. El cuento tiene otra precisión, otra síntesis. A lo largo de estos años escribí muchos cuentos por distintas circunstancias. Al principio por el hecho de asistir a un taller literario con Guillermo Saccomanno. Y después durante estos años me han pedido para distintos medios del exterior y de acá, para antologías.
dpa: ¿Hay cuentos que son los pilares del libro o sus preferidos?
Piñeiro: Cada uno tiene cosas por las cuales me interesa. Por ejemplo tiene el único cuento de terror que escribí en mi vida, "Alquiler temporario". Y hay algunos que habían sido pequeñas grageas de cuentos que se llamaban "miniaturas negras" para "El País" de España, que después hice un poco más extensos.
Tenés que elegir con qué cuento arrancás, con qué cuento cerrás, qué cuentos ponés en el medio. Hay un cuento que tiene que ver con el aborto, "Basura para las gallinas", que escribí hace siete años. Pero arrancar con ese cuento me parecía demasiado exclamativo. A veces a los lectores hay que llevarlos de a poco hacia determinado lugar. Entonces preferí arrancar con "Lo de papá", que tiene que ver con el momento actual desde el punto de vista de los hombres. Las mujeres hicimos un avance tremendo, estamos en otra posición con respecto a años anteriores, y los hombres quedaron con cierto desconcierto.
dpa: Este año estuvo muy involucrada en la campaña a favor de la legalización del aborto. ¿Pudo seguir escribiendo entretanto?
Piñeiro: Creo que justamente este libro de cuentos tiene que ver con eso. Muchos de estos cuentos ya estaban escritos, entonces lo que tenía que hacer era corregirlos. Ese tipo de trabajo de corrección y tan compartimentado lo podía hacer en medio de esa vorágine. Tenía una novela para empezar este año y no pude, porque el proceso fue agotador física y mentalmente. Además si tenés que estar en la calle peleando un derecho no tenés ese tiempo para estar sentado a tu escritorio escribiendo una novela. 
dpa: Con el debate sobre la legalización del aborto, más allá de que no se aprobó, ¿se ganó una batalla al plantear una discusión inédita en el país y en América Latina?
Piñeiro: Absolutamente. La palabra aborto no se decía, era disruptiva. Se pudo usar la palabra, se pudo hablar en las familias. Gente que lo tenía totalmente oculto pudo abrazarse, consolarse, contarse sus experiencias. Es una batalla que ganamos hablando de esto y eso no nos lo van a quitar. Después nos darán la ley o no. Yo creo que sí, es una ley de salud pública, es una ley que no se le puede negar a las mujeres. No puede ir presa una mujer por hacerse un aborto ni puede morirse desangrada en un consultorio clandestino.  
dpa: El narrador del último cuento sostiene: "Hoy un escritor (...) con solo escribir no llega a ninguna parte". ¿El escritor es cada vez más una figura mediática?
Piñeiro: Todos somos cada vez figuras más mediáticas, no solamente el escritor. Lo que pasa, pasa en los medios. Lo que pasa, pasa en los redes. Si vos no tenés cierta participación en esos lugares te ven menos, compran menos tu libro. Entramos en una nueva etapa, en la cual si querés que tus libros se conozcan, tenés que hacer algunas cosas que antes no hacías. Y algunos están dispuestos a hacerlo y otros no. Algunos con límites y otros no.
dpa: ¿Cree que se está produciendo una renovación entre los cuentistas argentinos?
Piñeiro: Hay muchas apuestas editoriales a los cuentos que antes no la había. Últimamente con Mariana Enríquez, con Samanta Schweblin, con otros autores que han sacado libros de cuentos que se han leído muy bien, también extranjeros como Lucia Berlin, se empezó a mover ese prejuicio con respecto a que la gente no lee cuentos.
SOBRE CLAUDIA PIÑEIRO (Gran Buenos Aires, 1960): Escritora, dramaturga y guionista de televisión. Publicó "Las viudas de los jueves" (Premio Clarín de Novela 2005), "Tuya", "Elena sabe" (Premio LiBeraturpreis 2010), "Las grietas de Jara" (Sor Juana Inés de la Cruz 2010), "Betibú", "Un comunista en calzoncillos", "Una suerte pequeña" y "Las maldiciones". Varias de sus novelas fueron llevadas al cine. También es autora de relatos para niños y obras de teatro.
* * *

miércoles, 18 de abril de 2018

CLAUDIA PIÑEIRO: "EL LIBRO NO MUERE PORQUE SIGUE SIENDO UN REFUGIO"

En medio del auge tecnológico y de las redes sociales, "el libro no muere porque sigue siendo un refugio", asegura la escritora argentina Claudia Piñeiro, quien inaugurará el jueves 26 de abril la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, algo que define como "un honor y una responsabilidad".
La exitosa autora advierte en entrevista con dpa que en los lugares de poder de la literatura "han estado históricamente más los hombres que las mujeres" y celebra que por segundo año consecutivo el evento editorial y cultural -que se extenderá hasta el 14 de mayo- sea abierto por una escritora.  
Piñeiro (Gran Buenos Aires, 1960), quien participará además en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, donde Argentina es invitada de honor en estos días, apunta: "La expectativa es siempre la misma: que los colombianos conozcan autores argentinos y que nosotros nos traigamos nuevos autores colombianos que no hemos leído".
La autora de "Las viudas de los jueves" y "Las grietas de Jara" adelanta que, aunque suele sentirse "más cómoda en la novela", en octubre próximo publicará un volumen de cuentos que "tienen una consistencia, una razón de ser de estar juntos". 
dpa: ¿Qué significa para usted ser la encargada de abrir la 44 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires?
Piñeiro: Es un honor y una responsabilidad. Un honor porque hay un solo escritor entre todos nosotros que va a inaugurar la feria por año y que te elijan es algo para agradecer. Me alegro que el año pasado haya sido una mujer (Luisa Valenzuela) y éste también, porque eso quiere decir que no lo están pensando en términos de 'hace mucho que no hay una mujer'.
Realmente la han abierto por supuesto muchos más hombres que mujeres, porque en los lugares de poder de la literatura están más los hombres que las mujeres, han estado históricamente más los hombres que las mujeres.
dpa: ¿El avance que han tenido las mujeres en diversos ámbitos en el último tiempo tiene su correlato en el terreno de la literatura?
Piñeiro: Son movimientos que se van notando muy de a poco. Lo que noto es que empiezan a aparecer colectivos de mujeres que están muy pendientes de que esto suceda y que van a luchar por esto.
Y también veo que en general las instituciones, muchas veces manejadas por hombres, pero también a veces por mujeres que no tienen en cuenta esto, empiezan a preocuparse por este tema, aunque sea por una cuestión de ser políticamente correctas. Ya resulta difícil por ejemplo que entre diez finalistas de un premio no haya una mujer.
dpa: ¿Qué importancia tiene actualmente el libro en una era de protagonismo de pantallas y redes sociales? ¿Qué nos sigue dando?
Piñeiro: Es lo de siempre, un mundo para descubrir. Nadie puede obligar a otro a leer, pero la sensación que tenemos los que leemos es 'qué pena que te perdés esto'. Como cuando vas al cine y ves una película que te encanta y quisieras que la vean todos o escuchás una música y querés compartirla porque te gusta. La literatura es lo mismo. Te abre un mundo lleno de palabras, palabras dispuestas todas para darte un momento de placer, de inteligencia, de reflexión. 
La vorágine de las redes y todo eso hace que a veces tengamos menos tiempo para dedicarle al libro. Pero yo creo que el libro no muere porque sigue siendo un refugio. Entonces a veces se apaga todo y se vuelve al libro.
dpa: ¿Qué destacaría de la Feria del Libro de Buenos Aires?
Piñeiro: Ese tipo de ferias como la de Buenos Aires, donde el público tiene mucha participación, a mí me interesa mucho. Es un lugar donde la gente va, se encuentra con libros, se encuentra con autores, toca libros y además hace otras cosas. Entra porque va a hacer un paseo, va a una actividad familiar, grupal, con amigos, y de paso se encuentra con un montón de libros en un lugar dedicado a ellos.
dpa: ¿Cómo ve este momento de la literatura argentina? ¿Se caracteriza por la aparición de nuevas voces?
Piñeiro: Nuevas voces en Argentina hay siempre, es un país que produce permanentemente grupos de escritores nuevos. Hasta hace poco los jóvenes escritores eran Samanta Schweblin, Mariana Enríquez, Ariana Harwicz. Y hoy detrás de esas autoras y de autores de esa generación como Ricardo Romero, Javier Sinay, ya hay otra camada que también viene pisando muy fuerte. Hay que estar siempre atento, porque Argentina produce mucha literatura y alguna vale mucho la pena.
dpa: ¿Tiene alguna preferencia entre el cuento y la novela?
Piñeiro: Me siento más cómoda en la novela, porque es el lugar donde puedo expandirme hacia cualquier lado, tomarme tiempo para contar historias secundarias. El cuento tiene otra precisión. (...) Eso no quiere decir que cuando escriba un cuento no me guste hacerlo. Me gusta la novela, porque es un lugar donde te instalás y te quedás por un rato largo.
CLAUDIA PIÑEIRO (Gran Buenos Aires, 1960): Escritora, dramaturga y guionista, es una de las autoras más leídas y traducidas de la literatura argentina. Obtuvo diversos galardones nacionales e internacionales. Publicó "Las viudas de los jueves" (Premio Clarín de Novela 2005), "Tuya", "Elena sabe" (Premio LiBeraturpreis 2010), "Las grietas de Jara" (Sor Juana Inés de la Cruz 2010), "Betibú", "Un comunista en calzoncillos", "Una suerte pequeña" y "Las maldiciones". Varias de sus novelas fueron llevadas al cine.

viernes, 5 de mayo de 2017

CLAUDIA PIÑEIRO MIRA "DEBAJO DE LA ALFOMBRA" DE LA NUEVA POLÍTICA

La escritora argentina Claudia Piñeiro cuenta en entrevista con dpa que le gusta "mirar la tierra que se esconde debajo de la alfombra". Y su más reciente novela, "Las maldiciones", se mete de lleno con la falta de escrúpulos del poder y la llamada "nueva política".
Piñeiro, una de las autoras más leídas de la literatura argentina, escribió el libro tras observar a su alrededor "una añoranza de lo que significaba escuchar a un líder que te habla con un discurso lleno de conceptos, lleno de ideología y de fuerza política. Y eso se fue vaciando en todos los partidos". 
"Incluso en los partidos que lo han tenido, parece que alguien dijo que es mejor dar mensajes más sencillitos, que la gente entienda. Yo siento que un político me subestima cuando me habla de cosas tan poco elaboradas. Me interesan los discursos y las acciones con un peso específico mayor", apunta Piñeiro (Gran Buenos Aires, 1960), que presentó recientemente su obra en la 43 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. 
La ganadora del Premio Clarín de Novela 2005 con "Las viudas de los jueves" y del Sor Juana Inés de la Cruz 2010 con "Las grietas de Jara" explica: "La política siempre me interesó. No pertenezco a ningún partido político, ni tengo ninguna militancia. Pero sí me interesa la política y considero que somos seres políticos".
Piñeiro revela que la inspiración para escribir generalmente le llega "con una imagen disparadora". "En esta novela lo que se me apareció es la escena central entre los dos protagonistas, Fernando Rovira y Román Sabaté". Rovira, líder de un partido de la "nueva política", convierte a Sabaté en su secretario privado, aunque también persigue otras intenciones que irán saliendo a la luz a lo largo de la "road novel".
¿Cuánto tiene que ver el partido Pragma retratado en "Las maldiciones" (Alfaguara) con la agrupación del presidente Mauricio Macri? "Es un partido inventado, que no es el PRO. Claramente tiene algunas características parecidas, como que le dan mucha importancia a los asesores de marketing y a ciertos consejos que no son exactamente los mismos que se le daban a otros políticos antes en cuanto al armado de la figura política", responde.
Y la autora de "Betibú" y "Tuya" acota: "El personaje de Rovira claramente no es Macri, su pasado es otro, su forma de ser es otra". "Pero sí pertenece a un partido que puede ser el partido de (Emmanuel) Macron, el partido de (Donald) Trump, de Ciudadanos en España, tantos otros que tienen que ver con estos políticos que llegan a la política más desde lo empresarial, desde el pragmatismo, y no de la política partidaria".
En una Argentina ficcional, Rovira, el líder de Pragma, quiere dividir la provincia de Buenos Aires y romper así una antigua "maldición" de la historia local, por la que ningún gobernador del poderoso distrito llegó a ser elegido presidente.
"Yo no creo en la maldición como maldición y justamente sobre eso trabaja el libro, sobre cómo se puede manipular a la gente. Pero sí creo en lo que dice (Claude) Lévi-Strauss en la antropología estructural, que si la tribu, en este caso el pueblo, cree que una magia funciona, la magia va a funcionar", opina.
Uno de los personajes, la periodista China Sureda, escribe un libro sobre esta maldición de los gobernadores, lo que le permitió a la autora ficcionalizar asimismo el ambiente editorial. 
"Me gusta mirar la tierra que se esconde debajo de la alfombra, las miserias, las cosas que no queremos contarle a todos. Y yo me estaba metiendo con un mundo que no es el mío, entonces el hecho de mostrar algunas pequeñas miserias del mundo literario también me parecía atractivo". Y agrega: "Todos los mundos tienen sus pequeñas corrupciones".
Piñeiro señala por ejemplo que "Las viudas de los jueves" o "Tuya" también "tienen mucho de mirar debajo de la alfombra". Y lo explica así: "Me atrae mucho eso de (poner al descubierto) la hipocresía, el aparentar, me parece que está en casi todas mis novelas".
La autora entrevistó para el libro a Eduardo Duhalde y Ricardo Alfonsín, una iniciativa a la que "ellos se prestaron muy amablemente". Los testimonios de ambos políticos bonaerenses se los "cedió" a Sureda, mezclando "el discurso político con el literario". 
La novela se ensambla a partir de los diferentes puntos de vista de los protagonistas. Piñeiro cita dos razones: "Me parece que la política se arma así, hay distintas voces, hay pequeñas cositas de desajuste entre lo que dice uno y dice otro, no todos saben todo. Se va armando este relato en función de muchas voces, y no todas tienen toda la información".
"Por otra parte, siempre cuando escribo una novela me gusta tratar de mejorar algo que creo que en las anteriores trabajé menos y en este caso eran los personajes secundarios. Acá me detuve a darle a cada uno su momento", analiza la también dramaturga y guionista.
A la pregunta de cuál es para ella el personaje más entrañable de la novela, Piñeiro elige a Adolfo, el tío de Sabaté, un viejo radical que no pudo hacer mayor carrera política y que venera al ex presidente Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR). 
Mientras tanto, Piñeiro reflexiona: "Me gusta que mis personajes salgan a la calle en el momento que estoy viviendo y lo que está pasando ahora tiene mucho que ver con una sociedad politizada. Yo viajo por muchos lugares del mundo y en otros lugares no se habla tanto de política".

* * *

jueves, 7 de mayo de 2015

MUERTE Y SILENCIO RONDAN "UNA SUERTE PEQUEÑA" DE CLAUDIA PIÑEIRO

La escritora argentina Claudia Piñeiro regresa a temas como la muerte y el silencio en su más reciente obra, "Una suerte pequeña", a la que define como una novela intimista y "más emotiva que otras".
Allí lleva al extremo la ubicación de un personaje "en una situación límite y la decisión que va a tomar", cuenta Piñeiro a dpa. Y es que la protagonista, nacida como María Elena Pujol, quien se transformó en Marilé Lauría y luego en Mary Lohan, huyó a causa de una tragedia. Y 20 años después regresa a Temperley, el suburbio de Buenos Aires donde residía con su familia hasta que su vida sufrió ese quiebre y resolvió irse.
Piñeiro (Gran Buenos Aires, 1960), una de las autoras más leídas de la literatura argentina, presentará el próximo sábado en la 41 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires este thriller familiar que explora el sentimiento de culpa de la protagonista, la condena social que sufrió de su entorno y el difícil reencuentro con su pasado.
"Para alguno de nosotros es el malestar y no la felicidad el hábitat donde podemos vivir", dictamina Lohan, que rehízo como pudo su vida en Boston, donde modificó su aspecto y dicta clases de español. "Una suerte pequeña" (Alfaguara), con la que Piñeiro toma distancia del género policial que la consagró, acaba de publicarse en Argentina y aparecerá en los próximos días en México y España.
La autora define el concepto de "suerte pequeña" que da título al libro como "esa que va naciendo en lo cotidiano, en el día a día, y que quizás uno no reflexiona sobre el efecto que esa pequeña suerte puede ocasionar en algo mucho mayor, que es la vida completa. Y a veces nos quedamos esperando esa gran suerte que nunca va a llegar".
Y afirma también que "la hipocresía y la mirada del otro, el juzgar apresurado de los otros, tiene mucho que ver con lo que escribo. El encierro, la muerte y esa mirada que juzga permanentemente sin poderse poner en los zapatos del otro me parece que se repiten mucho en las historias que he contado hasta ahora".
"Una suerte pequeña" trabaja especialmente sobre "el silencio de años de no haber dicho, el silencio que alguien hace, pero también el silencio que otro recibe, la falta de respuesta a una pregunta que queda suspendida en el aire", considera la ganadora del Premio Clarín de Novela 2005 con "Las viudas de los jueves" y del Sor Juana Inés de la Cruz 2010 con "Las grietas de Jara".
A causa de diferentes compromisos, Piñeiro se había ido demorando en la escritura de su más reciente novela. Pero un día después de que terminó la feria el año pasado le dio una trombosis cerebral. "Y después de estar diez días internada, varios de ellos en terapia intensiva, cuando me recuperé suspendí todas las actividades excepto la escritura".
"Eso me permitió no solamente terminar la novela en el plazo que me había puesto a mí misma. Esta suerte pequeña en la desgracia me permitió suspender todo por prescripción médica y solamente escribí. Creo que ese estado personal también está reflejado de alguna manera en la novela", relata.
Piñeiro ya recibió ofertas para la traducción de la obra al alemán y al francés, mientras que este mes viajará a presentarla a varias ciudades de España, donde fue distinguida el año pasado con el galardón Rosalía de Castro del PEN Club de Galicia. "No lo pude ir a retirar justamente por la trombosis, así que este año tenía pendiente visitarlos y recibir el premio que no pude recibir antes. Y de paso presentar esta nueva novela por allá, que es de donde viene mi familia".
La también dramaturga y guionista sostiene que en su caso, al igual que el de muchos otros colegas, "la escritura es una cuestión ontológica. Es parte del ser, yo no podría ser si no fuera escritora. Escribir es parte de lo que organiza mi vida".
A la vez, la autora de "Betibú" y "Tuya" no sabe a qué se debe el enorme éxito de sus novelas, varias de las cuales tuvieron su versión cinematográfica. Ya en los primeros días de venta en la feria, "Una suerte pequeña" se vendió a gran ritmo. "No hay un acto especulativo ni voluntario de escribir determinada historia para que compren el libro o para que lo lean más lectores, de ninguna manera. Escribo lo que puedo escribir y de la mejor manera posible", afirma.
"Hay gente que dice 'tu libro no lo leí porque no leo bestsellers'. El bestseller tiene la voluntad de ser escrito para ser vendido, que es otra cosa. Hay libros que se han vendido mucho y no tienen esa voluntad, en el sentido que no es una especulación de 'le pongo un poquito de esto, un poquito de esto otro, para que se vendan muchos libros'", analiza.
Piñeiro también destaca el rol de la megacita cultural y editorial que culmina el 11 de mayo en el predio de La Rural: "Está muy bien que la gente camine por esos pasillos, se meta en esos stand, toque libros, los huela, se lleve el que más le gusta para su casa. La Feria del Libro de Buenos Aires está pensada básicamente para el lector y en ese sentido es de gran apoyo para la promoción de la lectura".
* * *

miércoles, 7 de agosto de 2013

PIÑEIRO SUMA RECUERDOS Y SILENCIOS EN "UN COMUNISTA EN CALZONCILLOS"

La escritora argentina Claudia Piñeiro conjuga sus recuerdos de infancia y adolescencia con la historia reciente de su país a lo largo de su última novela, "Un comunista en calzoncillos", en la que "el silencio es fundamental".

   Durante los turbulentos meses previos y posteriores al golpe militar de 1976, una niña de clase media admira a su padre, un comunista convencido sin militancia partidaria. Una figura que a veces también la incomoda, porque debe lidiar con las contradicciones que surgen entre su ambiente familiar y su entorno social.

   El tema de su libro más autobiográfico "es el silencio", sostiene en diálogo con dpa la exitosa autora de las novelas "Las viudas de los jueves", "Tuya" y "Betibú". La protagonista debe callar lo que se habla dentro de su casa, ya que tiene conciencia de que los demás opinan distinto. Y su padre, cuando se enoja, castiga a los otros con el mutismo. 

   Piñeiro opina que el silencio constituye también la base de su "proceso creativo como escritora". "Yo creo que escribo justamente para encontrar las palabras para ese silencio que hubo en otro momento. Eso que no se pudo decir en algún momento, uno después lo llena de palabras para poderlo explicar. Y creo que mucho de la cuestión de por qué soy escritora tiene que ver con el silencio de ese momento".

   La novela ambientada en la localidad bonaerense de Burzaco -donde Piñeiro nació en 1960- "no es verdaderamente una autobiografía". "En muchos aspectos no hay una cosa de ceñirse a lo que realmente pasó, sino a lo que a mí me convenía en términos narrativos", revela la ganadora del Premio Clarín de Novela 2005 con "Las viudas de los jueves" y del Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2010 con "Las grietas de Jara".

   Tras su publicación en varios países latinoamericanos, España y Estados Unidos, la autora presentará hacia fines de año "Un comunista en calzoncillos" (Alfaguara) en la Feria Internacional del Libro de Miami y probablemente en la FIL de Guadalajara.

   La novela se articula en dos partes con referencias cruzadas. La primera, "Mi padre y la bandera", transcurre entre diciembre de 1975 y junio de 1976, meses en los que la protagonista transita primero las vacaciones de verano y luego sus días de colegio.

   Su padre, que también le reclamará una difícil prueba de lealtad, le revela algunas de sus humildes acciones de resistencia. "Hay pequeños actos que son los que te mantienen en un lugar un poco más digno", reflexiona la autora sobre esos días oscuros de la última dictadura militar en Argentina (1976-1983).

   La segunda parte, "Cajas chinas", reúne materiales heterogéneos como fotografías de su infancia, recortes periodísticos de la época y otros recuerdos y anécdotas familiares. 

   "Cada lector es libre de seguir el orden de lectura que elija", aclara Piñeiro al comienzo de la novela. Una suerte de homenaje a "Rayuela" de Julio Cortázar: "Esa cosa de la libertad por dónde se le entra a esta novela tiene que ver con ese camino". 

   El disparador del libro fue el pedido de un blog para que escribiera un texto sobre qué estaba haciendo el día del golpe de Estado, el 24 de marzo de 1976. "Buscando ese recuerdo apareció una imagen, y esa imagen trajo otra, y esa otra, etcétera, etcétera. Además había muchas cosas que cuando las recordaba estaban absolutamente presentes y vívidas, pero no tenía conciencia de que las recordaba hasta evocarlas para este proceso".

   Consultada sobre cómo lidió Argentina con su pasado reciente, analiza: "Me parece que es el proceso que se debió dar. En su momento enseguida que volvimos a la democracia tuvimos la suerte de que existiera un juicio por el cual se condenó a los represores y se los metió presos. Y (el dictador Jorge Rafael) Videla hace pocos meses murió en la cárcel, lo cual era lo que correspondía".

   Por su parte, volcarse a la escritura de "Un comunista en calzoncillos" obedeció "más a un deseo, una voluntad, que a una decisión en sí misma", afirma Piñeiro, asimismo dramaturga y guionista de televisión. "Era mi momento para poder meterme con eso". 

   Se trató en definitiva de "una evocación reparadora". "Porque uno cuando es adolescente tiene todas las contradicciones con los padres que corresponden tener en la adolescencia. Cuando ya sos un adulto, hay muchas de esas cosas que las mirás desde otro lugar, con otra perspectiva, con la circunstancia de uno también haber tenido hijos, y de alguna manera con más compasión, con más comprensión sobre determinadas cosas".

   Y Piñeiro traza su balance: "Cuando te metés con estos temas te da la sensación que ya contaste todo y ahora qué otra cosa vas a contar. Después eso desaparece, pero en el momento más o menos cercano a terminar la novela te sentís bastante desnudo".

* * *