Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

sábado, 28 de abril de 2012

FERIA DEL LIBRO DE BS. AS. ABRE DIÁLOGO CON LITERATURA LATINOAMERICANA


El Diálogo de Escritores Latinoamericanos festejó anoche su debut en el marco de la 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, con el objetivo de estimular la literatura desde la frontera norte de México hasta el último extremo de Tierra del Fuego.



   Apenas se levantó el telón salieron a debate las dificultades en
la circulación de libros entre los países de la región, pero también se destacaron algunos avances en este terreno. Con destacada participación de invitados chilenos y mexicanos, el punto de encuentro de autores de diversos puntos de América Latina se extiende hasta el jueves 3.


   La directora de la Feria, Gabriela Adamo, fue directa al grano al inaugurar la cita: "Es una alegría muy especial dar el inicio al primer Diálogo de Escritores Latinoamericanos que tiene la Feria, con la intención de poner todas nuestras ferias de América Latina a

disposición de esta difícil tarea de leernos entre nosotros".

   A veces los escritores latinoamericanos "necesitan hacer largos recorridos a través de España u otros países legitimizadores para que podamos leerlos. Un poco la intención de esto es evitarlo y acortar los caminos y poder discutir entre nosotros", explicó Adamo.



El argentino Oliverio Coelho, quien participó del primer Diálogo en la Feria de Santiago de Chile el año pasado, dijo a dpa que esa experiencia "fue muy útil para conocer corrientes estéticas bastante nuevas para el continente, que muchas veces por políticas editoriales, de mercado, no llegan a nuestro país y a ningún otro país en realidad".


   "Hay una gran desconexión entre los países latinoamericanos, ya que la cabeza de los grupos editoriales está en España en general. Hay como una triangulación indeseada que estos diálogos de alguna manera vienen a emparchar", señaló Coelho, elegido en 2011 por la revista "Granta" como uno de los mejores narradores jóvenes en español.

   Coelho coordinará este sábado "Noche freak: el lugar del terror en la literatura latinoamericana". En total habrá 11 mesas, que se centrarán entre otros en aproximaciones a un cánon, megaciudades y minipueblitos, mitos, violencia y erotismo, política y las
apropiaciones del idioma.


   No es un dato menor que América Latina esté en un momento de ascenso en su protagonismo geopolítico, destacó el argentino Marcelo Cohen en el panel que abrió el Diálogo, "Experiencias de lectura", junto a su compatriota Claudia Piñeiro, el colombiano Tomás González, la mexicana Guadalupe Nettel y el chileno Alejandro Zambra.

   También recordó como a fines de los sesenta América Latina era "exótica y casi inaccesible" desde la Buenos Aires urbana. Pero "empezaron a venir oleadas de Latinoamérica, que llegaban como bombas de estruendo, y una de las primeras fue la aparición en Buenos Aires de 'Cien años de soledad'". "La ciudad estaba invadida del libro y se vendió en poco tiempo de una manera totalmente exorbitante".

   Cohen, escritor y traductor, también planteó que el sistema actual de circulación de libros, al que llamó "radial", "está empezando a quebrarse porque existen las redes, los encuentros internacionales, y los libros llegan a nosotros de maneras azarosas".

   Piñeiro, en tanto, coincidió en que actualmente no hay "bombas de estruendo" en la literatura latinoamericana como la obra cumbre de Gabriel García Márquez. "El acceso a los autores va por otras vías, un poco por la curiosidad de cada uno y el azar", dijo la exitosa autora, y contó las dificultades que experimentó para acceder a las obras de sus compañeros de mesa.

   En ese sentido, recordó que cuando en 2007 se presentó la lista de "39 escritores menores de 39" en Bogotá, apenas conocía a tres. Zambra y Nettel, dos de los integrantes de la nómina, también hicieron su aporte. El autor de "Bonsái" destacó que Buenos Aires y
Ciudad de México tienen "una cierta autonomía editorial" que no logran urbes de otros países latinoamericanos.


   Nettel, por su parte, apuntó que "sobre todo en Argentina hay muchas editoriales pequeñas con muy buenos catálogos y dan ganas de que se distribuyan fuera del país. Encontrar un libro de Cuenco del Plata o de Adriana Hidalgo fuera de Argentina es muy difícil". "Son como los esfuerzos de Sexto Piso, que empieza a distribuir fuera de México, y me da muchísimo gusto".

   Por su parte, Tomás González analizó que en los 60 y 70 tuvo la suerte de formarse como escritor con una gran variedad de modelos. "No me sentía colombiano, sino latinoamericano", contó. Pero luego se produjo la fragmentación de América Latina: "Ha sido dolorosa, porque nos ha alejado a unos de los otros".

   Sin embargo, el escritor de Medellín se mostró optimista: "el péndulo está empezando a moverse en la dirección contraria, es decir vamos otra vez hacia la integración cultural de nuestra entidad latinoamericana".

   Las delegaciones extranjeras más numerosas en el Diálogo son la chilena y la mexicana. Por la nación andina asisten Zambra, Álvaro Bisama, Alejandra Costamagna, Rafael Gumucio, Cynthia Rimsky y Lina Meruane. En tanto, las letras mexicanas son representadas por Nettel, Claudina Domingo, Paulette Jonguitud Acosta, Mónica Nepote, Pablo
Soler Frost y Gabriela Torres Olivares.

   Asismismo participan Enrique Rosas Paravicino (Perú), Carlos Vallejo Moncayo (Ecuador), Ercole Lissardi (Uruguay), Oscar Fariña (Paraguay), Fernando Canedo (Bolivia) y Carlos Cortés (Costa Rica).


   Coelho destacó la importancia de que la Feria abra sus puertas al Diálogo: "Creo que por ahí este año y el año pasado en Chile no percibimos consecuencias directas, a gran escala, pero si esto se sostiene a lo largo del tiempo, creo que va a ser un hito".

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miércoles, 25 de abril de 2012

MANGUEL, LOS LIBROS COMO HOGAR Y LA LECTURA COMO ACTO DE REBELDÍA


El escritor argentino-canadiense Alberto Manguel disfruta de una vida entre libros: en su adolescencia lector para un Jorge Luis Borges ya ciego y actualmente dueño de una gigantesca biblioteca de unos 30.000 volúmenes, sostiene con conocimiento de causa que la lectura "es un acto de rebeldía que no elegimos".

   En una sociedad cuyos valores son "lo rápido, lo superficial, la gratificación instantánea", el acto de leer, "lento, en profundidad, difícil en el mejor de los sentidos, se convierte entonces en subversivo", analiza el autor de ensayos como "Una historia de la lectura" (Premio Médicis), "Leyendo imágenes" y "La biblioteca de noche". 

   "La lectura nos ayuda a oponernos a una cierta estupidez ambiente y a las convenciones que nos convierten en consumidores", opina el también traductor, editor y antólogo. Residente en Mondion, Francia, brindó una conferencia magistral sobre la lectura en el siglo XXI en el Encuentro Internacional que se celebra hasta hoy en la 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

   Manguel, cuya obra fue traducida a más de 30 idiomas, destaca que el poder del lector es extraordinario. "Cada escritor quiere que sus libros sean un clásico, pero el poder de decidir qué es lo que constituye la historia de la literatura es nuestro, de los lectores", explica a dpa. "Jonathan Swift escribe ‘Los viajes de Gulliver’ como una sátira política feroz y nosotros decidimos que es un libro para chicos. Y no puede hacer nada el pobre para decir ‘no me pongan en ese estante’". 

   Al análisis del experto en lectura no escapan los cambios de soporte. "El libro impreso guarda el recuerdo de nuestro uso a través de las manchas, de boletos de tren, de anotaciones. Con el texto electrónico eso es imposible”. 



   "En el libro electrónico no solo ese texto es siempre el mismo para todos, sino que todos los textos son iguales”, por lo que obliga al lector a crear sus propias jerarquías. “Eso puede ser creativo”, matiza. Igualmente Manguel toma partido: "Para mí el objeto libro es necesario, y a mí me gusta más estéticamente, físicamente, que el texto electrónico".

   Manguel narra su invalorable experiencia como lector para Borges en la década del 60, cuando era adolescente: "A esa edad si a uno le impresiona alguien no lo dice. Entonces yo le estaba haciendo un favor a un viejito ciego", recuerda risueño. "Fue mucho tiempo después que me di cuenta que tuve ese enorme privilegio de durante años escuchar comentar la lectura a una de las mentes más extraordinarias del siglo XX", afirma. 

   "Lo que más me dejaron esas lecturas fueron justamente esos comentarios, saber que la escritura es una técnica. No se inventaban frases o historias sin reflexionar". Evoca al autor de "El Aleph" como "un gran caballero", aunque aclara que de ninguna manera los unía una amistad. "Me recibía, me llevaba a comer al hotel Dorá después de las lecturas y me hablaba de libros que le habían gustado", rememora.

   Autor de novelas como "Noticias del extranjero" y "Todos los hombres son mentirosos", apunta: "Borges cambió la forma en la que nos relacionamos con la lengua. No se puede escribir de la misma manera, no se puede leer de la misma manera". "La enseñanza de Borges es fundamental, nos muestra cómo funcionamos como lectores. (Julio) Cortázar aprovecha esa enseñanza y crea ejemplos, 'Rayuela', 'Continuidad de los parques'".

   El año pasado se publicó “Conversaciones con un amigo” (La Compañía), que reúne sus charlas con el editor francés Claude Rouquet. “Le tengo mucho cariño a ese libro. Es interesante, porque no es realmente autobiografía, no es entrevista, no estoy muy seguro de lo que es”, dice. Pero le dejó una certeza: “Me permitió relacionar ciertas ideas y opiniones sobre temas que me interesan en relación a quién soy yo y en qué persona me fui convirtiendo”.

   Nacido en Buenos Aires en 1948, manifiesta que los libros fueron desde siempre su hogar. Sus primeros años los pasó en Israel, porque su padre era embajador argentino en ese país. El inglés fue su primer idioma y no aprendió el castellano hasta que regresó a la Argentina a los ocho años.

   “Descubrí muy pronto que el lugar que siempre estaba allí eran mis libros. Y ese sentimiento dura todavía, mi casa está donde está mi biblioteca”, analiza el intelectual que también residió en Tahití y Canadá.

   Manguel no duda en definirse como lector antes que como escritor. “Lo de escritor me vino muy tarde. Escribí cuentos, gané el premio 'La Nación' un año, y después dejé. Borges justamente decía que la gran diferencia entre escritores y lectores es que el escritor escribe lo que puede, mientras que el lector lee lo que quiere". 

   "Después caí en la tentación (de escribir) por distintas razones. Pero la mayor parte de mis libros nacen del acto de leer", asegura. Asimismo adelanta que está escribiendo simultáneamente dos novelas y dos ensayos: "Así que me reparto un poco, es como tener cuatro chicos".

   Hacía tiempo que Manguel no visitaba la Feria del Libro porteña, cuya actual edición se extiende hasta el 7 de mayo. "Es espléndida, sobre todo la cantidad de público que hay. Ya sé que no son tantos como los que van a un partido de fútbol, pero sin embargo es bastante impresionante ver 10.000, 20.000 lectores, en un solo lugar", señala.

   Respecto de las elecciones presidenciales francesas, se lamenta: "Es increíble que un país que ha sufrido como Francia durante la Segunda Guerra Mundial vote por una nazi como Marine Le Pen, 18 por ciento de los que votaron". Y sigue: "Todo lo que está sucediendo es espantoso, esta victoria de la derecha en Europa administrada ahora por banqueros al servicio de una Alemania que va a terminar siendo la cabeza de un imperio". "Uno ya no sabe dónde refugiarse", dice, pero luego se corrige y encuentra un lugar seguro: su biblioteca.

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domingo, 22 de abril de 2012

GALEANO TEJE UNA EMOTIVA CAMINATA LITERARIA POR EL TIEMPO


El escritor uruguayo Eduardo Galeano recreó una singular caminata literaria por el tiempo durante la presentación de "Los hijos de los días" en la 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

   Galeano hilvanó en la noche del sábado una cincuentena de textos de su último libro, donde denuncia el "mundo al revés", "en guerra contra los pobres y no contra la pobreza". De pulóver verde y chaleco marrón, y presentado por Carlos Díaz, director de Siglo XXI Editores Argentina se acomodó en un sillón en el escenario de la sala José Hernández antes de tomar la palabra.


   "Y los días se echaron a caminar. Y ellos nos hicieron a nosotros, que así fuimos nacidos nosotros, los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida", comenzó su alocución.


   "Los hijos de los días" (Siglo XXI Editores) es un almanaque literario que reúne 366 relatos breves. Cada día, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre, se devela una historia con alusiones al pasado y al presente. Para inaugurar la lectura, el autor de "Las venas abiertas de América Latina" eligió el texto dedicado al 11 de enero, "El placer de ir", sobre el músico salteño Juan Carlos Dávalos. 

    Sin embargo, la técnica le jugó al comienzo una mala pasada, por lo que le tuvieron que acercar otro micrófono. "Éste es el que yo quería, porque es el que mejora las palabras y la calidad del texto", ironizó. 


   Tras varios años de ausencia en la Feria del Libro porteña, la convocatoria fue multitudinaria: alrededor de 1.000 personas dentro de la sala y unas 800 más siguieron la charla desde las pantallas gigantes colocadas en el predio de la Rural. 


   Durante casi una hora y media, el público alternó un respetuoso silencio con estruendosos aplausos. Por la inconfundible voz de Galeano desfilaron personalidades como Rosa Luxemburgo, el Che Guevara, Emiliano Zapata, Augusto César Sandino y acontecimientos históricos como la primera reforma agraria de América Latina en Uruguay en 1815 y el plebiscito popular en Bolivia que dijo sí en 2009 a una nueva Constitución.


   El escritor aprovechó la lectura para enviarle “un abrazo de muchos brazos” a los pobladores de localidades argentinas como Famatina, Sanagasta, Andalgalá “y otros que no se dejan engañar con esos cuentos de las sanguijuelas modernas, que te venden buena salud mientras te acompañan al cementerio”, dijo en relación a proyectos de minería contaminantes.


   Asimismo quiso homenajear a tres amigos: la boliviana Domitila Barrios, recientemente fallecida (“mujer valiente de las muchas que hemos tenido y tenemos en América Latina”), el poeta salvadoreño Roque Dalton (asesinado en 1975 y cuya historia se narra en el relato “El imperdonable”) y el historiador argentino Osvaldo Bayer ("ha trabajado mucho por los derechos de las mujeres y por todos los que no tienen derechos en este país").

   También recordó que en 2008 Estados Unidos decidió borrar al sudafricano Nelson Mandela de la lista de terroristas peligrosos. Para celebrar seriamente el Día contra el Terrorismo, Galeano propuso llenar el mundo entero de carteles que digan “se busca a los secuestradores de países, se busca a los estranguladores de salarios y a los exterminadores de empleos, se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua y a los ladrones del aire, se busca a los traficantes del miedo”.


   El autor de “El libro de los abrazos” y “Bocas del tiempo” despertó risas del público al referirse al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial como “los hermanos gemelos que la humanidad necesitaba” y a los banqueros como “los más peligrosos asaltantes de bancos”.



   También hubo espacio para que lanzara críticas contra los medios de comunicación y la Iglesia católica y conmoviera con sus textos sobre niños robados durante las dictaduras latinoamericanas y por la democracia australiana (“Yo no lo sabía, y muchos de los que están acá tampoco”), los desaparecidos y los torturados en el Cono Sur.

   Los lectores argentinos, que agotaron en apenas diez días la primera edición de 25.000 ejemplares de “Los hijos de los días”, hicieron fila muchas horas antes de la presentación para intentar conseguir un lugar en la sala. 


   “Es difícil entender o explicar las razones del enorme interés y fanatismo que Galeano despierta entre los lectores. Ahora sí, uno puede observar que la gente respeta y admira su compromiso inalterable con los desposeídos, con los pobres y olvidados, no sólo de América Latina, sino del mundo entero. Es decir, desde hace muchos años le ha dado voz a los que no la tienen”, afirmó a dpa el gerente de Prensa y Comunicación de Siglo XXI Editores Argentina, Ezequiel Mario Martínez.


   Próximamente Galeano (Montevideo, 1940) viajará con “Los hijos de los días” a España. El 9 de mayo iniciará en Barcelona una intensa gira que lo conducirá asimismo a Córdoba, Granada, Sevilla, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Santiago de Compostela y Ourense. 


   A medida que avanzaba la noche, las lecturas arrancaban ovaciones en la sala, que se replicaban afuera. "Alguna vez tengo que terminar", se excusó Galeano ante el ávido auditorio, que rompió su silencio para gritarle "ídolo” y “gracias”. Cerró con el relato correspondiente al 31 de diciembre y todavía regaló un bis de esa misma fecha, pero de “Bocas del tiempo”. 


   Galeano no pudo quedarse a la firma de libros y partió. Pero en la sala quedaba flotando un saber de los mayas que inspiraron el título de su última obra: "Ellos saben que el tiempo, como la araña, teje despacio".



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martes, 17 de abril de 2012

FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES DIRIGE SU MIRADA A AMÉRICA LATINA

La 38 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abre sus puertas al público el próximo jueves, tendrá una amplia participación de escritores latinoamericanos, entre los que se destacan el mexicano Carlos Fuentes y el uruguayo Eduardo Galeano.

   También recorrerán el predio de la Rural hasta el 7 de mayo autores de otros continentes, como el israelí David Grossman, el rumano Norman Manea y el franco-marroquí Daniel Pennac.

   Asimismo llegarán para participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial a orillas del Río de La Plata el poeta cubano Roberto Fernández Retamar, el escritor argentino residente en Francia Alberto Manguel y la exitosa psicóloga chilena Pilar Sordo.

   Entre los numerosos representantes de las letras argentinas se destacan los recientemente galardonados Leopoldo Brizuela (Premio Alfaguara con su novela "Una misma noche") y Martín Caparrós (Premio Herralde con "Los Living"), así como Ricardo Piglia, Claudia Piñeiro, Ana María Shua y Luisa Valenzuela.

   En esta edición, la Feria apuesta además a sumar nuevas voces con el Diálogo de Escritores Latinoamericanos, iniciativa que surgió el año pasado en su hermana de Santiago de Chile. Más de 15 autores de Paraguay, Bolivia, Uruguay, Ecuador, Puerto Rico, Costa Rica, México, Colombia y Chile debatirán sobre la identidad de la región y la actualidad de la narrativa.

   El megaevento organizado por la Fundación El Libro, que anualmente convoca a más de un millón de visitantes y es considerado un importante referente a nivel latinoamericano, servirá como escenario para que Galeano muestre el 21 de abril su última obra, “Los hijos de los días”. Y Fuentes, uno de los grandes exponentes del “boom” de la literatura latinoamericana, tomará la palabra el 1 de mayo.

    La muestra -que funciona como un gran escaparate de la literatura de diversas latitudes y donde los autores se prestan al ritual de la firma de libros- desplegará una grilla de unos 1.500 actos culturales, en los que editoriales locales e internacionales presentarán numerosos títulos.

   Este año varias conferencias y mesas se centrarán en las islas Malvinas, en el 30 aniversario de la guerra con el Reino Unido, así como en la política argentina actual. También habrá espacio para reflexiones sobre la creación artística y literaria, el fútbol (Caparrós dialogará en teleconferencia con el mexicano Juan Villoro) y la música (Fito Páez recordará al recientemente fallecido Luis Alberto Spinetta).

   Esta “ciudad de libros” en el barrio porteño de Palermo albergará en una superficie de unos 45.500 metros cuadrados a unos 1.500 expositores de más de 40 países, bajo el lema "Un futuro con libros". 

   “No importa, a esta altura, si hablamos del libro de papel o del libro electrónico; ambos convivirán por mucho tiempo. Lo que resulta indiscutible es que los libros poseen una formidable capacidad para enseñar y aprender, para abrirnos las puertas a los singulares disfrutes del saber y de la imaginación”, apuntan los organizadores.

   Y desde antes de que la feria abra sus pabellones al público, tienen su espacio de encuentro los protagonistas de la industria editorial en las 28 Jornadas de Profesionales del Libro, que se dedican hasta el viernes a los negocios y la capacitación del sector.

   El acto de inauguración del jueves contará con la participación de diversas autoridades y el escritor argentino Luis Gusmán, autor de “El frasquito”, novela emblemática que retrata los años ’70.

   En su séptimo año, el Festival Internacional de Poesía, del 24 al 29 de abril, se deleitará con la presencia del presidente de la Casa de las Américas Fernández Retamar, el catalán Francesc Parcerisas y la escocesa Jackie Kay, entre otros.

  También tendrá su cita la narración oral entre el 27 y el 29 de abril, con participación del dramaturgo italiano Mateo Belli. Y en su Encuentro Internacional, la Feria ofrecerá tres conferencias magistrales sobre la lectura en el siglo XXI, con participación de Manguel.

   El tradicional maratón de lectura propondrá un recorrido de textos sobre “viajes a lugares imaginarios” en el Día Mundial del Libro, el 23 de abril, con intervención de actores, dramaturgos, músicos y cineastas. La muestra exhibirá su veta más noctámbula y permanecerá abierta después de la medianoche el 29 de abril, en el marco de "La noche de la ciudad en la Feria". 

   Además, por primera vez el público podrá votar en Internet el Premio del Lector a través de http://www.el-libro.org.ar/internacional/culturales/premio-del-lector, que será entregado el 5 de mayo. Un jurado de libreros confeccionó la lista de 20 títulos de escritores argentinos publicados en 2011, entre los que se cuentan “Los Living” de Caparrós, “Betibú” de Piñeiro, “El país imaginado” de Eduardo Berti (Premio Emecé 2011) y “El Mármol” de César Aira.

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miércoles, 7 de marzo de 2012

MÁS CARTAS DEL CRONOPIO: CORTÁZAR ESCRIBE DESDE LA MESA DE AL LADO


"Odio las cartas literarias, cuidadosamente preparadas, copiadas y vueltas a copiar; yo me siento a la máquina y dejo correr el vasto río de los pensamientos y los afectos", confiesa Julio Cortázar en su correspondencia, que por estos días se publica en cinco volúmenes, con más de 1.000 cartas inéditas.

   El epistolario permite sentir nuevamente a Cortázar "como si estuviera escribiendo en la mesa de al lado", a la vez que pone de manifiesto "la formidable coherencia entre vida y obra" del escritor argentino, apunta el editor y filólogo español Carles Álvarez Garriga. Los tomos 1, 2 y 3 salieron en febrero en Argentina y en abril aparecerán las "Cartas" 4 y 5, con el período que abarca hasta 1984, año de su muerte en París. 

   En estas "Cartas" (Alfaguara) se restituyen fragmentos suprimidos en la primera edición (2000) a cargo de Aurora Bernárdez, albacea de Cortázar, con colaboración de Gladis Yurkievich. Y como Cortázar guardó muy pocas copias de sus epístolas ("Hay que conocer muy mal a los cronopios para imaginar que guardan cartas"), se consultó a amigos, conocidos y especialistas si atesoraban páginas suyas.

   La cifra lograda es impactante: Más de 1.800 cartas, telegramas y tarjetas postales conforman la versión corregida y aumentada de la correspondencia de Cortázar por cuenta de Bernárdez, su primera mujer, y Álvarez Garriga, quienes ya editaron "Papeles inesperados" y "Cartas a los Jonquières". En los próximos meses se publicarán las "Cartas" en otros países de Latinoamérica y llegarán a España a partir de mayo.

   Estos textos del cronopio, que respiran humor e ironía, permiten reconstruir la gestación de algunas de sus obras cruciales como "Historias de cronopios y de famas" (1962) y "Rayuela" (1963), así como la consolidación del "boom" de la literatura latinoamericana que lo tuvo entre sus protagonistas.

   En las cartas emerge su admiración por Carlos Fuentes y "La región más transparente" ("Con usted hay que tirarse a fondo, devolver golpe por golpe la paliza que nos pega a los lectores con cada página"), Gabriel García Márquez y "Cien años de soledad" ("En estos últimos años, no veo nada comparable a esa novela y a 'Paradiso' de Lezama Lima en nuestras tierras") y Octavio Paz ("uno de los hombres más inteligentes que he conocido entre los poetas"). 

   Y a José Lezama Lima le escribe: "En estas islas a veces terribles en que vivimos metidos los sudamericanos (pues la Argentina, o México, son tan insulares como su Cuba) a veces es necesario venirse a vivir a Europa para descubrir por fin las voces hermanas". Y Cortázar vuelca sus esfuerzos en ayudar a las voces no consagradas, como por ejemplo un joven Mario Vargas Llosa.

   A lo largo de cientos de páginas también manifiesta sus desvelos políticos, entre ellos su acercamiento a La Habana. "... si ya no fuera demasiado viejo para estas cosas, y no amara tanto a París, me volvería a Cuba para acompañar la revolución hasta el final", asevera en 1963. 

   Respecto de su patria, el escritor nacido accidentalmente en Bruselas en 1914 explica a mediados del 60: "Por ahora soy un argentino que anda lejos, que tiene que andar lejos para ver mejor". O con tono más duro: "nada ha cambiado básicamente desde que me fui del país, como no sean los nombres de los jugadores de fútbol, los diputados nacionales y los precios de los trajes". 

   Del epistolario también surge el ser sensible que extraña a sus amigos: "Creo que la vida enseña a no equivocarse en materia de amistad. Los únicos errores son los geográficos, el absurdo de que unos tengamos que irnos a Francia mientras otros viven en el Uruguay o la Argentina”. Que se ilusiona con las visitas de sus afectos a París y también lamenta sus silencios epistolares, aunque muchas veces se disculpe por no tener tiempo para responderles.

   Numerosas misivas están destinadas a sus editores, como su amigo Francisco Porrúa: "Me emociona mucho que usted lleve el afecto y el heroísmo hasta el punto de meter a los cronopios entre dos tapas de cartulina". El cuentista y novelista que corrige con minuciosidad también advierte: "Nada que me manden últimas pruebas, cuando no se puede tocar prácticamente una línea sin que el impresor haga una cirrosis hepática".  

   Cortázar describe en varias cartas sus andanzas como traductor de organismos internacionales por diversos rincones de Europa y Asia. Trabajo que le resulta sumamente aburrido, pero al que se ve obligado por cuestiones económicas. 

   Entre las epístolas inéditas que aparecerán próximamente hay un filoso Cortázar que le dispara al danés Niels Blaedel: “...si tuviera que elegir mi peor editor del mundo, me temo que usted sería el elegido”. Asimismo despide al recién fallecido poeta y traductor estadounidense Paul Blackburn como “un amigo maravilloso, el primero y más maravilloso de los cronopios, a los que amaba y dio vida en inglés”. 

   En 1982 manifiesta gran preocupación por su tercera mujer, Carol Dunlop: "Estoy viviendo un momento harto angustioso de mi vida, porque Carol está muy enferma y por el momento no hay ninguna certeza de que pueda superar una situación que se prolonga desde hace más de dos meses".

   Y mucho antes de fijar su residencia en París en 1951, el espigado escritor relata su paso como docente por pueblos de la provincia de Buenos Aires. "Siento que me rodea el vacío, que cualquier cosa es preferible a caer en ese pozo vegetativo que es un Chivilcoy, un Bolívar...”. O aún más lapidario: "Los microbios, dentro de los tubos de ensayo, deben tener mayor número de inquietudes que los habitantes de Bolívar".

   "I’ll die a cronopio yet (Seré cronopio hasta la muerte)", pronosticaba Cortázar en 1965. A la luz de su voluminoso epistolario, y mientras los cronopios celebran este año medio siglo de su publicación, se confirma el vaticinio.

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viernes, 27 de enero de 2012

QUINCE AÑOS SIN SORIANO, UN ESCRITOR APASIONADO Y POPULARQuince años sin Osvaldo Soriano, un escritor apasionado y popular


Osvaldo Soriano, uno de los más célebres narradores argentinos del siglo XX, moría hace 15 años en Buenos Aires. "Un grande, como (Roberto) Arlt y como (Julio) Cortázar, que fundó su propio lenguaje y su propio reino de imaginación", lo definió el escritor Tomás Eloy Martínez.

   La realidad social, la historia política y sus propias vivencias circulan a menudo por su obra, que se despliega en ficciones literarias y columnas periodísticas. Pero un cáncer de pulmón le ganó la batalla el 29 de enero de 1997, con solamente 54 años.

   Noctámbulo y apasionado por el fútbol y los gatos, publicó siete novelas con gran éxito de ventas, aunque la crítica académica local le fuera esquiva.

   Con gran fama fuera de su país, "se fue, como corresponde a un argentino cabal, sin haber recibido nunca ninguno de los numerosos premios oficiales o institucionales que este país concede a otros con menos obra, menos talento y menos grandeza creadora", escribió Eloy Martínez en el diario "Página/12" al día siguiente de la muerte de Soriano.

   Nació un 6 de enero de 1943 en Mar del Plata, hijo de un catalán inspector de Obras Sanitarias (empresa del servicio de agua potable) y una tandilense. Por el trabajo de su padre, pasó una infancia errante por pueblos del interior del país, hasta recalar en Tandil, provincia de Buenos Aires. 

   Ese nomadismo y desarraigo le aportarían una galería de entrañables personajes, entre ellos los perdedores. "Acaso cometo el error de vestir a los perdedores con el ropaje de los sueños", admitió alguna vez. 

   Tras pasar por varios empleos, a los 26 años Soriano se trasladó a Buenos Aires para integrarse a la revista "Primera Plana", en el inicio de un largo trajín por las redacciones porteñas. Trabajó en "La Opinión" de Jacobo Timerman y luego fue corresponsal del diario comunista italiano "Il Manifesto". Además cofundó el innovador "Página/12", donde publicaba sus columnas en contratapa.  

   "El Gordo", como lo llamaban sus amigos, nunca terminó el ciclo secundario y ganó sus primeros pesos jugando al fútbol, aunque una lesión truncó pronto su carrera. Ya de muy joven comenzó a escribir sus cuentos –algunos de ellos serían sobre la pasión por la redonda- y devino en cronista deportivo agudo y entusiasta. 

   Publicó su primera y original novela "Triste, solitario y final" en 1973. Protagonizada entre otros por Stan Laurel, Philip Marlowe y un Soriano de ficción, gozó de muy buena recepción y fue traducida a una docena de idiomas. 

   Sus ideas de izquierda lo forzaron al exilio durante la dictadura militar (1976-1983), primero en Bruselas -donde conoció a su esposa Catherine- y luego en París. "En esos años vergonzosos se impusieron los valores del éxito a cualquier costo por sobre la idea de felicidad compartida", advertía Soriano.

   Por entonces se editó "No habrá más penas ni olvido" (1978), sobre el crudo enfrentamiento al interior del peronismo, y "Cuarteles de invierno" (1980), historia que une a un cantor de tangos y un boxeador y fue elegida en 1981 la mejor novela extranjera del año en Italia.

   En las páginas de "No habrá más penas ni olvido", uno de sus personajes pronuncia la ya célebre frase: "Si yo nunca me metí en política, siempre fui peronista". El propio escritor relataba que hasta los 13 años adhirió al movimiento encabezado por Juan Domingo Perón.

   "Sus libros no se parecen a lo que se llama literatura política, pero retrató al peronismo de los 70 como nadie en las letras del país, con un militante a cada lado de la escopeta", lo elogió el periodista Horacio Verbitsky.

   “No habrá más penas ni olvido”, llevada a la pantalla grande por Héctor Olivera, conquistó el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín. Asimismo "Cuarteles de invierno" y "Una sombra ya pronto serás" tuvieron versiones cinematográficas. 


   Con el advenimiento de la democracia, Soriano regresó al país y fundó "Página/12". También continuó con su carrera literaria, publicando las novelas "A sus plantas rendido un león" (1986), "Una sombra ya pronto serás" (1990), "El ojo de la patria" (1992) y "La hora sin sombra" (1995), y luego fue distinguido con el Raymond Chandler Award.

   En tanto, "Artistas, locos y criminales” (1984), "Rebeldes, soñadores y fugitivos" (1988), "Cuentos de los años felices" (1993), "Piratas, fantasmas y dinosaurios" (1996)" y "Arqueros, ilusionistas y goleadores" (1998) recopilan relatos, notas y escritos del fanático del club San Lorenzo que sostenía que un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo.

   De tanto en tanto, a Soriano le gustaba publicar un libro que reuniera sus ficciones y artículos. "Al armarlo como un rompecabezas me pregunto si este o aquel texto debe ir al comienzo o al final. Después, todo es bastante arbitrario y caótico; los cuentos se mezclan con los homenajes, las evocaciones con los apuntes y las narraciones con las historias de fútbol. Así me gusta leerlos a mí y mientras los reviso y los corrijo pienso que son fragmentos de los instantes más felices de mi vida". 

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lunes, 26 de diciembre de 2011

CHILE Y ARGENTINA BRILLAN EN AÑO LITERARIO ENTRE POLÉMICAS Y SECRETOS

Los países más al sur del continente americano se destacaron en el mapa literario de 2011 con reconocimientos a sus escritores, en un año que también reflejó las tensiones entre literatura y política y que develó varios secretos de las letras latinoamericanas.

   La poesía de Chile protagonizó un trío de aniversarios, premios y fallecimientos. Cuarenta años después de que se le concediera el Nobel de Literatura a Pablo Neruda, el eterno candidato Nicanor Parra fue distinguido finalmente a los 97 años con el Premio Cervantes.

   El máximo poeta vivo de la nación andina se convirtió así en el tercer chileno en obtener el más alto galardón de las letras hispanas. El anterior premiado, Gonzalo Rojas (2003), quien falleció en abril, dijo en su momento que ese Cervantes debería haber sido para Parra. Y Antonio Skármeta sumó otra distinción con el IV Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América de Narrativa con "Los días del arcoíris", ambientada en los días finales de la dictadura.

   Además, 2011 se desplegó entre pérdidas y distinciones para la literatura argentina, que disfrutó a Buenos Aires como Capital Mundial del Libro y conmemoró los 25 años de la muerte del genial Jorge Luis Borges. Ernesto Sabato, último representante de una generación notable de autores argentinos, falleció poco antes de cumplir los 100 años, y también partieron la autora e ícono de la literatura infantil María Elena Walsh y el escritor David Viñas.

   Y Ricardo Piglia fue multipremiado por su última novela, confirmándose como uno de los grandes escritores en lengua española. “Blanco nocturno” se llevó el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, el Premio Hammett de novela negra y el Premio de la Crítica en España.

Martín Caparrós, por su parte, se hizo acreedor del Premio Herralde de Novela por "Los Living", a la que definió como una "farsa trágica" en la que vuelve a adentrarse en la historia argentina reciente. También dio testimonio de acontecimientos de los últimos años en su patria el colombiano Juan Gabriel Vásquez con "El ruido de las cosas al caer", que le valió el Premio Alfaguara 2011.

   En tanto, el colombiano Fernando Vallejo recibió el Premio FIL de Literatura, al ser considerado una de las voces "más personales, controvertidas y exuberantes de la literatura actual en español". Y volvió a confirmarlo con un corrosivo discurso en su país de residencia, México, durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

   Su compatriota Gabriel García Márquez festejó el medio siglo de su llegada a México y salió airoso de una demanda de corte macondiano en Barranquilla: Un hombre cuya historia inspiró "Crónica de una muerte anunciada" le reclamó judicialmente un porcentaje de las ventas del libro.

   Mientras, Carlos Fuentes recibió el Premio Formentor y regresó este año al ensayo con "La gran novela latinoamericana". Y el otro gran exponente vivo del "boom", el peruano Mario Vargas Llosa, se manifestó feliz de que terminara su "cuento de hadas" con la obtención del Nobel en 2010, con los focos en el sueco Tomas Tranströmer, el elegido de la Academia Sueca en 2011.

   Sin embargo, Vargas Llosa se convirtió en fuerte protagonista de la campaña electoral en su país. En segunda vuelta apoyó a Ollanta Humala y suspendió sus colaboraciones con el diario “El Comercio”, al que acusó de favorecer a a Keiko Fujimori. Poco antes ocupó titulares la polémica en torno a su participación en la 37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, cuestionada por sectores del oficialismo, a los que el autor peruano criticó con dureza.

   Y en un nuevo cruce de literatura y política, el mexicano Jorge Volpi se plantó frente a la Cancillería de su país y denunció que la cancelación de su nombramiento como agregado cultural en Italia fue "en represalia" por sus opiniones y no a causa de los recortes citados por las autoridades. 

Además, la FIL de Guadalajara festejó su cuarto de siglo y honró a dos autores afincados en México fallecidos en 2011: el cubano Eliseo Alberto y el español Tomás Segovia.


   El año que termina también despidió al gran escritor español Jorge Semprún, cuya vida y obra estuvieron marcadas por el horror de los campos de concentración nazis y la lucha contra el totalitarismo, mientras España recordó los 75 años del fusilamiento de su más célebre poeta, Federico García Lorca.

   El galardón mejor dotado de la escena editorial hispana, el Planeta de Novela, quedó en manos del español Javier Moro con "El imperio eres tú" sobre la vida de Pedro I de Brasil. Su compatriota Almudena Grandes se adjudicó premios por partida doble con "Inés y la alegría" (primero de la serie "Episodios de una guerra interminable"): el Sor Juana Inés de la Cruz y el Premio Iberoamericano de novela Elena Poniatowska.

   En otro hecho destacado, la mítica agente literaria Carmen Balcells vendió su archivo al Estado español, unas 2.000 cajas de documentos inéditos, con originales, pruebas corregidas y cartas de los principales literatos iberoamericanos. Entre algunos de los materiales que se difundieron, el chileno José Donoso confiesa estar "muy pobre, más que nunca", y Sabato manifiesta su disgusto por "salir en una editorial de segundo orden" en el mercado anglosajón.

Y si de revelar secretos se trata, la FIL de Guadalajara presentó a autores poco conocidos fuera de sus países en el ciclo "Los 25 secretos mejor guardados de América Latina", como Fabián Casas (Argentina), Andrés Burgos (Colombia), Francisco Díaz Klaassen (Chile) y Emiliano Monge (México). Así buscó derribar fronteras en la literatura latinoamericana y trazar una ruta de las letras a lo largo y ancho del continente.

martes, 20 de diciembre de 2011

ORHAN PAMUK MANIFIESTA SU NOSTALGIA POR LA BUENOS AIRES DE BORGES

Pamuk, tras los pasos de Borges en Buenos Aires.
El Premio Nobel turco Orhan Pamuk caminó por Buenos Aires en busca de la ciudad que Jorge Luis Borges supo transitar y reflejar en su obra, según contó anoche en un diálogo en el Museo Malba de la capital argentina.

Devoto del culto al autor de "El Aleph", se reunió el fin de semana con su viuda María Kodama y contempló manuscritos y fotos en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Pamuk confesó a sus lectores argentinos que ansiaba enormemente recorrer la Buenos Aires de Borges, y que en ese punto su visita terminó siendo "nostálgica y decepcionante". "Todos me decían ¿qué? Pero eso fue hace 50 años atrás", reconoció risueño.


"Tenía un conjunto de imágenes en mi mente, emociones que tenía listas para explorar", señaló el primer turco en recibir el Nobel de Literatura en 2006. Pero se halló con una metrópoli de apariencia más bien europea, que le gustó, y en la que pudo observar igualmente aspectos más locales y también la presencia de la pobreza.


Pamuk (Estambul, 1952), que inicialmente soñó con ser pintor pero finalmente se volcó a las letras, manifestó: "Cuando comencé a escribir, empezaba el boom de la literatura latinoamericana".


"Recuerdo la semana en la que se publicó 'Cien años de soledad' en turco. El primer Borges lo leí en turco”, indicó el autor que se dirigió al público en inglés.



Pamuk en el MALBA
"Cuando llegué a Estados Unidos en 1985 con mi ex mujer como un autor turco de 32 años, todas las librerías estaban llenas de la literatura latinoamericana", evocó Pamuk, quien terminará hoy su gira sudamericana en Buenos Aires, luego de visitar previamente Brasil, Chile y Uruguay.

Pamuk, considerado el más importante de los escritores turcos contemporáneos, se presentó anoche en la tercera visita de un Nobel a Buenos Aires en 2011, después de las efectuadas por el peruano Mario Vargas Llosa y el sudafricano John Maxwell Coetzee.


El novelista reconoció como sus cuatro grandes maestros a León Tolstoi, Fedor Dostoievsky, Marcel Proust y Thomas Mann. También citó a Italo Calvino, Borges y Vladimir Nabokov, así como a William Faulkner y Gabriel García Márquez.


Durante el diálogo con Matilde Sánchez, la periodista y escritora invitó a Pamuk a hablar sobre varias de sus novelas como "La vida nueva ("un libro oscuro", "si no quieren demasiada tortura, no lo compren", advirtió con ironía).


"Uno escribe, la novela toma su propio ritmo lúdico", manifestó sobre "El castillo blanco", alabada en su momento por John Updike. A "Nieve", en tanto, la definió como su "primera y última novela política", cuyas 200 primeras páginas reflejan lo que él mismo vivió en la ciudad de Kars.


El laureado escritor, cuya obra se encuentra traducida a más de 40 idiomas, considera que los paisajes le dan sentido a una ciudad. Y destacó que a la hora de escribir “Estambul. Ciudad y recuerdos” se preguntó cuál era “el sentimiento dominante en el paisaje estambulí”.



La melancolía en el paisaje estambulí.
La respuesta fue “la melancolía”. La misma que aparece impregnada en toda su infancia, y a la que consideró un “tanto diferente” de la melancolía occidental, una “suerte de ética” vinculada a lo que los japoneses llaman “la nobleza del fracaso”.

Pamuk llegó a Buenos Aires con su último libro bajo el brazo, “El novelista ingenuo y el sentimental” (Mondadori), que reúne seis conferencias que escribió para el seminario Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard. Allí sostiene que ser novelista siempre le ha parecido “un oficio muy gozoso”, que conjuga “el arte de ser ingenuo y reflexivo al mismo tiempo”.


Asimismo considera a "Anna Karenina” una de las novelas más perfectas jamás concebidas. “La estudié tanto, la conozco muy bien y la enseño, y cada vez que la leo es casi como una experiencia de vida”. “Yo también veo la literatura como algo sencillo”, añadió.


Pamuk sacó fotos con su propia cámara al colmado auditorio y luego respondió algunas preguntas del público. “¿Cuál es la crítica literaria que prefiere?”, fue la primera. “¡Es tan buena pregunta! La que diga que mis libros son muy buenos”, respondió jocoso.



Pamuk y el Museo de la Inocencia
El Nobel cuya obra muestra las tensiones que recorren su país entre Oriente y Occidente también rechazó que exista una fórmula para armonizar modernidad con tradición. “Borges lo hizo, escribió sobre el ‘Martín Fierro’ pero también sobre literatura universal”, destacó.

Respecto de la apertura de un museo homónimo que exhiba los objetos evocados en la novela “El museo de la inocencia” y que acercaría la ficción a la realidad en Estambul, Pamuk se mostró más bien evasivo. "Como todavía no lo abrí, ni lo terminé, no quiero hablar demasiado del tema".


"Los textos son como una especie de mapa que te orientan en tu camino", reflexionó antes de dedicarse con paciencia a la firma de libros en manos de una extensa fila de lectores.



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