Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

miércoles, 7 de marzo de 2012

MÁS CARTAS DEL CRONOPIO: CORTÁZAR ESCRIBE DESDE LA MESA DE AL LADO


"Odio las cartas literarias, cuidadosamente preparadas, copiadas y vueltas a copiar; yo me siento a la máquina y dejo correr el vasto río de los pensamientos y los afectos", confiesa Julio Cortázar en su correspondencia, que por estos días se publica en cinco volúmenes, con más de 1.000 cartas inéditas.

   El epistolario permite sentir nuevamente a Cortázar "como si estuviera escribiendo en la mesa de al lado", a la vez que pone de manifiesto "la formidable coherencia entre vida y obra" del escritor argentino, apunta el editor y filólogo español Carles Álvarez Garriga. Los tomos 1, 2 y 3 salieron en febrero en Argentina y en abril aparecerán las "Cartas" 4 y 5, con el período que abarca hasta 1984, año de su muerte en París. 

   En estas "Cartas" (Alfaguara) se restituyen fragmentos suprimidos en la primera edición (2000) a cargo de Aurora Bernárdez, albacea de Cortázar, con colaboración de Gladis Yurkievich. Y como Cortázar guardó muy pocas copias de sus epístolas ("Hay que conocer muy mal a los cronopios para imaginar que guardan cartas"), se consultó a amigos, conocidos y especialistas si atesoraban páginas suyas.

   La cifra lograda es impactante: Más de 1.800 cartas, telegramas y tarjetas postales conforman la versión corregida y aumentada de la correspondencia de Cortázar por cuenta de Bernárdez, su primera mujer, y Álvarez Garriga, quienes ya editaron "Papeles inesperados" y "Cartas a los Jonquières". En los próximos meses se publicarán las "Cartas" en otros países de Latinoamérica y llegarán a España a partir de mayo.

   Estos textos del cronopio, que respiran humor e ironía, permiten reconstruir la gestación de algunas de sus obras cruciales como "Historias de cronopios y de famas" (1962) y "Rayuela" (1963), así como la consolidación del "boom" de la literatura latinoamericana que lo tuvo entre sus protagonistas.

   En las cartas emerge su admiración por Carlos Fuentes y "La región más transparente" ("Con usted hay que tirarse a fondo, devolver golpe por golpe la paliza que nos pega a los lectores con cada página"), Gabriel García Márquez y "Cien años de soledad" ("En estos últimos años, no veo nada comparable a esa novela y a 'Paradiso' de Lezama Lima en nuestras tierras") y Octavio Paz ("uno de los hombres más inteligentes que he conocido entre los poetas"). 

   Y a José Lezama Lima le escribe: "En estas islas a veces terribles en que vivimos metidos los sudamericanos (pues la Argentina, o México, son tan insulares como su Cuba) a veces es necesario venirse a vivir a Europa para descubrir por fin las voces hermanas". Y Cortázar vuelca sus esfuerzos en ayudar a las voces no consagradas, como por ejemplo un joven Mario Vargas Llosa.

   A lo largo de cientos de páginas también manifiesta sus desvelos políticos, entre ellos su acercamiento a La Habana. "... si ya no fuera demasiado viejo para estas cosas, y no amara tanto a París, me volvería a Cuba para acompañar la revolución hasta el final", asevera en 1963. 

   Respecto de su patria, el escritor nacido accidentalmente en Bruselas en 1914 explica a mediados del 60: "Por ahora soy un argentino que anda lejos, que tiene que andar lejos para ver mejor". O con tono más duro: "nada ha cambiado básicamente desde que me fui del país, como no sean los nombres de los jugadores de fútbol, los diputados nacionales y los precios de los trajes". 

   Del epistolario también surge el ser sensible que extraña a sus amigos: "Creo que la vida enseña a no equivocarse en materia de amistad. Los únicos errores son los geográficos, el absurdo de que unos tengamos que irnos a Francia mientras otros viven en el Uruguay o la Argentina”. Que se ilusiona con las visitas de sus afectos a París y también lamenta sus silencios epistolares, aunque muchas veces se disculpe por no tener tiempo para responderles.

   Numerosas misivas están destinadas a sus editores, como su amigo Francisco Porrúa: "Me emociona mucho que usted lleve el afecto y el heroísmo hasta el punto de meter a los cronopios entre dos tapas de cartulina". El cuentista y novelista que corrige con minuciosidad también advierte: "Nada que me manden últimas pruebas, cuando no se puede tocar prácticamente una línea sin que el impresor haga una cirrosis hepática".  

   Cortázar describe en varias cartas sus andanzas como traductor de organismos internacionales por diversos rincones de Europa y Asia. Trabajo que le resulta sumamente aburrido, pero al que se ve obligado por cuestiones económicas. 

   Entre las epístolas inéditas que aparecerán próximamente hay un filoso Cortázar que le dispara al danés Niels Blaedel: “...si tuviera que elegir mi peor editor del mundo, me temo que usted sería el elegido”. Asimismo despide al recién fallecido poeta y traductor estadounidense Paul Blackburn como “un amigo maravilloso, el primero y más maravilloso de los cronopios, a los que amaba y dio vida en inglés”. 

   En 1982 manifiesta gran preocupación por su tercera mujer, Carol Dunlop: "Estoy viviendo un momento harto angustioso de mi vida, porque Carol está muy enferma y por el momento no hay ninguna certeza de que pueda superar una situación que se prolonga desde hace más de dos meses".

   Y mucho antes de fijar su residencia en París en 1951, el espigado escritor relata su paso como docente por pueblos de la provincia de Buenos Aires. "Siento que me rodea el vacío, que cualquier cosa es preferible a caer en ese pozo vegetativo que es un Chivilcoy, un Bolívar...”. O aún más lapidario: "Los microbios, dentro de los tubos de ensayo, deben tener mayor número de inquietudes que los habitantes de Bolívar".

   "I’ll die a cronopio yet (Seré cronopio hasta la muerte)", pronosticaba Cortázar en 1965. A la luz de su voluminoso epistolario, y mientras los cronopios celebran este año medio siglo de su publicación, se confirma el vaticinio.

* * *

viernes, 27 de enero de 2012

QUINCE AÑOS SIN SORIANO, UN ESCRITOR APASIONADO Y POPULARQuince años sin Osvaldo Soriano, un escritor apasionado y popular


Osvaldo Soriano, uno de los más célebres narradores argentinos del siglo XX, moría hace 15 años en Buenos Aires. "Un grande, como (Roberto) Arlt y como (Julio) Cortázar, que fundó su propio lenguaje y su propio reino de imaginación", lo definió el escritor Tomás Eloy Martínez.

   La realidad social, la historia política y sus propias vivencias circulan a menudo por su obra, que se despliega en ficciones literarias y columnas periodísticas. Pero un cáncer de pulmón le ganó la batalla el 29 de enero de 1997, con solamente 54 años.

   Noctámbulo y apasionado por el fútbol y los gatos, publicó siete novelas con gran éxito de ventas, aunque la crítica académica local le fuera esquiva.

   Con gran fama fuera de su país, "se fue, como corresponde a un argentino cabal, sin haber recibido nunca ninguno de los numerosos premios oficiales o institucionales que este país concede a otros con menos obra, menos talento y menos grandeza creadora", escribió Eloy Martínez en el diario "Página/12" al día siguiente de la muerte de Soriano.

   Nació un 6 de enero de 1943 en Mar del Plata, hijo de un catalán inspector de Obras Sanitarias (empresa del servicio de agua potable) y una tandilense. Por el trabajo de su padre, pasó una infancia errante por pueblos del interior del país, hasta recalar en Tandil, provincia de Buenos Aires. 

   Ese nomadismo y desarraigo le aportarían una galería de entrañables personajes, entre ellos los perdedores. "Acaso cometo el error de vestir a los perdedores con el ropaje de los sueños", admitió alguna vez. 

   Tras pasar por varios empleos, a los 26 años Soriano se trasladó a Buenos Aires para integrarse a la revista "Primera Plana", en el inicio de un largo trajín por las redacciones porteñas. Trabajó en "La Opinión" de Jacobo Timerman y luego fue corresponsal del diario comunista italiano "Il Manifesto". Además cofundó el innovador "Página/12", donde publicaba sus columnas en contratapa.  

   "El Gordo", como lo llamaban sus amigos, nunca terminó el ciclo secundario y ganó sus primeros pesos jugando al fútbol, aunque una lesión truncó pronto su carrera. Ya de muy joven comenzó a escribir sus cuentos –algunos de ellos serían sobre la pasión por la redonda- y devino en cronista deportivo agudo y entusiasta. 

   Publicó su primera y original novela "Triste, solitario y final" en 1973. Protagonizada entre otros por Stan Laurel, Philip Marlowe y un Soriano de ficción, gozó de muy buena recepción y fue traducida a una docena de idiomas. 

   Sus ideas de izquierda lo forzaron al exilio durante la dictadura militar (1976-1983), primero en Bruselas -donde conoció a su esposa Catherine- y luego en París. "En esos años vergonzosos se impusieron los valores del éxito a cualquier costo por sobre la idea de felicidad compartida", advertía Soriano.

   Por entonces se editó "No habrá más penas ni olvido" (1978), sobre el crudo enfrentamiento al interior del peronismo, y "Cuarteles de invierno" (1980), historia que une a un cantor de tangos y un boxeador y fue elegida en 1981 la mejor novela extranjera del año en Italia.

   En las páginas de "No habrá más penas ni olvido", uno de sus personajes pronuncia la ya célebre frase: "Si yo nunca me metí en política, siempre fui peronista". El propio escritor relataba que hasta los 13 años adhirió al movimiento encabezado por Juan Domingo Perón.

   "Sus libros no se parecen a lo que se llama literatura política, pero retrató al peronismo de los 70 como nadie en las letras del país, con un militante a cada lado de la escopeta", lo elogió el periodista Horacio Verbitsky.

   “No habrá más penas ni olvido”, llevada a la pantalla grande por Héctor Olivera, conquistó el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín. Asimismo "Cuarteles de invierno" y "Una sombra ya pronto serás" tuvieron versiones cinematográficas. 


   Con el advenimiento de la democracia, Soriano regresó al país y fundó "Página/12". También continuó con su carrera literaria, publicando las novelas "A sus plantas rendido un león" (1986), "Una sombra ya pronto serás" (1990), "El ojo de la patria" (1992) y "La hora sin sombra" (1995), y luego fue distinguido con el Raymond Chandler Award.

   En tanto, "Artistas, locos y criminales” (1984), "Rebeldes, soñadores y fugitivos" (1988), "Cuentos de los años felices" (1993), "Piratas, fantasmas y dinosaurios" (1996)" y "Arqueros, ilusionistas y goleadores" (1998) recopilan relatos, notas y escritos del fanático del club San Lorenzo que sostenía que un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo.

   De tanto en tanto, a Soriano le gustaba publicar un libro que reuniera sus ficciones y artículos. "Al armarlo como un rompecabezas me pregunto si este o aquel texto debe ir al comienzo o al final. Después, todo es bastante arbitrario y caótico; los cuentos se mezclan con los homenajes, las evocaciones con los apuntes y las narraciones con las historias de fútbol. Así me gusta leerlos a mí y mientras los reviso y los corrijo pienso que son fragmentos de los instantes más felices de mi vida". 

* * *

lunes, 26 de diciembre de 2011

CHILE Y ARGENTINA BRILLAN EN AÑO LITERARIO ENTRE POLÉMICAS Y SECRETOS

Los países más al sur del continente americano se destacaron en el mapa literario de 2011 con reconocimientos a sus escritores, en un año que también reflejó las tensiones entre literatura y política y que develó varios secretos de las letras latinoamericanas.

   La poesía de Chile protagonizó un trío de aniversarios, premios y fallecimientos. Cuarenta años después de que se le concediera el Nobel de Literatura a Pablo Neruda, el eterno candidato Nicanor Parra fue distinguido finalmente a los 97 años con el Premio Cervantes.

   El máximo poeta vivo de la nación andina se convirtió así en el tercer chileno en obtener el más alto galardón de las letras hispanas. El anterior premiado, Gonzalo Rojas (2003), quien falleció en abril, dijo en su momento que ese Cervantes debería haber sido para Parra. Y Antonio Skármeta sumó otra distinción con el IV Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América de Narrativa con "Los días del arcoíris", ambientada en los días finales de la dictadura.

   Además, 2011 se desplegó entre pérdidas y distinciones para la literatura argentina, que disfrutó a Buenos Aires como Capital Mundial del Libro y conmemoró los 25 años de la muerte del genial Jorge Luis Borges. Ernesto Sabato, último representante de una generación notable de autores argentinos, falleció poco antes de cumplir los 100 años, y también partieron la autora e ícono de la literatura infantil María Elena Walsh y el escritor David Viñas.

   Y Ricardo Piglia fue multipremiado por su última novela, confirmándose como uno de los grandes escritores en lengua española. “Blanco nocturno” se llevó el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, el Premio Hammett de novela negra y el Premio de la Crítica en España.

Martín Caparrós, por su parte, se hizo acreedor del Premio Herralde de Novela por "Los Living", a la que definió como una "farsa trágica" en la que vuelve a adentrarse en la historia argentina reciente. También dio testimonio de acontecimientos de los últimos años en su patria el colombiano Juan Gabriel Vásquez con "El ruido de las cosas al caer", que le valió el Premio Alfaguara 2011.

   En tanto, el colombiano Fernando Vallejo recibió el Premio FIL de Literatura, al ser considerado una de las voces "más personales, controvertidas y exuberantes de la literatura actual en español". Y volvió a confirmarlo con un corrosivo discurso en su país de residencia, México, durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

   Su compatriota Gabriel García Márquez festejó el medio siglo de su llegada a México y salió airoso de una demanda de corte macondiano en Barranquilla: Un hombre cuya historia inspiró "Crónica de una muerte anunciada" le reclamó judicialmente un porcentaje de las ventas del libro.

   Mientras, Carlos Fuentes recibió el Premio Formentor y regresó este año al ensayo con "La gran novela latinoamericana". Y el otro gran exponente vivo del "boom", el peruano Mario Vargas Llosa, se manifestó feliz de que terminara su "cuento de hadas" con la obtención del Nobel en 2010, con los focos en el sueco Tomas Tranströmer, el elegido de la Academia Sueca en 2011.

   Sin embargo, Vargas Llosa se convirtió en fuerte protagonista de la campaña electoral en su país. En segunda vuelta apoyó a Ollanta Humala y suspendió sus colaboraciones con el diario “El Comercio”, al que acusó de favorecer a a Keiko Fujimori. Poco antes ocupó titulares la polémica en torno a su participación en la 37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, cuestionada por sectores del oficialismo, a los que el autor peruano criticó con dureza.

   Y en un nuevo cruce de literatura y política, el mexicano Jorge Volpi se plantó frente a la Cancillería de su país y denunció que la cancelación de su nombramiento como agregado cultural en Italia fue "en represalia" por sus opiniones y no a causa de los recortes citados por las autoridades. 

Además, la FIL de Guadalajara festejó su cuarto de siglo y honró a dos autores afincados en México fallecidos en 2011: el cubano Eliseo Alberto y el español Tomás Segovia.


   El año que termina también despidió al gran escritor español Jorge Semprún, cuya vida y obra estuvieron marcadas por el horror de los campos de concentración nazis y la lucha contra el totalitarismo, mientras España recordó los 75 años del fusilamiento de su más célebre poeta, Federico García Lorca.

   El galardón mejor dotado de la escena editorial hispana, el Planeta de Novela, quedó en manos del español Javier Moro con "El imperio eres tú" sobre la vida de Pedro I de Brasil. Su compatriota Almudena Grandes se adjudicó premios por partida doble con "Inés y la alegría" (primero de la serie "Episodios de una guerra interminable"): el Sor Juana Inés de la Cruz y el Premio Iberoamericano de novela Elena Poniatowska.

   En otro hecho destacado, la mítica agente literaria Carmen Balcells vendió su archivo al Estado español, unas 2.000 cajas de documentos inéditos, con originales, pruebas corregidas y cartas de los principales literatos iberoamericanos. Entre algunos de los materiales que se difundieron, el chileno José Donoso confiesa estar "muy pobre, más que nunca", y Sabato manifiesta su disgusto por "salir en una editorial de segundo orden" en el mercado anglosajón.

Y si de revelar secretos se trata, la FIL de Guadalajara presentó a autores poco conocidos fuera de sus países en el ciclo "Los 25 secretos mejor guardados de América Latina", como Fabián Casas (Argentina), Andrés Burgos (Colombia), Francisco Díaz Klaassen (Chile) y Emiliano Monge (México). Así buscó derribar fronteras en la literatura latinoamericana y trazar una ruta de las letras a lo largo y ancho del continente.

martes, 20 de diciembre de 2011

ORHAN PAMUK MANIFIESTA SU NOSTALGIA POR LA BUENOS AIRES DE BORGES

Pamuk, tras los pasos de Borges en Buenos Aires.
El Premio Nobel turco Orhan Pamuk caminó por Buenos Aires en busca de la ciudad que Jorge Luis Borges supo transitar y reflejar en su obra, según contó anoche en un diálogo en el Museo Malba de la capital argentina.

Devoto del culto al autor de "El Aleph", se reunió el fin de semana con su viuda María Kodama y contempló manuscritos y fotos en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Pamuk confesó a sus lectores argentinos que ansiaba enormemente recorrer la Buenos Aires de Borges, y que en ese punto su visita terminó siendo "nostálgica y decepcionante". "Todos me decían ¿qué? Pero eso fue hace 50 años atrás", reconoció risueño.


"Tenía un conjunto de imágenes en mi mente, emociones que tenía listas para explorar", señaló el primer turco en recibir el Nobel de Literatura en 2006. Pero se halló con una metrópoli de apariencia más bien europea, que le gustó, y en la que pudo observar igualmente aspectos más locales y también la presencia de la pobreza.


Pamuk (Estambul, 1952), que inicialmente soñó con ser pintor pero finalmente se volcó a las letras, manifestó: "Cuando comencé a escribir, empezaba el boom de la literatura latinoamericana".


"Recuerdo la semana en la que se publicó 'Cien años de soledad' en turco. El primer Borges lo leí en turco”, indicó el autor que se dirigió al público en inglés.



Pamuk en el MALBA
"Cuando llegué a Estados Unidos en 1985 con mi ex mujer como un autor turco de 32 años, todas las librerías estaban llenas de la literatura latinoamericana", evocó Pamuk, quien terminará hoy su gira sudamericana en Buenos Aires, luego de visitar previamente Brasil, Chile y Uruguay.

Pamuk, considerado el más importante de los escritores turcos contemporáneos, se presentó anoche en la tercera visita de un Nobel a Buenos Aires en 2011, después de las efectuadas por el peruano Mario Vargas Llosa y el sudafricano John Maxwell Coetzee.


El novelista reconoció como sus cuatro grandes maestros a León Tolstoi, Fedor Dostoievsky, Marcel Proust y Thomas Mann. También citó a Italo Calvino, Borges y Vladimir Nabokov, así como a William Faulkner y Gabriel García Márquez.


Durante el diálogo con Matilde Sánchez, la periodista y escritora invitó a Pamuk a hablar sobre varias de sus novelas como "La vida nueva ("un libro oscuro", "si no quieren demasiada tortura, no lo compren", advirtió con ironía).


"Uno escribe, la novela toma su propio ritmo lúdico", manifestó sobre "El castillo blanco", alabada en su momento por John Updike. A "Nieve", en tanto, la definió como su "primera y última novela política", cuyas 200 primeras páginas reflejan lo que él mismo vivió en la ciudad de Kars.


El laureado escritor, cuya obra se encuentra traducida a más de 40 idiomas, considera que los paisajes le dan sentido a una ciudad. Y destacó que a la hora de escribir “Estambul. Ciudad y recuerdos” se preguntó cuál era “el sentimiento dominante en el paisaje estambulí”.



La melancolía en el paisaje estambulí.
La respuesta fue “la melancolía”. La misma que aparece impregnada en toda su infancia, y a la que consideró un “tanto diferente” de la melancolía occidental, una “suerte de ética” vinculada a lo que los japoneses llaman “la nobleza del fracaso”.

Pamuk llegó a Buenos Aires con su último libro bajo el brazo, “El novelista ingenuo y el sentimental” (Mondadori), que reúne seis conferencias que escribió para el seminario Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard. Allí sostiene que ser novelista siempre le ha parecido “un oficio muy gozoso”, que conjuga “el arte de ser ingenuo y reflexivo al mismo tiempo”.


Asimismo considera a "Anna Karenina” una de las novelas más perfectas jamás concebidas. “La estudié tanto, la conozco muy bien y la enseño, y cada vez que la leo es casi como una experiencia de vida”. “Yo también veo la literatura como algo sencillo”, añadió.


Pamuk sacó fotos con su propia cámara al colmado auditorio y luego respondió algunas preguntas del público. “¿Cuál es la crítica literaria que prefiere?”, fue la primera. “¡Es tan buena pregunta! La que diga que mis libros son muy buenos”, respondió jocoso.



Pamuk y el Museo de la Inocencia
El Nobel cuya obra muestra las tensiones que recorren su país entre Oriente y Occidente también rechazó que exista una fórmula para armonizar modernidad con tradición. “Borges lo hizo, escribió sobre el ‘Martín Fierro’ pero también sobre literatura universal”, destacó.

Respecto de la apertura de un museo homónimo que exhiba los objetos evocados en la novela “El museo de la inocencia” y que acercaría la ficción a la realidad en Estambul, Pamuk se mostró más bien evasivo. "Como todavía no lo abrí, ni lo terminé, no quiero hablar demasiado del tema".


"Los textos son como una especie de mapa que te orientan en tu camino", reflexionó antes de dedicarse con paciencia a la firma de libros en manos de una extensa fila de lectores.



* * * 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

LA LENGUA ESPAÑOLA, ENVUELTA EN POLÉMICA POR CONTENIDOS EN INTERNET

La discusión tiene como protagonista a la lengua y se ambienta en el espacio de la red virtual, pero promete ir mucho más lejos. La Real Academia Española (RAE) busca controlar el uso de sus contenidos en Internet, lo que genera polémica en y fuera de la web.

   La mecha se encendió hace algunas semanas con la exigencia al portal elcastellano.org de que retirara los avances de la vigésima tercera edición del Diccionario de la RAE, que se publicará en papel en 2014. 

   Sin embargo, este caso podría ser apenas la punta del iceberg de "un problema enormemente complejo y lleno de matices", alerta a dpa el poeta, ensayista y traductor argentino Jorge Fondebrider. 

   "Lo ocurrido con el tradicional blog elcastellano.org es que recibió una inhibición para colgar materiales supuestamente generados por la RAE por parte de un abogado del Grupo Planeta, empresa privada que se está haciendo cargo de las publicaciones de esa academia entre otras academias (ver la Academia Argentina de Letras). Es prueba palmaria y apenas un detalle de ese plan de privatización progresiva de la lengua", apunta.

Soca, fundador de www.elcastellano.org
   El fundador de la página www.elcastellano.org, Ricardo Soca, explica a dpa: "Una entidad académica financiada por los contribuyentes españoles debería poner el saber generado en el dominio público en Internet, independientemente de que una editorial se haga cargo de la edición en papel". "Es decir, no se trata de un tema de derechos de autor, sino de un comportamiento aético de la RAE", se lamenta el periodista uruguayo.
 
   Con un universo de 450 millones de hablantes en 22 países, el español es actualmente la tercera lengua más utilizada en Internet y continúa creciendo, según un reciente estudio del Instituto Cervantes y el British Council. 

   La academia con sede en Madrid prohíbe la introducción de enlaces que faciliten el acceso directo a cualquiera de los contenidos de sus sitios web, incluido el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), que recibe alrededor de un millón de visitas diarias a través del portal www.rae.es.

   Sin embargo, Soca no recibió ninguna comunicación de la RAE. "La intimación a retirar contenidos del DRAE me fue enviada inicialmente por un email anónimo de alguien que afirmaba ser portavoz del Grupo Planeta", apunta.

   El autor de "La fascinante historia de las palabras" desconoce por qué la institución procedió de esa manera. Sin embargo, aventura dos hipótesis: "Una, que está tratando de limpiar el camino para la próxima inauguración de un gran portal, financiado por el BBVA. La otra, que está atendiendo a intereses mercantiles del Grupo Planeta".

   "El mensaje contiene una especie de intimación, en lenguaje jurídico y en tono colonial, en la que se me acusa de haber violado, aquí en Montevideo, ciertas leyes civiles y penales del reino de España", manifiesta el editor de la página que cuenta con unos 215.000 suscriptores.
DRAE, con 1 millón de visitas diarias

   Como Soca no cuestionó el derecho legal que les asistía de proceder de esa manera, resolvió retirar los contenidos cuestionados. El periodista e investigador asegura haber recibido incontables mensajes de solidaridad, mientras el asunto retumba en la web y las redes sociales. 

   Un petitorio online, "La lengua es de todos, no de las corporaciones", suma más de 22.800 firmas y exige que la RAE ponga los contenidos de su web a disposición de todos los hablantes, "sin restricciones impuestas por intereses de corporaciones privadas".

   Soca relata que en cambio no tuvo respaldo alguno desde las academias de la lengua. Un académico uruguayo, "consultado por un periodista sobre este asunto, lo remitió a la oficina de prensa de la RAE, dejando al desnudo la verdadera naturaleza del 'consenso democrático' del que se habla en los prólogos de todos los diccionarios".

   "La RAE sabe que no es 'autoridad del idioma', pero pretende erigirse en una especie de notario que legitime los usos que considera 'correctos', algo que en materia de lengua es anticientífico, como ellos saben muy bien", denuncia al mismo tiempo Soca.

   Fondebrider también señala que la Real Academia es una institución española que se arroga el derecho de legislar unilateralmente sobre el castellano. "Lo hace ejecutando órdenes expresas del Estado español, que en los últimos años ha tratado de imponer 'la marca España' para ejercer un dominio económico y lingüístico sobre el castellano que se habla y escribe en el mundo". 

La RAE, con Internet en la mira
   "Se trata de una operación de naturaleza fundamentalmente económica, ya que implica la imposición de un modelo de lengua por encima de otros modelos, en lo que se percibe como un mercado en franca expansión. Sin ir más lejos, se supone que para el 2050 los Estados Unidos van a ser el país con mayor crecimiento exponencial del castellano y un potencial cliente de los institutos Cervantes, los diccionarios, gramáticas, sistemas de aprendizaje, etc.", explica el autor entre otros de "Elegías" y "Los últimos tres años". 

   "Con todo, detrás del negocio existe un factor ideólógico que no oculta cierta nostalgia imperial que, si nos atenemos a la calidad de literatura y conocimiento que genera España, resultan del todo injustificadas. Así, la alianza de la Real Academia con varios puntales económicos peninsulares –Telefónica, el BBVA, el Grupo Prisa (dueño del Grupo Santillana y del diario El País), el Grupo Planeta– ha generado instituciones satélites, como la Fundéu (Fundación del Español Urgente), que sirven como arietes contra toda forma de oposición a la hegemonía del castellano de España", asevera.

   Soca coincide en que durante los últimos años el Estado español percibió el potencial económico de la lengua "principalmente por la importancia que tiene la unidad lingüística para maximizar las ganancias de las multinacionales con sede en Madrid, al trabajar con un mercado de lengua única en su mercado preferencial, que es América Latina". 

   Mientras el español se encuentra en franca expansión e Internet juega un rol decisivo en la suerte de la lengua, la discusión sobre el patrimonio de las palabras, los diccionarios y las academias  parece que acaba de iniciarse, con mucha tela para cortar.

* * *

miércoles, 26 de octubre de 2011

UN VIAJE EN TREN POR LAS LETRAS, DE BORGES A WALSH Y DE PIGLIA A VIÑAS

El ferrocarril Borges confluye con el Martínez Estrada en la estación "Martín Fierro". Y el "Facundo" es uno de varios cruces de la línea Viñas con Piglia. 

   Estas singulares intersecciones férreas habitan la muestra "200 años, 200 libros". Vías imaginarias por las que el visitante emprende su travesía por las letras argentinas de los dos últimos siglos.

   Junto a Jorge Luis Borges, Ezequiel Martínez Estrada, David Viñas y Ricardo Piglia, también Raúl Scalabrini Ortiz, Néstor Perlongher y Rodolfo Walsh prestan sus apellidos para bautizar siete ferrocarriles, junto al río Conti. 

   El espacio elegido para "200 años, 200 libros" estremece y no es arbitrario: el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, en el predio que perteneció a la ex Escuela de Mécanica de la Armada (ESMA). 

   "Haroldo Conti, novelista del río, desaparecido y salvajemente torturado, da su nombre a nuestro centro cultural. Rodolfo Walsh, gran cronista de nuestra época, fue visto sin vida en este predio. Nuestro recorrido por la cultura argentina –uno entre los muchos posibles- es también un modo de rendirles homenaje. Esta muestra bien pudo llamarse Literatura y Memoria", apunta Eduardo Jozami, director del centro cultural.

   Para definir las 200 obras fundamentales de la exposición conmemorativa del bicentenario, organizada conjuntamente con la Biblioteca Nacional, se convocó a 23 intelectuales, escritores y artistas. 

   Entre los selectores se contaron escritores como Viñas, Noé Jitrik, Alan Pauls y Andrés Rivera, el poeta Arturo Carrera, los filósofos José Pablo Feinmann y León Rozitchner, el historiador Norberto Galasso y la dramaturga Griselda Gambaro. Tanto Viñas como Rozitchner fallecieron este año antes de la apertura de la muestra subtitulada "Recorridos por la cultura argentina".

   La propuesta se rige por el concepto de múltiples trayectos, bifurcaciones y cruces. Cada línea luce un color característico y diferentes ramales, donde se enlazan libros afines por sus temas o formas de experimentación. 

   Borges, además de poseer su propia línea férrea con los ramales "La lengua en cuestión" y "Artificios", es el escritor que más libros exhibe, con nada menos que siete, entre los que figuran "Cuaderno San Martín", "El Aleph" y "Ficciones".

   Cada uno de los 200 libros representa una estación, inmersa en el simbolismo de las vías del ferrocarril. Algunas obras se exhiben junto a elementos pertenecientes a su universo, como fotografías, películas, traducciones y obras producidas especialmente para la lúdica muestra.

   Resulta especialmente llamativa la estación dedicada a "En la masmédula" (primera del ramal "Artificios" de Borges), que presenta el poema "La mezcla" en voz de su autor, Oliverio Girondo. 

   En el ramal "Juegos" del Piglia puede encontrarse por ejemplo, además de su obra "La ciudad ausente", a Julio Cortázar con "Final del juego", "Las armas secretas" y "Rayuela", así como a Adolfo Bioy Casares con "La invención de Morel". 

   Mientras, "Gotán" de Juan Gelman es la estación que abre el recorrido de "La lengua en cuestión" de Borges, en la que también se inscriben entre otras "Boquitas pintadas" de Manuel Puig, "Los pichiciegos" de Rodolfo Fogwill y "El lenguaje de Buenos Aires", de Borges y José Clemente.

   Por su parte, el ferrocarril Walsh inicia su recorrido con su sobresaliente investigación periodística "Operación Masacre", y en el ramal "Poder, resistencia y tragedia" se ubican las estaciones "Ciencias morales" de Martín Kohan, "La casa y el viento" de Héctor Tizón y "Nadie nada nunca" de Juan José Saer, así como el informe "Nunca Más" de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).

   La correspondencia entre Juan Domingo Perón y el militante peronista John William Cooke forma parte del otro ramal, "El peronismo como drama personal", al igual que "Mi mensaje" de Eva Perón. 

   Mientras, la investigación "La Patagonia rebelde" de Osvaldo Bayer nutre el ramal "Conspiradores y rebeldes" del Perlongher, junto al libro más antiguo de la muestra, "Plan de operaciones", de Mariano Moreno (1810).

   El otro ramal del Perlongher, "Pasiones", nuclea dos obras de Puig, "Boquitas pintadas" y "La traición de Rita Hayworth", así como "El pasado" de Pauls.

   En forma paralela a la exposición, en octubre se ofrece un ciclo de cine y literatura, mientras que en noviembre se presentarán escritores como Piglia, Kohan y Pauls, que leerán sus obras acompañados por músicos en vivo.

   La muestra, que comenzó a principios de octubre y se extenderá hasta fines de enero de 2012, dedica su primera planta a los ferrocarriles Viñas, Martínez Estrada, Piglia, Borges, Perlongher y Walsh, en tanto que la segunda planta es atravesada por la línea del pensador Scalabrini Ortiz y el río Conti. 

   El Scalabrini Ortiz es el más extenso de la exposición, con más de 40 estaciones, tres ramales y un apeadero por un amplio espectro de textos históricos y políticos, como "Historia de la República Argentina" de Vicente Fidel López, "La República imposible" de Tulio Halperín Donghi o el "Manual de zonceras argentinas" de Arturo Jauretche. 

   El río Conti, en tanto, despliega el más breve de los recorridos, con cinco estaciones, entre ellas "Sudeste" del escritor desaparecido. Y también se ofrece como un epílogo posible del itinerario por el territorio de la cultura argentina. 


* * *

miércoles, 12 de octubre de 2011

DE COLÓN A "RAYUELA", LA LENGUA Y EL LIBRO PROTAGONIZAN NUEVO MUSEO

El cuaderno de bitácora de "Rayuela", diversas obras cruciales de la literatura argentina, la historia del idioma español antes de la llegada de Cristóbal Colón a América y murales de Juan Carlos Castagnino y Lino Enea Spilimbergo conviven en Buenos Aires bajo el techo del nuevo Museo del Libro y de la Lengua, considerado el primero del ámbito hispanohablante.

   El edificio de colorida fachada bajo la órbita de la Biblioteca Nacional abrió el martes sus puertas al público en el barrio porteño de Recoleta. Diseñado por los arquitectos Clorindo Testa y Francisco Bullrich, costó más de 14 millones de pesos (unos 3,3 millones de dólares) y cuenta con una superficie total de 1.500 metros cuadrados.

   No existe un museo similar "en ningún país hispanohablante", se enorgulleció su directora, María Pía López. "De todos modos nosotros decidimos no convertirlo en un museo de la lengua española, sino en un museo de la lengua. Porque el objetivo más a largo plazo es que estén presentes todas las lenguas que se hablan en el territorio
argentino", explicó a dpa.
Sólo sobreviven 13 lenguas originarias.

   "Nos interesa cómo en América se fue produciendo una serie de mezclas, de contaminaciones, de roces con las lenguas originarias, con las lenguas de las distintas colectividades migrantes, que fueron produciendo esta singularidad", señaló López. "Tenemos ganas de que en los próximos años podamos ir avanzando con los mismos criterios, pero sobre América Latina. Con la idea de que la riqueza que tenemos, al pertenecer a un continente donde se hablan distintas variedades del español, es enorme", analizó.

   En la planta baja una vitrina refleja el debate acerca de un idioma nacional. "Desde Echeverría hasta Borges pasando por Sarmiento, los escritores argentinos sintieron que el lenguaje era su patria más profunda, y la construcción de un lenguaje que nos
identificara, una misión ineludible", apunta un texto de la lingüista
Ivonne Bordelois. También se reproduce el ya mítico llamamiento del
escritor Roberto Fontanarrosa a amnistiar las malas palabras:
"Integrémoslas al lenguaje".

   El visitante es recibido a la entrada por un audiovisual sobre la historia del castellano hasta 1492. Posteriormente puede seguir en paneles expositivos la historia de la lengua hasta la actualidad, con unos 450 millones de hablantes. Allí se realza que a la llegada de
los españoles al territorio argentino se hablaban más de 35 lenguas originarias, de las que actualmente sólo sobreviven 13.

Los murales, a la vista del público.
   El museo también recuperará cuatro murales. Se trata de lunetas realizadas por los artistas Castagnino, Spilimbergo, Demetrio Urruchúa y Manuel Colmeiro, que pertenecieron a las Galerías Pacífico antes de su remodelación y reapertura en 1992 y que desde hoy serán restauradas a la vista del público.

   "El de Castagnino es un mural que está muy mal, sufrió un incendio en las Pacífico, va a ser el que más tiempo va a llevar. En términos de patrimonio cultural es muy relevante la recuperación de estos murales", destacó López.

   En la vitrina de manuscritos del primer piso se luce el cuaderno de bitácora de "Rayuela" de Julio Cortázar. "Fue comprado hace unos 20 años y es uno de los manuscritos valiosos que tenemos en la Biblioteca Nacional", explicó López. "La idea es que esa vitrina la
vayamos rotando cada dos meses, que siempre tengamos un manuscrito del tesoro de la biblioteca en exhibición. Probablemente el próximo
sea algo de Borges, o de Lugones", adelantó.
Cuaderno de bitácora de Rayuela

   Justamente en este piso el objeto expositivo es el libro, pensado a partir de núcleos como las prohibiciones de las que fue víctima, la pedagogía política, el surgimiento de nuevos públicos y las
escrituras de emergencia. Junto a la vitrina "El Martín Fierro y su crítica", pueden encontrarse en otros sectores de la muestra libros como "Civilización y barbarie" (Domingo Faustino Sarmiento), "Operación Masacre" (Rodolfo Walsh), "Boquitas pintadas" (Manuel
Puig) o el "Nunca Más" de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).

   Asimismo se ofrecen en planta baja puestos de navegación interactiva para acceder a relatos, poesías, videos y música por provincias, que dan cuenta de las variedades lingüísticas regionales. Idéntico objetivo persigue un mapa parlante de la Argentina, donde puede escucharse una misma frase con divergentes entonaciones.

   Adentrándose en el aspecto más lúdico, el juego "La palabra desconocida" permite elegir un término en una pantalla interactiva, para recibir por ejemplo la explicación del significado de "chafalonía", "frangollo" o "mistongo". También es posible probar
conocimientos con las preguntas sobre la lengua de los "cerebros mágicos", así como jugar a un bingo de voces o a una sopa de letras.

   En tanto, el segundo piso albergará la sala de exposiciones temporarias, donde el público podrá ver desde hoy una instalación artística de Roberto Jacoby. En los techos inclinados, visibles desde todo el museo, se proyectará un mural de letras interactivas que irán
componiendo textos.
El libro, objeto expositivo.

   En la inauguración completa prevista para noviembre se presentará además un espacio de proyecciones, en el que funcionará una
videoinstalación dirigida por la cineasta Albertina Carri, y una sala de recorrido por la lengua en la radio argentina, curada por el periodista Carlos Ulanovsky.

   Mientras, Jorge Luis Borges manifiesta su opinión desde un texto en una de las vitrinas: "¿Qué zanja insuperable hay entre el español de los españoles y el de nuestra conversación argentina? Yo les respondo que ninguna, venturosamente para la entendibilidad general de nuestro decir. Un matiz de diferenciación sí lo hay: matiz que es lo bastante discreto para no entorpecer la circulación total del idioma y lo bastante nítido para que en él oigamos la patria".

* * * 

lunes, 19 de septiembre de 2011

EL SUDAFRICANO COETZEE EN UN CIERRE DEL FILBA A TODA LITERATURA

El Premio Nobel sudafricano John Maxwell Coetzee brilló fiel a su estilo en la noche del domingo, en un emotivo cierre del Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires, Filba.


Presentado por la periodista y escritora argentina Matilde Sánchez, el Nobel de Literatura 2003 leyó un relato de ficción inédito en castellano, "The Old Woman and the Cats" ("La anciana y los gatos").

El afamado novelista y ensayista (Ciudad del Cabo, 1940), conocido por su hermetismo, también se abstuvo de dar conferencias o entrevistas en Buenos Aires antes de desgranar su relato ante el micrófono en el museo Malba.

Apenas se limitó a dar una breve introducción previa a su lectura, en un esforzado pero comprensible español: "Quiero agradecer al Filba y su comité literario por haberme invitado a Buenos Aires. Esta noche voy a leer un relato, un capítulo en la vida de Elizabeth Costello, sobre quien ya he escrito un libro titulado 'Elizabeth Costello. Ocho lecciones'".

"Elizabeth es una escritora muy conocida; en el ocaso de su vida ella vive en aislamiento en un pueblo de España. Allí es visitada por su hijo John, un profesor de mediana edad", adelantó.

A partir de ese momento, el hombre de traje oscuro y gafas hipnotizó al auditorio parado en soledad ante el estrado del escenario dominado por el color negro. Su lectura en inglés, de unos 40 minutos y sin traducción, pudo ser seguida también en una pantalla en el hall del museo.

Con voz pausada, moviendo a veces sus manos para darle énfasis a su relato, el autor de "Desgracia" deleitó al público con el conflictivo vínculo del hijo que visita a su madre y que discute con ella, ya sea por los gatos que la mujer cuida o por un hombre, Pablo, que también vive allí con la anciana.

Al finalizar la lectura, Coetzee simplemente se desplazó al medio del escenario y agradeció los aplausos con una pequeña inclinación, para luego dedicarse a firmar con paciencia -ya liberado del saco y las gafas- los libros que le fueron acercando sus lectores.

"Creo que la palabra emoción es importante en este autor, sobre todo porque es muy contenida, muy concentrada, pero llega a puntos de desnudez que pocos autores consiguen por estos días", analizó previamente Sánchez en su presentación.

En palabras de Elizabeth Costello, "uno de los más sorprendentes alter egos que haya dado la literatura en las últimas décadas", el escritor "debe desplegar el destino humano caso por caso", citó Sánchez al único autor que ganó dos veces el premio Booker, el más prestigioso de las letras inglesas.

La presencia de Coetzee, quien reside desde hace casi una década en Australia y suele rehuir a las apariciones públicas, se enmarca también en el festejo de los diez años del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

"Es más o menos como tener a (el ex futbolista Diego Armando) Maradona haciendo jueguito en vivo, pero mucho más. Porque hemos visto a Maradona, pero en cambio a Coetzee no", manifestó su orgullo el director del Filba Pablo Braun momentos antes de la participación del autor de la trilogía autobiográfica "Infancia", "Juventud" y "Verano".

Por estos días también pasaron por la capital argentina otras voces destacadas de la literatura, como el holandés Cees Nooteboom, el italiano Ermanno Cavazzoni, la española Elvira Lindo y la japonesa Minae Mizumura.

El tercer Filba, que se inició el 9 de septiembre y homenajeó a la literatura brasileña, contó con más de 25 invitados del extranjero y medio centenar de la Argentina.

El primer balance arroja que "la tercera edición termina con evidentes signos de crecimiento. Más días, más actividades, más público. Siento que el Filba comienza a instalarse en la agenda de la ciudad y eso no es poco", destacó Braun.

Mientras Coetzee seguía firmando ejemplares en el escenario casi en penumbras y aún resonaban los ecos de su lectura, el auditorio se fue vaciando de a poco. Una mujer de mediana edad, que se alejaba caminando con dos amigas y lamentaba no haber podido ir más allá del hall, describió su sensación a las puertas del Malba: "Muy tierno, en lo escueto que es para escribir y para hablar".