Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

viernes, 10 de junio de 2011

JORGE LUIS BORGES, O EL HACEDOR DE UN UNIVERSO LITERARIO INIGUALABLE

Buenos Aires, 10 jun (dpa) - "Sería tan raro que yo me muriera. No por el hecho de morirme en sí, que sería de lo más común, a todos les ocurre, sobre todo a mi edad; sino que sería raro que yo, tan rutinario, hiciera algo fuera de mis hábitos", bromeaba Jorge Luis Borges poco antes de su fallecimiento el 14 de junio de 1986 en la ciudad suiza de Ginebra.

Pero la vida del escritor argentino de mayor proyección universal finalmente se apagó hace un cuarto de siglo, a los 86 años. Lejos de su Buenos Aires natal, y con un enorme reconocimiento en todo el mundo, aunque sin adueñarse del Premio Nobel.

Nacido el 24 de agosto de 1899 en pleno corazón porteño, el precoz Georgie -así lo llamaban en casa- aprendió a leer en inglés antes que en castellano. Poco queda de esa ciudad que supo transformar en paisaje de sus escritos. Pero lo que sí persiste es su obra: con magistrales cuentos, poemas y ensayos, se erigió en una de las figuras más prominentes de las letras del siglo XX.

El autor de "El Aleph" y "El hacedor" trazó un inigualable universo literario habitado por espejos, laberintos, bibliotecas y tiempos circulares, donde también abundan la manipulación de la memoria y la identidad. A la vez, apeló a las citas de libros reales e imaginarios, con un estilo deslumbrante por su precisión.

La ensayista Beatriz Sarlo señala que Borges desclasificó los géneros literarios, las jerarquías culturales y el orden. "Los estremecimientos que recorren sus relatos son el efecto y el síntoma de la desclasificación", apunta.

En tanto, su biógrafo Alejandro Vaccaro explica a dpa: "La vigencia de la obra de Borges está dada por su originalidad y genialidad. Sus relatos de sesgo fantástico son únicos en el mundo. Su obra no sólo está vigente, sino que crece y agiganta su figura año tras año".

Borges se confesaba gran lector de cuentos, pero no así de novelas, género en el que no incursionó. Y comentaba: "No veo una literatura sin cuento o sin poesía, en tanto que una novela de 400, 500 páginas, puede muy bien desaparecer". También admitía: "Mis amigos me dicen que mis cuentos son muy superiores a mis poesías".

"He intentado, no sé con qué fortuna, la redacción de cuentos directos. No me atrevo a afirmar que son sencillos; no hay en la tierra una sola página, una sola palabra, que lo sea, ya que todas postulan el universo, cuyo más notorio atributo es la complejidad", reveló en el prólogo de "El informe de Brodie" (1970).

Pasó su infancia en el barrio porteño de Palermo, donde conoció las andanzas de compadritos y cuchilleros que luego habitarían sus ficciones. Tenía apenas nueve años cuando realizó su primera traducción del inglés al castellano: "El príncipe feliz", de Oscar Wilde. En 1914 viajó con su familia a Europa y se instaló en Ginebra, donde cursó el bachillerato. En su posterior paso por España, entre 1919 y 1921, tomó contacto con el ultraísmo.

A su vuelta redescubrió su ciudad natal, que lo inspiró para su primer libro de poemas, "Fervor de Buenos Aires" (1923). Este primer ciclo poético se completó con "Luna de enfrente" (1925) y "Cuaderno San Martín" (1929). Por entonces gestó también sus primeros ensayos, "Inquisiciones" (1925), "El tamaño de mi esperanza" (1926) y "El idioma de los argentinos" (1928).

En la década del 30 inició una larga y entrañable amistad con Adolfo Bioy Casares. Compartieron numerosas aventuras literarias, como la compilación de antologías de la literatura fantástica y policial y la creación de un escritor imaginario, H. Bustos Domecq, seudónimo con el que publicaron entre otros "Seis problemas para don Isidro Parodi" (1942).

Borges, quien imaginaba que el paraíso sería algún tipo de biblioteca, trabajó como auxiliar desde 1937 en la Biblioteca Municipal Miguel Cané. En la década siguiente fue testigo de una experiencia histórica crucial en la Argentina, la del peronismo, al que siempre se opuso. No casualmente el gobierno de Juan Domingo Perón lo degradó en 1946 al cargo de inspector de ferias municipales.

Por esos años, el escritor erudito, irónico y polémico se consagró con la publicación de los libros de cuentos "Ficciones" (1944) y "El Aleph" (1949).

Como consecuencia de una enfermedad congénita, la ceguera le sobrevino en la década del '50, aunque lo había ido alcanzando gradualmente desde la infancia. "Fue como un lento atardecer de verano", explicaba, que sin embargo no le impidió seguir dictando sus obras.

En 1955, el gobierno militar que derrocó a Perón designó a Borges director de la Biblioteca Nacional, cargo que desempeñaría hasta 1973. Fue nombrado profesor de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en 1956, tras afirmar: "Sin darme cuenta me estuve preparando para este puesto toda mi vida". De hecho, el escritor contaba que la primera vez que emprendió la lectura del Quijote lo hizo en la lengua de Shakespeare.

En la década del 60 comenzó a extenderse el reconocimiento a su obra. Fue galardonado con el Premio Formentor en 1961, compartido con Samuel Beckett, y el Cervantes en 1979, con Gerardo Diego. Pese a que su prestigio no paraba de crecer, no logró ser galardonado con el Nobel. Muchos lo adjudicaron a sus posturas políticas, que desagradaban a la Academia Sueca.

Aunque padeciera a causa del amor, se enamoró muchas veces. En 1967 se casó con Elsa Astete, pero luego se separó y regresó a vivir con su madre, Leonor Acevedo, con quien mantuvo siempre un vínculo muy estrecho. Poco antes de morir contrajo matrimonio con María Kodama, su acompañante de los últimos años. Eligió pasar sus días finales en Ginebra y pidió ser enterrado en esa ciudad, donde actualmente se encuentra su tumba, en el cementerio de Plainpalais.

En su vejez concedió numerosas entrevistas, en las que sorprendía con sus réplicas ingeniosas. Como por ejemplo cuando en un estudio de televisión parisino le preguntaron: "¿Usted se da cuenta de que es uno de los grandes escritores del siglo?" A lo que Borges respondió: "Es que éste ha sido un siglo muy mediocre".

EL PREMIO NOBEL, UN MITO ESCANDINAVO DESLUCIDO POR IGNORAR A BORGES

Buenos Aires, 10 jun (dpa) - Mario Vargas Llosa, eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, pudo romper el año pasado la larga espera y atribuirse el galardón que la Academia Sueca le negó sistemáticamente a Jorge Luis Borges. En sus primeras reacciones, el escritor peruano dijo sin rodeos: "Pues me da un poco de vergüenza recibir yo el Premio Nobel, no habiéndolo recibido Borges".

Y es que a 25 años de la muerte del autor de "El Aleph", sus méritos para acceder al máximo galardón de las letras "son tan universales y actuales, que para siempre el Nobel será el premio que se deslució al ignorar a Borges", analiza el estudioso y testigo de la literatura latinoamericana contemporánea Julio Ortega.

"He sido, lo puedo contar ahora que dejé de serlo, uno de los críticos consultados por el premio. Y aunque el acuerdo era generalizado a favor de Borges, una y otra vez le fue denegado. Más ha perdido el Nobel que Borges", afirma el peruano Ortega a dpa.

María Kodama, viuda del escritor, sostuvo que su marido no inscribió su nombre en la lista de ganadores por "cuestiones políticas", pese a haber sido uno de los mejores autores del siglo XX. "Su forma de pensar no caía bien", dijo Kodama hace un tiempo en España. "Era un hombre íntegro y no se dejaba llevar por la corriente, aunque esto le supusiera perder muchas cosas".

Las razones para que Borges se quedara sin el galardón de la Academia Sueca fueron triviales, observa Ortega. "Porque habían premiado recientemente a otros escritores de lengua española, porque Borges había recibido una medalla de Pinochet, porque para algunos lectores Borges seguía siendo más europeo que latinoamericano, porque la diplomacia argentina ha solido ser muy poco borgiana, y, no hay que descartarlo, por mera ignorancia".

También el escritor argentino Pablo de Santis estima que Borges perdió el Nobel al aceptar una condecoración del dictador chileno y por el discurso que entonces pronunció. "El escritor chileno Miguel Rojas Mix, autor de grandes ensayos sobre América Latina, me recordó en una ocasión la frase que Borges dijo en esa oportunidad: 'Prefiero la clara espada a la furtiva dinamita'", indica De Santis, ávido lector de Borges, a dpa.

Y coincide: "Le quitó más prestigio al premio que a Borges. La fama de Borges está fundada en dos géneros casi olvidados por el siglo XX: el cuento y el ensayo breve. Si su obra alcanzó trascendencia sin haber escrito novelas, bien podía tenerla sin haber ganado el Nobel".

Tras el anuncio de que sería el undécimo hispanohablante en quedarse con la máxima distinción a la que puede aspirar un literato, Vargas Llosa reflexionó en medio de su alegría: "Creo que es una ausencia (Borges) que ha sido muy justamente criticada. También la Academia Sueca se equivoca a veces".

Y antes de llevarse el Nobel, el colombiano Gabriel García Márquez comentaba en una nota periodística la infructuosa espera del asiduo candidato: "Borges es el escritor de más altos méritos artísticos en lengua castellana, y no pueden pretender que le excluyan, sólo por piedad, de los pronósticos anuales". "Lo malo es que el resultado final no depende del derecho propio del candidato, y ni siquiera de la justicia de los dioses, sino de la voluntad inescrutable de los miembros de la Academia Sueca".

"Yo siempre seré el futuro Premio Nobel. Debe ser una tradición escandinava", se resignaba el autor fallecido el 14 de junio de 1986 en Ginebra, cuyas opiniones políticas escandalizaron a la Academia Sueca. El argentino Roberto Alifano, quien fuera secretario de Borges, cuenta a dpa cómo vivía el escritor el anuncio del esquivo Nobel: "La noticia, cada año, cuando no se lo otorgaban, la recibía con una sonrisa y con una broma. Decía: 'Está bien que no me lo den; no me lo merezco. Pero eso hace que muchos se sientan culpables y me otorguen otros premios'".

Borges obtuvo todas las distinciones posibles a excepción del Nobel, subraya el biógrafo y coleccionista argentino Alejandro Vaccaro. "Las razones por las cuales no le han concedido el Nobel son sin dudas de orden político. Fue candidato durante 25 años y en ese lapso lo obtuvieron muchos escritores notablemente inferiores a Borges desde el punto de vista literario. Esa negativa constante ha desprestigiado el premio".

Mientras, el español Agustín Fernández Mallo, quien publicó recientemente "El hacedor (de Borges), Remake", homenaje y reelaboración del libro original, explica a dpa: "Si lo comparamos con el alcance de la obra de otros escritores, sí debería haber recibido el Nobel, ya que Borges es uno de los autores que más ha influido a partir de la primera mitad del siglo XX, y no sólo en habla hispana, sino también en el ámbito anglosajón. Lo que el 'caso Borges' ha demostrado es que ese premio no es el territorio, sino un sesgado mapa del territorio".

Los criterios de la Academia Sueca para decidir el galardón cambian según los jurados, indica Ortega. "En una época favorecían a los escritores de izquierda, porque representaban la resistencia de las sociedades sometidas por la violencia. O a escritores del bloque soviético, censurados y mal traducidos. En otra, favorecieron las voces del Tercer Mundo, para ensayar la inclusividad. Más recientemente, han optado por premiar a escritores de lenguas que no han tenido aún un Premio Nobel de Literatura. Es un premio, qué duda cabe, político hasta cuando no quiere serlo".

El profesor del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Brown (Providence, Rhode Island) considera que el Nobel es más importante en español que en otras lenguas. "Es, como dijo Borges, un mito nórdico. Es remoto, más bien imprevisible, y tiende al patetismo", concluye Ortega.

Entretanto, hasta que la Academia Sueca abra en unos cuantos años los archivos que arrojen luz sobre qué sucedió con la candidatura del escritor argentino, la única certeza es que Borges quedará para siempre como el Nobel que no fue.

jueves, 9 de junio de 2011

ENTREVISTA / ALIFANO:EN BORGES CONVIVÍAN "SER LITERARIO" Y "EXQUISITO CONVERSADOR"

Buenos Aires, 11 jun (dpa) - "Siempre digo que haber trabajado con Borges es un don que debo a la vida", considera Roberto Alifano, colaborador del escritor argentino durante más de una década, a quien describe como un "ser literario", pero también un "exquisito conversador".

Su experiencia junto a la genial figura de las letras -que que quedó ciego en la década del '50- le permitió conocer un Jorge Luis Borges muy diferente. "Hay mucha gente que cree que Borges era el intelectual subido a la torre de marfil, que todo lo contemplaba desde esa altura", explica a dpa desde España, donde se encuentra participando en diferentes actividades culturales.

Autor entre otras publicaciones de "Borges biografía verbal" y "El humor de Borges", Alifano manifiesta que intenta modificar esa opinión, al "mostrar el ser humano, el hombre lleno de gracia, de ironía, que se divertía con los demás y consigo mismo, ya que no se tomaba en serio y hacía bromas todo el tiempo".

Durante los años que compartió con el escritor, hasta que éste partió de Buenos Aires en 1985 para morir en Ginebra el 14 de junio del año siguiente, fueron muchísimas las anécdotas que quedaron grabadas en la memoria de Alifano, quien se define como el amanuense de Borges.

Por ejemplo, apunta, cuando llevó en 1980 a Mario Vargas Llosa a la casa de Borges en la calle Maipú, en el centro de Buenos Aires. El futuro Nobel de Literatura "se asombró mucho, porque esperaba encontrar un cómodo y suntuoso departamento".

"Cuando estábamos conversando empezó a llover. Era una fuerte tormenta y el departamento de Borges tenía goteras. Por lo tanto el pobre Vargas Llosa se empezó a mojar, porque estaba debajo de una. Yo le sugerí que se corriera, pero era tan interesante la conversación que Mario prefirió mojarse", recuerda divertido.

Alifano señala que trabajaba todas las mañanas con el autor de "Ficciones" en el departamento modesto, "apenas setenta metros". "Borges dormía en un cuarto muy pequeño que, en realidad, era la antecocina. Su cama era un catre de hierro. Y el sitio donde trabajábamos era la pieza de su madre, en donde se conservaba la cama, tal cual como cuando doña Leonor vivía".

Cuando llegaba, lo encontraba siempre de buen humor. "Risueño, jugueteando con alguna ocurrencia o algún episodio pasado que su prodigiosa memoria había recuperado". "Trabajar con Borges era una verdadera delicia; tenía la cortesía de hacerme participar de su creación literaria. Nunca le oí decir: 'Le voy a dictar tal o cual cosa', sino, 'qué le parece si escribimos'".

A la hora de escribir, define a Borges como "muy disciplinado". "Decía que si lograba escribir diez líneas por día ya se sentía justificado. Fue el enorme escritor que nos dejó una obra asombrosa y original, pero también el gran comentarista y el enorme lector, quizá el más grande de la historia de la literatura", analiza el autor nacido en General Pinto, provincia de Buenos Aires, en 1943.

Asimismo destaca su calidad humana, como "un caballero respetuoso y respetable, un excelente ser humano. Le encantaba estar rodeado de gente, un hombre de diálogo, curioso por conocer más de todo, porque le interesaba todo, y de escuchar opiniones aún diversas a las suyas. Un exquisito conversador; yo diría que uno de los primeros que ha dado la Argentina".

"Por eso sus conferencias y conversaciones atraían tanto público", indica Alifano. Y "si bien era un ser literario, podía hablar de todo. Eso sí, siempre lo relacionaba a la literatura. Era raro que sus comparaciones no fueran literarias; nunca faltaba un escritor o un hecho de novela o de cuento para ejemplificar su palabra", expresa.

Alifano se cruzó por primera vez con Borges a principios de los años sesenta, en la librería "El Ateneo". Y en 1974, cuando trabajaba como periodista de la revista "Siete Días", le hizo una entrevista. "Una vez concluida, él me propuso dictarme un poema. Fui al día siguiente para corregirlo y, a partir de ese día, empecé a ser su colaborador, o su amanuense, como me gusta decir", relata el director de la revista literaria "Proa", que Borges fundara en 1922.

También recalca que el autor de "Ficciones" era un hombre generoso y desinteresado. "La fama le llegó sin haberla buscado nunca; él tenía prestigio, que es algo distinto. Famoso puede ser cualquiera, prestigioso no. Esa fama no le agradaba debido a que le restaba privacidad. Decía que le hubiera gustado ser el hombre invisible de (Herbert George) Wells".

Borges gozó de casi todo el reconocimiento en vida, a excepción del Nobel. "Pero eso no habla bien del premio, ya que se le negó al escritor más grande y reconocido del siglo XX", dice Alifano. Y evoca con nostalgia: "La última vez que trabajé con él fue día de su partida de Buenos Aires para ya no regresar".

"La muerte de Borges nos dejó inmensamente solos a quienes lo queríamos y admirábamos su obra. Borges fue un ser excepcional desde todo punto de vista. A mí me consuela releer su literatura, en especial su poesía, donde se revela el enorme artista que fue. La muerte de los grandes deja siempre un enorme vacío", concluye.

miércoles, 4 de mayo de 2011

ENTREVISTA / ABAD FACIOLINCE, OBSESIONADO POR LA DESMEMORIA Y UN POEMA DE BORGES

Buenos Aires, 4 may (dpa)  El colombiano Héctor Abad Faciolince suele escribir ficción "simplemente deformando los recuerdos", aunque éste no sea el caso de su último libro, "Traiciones de la memoria", que ahora lo trae a la Buenos Aires de su admirado Jorge Luis Borges.

"Me he ido dando cuenta con los años de que más que imaginar, lo que me pasa a mí es que siempre estoy tratando de recordar. Pero como recuerdo mal, entonces ese mal recuerdo es una forma de la ficción", explica a dpa el autor que logró amplio reconocimiento internacional con "El olvido que seremos", que narra vida y muerte de su padre, el médico y defensor de los derechos humanos Héctor Abad Gómez, asesinado por paramilitares en 1987 en Medellín.

"Traiciones de la memoria" (Alfaguara), que el escritor antioqueño presentará en la 37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, hila tres relatos autobiográficos. El primero y más extenso busca escapar de las imprecisiones de la memoria para reconstruir la historia de un poema atribuido a Borges, que Abad Faciolince encontró en el bolsillo de su padre el día de su asesinato, y que da título a "El olvido que seremos".

A 20 años del suceso, debió trabajar "por pequeños indicios" en esta investigación con ribetes cuasi policiales, para determinar de dónde había copiado su padre de puño y letra el poema. Hasta que la aventura de rastreos y entrevistas culminó en su certeza de que este soneto, junto con otros cuatro inéditos, pertenece al autor de "El Aleph".

"(Es) una cosa muy rara que en el momento más trágico de mi vida haya ocurrido al menos algo maravilloso, y es que un poema desconocido, inédito prácticamente de Borges, lo llevara mi papá en el bolsillo. Y que ese poema probablemente, seguramente, si yo logro demostrar como creo haber demostrado en este libro que es de Borges, ese poema algún día se leerá también en sus obras completas", confía.

"Este era mi sueño, poder presentar acá este relato, esta investigación". "Yo quiero presentar completa mi argumentación, mis documentos, mis fotos, en el sitio donde los poemas probablemente fueron escritos", afirma con mirada entusiasta tras sus gafas.

Abad Faciolince (Medellín, 1958) tuvo sus motivaciones para rastrear el origen del soneto después de la publicación de "El olvido que seremos", donde lo incluyó: "Me empezó a dar rabia cuando decían que yo estaba mintiendo y que me había inventado esa historia del poema en el bolsillo simplemente para darle como un tono más patético al libro".

Sus lazos con esos versos no podrían ser más intensos. "Todo se conjuga: un poema que habla sobre la muerte, un poema que está en el bolsillo de un hombre al que acaban de matar y que está en un charco de sangre, y un poema que está en el bolsillo de tu padre. Y que está firmado por unas iniciales, JLB, que para cualquier latinoamericano son las iniciales de Jorge Luis Borges".

"Pero luego resulta que ese poema no está en las obras de Borges, no está en ninguna parte. Pero lo encuentras en el bolsillo de un hombre en el que siempre confiaste, una persona que no mentía", evoca a su padre y su obsesión por develar el misterio.

El autor de novelas como "Asuntos de un hidalgo disoluto", "Basura" y "Angosta" manifiesta su fascinación absoluta por Borges, "frente a las dimensiones de su ingenio, inteligencia y cultura". "Tenía realmente una mente insólita y privilegiada para ver en la realidad y en lo más nimio cosas inteligentes y raras".

"También era un hombre lleno de prejuicios", como devela el "Borges" de Adolfo Bioy Casares, apunta. "Aparece un Borges racista, que es una faceta triste. Yo no digo que él haya sido un santo o un hombre perfecto, pero sí era un hombre bueno, de un ingenio infinito, y seguramente una persona mucho más entrañable por ejemplo que (Ernesto) Sabato".

"Cuando Borges murió yo me entristecí mucho, como cuando se murió (Julio) Cortázar. Ahora que se murió Sabato, siento decirlo, yo no siento nada", admite. Abad Faciolince recuerda que vio una única vez a Borges en Medellín, en 1978. "Fui a la Biblioteca Pública Piloto a oírlo, era un hombre ya muy mayor. Todavía, como fue hasta el final, lúcido, irónico". "Para mí es una gran felicidad haberlo conocido", expresa el autor que vivió exiliado en Italia, experiencia que revive en el segundo relato del libro, "Un camino equivocado".

Abad Faciolince se muestra convencido de que los escritores "todo el tiempo estamos trabajando con la memoria, pero sabemos cómo es de frágil, sabemos que siempre está ahí presente el olvido". Incluso Borges, "que era una persona con una memoria extraordinaria, que llevó su misma fantasía de su buena memoria hasta construir ese personaje de Funes el memorioso, él mismo reconocía que el olvido también existía en su vida", indica.

El autor colombiano admite sentirse en las antípodas del protagonista de ese cuento. "La memoria de Funes el memorioso es la más inhumana de las memorias. Una vida así es completamente imposible, uno no puede almacenar a la perfección todo lo que vive". "Como yo tengo tan mala memoria, vivo cada vez más dudando de si las cosas que me ocurrieron, ocurrieron tal como yo las recuerdo o no", señala. "Tengo esa obsesión, ese temor permanente, de si mi memoria funciona correctamente o si siempre me está traicionando".

Abad Faciolince presentará esta noche su libro junto con "Los falsificadores de Borges" del mendocino Jaime Correas, quien formó parte de la trama de su investigación. "Inicialmente pensamos en escribir un libro entre los dos, e incluso empezamos. Pero teníamos dos voces muy distintas y resolvimos cada uno hacer un libro por nuestro lado", cuenta. Y afirma que para él la novela de Correas es "un poco rara y perturbadora", porque él es uno de los personajes.

"Creo que el olvido es una forma de la ficción y el recuerdo también es una forma de la ficción", reflexiona el también periodista y columnista del diario "El Espectador", para luego contar que está escribiendo otra novela que se vincula con la memoria, pero sin lazos con sus obras anteriores.

"Ya me falta el 20 por ciento del río para llegar a la otra orilla. Es una novela que escribo con mis recuerdos, pero seguro de que está llena de olvidos". Y sostiene que luego de "Traiciones de la memoria", "toda esa historia de mi padre, de mi familia más próxima, ya ese fantasma está conjurado en la escritura".

Abad Faciolince, que especula con lo que no somos pero pudimos haber sido en su tercer relato, "Ex futuros", confiesa que escribir es lo que quiso hacer toda la vida. "Es lo que voy a hacer hasta que me muera. Entonces poderlo hacer, poder vivir de eso, venir hasta tan lejos y saber que tendré aquí así sea un pequeño número de lectores, es muy satisfactorio, compensa por completo las angustias y las dificultades".

sábado, 30 de abril de 2011

SABATO,"EL VENERADOR DE UTOPÍAS" QUE TRASCENDIÓ FRONTERAS CON SU OBRA

Buenos Aires, 30 abr (dpa) - El argentino Ernesto Sabato, galardonado con el Premio Cervantes 1984 y quien falleció hoy a las puertas de cumplir los 100 años, abandonó en su juventud irrevocablemente la ciencia para dedicarse a la literatura y trascender las fronteras con su obra narrativa.

Sus primeros libros fueron ensayos: "Uno y el universo" (1945), "Hombres y engranajes" (1951) y "Heterodoxia" (1953). Entró en el campo de la ficción con "El túnel" (1948), un relato psicológico de gran intensidad, de clima existencialista. Su segunda novela fue "Sobre héroes y tumbas" (1961), más ambiciosa en su configuración, con alternancia de lenguajes y técnicas.

En 1963 publicó el ensayo "El escritor y sus fantasmas", donde analiza la literatura y el fenómeno de la creación. Su última novela, "Abbadón el exterminador", vio la luz en 1974, y fue elegida como la mejor novela extranjera en Francia en 1976.

"¿Para qué hay que escribir tanto?", se interrogaba alguna vez el escritor de características grandes gafas y bigote. "Yo sólo 'cometí' tres novelas", ironizaba Sabato, nacido el 24 de junio de 1911 en Rojas, provincia de Buenos Aires, como penúltimo de once hijos varones.

Sus libros traducidos al italiano, alemán, esloveno, griego, danés, noruego, ruso, inglés, francés, portugués, y hebreo, entre muchos otros idiomas, se convirtieron en clásicos de la literatura latinoamericana y recibieron elogios de grandes personalidades como Albert Camus y Graham Greene.

El autor que falleció en su casa de Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires, revindicaba el coraje para destruir lo escrito. Así relataba haber incinerado varios materiales, entre ellos una novela iniciada en la adolescencia, "La fuente muda". Y contaba que "Sobre héroes y tumbas" se salvó de las llamas únicamente gracias a la intervención de su esposa Matilde.

Saato realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de La Plata, y se doctoró en física en la universidad de esa ciudad. Mientras estudiaba en París, sus relaciones con los surrealistas franceses reactivaron su vocación literaria, ya manifestada en sus años de estudiante secundario.

En su juventud, militó en el Partido Comunista, del que se apartaría luego. Actuó como investigador y profesor en la Universidad de La Plata, antes de retirarse definitivamente de las filas de la ciencia para abrazar la literatura y publicar una serie de ensayos.

"Yo creo que hay que escribir cuando no damos más, cuando nos desespera eso que tenemos adentro y no sabemos lo que es, cuando la existencia se nos hace insoportable", sostenía Sabato.

En 1979 reemplazó su antigua máquina de escribir por la paleta y los pinceles, cuando le detectaron una enfermedad irreversible en los ojos, y su obra plástica fue expuesta en el Centro Pompidou de París.

Tras la feroz dictadura del autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional" (1976-1983), presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada por el gobierno del entonces presidente Raúl Alfonsín (1983-1989).

Este organismo recogió denuncias, testimonios, y pruebas sobre los miles de desaparecidos durante la represión, que luego fueron presentados en un estremecedor libro titulado "Nunca más". A partir de entonces, Sabato se evidenció cada vez más como un referente ético de la sociedad, aunque algunos también cuestionaron sus puntos de vista.

"Yo toda la vida he sido un venerador de las utopías, y me he jugado la vida tanto en la época en que pertenecía al Partido Comunista hasta llegar a ser el secretario de la Juventud Comunista en Argentina, como en tiempos del Proceso (militar)", afirmó en una entrevista.

Matilde se constituyó en su mayor sostén en momentos de abatimiento y desesperanza, y fue madre de sus hijos Jorge y Mario. Con ella compartió un matrimonio de más de 60 años, así como la ruptura con el mundo de la ciencia y sus conflictos con el comunismo.

En lo que fueron dos duros golpes para el escritor, su hijo Jorge perdió la vida en un accidente automovilístico en 1995, y Matilde falleció en 1998.

Ese mismo año, Sabato publicó su volumen de memorias "Antes del fin", un compendio autobiográfico de recuerdos que el mismo autor calificó como desordenados. Acontecimientos que, escribió, "han sido parte de tensiones profundas y contradictorias, de una vida llena de equivocaciones, desprolija, caótica, en una desesperada búsqueda de la verdad".

En 2004 vio la luz "España en los diarios de mi vejez", cuyo eje es la experiencia de los viajes de Sabato por la Península Ibérica. Ese mismo año el III Congreso Internacional de la Lengua Española en Rosario le rindió un emotivo homenaje con participación del Nobel portugués José Saramago, quien lo llamó su "hermano mayor". Ya por entonces, sus apariciones públicas eran cada vez más esporádicas.

El año pasado el autor de tres novelas clave de la literatura argentina fue homenajeado en su cumpleaños 99, en un acto en el que su hijo Mario y sus nietos recibieron en su nombre el premio José Hernández.

Y la 37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires también tenía previsto rendirle mañana un tributo. Así, pocos días antes del centenario de su nacimiento, la literatura argentina despidió a Sabato, uno de sus escritores más emblemáticos.

miércoles, 27 de abril de 2011

ALEJANDRA PIZARNIK, LA POETISA QUE TRANSITÓ EL LÍMITE DE LO DECIBLE

Buenos Aires, 27 abr (dpa) - "Ahora / la muchacha halla la máscara del infinito / y rompe el muro de la poesía". Los últimos versos de "Salvación", de Alejandra Pizarnik, reafirman la dimensión de su ardua búsqueda: una poesía situada en los límites de lo decible.

Una de las grandes poetisas argentinas del siglo XX y también una de las voces más singulares e inquietantes de la poesía contemporánea, habría cumplido 75 años el 29 de abril. Su itinerario poético está estrechamente vinculado a su tragedia personal, de la que decidió liberarse hace casi cuatro décadas, con apenas 36 años.

Hasta el momento de su suicidio con una sobredosis de seconal, el 25 de septiembre de 1972, cuando pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, Pizarnik ya había nombrado intensamente la muerte en su propia lengua.

Numerosos colegas, entre ellos, sus compatriotas Julio Cortázar y Olga Orozco, le rindieron tributo. En su poema "Aquí Alejandra", Cortázar la llama "bichito". Orozco, en "Pavana para una infanta difunta", clama: "te probabas lenguajes como ácidos, / como tentáculos, / como lazos en manos del estrangulador".

El lenguaje era una de sus grandes obsesiones. "Cuando doy a conocer un libro de poesías nada me preocupa porque me alegra demasiado la perspectiva de quitarme de encima el peso de mis poemas, tan livianos cuando dejan de ser míos o inéditos y cuando algún lector privilegiado los asume y, así, me ayuda a compartir el terrible peso de la palabra solitaria", admitía en una entrevista.

Pizarnik -cuyos "Diarios" se publicaron en 2003 con edición a cargo de Ana Becciu- nació en 1936 en el seno de una familia de inmigrantes rusos, de ascendencia judía, que vivió en la parte sur de Buenos Aires. Tal vez esa falta de raíces locales se relacione con el sentimiento de exilio que recorre sus poemas. "Los que llegan no me encuentran. / Los que espero no existen".

En 1954 ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras para cursar la carrera de Filosofía, que abandonó por la de Letras, la que a su vez dejó inconclusa para estudiar pintura con el surrealista uruguayo Juan Battle Planas, quien contribuyó a la evolución de sus conceptos sobre poesía. Pizarnik daría una importancia primordial al carácter plástico de los poemas.

Junto con "La tierra más ajena" (1955), del que luego renegó, otros dos libros completan esa primera etapa: "La última inocencia" (1956) y "Las aventuras perdidas" (1958), antes de que decidiera partir a París, emulando el periplo de otros poetas latinoamericanos entre 1960 y 1964.

En la capital francesa, por la que se apasionó, conoció a Octavio Paz y Cortázar. También desarrolló una actividad múltiple como colaboradora en algunas de las principales revistas de Europa y América Latina, a la vez que tradujo poemas de Antonin Artaud, Henri Michaux e Ives Bonnefoy. Por entonces el mexicano Paz escribió el prólogo a su libro "Árbol de Diana" (1962).

Ya a su regreso a Buenos Aires vieron la luz "Los trabajos y las noches" (1965), "Extracción de la piedra de locura" (1968), "El infierno musical" (1971) y la obra en prosa "La condesa sangrienta" (1971).

Sus tendencias obsesivas se agudizaron hacia el final de su vida; en sus últimos trabajos aparece ya una forma de prosa que se parece más al delirio. También se expresa la disociación de su personalidad: "No puedo hablar con mi voz sino con mis voces".

"Yo ya no existo y lo sé; / lo que no sé es qué vive en lugar mío", confiesa en "El infierno musical", considerado una suerte de libro póstumo en vida. La tragedia y la angustia continúan latiendo en su poesía.

jueves, 21 de abril de 2011

BUENOS AIRES RATIFICA PASIÓN LITERARIA COMO CAPITAL MUNDIAL DEL LIBRO

Buenos Aires, 21 abr (dpa) - Buenos Aires revalidará su entusiasmo por las letras a partir del sábado, cuando se convertirá en la Capital Mundial del Libro 2011, evento que también le permitirá difundir su vasta tradición literaria.

La ciudad que supieron reflejar en su obra Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Julio Cortázar, Ernesto Sabato y Roberto Arlt, entre muchos otros escritores, será la undécima en asumir esta capitalidad en una fecha coincidente con el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

El lanzamiento se realizará el sábado en el marco de la 37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, a través de la celebración de la Noche de la Ciudad en esa muestra, con una serie de propuestas lúdicas y shows.

La designación se extiende por un año, durante el cual se impulsará una programación especial con tres ejes en la mira: la promoción del libro, la promoción de la lectura y la difusión del patrimonio libresco.

"Es una oportunidad única para potenciar todo lo que sucede en esta ciudad en materia de libros, y a su vez mostrarlo al mundo", señala a dpa Luciana Blasco, directora general de la Unidad de Proyectos Especiales Buenos Aires Capital Mundial del Libro 2011.

Durante el año se desarrollarán actividades vinculadas con grandes figuras literarias de la ciudad como Borges, Cortázar y Sábato, adelantan los organizadores.

"A modo de ejemplo podemos mencionar el concurso fotográfico El Túnel 2011, que estamos próximos a lanzar junto con editorial Planeta, con el objetivo de elegir la portada de la reedición del libro 'El Túnel' de Ernesto Sabato", cuenta Blasco.

Una de las principales actividades será la Torre de Babel de Libros, de la reconocida artista plástica Marta Minujín. La intervención urbana de 25 metros de altura se situará en la Plaza San Martín, en el barrio de Retiro, y podrá ser recorrida por el público en mayo.

"Es un homenaje a la cultura literaria de la ciudad y su carácter cosmopolita, ya que estará integrada por 25.000 libros de más de 50 países en diferentes idiomas, sosteniendo la importancia de la lectura como vínculo de integración social y cultural", dice Blasco.

A pesar del carácter efímero de la obra, los libros de la torre luego serán parte de la primera biblioteca multilingüe de la ciudad, legándole un patrimonio de más de 20.000 volúmenes de diversas lenguas a Buenos Aires.

También se realizarán semanas de literatura por países, en las que se desplegarán actividades orientadas a públicos diversos. La primera de ellas corresponderá al libro francés, y se celebrará entre el 16 y el 22 de mayo.

La elección de Buenos Aires por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) no fue sorpresiva. La geografía porteña no sólo ha servido para ambientar cuentos, novelas y poemas, sino que más de 400 librerías se reparten por sus barrios, a la par de varios cientos de casas editoriales, entre nacionales, multinacionales, grandes y pequeñas.

"Buenos Aires ha sido y es una ciudad de libros. Sus librerías, sus emprendimientos editoriales, sus revistas literarias, sus bibliotecas públicas y populares, sus autores célebres y premiados, sus lectores, los antecedentes en materia de traducción y libertad de expresión, las instituciones que defienden los derechos de autor, hacen del libro y la lectura pilares de la identidad porteña", afirma Blasco.

La distinción no conlleva ningún compromiso presupuestario ni premio material. Buenos Aires será relevada en su condición de Capital Mundial del Libro en 2012 por Ereván.

Para comenzar a celebrar su designación, Buenos Aires fue invitada de honor en el Salón del Libro de París, uno de los eventos más importantes del mundo editorial, entre el 18 y el 21 de marzo pasado.

Después de que Argentina también cumpliera ese papel en la última edición de la Feria del Libro de Fráncfort en 2010, esta elección de la UNESCO le permite ahora ganar protagonismo a Buenos Aires con sus escritores, sus lectores y sus libros, con un objetivo común: celebrar la palabra.

miércoles, 20 de abril de 2011

ENTREVISTA / EDWARDS, ENTRE LA ADICCIÓN A MONTAIGNE Y UN PRIMER TOMO DE MEMORIAS

Buenos Aires, 20 abr (dpa) - Jorge Edwards, actual embajador chileno en Francia, no se distanció del quehacer literario. Así lo demuestra su visita a Buenos Aires para presentar su última novela, "La muerte de Montaigne", mientras corrige un primer tomo de memorias que evoca sus épocas de "escritor clandestino".

El Premio Cervantes, uno de los principales invitados a la 37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires que abre hoy sus puertas, confiesa a dpa que Michel de Montaigne "es un autor que produce adicción en cierto modo". También destaca que "era un tipo de una curiosidad insaciable". Eso "me gusta, porque creo que la curiosidad es la juventud. Cuando se pierde la curiosidad es como si uno se hubiera muerto".

La novela despliega un interesante juego literario, entre investigación y narración y entre pasado y presente. El escritor de "Persona non grata" y "Adiós, poeta" leyó a Montaigne (1533-1592) desde su juventud, atraído por su estilo y la mirada que el autor de los "Ensayos" arroja sobre el mundo.

"Yo creo que Montaigne juega con la literatura y con el lenguaje. La libertad que tiene con respecto al lenguaje es también la que tiene para mirar las cosas. Es un escritor de la libertad, para mi gusto", considera Edwards, uno de los más importantes novelistas chilenos de las últimas décadas.

"La muerte de Montaigne" (Tusquets) gira en torno a los años finales del Señor de la Montaña y aborda su relación con su último amor, la joven Marie de Gournay, con el trasfondo de las guerras de religión en Francia durante la segunda mitad del siglo XVI.

Mientras teje y desteje la trama, Edwards vuelve a navegar el terreno de las conjeturas. "Yo no soy un historiador realmente, ni un investigador histórico. Entonces me imagino cómo puede haber sido". Y revela que optó por leer todo lo que encontró de y sobre Montaigne.

Entre los autores latinoamericanos que más se acercan a Montaigne, Edwards cita especialmente al brasileño Joaquim Maria Machado de Assis y a los argentinos Julio Cortázar ("por su sentido lúdico") y a Jorge Luis Borges.

"Borges es un tipo que hace bromas, y que se inventa un Borges, que se observa a sí mismo pero con una distancia irónica, porque hay un Borges inventado por Borges que se ve en muchos de sus textos", analiza. "Esa capacidad de inventarse y de mirarse inventándose es muy montaignista".

Al igual que en obras anteriores del Premio Cervantes 1999, en la trama se filtra la historia de la elaboración de la novela, incluyendo su viaje al castillo de Montaigne en Burdeos. "Me da libertad para escribir, me permite escribir además. Porque si yo me aburriera no escribiría".

Durante su visita, descubrió que además de sus libros y sus vigas escritas con frases de los clásicos, el filósofo tenía tres sillas de montar. "Porque de repente se aburría de leer o escribir y ensillaba un caballo y partía. A veces partía por una semana, pero uno de sus grandes viajes a caballo duró dos años. También ese espíritu un poco vagabundo me atrae".

Otra fuerte identificación de Edwards se produce porque "Montaigne era güelfo para los gibelinos y gibelino para los güelfos". "Yo soy izquierdista para los derechistas y viceversa", apunta.

Próximo a cumplir 80 años el 29 de junio, Edwards confiesa que siente nostalgia de la época en que empezó a incursionar en la literatura. Y por eso plasmó en París un borrador de un primer tomo de memorias, cuyo título provisional es "Los círculos morados". Allí describe "la entrada de un joven chileno en la vida literaria en tabernas siniestras, viniendo de una casa burguesa".

"Cuando comencé a escribir, como a los 15 años, y como mi familia no era literaria sino más bien del mundo de las finanzas, fui escritor clandestino. Al comienzo escribía en mi cuarto, en unos cuadernitos, y después les leía cosas a mis amigos. En ese tiempo, cuando a dos o tres amigos les gustaba algo, uno sentía un estado de gran felicidad".

"Íbamos a unos lugares sórdidos de Santiago y tomábamos vino muy malo. Y estos vinos le marcaban a uno un círculo en la boca, un círculo de color morado, el círculo que dejan los vinos malos". El primer tomo comprende por ahora su infancia, adolescencia y comienzos de la juventud, adelanta. "No sé si será la primera parte de un libro o un tomo separado. Y como es muy remoto todo eso ya, y ese Santiago no existe, creo que es pura literatura. Creo que nunca he hecho más ficción que ahora".

Los lectores, sin embargo, aún deberán esperar su publicación. "Estoy corrigiéndolo, porque yo escribo primeras versiones rápidas. Si no, me aburro mucho". "Son como 280 páginas, y estoy en las primeras 90", explica el ganador del Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América de Narrativa con "La casa de Dostoievsky".

"La técnica hay momentos en que uno la agradece mucho y momentos en que es un dolor de cabeza terrible", admite el escritor que a su llegada a Buenos Aires no pudo conectar su computadora, por un simple capricho de incompatibilidad de enchufes. "La pluma era más fácil", apunta.

Edwards cuenta también que está releyendo "Alicia en el país de las maravillas", sobre el que disertará próximamente en Alicante. "Es una maravilla, uno de los mejores libros que se han escrito". "Me ha parecido que hay una relación con Montaigne, que es el juego, la contradicción, la broma".

La presentación de "La muerte de Montaigne" será el viernes en la cita porteña con el libro. "Las ferias son aglomeraciones a veces un poco estrambóticas, pero permiten un contacto del autor con ese personaje tan misterioso que es el lector", valora Edwards.

"He hecho muchas cosas en mi vida, pero siempre he mantenido eso de leer y escribir. Lo hago en las circunstancias más complicadas", apunta el representante chileno en tierras galas. "Siempre escribo, casi todos los días, dos horas antes de comenzar a trabajar. Después me visto a la carrera y parto a ver mis papeles oficiales".

Y reflexiona con humor: "He hecho lo contrario que Montaigne. Porque él escapó de la corte, se encerró en su torre y se dedicó a leer y escribir el final de su vida. Y yo he aceptado ir ahí a una embajada en París, que es como estar en una corte".

Edwards admite que en "muchos momentos" preferiría volver a la torre de la literatura. Pero luego matiza y se conforma: "Tengo mi torre propia ahí, y tengo buena vista, los techos de París".

lunes, 18 de abril de 2011

CON VARGAS LLOSA,FERIA DEL LIBRO DE BS.AS. TIENE UN NOBEL Y UNA POLÉMICA

Buenos Aires, 18 abr (dpa) - La 37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abre sus puertas el miércoles, tiene como invitado estelar al Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, cuya participación generó una intensa polémica que está lejos de apagarse.

La controversia en torno a que la cita fuese inaugurada por el escritor peruano, duro crítico de los Kirchner desde su ferviente credo liberal, redundó en un fuerte cruce de opiniones en Argentina. Y las resonancias del conflicto se extendieron rápidamente hasta el plano político local y la prensa internacional.

El autor de "La ciudad y los perros" y "Conversación en La Catedral" ya dobló la apuesta, renovando la expectativa: anticipó que en su conferencia, al día siguiente de la inauguración oficial, hablará de sus "posiciones e ideas", después de tildar de "piqueteros intelectuales" a quienes lo cuestionaron.

La oposición a Vargas Llosa estuvo encabezada por el director de la Biblioteca Nacional Horacio González, quien solicitó en una carta a la Fundación El Libro, organizadora de la Feria, que el Premio Nobel no participara en el acto de apertura. Luego, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner intervino para frenar la polémica.

La flamante directora ejecutiva de la Fundación El Libro, Gabriela Adamo, explicó su posición a dpa: "La feria siempre tiene invitados internacionales de gran peso, y para nosotros es un orgullo tener este año a un Premio Nobel. Así que lo que él aporta a la feria es la presencia de uno de los más importantes autores ya no de la lengua española, sino del mundo. Y éste es el tipo de perfil que queremos seguir teniendo todos los años".

"Sabemos que por su posiciones políticas y las palabras que ha tenido para el gobierno argentino y otros gobiernos de la región es una persona controvertida y que no todos están contentos con que venga". Pero la feria es principalmente un ámbito de la libre expresión, donde "todo el mundo puede participar y decir lo que piensa", consideró Adamo. "En el marco de esta tolerancia esperamos que todo el mundo sea respetuoso y no haya problema", añadió.

Y más allá del debate que refleja las tensiones entre literatura y política, otros escritores destacados como el chileno Jorge Edwards, la mexicana Margo Glantz y los españoles Rosa Montero y Antonio Muñoz Molina también estarán en esta nueva edición de uno de los eventos culturales y editoriales más importantes de Latinoamérica.

Asimismo el colombiano Héctor Abad Faciolince, el autor de best-seller zambio Wilbur Smith y el artista plástico uruguayo Carlos Páez Vilaró arribarán a la capital argentina.

Edwards, Premio Cervantes 1999, se referirá a su última novela, "La muerte de Montaigne", mientras que Montero propondrá un viaje a un futuro imaginario mediante "Lágrimas en la lluvia" y Abad Faciolince presentará "Traiciones de la memoria". Smith, en tanto, adelantará detalles de "Los que están en peligro", de próxima publicación, y Margo Glantz participará de una charla abierta.

El evento organizado por la Fundación El Libro, que se extiende hasta el 9 de mayo y que anualmente convoca a más de un millón de visitantes, recibirá también a los sociólogos franceses Robert Castel y François Dubet y al ensayista alemán Diedrich Diederichsen.

Por otra parte, la feria se sumará al festejo por la designación de la ciudad que la cobija como Capital Mundial del Libro 2011, y por eso eligió como lema "Una ciudad abierta al mundo de los libros". El 23 de abril será sede del acto de lanzamiento de esta distinción otorgada por la UNESCO.

La multitudinaria muestra en el predio de la Rural en el barrio porteño de Palermo albergará en una superficie de unos 45.500 metros cuadrados a 1.500 expositores. En total participarán unos 40 países y comunidades, incluyendo a Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, España, Galicia, México, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Entre las naciones que celebrarán su día están España, el 25, con un diálogo entre Adolfo García Ortega y Guillermo Saccomanno; Brasil, el 7 de mayo, con una conferencia de Paloma Amado sobre su padre Jorge Amado; y al día siguiente Paraguay, con un panel sobre los 200 años de su literatura. También tendrán su jornada Chile con Alejandro Zambra (21 de abril), Venezuela y Uruguay (27 de abril), Cuba (30 de abril) y Ecuador (3 de mayo).

Asimismo habrá homenajes en el acto inaugural y en el transcurso de la feria a dos importantes escritores argentinos recientemente fallecidos, María Elena Walsh y David Viñas. Entre las novedades, acompañando el avance del libro electrónico, el megaevento ofrecerá un Espacio de Lectura Digital, donde los visitantes podrán experimentar nuevos dispositivos de lectura.

Como es tradicional, la Feria servirá como marco para que editoriales locales e internacionales lancen numerosos títulos y los autores se hagan presentes para el ritual de la firma de libros.

Y antes de que la feria abra sus pabellones al público, tienen su espacio de encuentro los protagonistas de la industria editorial: las 27 Jornadas de Profesionales del Libro se realizan desde mañana hasta el jueves y las 21 Jornadas Internacionales de Educación, entre mañana y el miércoles.

En tanto, la poesía y la narración oral también dirán presente con numerosos invitados internacionales: El 6 Festival Internacional de Poesía se celebrará del 29 de abril al 3 de mayo, y el 16 Encuentro Internacional de Narración Oral, del 29 de abril al 1 de mayo.

Por otra parte, el lanzamiento de la Reina del Plata como Capital Mundial del Libro coincidirá el sábado con la Noche de la Ciudad en la Feria, cuando se extenderá el horario de cierre. Y el maratón de lectura "Paseo literario por la ciudad" propondrá el 7 de mayo una fiesta de textos sobre Buenos Aires, que podrá enorgullecerse doblemente, en su carácter de anfitriona de la multitudinaria feria y por la distinción que le concedió la UNESCO.

lunes, 28 de marzo de 2011

ENTREVISTA / MONSIVÁIS SE PREGUNTA CUÁLES SON ALTERNATIVAS DE IZQUIERDA MEXICANA


Cartagena de Indias, 28 mar (dpa) - El escritor y periodista mexicano Carlos Monsiváis, uno de los protagonistas en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena de Indias, afirmó hoy que se pregunta "todo el día" cuáles son las alternativas de la izquierda mexicana.
"La primera alternativa es continuar, la segunda alternativa es no creer de un modo supersticioso en la democracia, sino prepararse mucho mejor de lo que se hizo para defender el voto y para defender la democracia, y lo tercero enfrentar la campaña de la derecha en muchos terrenos, por ejemplo el de la vida cotidiana", opinó el ganador del Premio Juan Rulfo.
En este contexto, indicó a dpa: "El ataque del Partido Acción Nacional, incluido el presidente de la república, a la despenalización del aborto o al uso de los condones me parece inadmisible. Me parece inadmisible que se inicie el gobierno de (Felipe) Calderón en materia de salud con un ataque a los condones, una elevación a políticas de Estado de la fidelidad y la castidad. Me resultan fórmulas francamente pueriles".
"Tuvieron que retroceder de inmediato, porque la sociedad ya no está para esas sanciones parroquiales, pero desde luego la derecha quiere llevarnos al siglo XIX, donde por lo visto se siente muy a gusto psicológicamente, y eso la izquierda tiene que rechazarlo. Y la izquierda, de la que yo puedo hacer muchas críticas, sin embargo en estos casos ha sido muy eficaz", afirmó.
"Ha sido el Partido de la Revolución Democrática el que enfrentó lo de la política de salud, y el que defendió el uso de los condones, y el que en este momento mantiene en la Ciudad de México la despenalización del aborto. Entonces creo que la izquierda no ha sido negativa en varios aspectos fundamentales. Al mismo tiempo el Partido de la Revolución Democrática necesita reestructurarse, no tiene una política coherente en muchos aspectos y en otros está más bien un liderazgo inconvincente. Pero seguiré votando por el PRD, porque con todo es el único partido que en este momento defiende causas importantes, las mismas causas que al PRI (Partido Revolucionario Institucional) no le importan, en su destrucción, en su decadencia, y que el Partido de Acción Nacional detesta", aseveró.
También se mostró de acuerdo con el ex candidato presidencial Andrés López Obrador, derrotado en el cómputo oficial por Calderón, "en el principio de la resistencia". "Una izquierda que se va a su casa y espera hasta las siguientes elecciones no sirve de nada. Hay que organizarse, hay que hacer la crítica en muchos aspectos, hay que mantener la tensión política sin que esto signifique la apología del desgaste".
Respecto de los primeros cien días de gobierno de Calderón, sostuvo que "fue un proyecto demagógico, publicitariamente costoso, fallido, en eso toda la crítica está de acuerdo, inclusive la muy proclive a Calderón, demasiado sustentada en gestos autoritarios, no en acciones sino en gestos autoritarios, y con una definición de trabajo que no comparto en lo mínimo".
El intelectual mexicano apuntó: "Se votó por definir el rumbo del Estado, no por situar al mismo tiempo la entronización del mercado. A un presidente de la república le concierne el Estado, a las fuerzas económicas les concierne el mercado".
"Mi balance es muy crítico, y desde luego creo que algunas acciones que son necesarias, acciones que inició Calderón, como el combate al narcotráfico, van a llevar mucho tiempo, y el pretender que todo es más fácil de lo que parece no lleva a ningún lado", dijo.
"Todavía falta ver cómo se emprende y sobre todo todavía falta que el gobierno norteamericano se responsabilice de su parte, que es para mí la primordial. El gobierno norteamericano una y otra vez culpa a México, a Colombia, de lo que básicamente es un asunto del mercado de la droga en Estados Unidos, de la corrupción, de una parte de su policía, de las medidas hipócritas que todo se lo achacan a otros países, sin ver que al no responsabilizarse el gobierno norteamericano de la parte que le toca las acciones contra el narcotráfico una y otra vez empiezan de nuevo".
En otro orden, manifestó que la izquierda mexicana tiene una actitud mixta respecto del presidente venezolano Hugo Chávez. "Una parte que lo elogia y que defiende lo que me parece justo, el voto mayoritario, me parece necesario que se considere esa voluntad mayoritaria. Hay otra parte que se distancia de muchos de los gestos y muchas de las actitudes del presidente Chávez. A mí me pasa esto, que festejo la crítica a (George W.) Bush -de la que yo creo que ningún latinoamericano debe abstenerse, que ha sido un régimen monstruoso que ha cometido la hazaña criminal de la invasión de Irak- y en otros pronunciamientos nos sentimos completamente distantes", apuntó.
"No es para nada la izquierda mexicana una izquierda chavista", dijo. "El uso grotesco que hizo el Partido Acción Nacional de México de la relación de Chávez con López Obrador nos indigna, aquí sí no tiene ninguna culpa el presidente Chávez, sino una derecha tan primitiva como la del Partido Popular de España. Para la derecha toda la campaña se montó en principio en la idea de que López Obrador era Chávez, y por lo mismo que López Obrador iba a quitarle su patrimonio a la clase media, que tenía muy poco, y a los pobres que no tenían nada".
"Ahí tenía razón Chávez al protestar, porque (la campaña) fue descarada y mentirosa. Millones de millones de dólares se gastaron en eso. De ahí a que yo considere que el régimen de Chávez representa lo que es la izquierda latinoamericana hay una gran distancia. Todas las amenazas, la idea de la continuidad en el poder, la censura, el militarismo, yo no puedo estar con eso definitivamente. Creo que como izquierda latinoamericana, si va a continuar -que va a continuar y con mucha fuerza-, tiene que ser democrática, y no veo en el gobierno de Chávez ninguna intención democrática, sino la continuidad en otro país de esa obsesión por el control omnímodo de Fidel Castro", opinó.
Lo que unifica a las izquierdas, apuntó Monsiváis, es la decisión de enfrentarse a la desigualdad social, "que es lo peor que devora a la región y lo que sustenta el horror del neoliberalismo. Pero la izquierda no es solamente la justicia de la causa del enfrentamiento de la desigualdad, sino los métodos. Y los métodos del presidente Chávez me resultan muy autoritarios, y en esa medida no compartibles".
También precisó que los venezolanos han padecido una derecha "monstruosa". "Si el presidente Chávez ha ganado fue también porque esa derecha mintió, hizo el ridículo con el golpe, ha intentado las peores alianzas con lo peor de Estados Unidos, entonces no es simplemente que 'el socialismo del siglo XXI' surja de la voluntad de Chávez, sino que ha tenido ese espacio porque la derecha ha sido fanáticamente estúpida en Venezuela. Pero ese socialismo así no me interesa, ni es socialismo para mi idea del socialismo. El autoritarismo no puede ser socialista de acuerdo con mi punto de vista".