Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

jueves, 9 de septiembre de 2010

MUJICA LAINEZ, EL ARISTÓCRATA DE LAS LETRAS QUE SIGUIÓ SU CAMINO

Buenos Aires, 9 sep (dpa) - Manuel Mujica Lainez fue uno de los grandes escritores argentinos del siglo XX, que logró cautivar tanto en la novela como en el cuento con un manejo exquisito del idioma.

Refinado cronista de la clase alta argentina en su apogeo y decadencia, vino al mundo hace un siglo, el 11 de septiembre de 1910, en el seno de una familia aristocrática porteña con notables precedentes literarios.

Le tocó pertenecer a una generación de escritores argentinos mayúsculos, como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar, y no dudó en seguir su propio camino. Manucho, como lo llamaban sus amigos, escribió más de veinte libros y fue traducido a más de quince idiomas.

El autor colombiano Fernando Vallejo ha sostenido sin medias tintas que Mujica Lainez "es el prosista más grande del idioma español". Novelista, cuentista, ensayista y poeta, educado durante su primera adolescencia en colegios de París y Londres, creyó inicialmente que su destino estaba ligado a la lengua francesa.

Sin embargo, contaba años más tarde que cuando volvió de Europa se dio cuenta "de que si quería ser escritor en mi lengua, yo, que escribía en francés muy bien, sin ningún problema, tenía que armarme de un idioma y me propuse leer a los clásicos españoles".

Comenzó con "El Quijote" y el primer resultado de ese contacto fue la serie de ensayos "Glosas castellanas", de 1936, el mismo año en que contrajo matrimonio con Ana María de Alvear, con quien tendría tres hijos.

Dos años después vio la luz su primera novela, "Don Galaz de Buenos Aires", que sería seguida por las biografías de su antepasado Miguel Cané (padre) en 1942, más las de Hilario Ascasubi ("Vida de Aniceto el Gallo", 1943) y de Estanislao del Campo ("Vida de Anastasio el Pollo", 1947). De la misma época es "Canto a Buenos Aires" (1943), su único libro en verso.

Posteriormente, dos colecciones de relatos marcaron su regreso a la ficción: "Aquí vivieron" (1949), en torno a una quinta del barrio de San Isidro, y "Misteriosa Buenos Aires" (1950), una destacada reconstrucción literaria de la historia de la ciudad. Esta se inicia con el cuento "El hambre" en 1536, fecha de la primera fundación de Buenos Aires, y termina con "El salón dorado" en 1904, donde refleja la decadencia de la clase alta.

Manucho volvió a profundizar en esta clase social en su famosa tetralogía integrada por "Los ídolos" (1953), "La casa" (1954), "Los viajeros" (1955) e "Invitados en El Paraíso" (1957), ciclo central de su obra donde también desplegó su pasión por objetos artísticos y decorativos.

En diálogo con Borges, Mujica Lainez sostuvo que "la ventaja, cuando hemos tratado los temas de Buenos Aires, es que estaba prácticamente todo por hacer. Si nosotros hubiéramos nacido en Londres o en París, habríamos encontrado todo hecho. Creo que Balzac y Dickens se habían ocupado bastante bien...".

No formó parte de grupos, corrientes ni generaciones literarias y sus gustos clásicos lo mantuvieron ajeno a las vanguardias. Entre la última novela de la "saga porteña" y su obra siguiente, con la que inició un nuevo ciclo, transcurrieron cinco años.

En su novela "Bomarzo" (1962) traza la biografía del duque Pier Franceso Orsini y sumerge al lector en un clima renacentista. El gobierno militar de Juan Carlos Onganía prohibió la puesta de la ópera homónima, con música de Alberto Ginastera.

Luego, el escritor rumbeó hacia otra etapa de la historia de Occidente: "El unicornio" (1965), que se sitúa en la Edad Media francesa.

La crítica literaria Cristina Piña ha sostenido que "ninguno de los autores que han afirmado rotundamente nuestra raigal relación con lo europeo -Borges, Sábato, Marechal, implícitamente Cortázar- ha adoptado una postura tan absolutamente cosmopolita y universalista como Mujica Lainez, ni ha entendido hasta tal punto lo nacional como continuación de lo europeo".

Posteriormente Mujica Lainez publicó "Crónicas reales" (1967) y "De milagros y de melancolías" (1968). Al año siguiente se instaló con su familia en Cruz Chica, provincia de Córdoba, en una casa bautizada "El paraíso".

Desde allí, el prolífico escritor retomó su ritmo de trabajo y se sucedieron obras como "El laberinto" (1974), "Sergio" (1976), "El Gran Teatro" (1979), "El escarabajo" (1982) y "Un novelista en el Museo del Prado" (1984).

"Tu versión de la patria, con sus fastos y sus brillos, /Entra en mi vaga sombra como si entrara el día", fueron los versos que le dedicó Borges, con quien compartía una visión idealizada de la Argentina.

Mujica Lainez trabajó como periodista en el diario "La Nación", donde fue crítico de arte durante muchos años, y también tradujo a Molière, Racine y Shakespeare, entre otros.

A lo largo de su vida ocupó diferentes puestos en el mundo de la cultura local: fue funcionario del Museo Nacional de Arte Decorativo, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Escritores, miembro de la Academia Argentina de Letras y también de la Academia Nacional de Bellas Artes.

El escritor porteño falleció en Córdoba el 21 de abril de 1984, dejando como legado un universo literario que proyectó una mirada enriquecedora sobre los avatares del país, sus habitantes y sus mundos perdidos.

viernes, 3 de septiembre de 2010

FILBA RINDE SU TRIBUTO A ONETTI, ENTRE EL ANÁLISIS Y LA LEYENDA

Buenos Aires, 3 sep (dpa) - La figura de Juan Carlos Onetti tuvo su noche de protagonismo en el Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (FILBA), donde conocedores de su obra se dieron cita para analizar sus escritos, en un panel que también derribó leyendas y evocó anécdotas vinculadas con el escritor uruguayo.

Con participación del uruguayo Carlos Liscano y los argentinos Roberto Ferro y Carlos Gamerro, la mesa "Larga vida a Onetti" contó anoche con la moderación del escritor Martín Kohan.

Kohan sostuvo que hay cierto imaginario literario argentino respecto del Uruguay, una "disposición a inventar espacios en común y apropiarnos de esos escritores uruguayos que nos gustan demasiado, y a los que decidimos sentir y pensar como propios, como Felisberto Hernández, o actualmente Mario Levrero. "(Levrero) nos gusta tanto que no podemos soportar que no lo sea (argentino)", bromeó.

"Y me parece que el caso de Onetti también por ciertas claves biográficas es justamente una referencia clave para ese modo de articular nuestra literatura con ciertos escritores uruguayos", apuntó el autor de "Dos veces junio" y "Ciencias morales".

El escritor y crítico literario Ferro, quien consideró que "la vida de Onetti es la de un personaje de sus novelas", subrayó además que el Premio Cervantes 1980 es "la exhibición desaforada de la falsedad de que Latinoamérica es Macondo".

En ese sentido, Gamerro recordó que en 'Construcción de la noche' "Onetti dice por ahí 'cómo se va a comparar mi pobre Santa María con Macondo, un pueblo donde ocurren milagros'".

"No hay autor más realista, al menos en el tratamiento del detalle de la vida de sus personajes, es un realismo exacerbado. Uno lo podría considerar incluso una anticipación de lo que después se pone de moda a partir de la literatura de Estados Unidos, el realismo sucio. Estos ambientes están siempre degradados, usados, camas donde siempre ha dormido gente antes, colchones que nunca son nuevos".

"Ciertamente en la literatura de Onetti no pasan alfombras voladoras. Si pasaran estarían bastante desgastadas, no podrían volar, pero ni siquiera se plantean. Las muchachas no suben al cielo rodeadas de sábanas, ni siquiera de sábanas raídas", recalcó el escritor y traductor Gamerro.

Liscano, director de la Biblioteca Nacional de Uruguay, advirtió que en Europa la novela latinoamericana todavía se evalúa por su vinculación con el pueblo mítico creado por el colombiano Gabriel García Márquez. "Y en cambio Santa María, que es una ciudad de ficción igual que Macondo, no es considerada el prototipo de ciudad sudamericana".

El escritor uruguayo rememoró que una de las grandes influencias intelectuales de Onetti (1909-1994) fue Julio Payró. "Onetti lo admiraba y, cosa rara, lo quería mucho. Porque Onetti no quería a nadie, no se quería ni a sí mismo".

Y a través de correspondencia entre ambos, publicada recientemente en Uruguay, se rompieron algunos mitos. "Creíamos que Onetti había escrito 'El pozo' en un fin de semana. Esa leyenda circuló hasta ahora, que tenemos las cartas que Onetti le mandó a Payró. Para alegría de nosotros escritores, escribió tres veces 'El pozo', le dio mucho trabajo, la arrastró años y se la rechazaron en más de una editorial aquí en Argentina".

En Buenos Aires entre el 40 y el 50 convivieron entre otros Macedonio Fernández, Witold Gombrowicz y Onetti, recordó Ferro. "Macedonio, Gombrowicz, Onetti, exigen un esfuerzo. Son generosos, pero también plantean que el acto de lectura es un acto riesgoso. Hay que bancarse ser lector de Onetti. No hay ninguna razón para leer rápido a Onetti. Hay que tardar leyéndolo, hay que degustarlo", señaló el autor de "Onetti/La fundación imaginada".

Gamerro también consideró que Onetti es quizás "el escritor más representativo de lo que (Jorge Luis) Borges llamaba las dos patrias, Argentina y el Uruguay".

Otras leyendas en torno a Onetti también rondaron el panel. "El que dio pie para crearlas fue Onetti", apuntó Liscano. En este contexto, recordó que "se dice que leía a (Marcel) Proust y a (Louis-Ferdinand) Celine en francés y a (William) Faulkner en inglés", pero jamás quedó en claro cómo aprendió esos idiomas.

"Cuando los críticos lo entrevistaban, él decía: 'poné lo que quieras'", contó Liscano. "Onetti nunca estuvo comprometido con nada más que con la literatura, el vino y el tabaco", aseveró respecto de la leyenda de algún compromiso político del escritor nacido en Montevideo y fallecido en Madrid.

Asimismo emergieron del público reunido en la librería "Eterna Cadencia" testimonios de personas que conocieron a Onetti, entre ellos el del escritor Noé Jitrik, quien evocó un homenaje realizado en 1978 al autor de "Cuando ya no importe" en una universidad en Xalapa, México.

FILBA, inaugurado el miércoles con una conferencia del antropólogo francés Marc Augé y que finalizará el próximo domingo, también recibe por estos días a escritores reconocidos como el irlandés John Connolly y el español Manuel Rivas, así como a la mexicana Guadalupe Nettel y al peruano Diego Trelles Paz.

lunes, 30 de agosto de 2010

MARC AUGÉ ADVIERTE: "NO ESTAMOS CAMINANDO HACIA LA DEMOCRACIA"

Buenos Aires, 30 ago (dpa) - "No estamos caminando hacia la democracia", alertó hoy el antropólogo francés Marc Augé, uno de los invitados al Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (FILBA), quien también destacó que en el mundo actual se produce un efecto de descentramiento en ciudades, viviendas e individuos.

"Son siempre las mismas cosas las que dicen todos los periódicos. Hay una uniformización de la prensa de manera general. Es un problema importante, porque si hay una uniformización de los medios de comunicación hay también una uniformización del pensamiento, de lo que se llamaba cuando era joven la ideología dominante", apuntó en la conferencia de prensa de apertura de FILBA, que dará inicio el miércoles.

"Hay una oligarquía planetaria que toma forma, hay un mundo de consumidores y hay una tercera clase de excluidos del saber, del poder y de la riqueza, es la situación actual", lamentó el autor de "Los no lugares: espacios del anonimato" y "Hacia una antropología de los mundos contemporáneos", entre muchas otras obras.

"Si estuviera hablando de una nación particular, diría que estamos en una situación prerrevolucionaria, pero estamos hablando del planeta. Y no estoy seguro de que haya una revolución planetaria", sacó su conclusión.

El etnólogo francés que acuñó "los no lugares" para referirse a ciertos espacios de transitoriedad que no tienen la suficiente importancia como para ser considerados "lugares", como una autopista, un aeropuerto o un supermercado, admitió entre risas que "este concepto (se) me ha escapado totalmente".

"Hay una aclaración que hacer: no existen a nivel empírico lugares puros y no lugares puros. Por ejemplo hay supermercados en las campiñas francesas donde los jóvenes de diversos pueblos se encuentran el fin de semana; para ellos es un lugar".

En el contexto del descentramiento en el mundo global, Augé expresó que "no hay más una ciudad tradicional, sino que las grandes ciudades se definen a partir de sus medios de relación con las otras ciudades, aparte de sus aeropuertos y la red de autopistas".

"Hay un crecimiento de las grandes ciudades, pero que tiene que ver también con las relaciones con el afuera. Los centros de trabajo no se encuentran más, al menos en Europa, en el centro histórico, que se vuelve el centro para los turistas del mundo entero. Las grandes empresas están mayormente afuera y las viviendas también, como consecuencia de los medios de transporte que se desarrollan de manera extensiva", señaló.

"Pero en la vivienda también hay un descentramiento, porque no existe más el hogar, sino la televisión y la computadora. Hay un descentramiento de la vida doméstica y además hay un descentramiento del individuo, porque no hay persona en las partes más desarrolladas del mundo que no circule con su teléfono portátil".

Augé, quien dictará el miércoles por la noche la conferencia "Antropología y literatura", se mostró muy feliz de ser parte de FILBA y agregó que está muy interesado en las relaciones entre ambas. "Estoy escribiendo un pequeño libro sobre este tema", adelantó en la conferencia, en la que también participó el director del festival Pablo Braun.

Según expresó este lunes, en su contribución a FILBA ahondará en la sobremodernidad y también reflexionará sobre el anonimato en las redes de comunicación.

Nacido en Poitiers en 1935, Augé contó que ha escrito a mano hasta hace cuatro o cinco años, cuando se dio cuenta de que era el "momento de participar en el futuro, que sino era un hombre del pasado".

"La escritura a mano no necesita la firma, porque es una firma perpetuada, una expresión del cuerpo simultáneamente con el cerebro, con la emoción. Cuando pienso que no tendremos más en las historias de la literatura de los siglos que vienen los testimonios de los intercambios de misivas, esa es una pérdida realmente", analizó.

Augé se mostró fascinado por Latinoamérica, por sus paisajes y las relaciones humanas, y por "esta mezcla de esta doble posibilidad de descubrir y recordar". A la vez, indicó: "No puedo pensar en América Latina sin incluir a los grandes escritores. El problema hoy en día es saber cuál es el futuro no de América Latina, sino de la novela en los diversos continentes".

Respecto de la perspectiva del libro en papel, consideró que en el sentido clásico "tiene un futuro, porque hay un placer de tipo físico con él, se puede transportar". Aunque matizó que los libros electrónicos se van a desarrollar y ya son más fáciles para la consulta. "A mí me parece una cosa terrible", admitió.

En cuanto a Internet, el teórico de los "no lugares" opinó que "es algo fabuloso, pero no es un instrumento pedagógico". La red permite a los que ya gozan del conocimiento utilizarla para precisar sus saberes, dijo, y consideró que la libertad que reivindica Internet es una libertad sin forma.

FILBA convocará del 1 al 5 de septiembre a escritores reconocidos como el irlandés John Connolly, el español Manuel Rivas y los argentinos Martín Caparrós y Pablo De Santis, a la vez que invitará a descubrir nuevas figuras del panorama de las letras.

domingo, 29 de agosto de 2010

FILBA, UN FESTIVAL LITERARIO CELEBRA LAS LETRAS EN BUENOS AIRES

Buenos Aires, 29 ago (dpa) - El Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires FILBA convocará a escritores reconocidos como el irlandés John Connolly, el español Manuel Rivas y el colombiano Santiago Gamboa, a la vez que invitará a descubrir del 1 al 5 de septiembre a nuevas figuras del panorama de las letras.

En su segunda edición, FILBA contará con una nutrida participación de autores consagrados del ámbito local, como Martín Caparrós, Pablo De Santis, Martín Kohan, Sergio Olguín, Claudia Piñeiro y la poeta Diana Bellesi, en tanto que también le dará mayor visibilidad a autores argentinos como 
GabrielaCabezón Cámara y Juan Terranova, así como a la mexicana Guadalupe Nettel y al peruano Diego Trelles Paz.

El director de FILBA Pablo Braun considera que "está bueno haber agregado a la agenda cultural porteña un festival de literatura. Estoy contento de que FILBA aporte a Buenos Aires un oasis de cultura, que se hable un poquito más de libros que el común de los días".

FILBA sigue en parte el modelo de diversos festivales que proliferaron en otras ciudades del mundo, aunque busca cultivar su propio perfil. "Tiene una mayor elaboración en el programa y es un poquito más literario. El Hay Festival de repente ofrece recitales de músicos, que no tienen nada que ver con la literatura", explica Braun en diálogo con dpa. "Nosotros vamos a hacer un par de recitales, pero también tienen que ver con la escritura", apunta.

"El programa intenta tener una profundidad para que algo de lo que se habla quede, sin caer en el academicismo. Y que no sea sólo un encuentro al que vienen figuras", explica Braun, dueño de la librería Eterna Cadencia en el barrio de Palermo, con un sello editorial del mismo nombre que publica una veintena de títulos al año, y que es una de las sedes del festival.

Mesas, paneles y debates servirán de escenario para el intercambio de ideas y palabras de las figuras de FILBA, a la vez que también se sucederán entrevistas, workshops y performances.

Entre las secciones de FILBA se destacan la de Cultura Contemporánea, con participación del antropólogo francés Marc Augé, quien tendrá a su cargo el miércoles la conferencia de apertura "Antropología y literatura", y de su colega argentino Néstor García Canclini.

Asimismo, en Uruguay en Foco, se analizarán las manifestaciones literarias y culturales de la nación rioplatense, con exponentes de la narrativa uruguaya actual como Alejandro Ferreiro, Ercole Lissardi y Felipe Polleri, y también se homenajeará a tres de sus grandes representantes: Juan Carlos Onetti, Marosa Di Giorgio y Mario Levrero.

"A mí la literatura uruguaya me parece muy interesante a nivel latinoamericano. 2009 fue el 'Año Onetti', se reeditó todo Felisberto (Hernández), hubo una especie de auge con Levrero, Marosa Di Giorgio que viene siendo reeditada por Cuenco del Plata", apunta Braun.

"Y después había una cuestión de hermandad. Desde ese lugar de los puentes cortados -yo nunca pude entender como uno no puede pasar de un lado al otro (de la frontera)-, me parecía que era como tirar un puente imaginario, literario, para amigarnos", señala.

En tanto, la sección Tinta Activa presentará en Plurilingua paneles con escritores de diferentes orígenes y lenguas, entre ellos el danés Peter Adolphsen, el alemán Tilman Rammstedt y el belga Dimitri Verhulst.

"Es una de las funciones del festival traer a autores de diferentes lugares y que puedan llegar al público, a las librerías, a los lectores", dice Braun, director de FILBA junto a María Soledad Costantini.

Braun destaca que en esta edición, a diferencia de 2008 que se desarrolló únicamente en el Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), habrá otras sedes como Fundación Proa, Villa Ocampo y varias librerías, con entrada gratuita. "Tengo una alta expectativa de que el festival se empiece a acercar a la gente", indica.

Además, considera que el evento tiene la riqueza de desarrollarse en una ciudad como Buenos Aires, "que es un faro para muchos escritores".

El festival literario organizado por la Fundación FILBA se celebrará a futuro en forma anual y aspira a ampliarse en días y sedes, según adelanta Braun. De modo que Buenos Aires se afiance como punto de reunión de narradores y testigo del transcurrir de la literatura.

jueves, 5 de agosto de 2010

ENTREVISTA / VALENZUELA NAVEGA CONJETURAS E INCERTIDUMBRES EN NOVELA "EL MAÑANA"

Buenos Aires, 5 ago (dpa) - "El pensamiento siempre es peligroso. Cuanto más gente piensa, más incomodidad genera, pero eso es lo maravilloso también", indica la escritora argentina Luisa Valenzuela, quien acaba de presentar su nueva novela, "El Mañana", una reflexión sobre el lenguaje y la relación de las mujeres con el poder.

Valenzuela considera que "la alta literatura no está hecha para generar comodidades, sino justamente inquietudes que te mueven a otro lugar y te hacen pensar desde otro lugar y quizás te aclaran cosas". Ese es el camino que debe recorrer también la escritora protagonista de su más reciente obra, explica en diálogo con dpa.

"El Mañana" que da nombre a la novela publicada por Seix Barral es en realidad un barco en el que viajan 18 importantes autoras que intercambian experiencias en un encuentro. Pero la embarcación es abordada por un comando que las acusa de terroristas y las condena al arresto domiciliario. "Es una novela de conjeturas, no de afirmaciones", expresa Valenzuela.

El porqué es la pregunta que moviliza la trama de este thriller contemporáneo, en el que la autora despliega su sentido del humor y su aguda mirada. La protagonista, la escritora Elisa Algañaraz, decide relatar su odisea, en la que se involucran entre otros pintorescos personajes un hacker argentino, Esteban Clementi, su cómplice, el israelí Omer Katvani, y el Viejo de los Siglos, líder del barrio marginal Villa Indemnización.

Mientras en la ficción las 18 mujeres son borradas del mapa literario e incluso de Internet, la escritora nacida en Buenos Aires en 1938 recuerda haber sido blanco de censura en varias oportunidades.

"'Cambio de armas', que es un libro sobre la época de la dictadura militar y la predictadura, salió en Estados Unidos en castellano y en inglés, se publicó en México, y tardó 20 años en aparecer acá", apunta la dueña de una extensa obra novelística. Y "me tocó la censura en España con 'El gato eficaz'. Lo publicó Joaquín Mortiz en México, lo iba a publicar en España y se lo censuraron".

Valenzuela, autora de novelas como "Cola de lagartija" y "Realidad nacional desde la cama", opina que a veces hay cierto miedo de generar incomodidad en el lector. Pero "éste necesita un poco de incomodidad para cuestionarse la situación. Si le das todo tan cómodo, servido y masticado para qué vas a leer, para eso seguís leyendo los cómics, las novelas bestsellers y esas cosas son divertidísimas".

Desde su colorida vivienda porteña en el barrio de Belgrano, apunta que el sistema no quiere que las cosas varíen. "Entonces este poder que está adquiriendo la mujer y en este país sobre todo marca algo que incomoda a muchísima gente, hombres y mujeres", señala la también periodista y ensayista.

"Mi esperanza, que puede ser falsa, es que sea mucho más pacífico un mundo gobernado por mujeres que el de los hombres. Hasta ahora nos fue bastante mal con el mundo gobernado por hombres. Julia Kristeva dice que el siglo XXI será femenino o no será, para mejor o para peor, no podemos saberlo. En América Latina hay bastantes mujeres (en el poder)", subraya con cauto optimismo.

Valenzuela cuenta sin tapujos que no escribe siguiendo un plan, como tantos de sus colegas. "No sé adónde voy a ir a parar, es un salto al vacío mi escritura. No solamente no tengo claro (el final), no lo tengo siquiera no claro, ¡no lo tengo!", exclama.

"Los personajes van surgiendo a medida que la trama se desenvuelve. Trabajando con el lenguaje, que es lo que a mí me interesa, también entra mucho el sentido del humor, los dobles mensajes de las palabras, los discursos entrecruzados, todo aquello que se dice a pesar de uno mismo y alcanzar lo inefable", añade.

La novela le insumió unos siete años, tiempo durante el cual también vio la luz el volumen de cuentos "Tres por cinco", publicado en 2008 en España por Páginas de Espuma y hace pocos días también en Argentina. "Por eso empezaron a nacer nuevos personajes. Los cartoneros, la villa, todo eso entró después, a medida que iban sucediendo las cosas. La realidad regala cositas", expresa.

Valenzuela, que se mueve con comodidad entre la novela y el cuento, confiesa: "A mí me gusta más como género en general el cuento. La novela tiene más salida y tiene esa propiedad, que te acompaña mucho, son personajes que están con vos".

"Cuando empiezo un cuento, un microrrelato, una novela, lo que sí sé es que es lo que va a ser. De ahí en más, cómo va a ser, ese es el misterio. Esa es la aventura, eso es lo divertido", expresa la autora, cuyos relatos fueron reunidos hace pocos años en "Cuentos completos y uno más".

Viajera incansable, pasó años radicada en Francia, España, México y Estados Unidos y luego volvió a su Buenos Aires natal. Los viajes, que jugaron un papel central en su vida, "son interiores aparte de externos", considera.

"Mi novela anterior, 'La travesía', también está hecha de viajes, pero es muy diferente. Son siempre caminos de búsqueda, son caminos interiores en general, aunque no lo parezcan", indica la narradora que se define como "más cortazariana que borgeana".

Entre los escritores iberoamericanos que más la han marcado en distintas etapas nombra a Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Clarice Lispector, Alejo Carpentier y Margo Glantz. "Conocemos poco de la escritura latinoamericana, estamos muy separados desgraciadamente", apunta. "Una cosa que nos falta es una muy buena revista literaria que difunda eso", opina.

Mientras tanto, Valenzuela adelanta que ya tiene entre manos varios cuentos inéditos, bastantes microrrelatos y está dedicada a escribir "directamente sobre viajes". "Creo que uno viaja dos veces, es decir viajás con tu cuerpo y viajás con tu mente a otros lugares", reflexiona.

miércoles, 7 de julio de 2010

MERCEDES SOSA, VOZ EMBAJADORA DEL CANTO LATINOAMERICANO, CUMPLIRÍA 75

Buenos Aires, 7 jul (dpa) - La cantante argentina Mercedes Sosa, ícono de la canción popular que paseó los ritmos latinoamericanos por escenarios de todo el mundo, habría cumplido 75 años el 9 de julio.

Interpretó a los mejores compositores del continente, convirtiendo en clásicos temas como "Gracias a la vida", de Violeta Parra, "Canción con todos", de Armando Tejada Gómez y César Isella, o "Alfonsina y el mar", de Ariel Ramírez y Félix Luna.

Su firme compromiso político y su simpatía por causas de izquierda le valieron el exilio durante la última dictadura militar (1976- 1983). Dueña de una voz privilegiada, "la Negra" incursionó en diversos géneros musicales, en un abanico que sumó al pop, el rock y el tango.

En el marco de los festejos por el Día de la Independencia en su provincia natal, Tucumán, el viernes habrá un recital popular en su homenaje. Con Teresa Parodi como anfitriona, también subirán al escenario entre otros Víctor Heredia, Liliana Herrero y Tania Libertad.

"Creo haber hecho, dentro de mis posibilidades, una obra honesta en la música popular", afirmaba la legendaria artista, también llamada "la Voz de América", que murió el 4 de octubre del año pasado a los 74 años, a causa de una enfermedad hepática.

Su velatorio en el Congreso nacional se convirtió en un acontecimiento multitudinario, que convocó a miles de personas, así como a personalidades del ámbito de la política, la música y la cultura e incluso hasta el astro del fútbol Diego Maradona.

"El artista verdadero no graba un disco pensando en vender. Trata de hacer una buena obra, con buena poesía y buenos músicos. El camino de un artista verdadero es largo, lleno de espinas y no sólo de halagos", reflexionaba la "gran dama de la canción latinoamericana".

Entre muchas otras distinciones, recibió el galardón CAMU-UNESCO, el premio de la UNIFEM y la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania. También cosechó cuatro Grammy latinos al mejor álbum folclórico por "Misa Criolla" (2000), "Acústico" (2003), "Corazón libre" (2006) y "Cantora 1" (2009).

La cantante tucumana lanzó el año pasado el disco doble con duetos con reconocidos artistas iberoamericanos como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Shakira y Julieta Venegas. Sin embargo, no pudo hacer una presentación de la obra debido a sus problemas de salud.

Haydée Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935 en un hogar humilde, pero "abrigada por los afectos primordiales", en la norteña ciudad de San Miguel de Tucumán. Durante esos años se enraizó su apego por las expresiones artísticas populares.

Ya quinceañera, triunfó en un certamen organizado por una radio de Tucumán. Más tarde se casó con el músico Oscar Matus, con quien tuvo un hijo e integró la corriente renovadora del folclore Nuevo Cancionero, uno de cuyos mentores fue Tejada Gómez.

"La Negra" se dio a conocer a todo el país a través de su debut en 1965 en el festival folclórico de Cosquín, en la provincia de Córdoba, de la mano del cantor Jorge Cafrune. Iniciaba un exitoso camino que la conduciría al Carnegie Hall de Nueva York, al Concertgebouw de Amsterdam y a la Plaza de Toros de Madrid, así como a compartir escenario entre otros con Luciano Pavarotti y Joan Baez.

A fines de la década del 60, la cantante de rasgos aindiados ya había subyugado al público europeo y de los Estados Unidos con sus actuaciones. En 1969 grabó "Mujeres Argentinas", y al año siguiente, "El grito de la tierra" y "Navidad con Mercedes Sosa".

En 1971 lanzó su tributo a la gran protagonista del canto popular chileno con "Homenaje a Violeta Parra" y en 1977, con "Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui", hizo lo propio con el compositor y cantor argentino.

En 1982 regresó al país, donde la esperaba una calurosa acogida por parte del público mientras la dictadura llegaba a su fin. Dio una serie de conciertos históricos, de lo cual da testimonio el álbum "Mercedes Sosa en Argentina".

Acompañados por la euforia del regreso a la democracia, se sucedieron nuevos discos como "Será posible el sur" (1984), "Yo vengo a ofrecer mi corazón" y "Corazón americano" (1985), junto con extensas giras.

En 1997 fue ella quien presentó a su amigo y rockero Charly García en Cosquín, un acontecimiento que marcó la historia del evento folclórico. Un gesto coherente con su permanente acercamiento y apertura hacia otros géneros musicales.

Así, en el disco "Alta Fidelidad" Mercedes cantó ese año al mito del rock argentino, al igual que ha interpretado numerosos temas y compartido micrófono con otros músicos argentinos como León Gieco, Víctor Heredia y Fito Páez. Lo mismo cooperó para que llegaran a nuevos públicos las canciones de los cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, o para que el brasileño Milton Nascimento ingresara al mercado de la lengua española.

En 1998, el álbum "Al despertar" marcó su reencuentro a pleno con su raíz folclórica, y dos años más tarde concretó la grabación de la obra cumbre del folclore local, la "Misa Criolla" de Ramírez. Volvió a ratificar su vigencia en 2005, con la salida de "Corazón Libre".

No casualmente Mercedes Sosa interpretaba frecuentemente "Gracias a la vida", con la que probablemente pudo sentirse identificada: "Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me ha dado la marcha de mis pies cansados, con ellos anduve ciudades y charcos, playas y desiertos, montañas y llanos". Y, según escribió un fan suyo en la página oficial de la cantante, "La Negra no murió, se fue de gira".

miércoles, 23 de junio de 2010

EDITH ARON O EL DIFÍCIL DESTINO LITERARIO DE SER LA MAGA DE CORTÁZAR

Julio Cortázar siempre estuvo convencido de que el azar hacía mejor las cosas que la lógica. Edith Aron y el escritor argentino tomaron el mismo barco que zarpó de Buenos Aires rumbo a Europa en 1950. Años después, Cortázar se inspiró en ella para uno de sus personajes más famosos, la legendaria Maga de "Rayuela". Y Aron recuerda que para el autor de "Bestiario" "la casualidad contaba mucho".

Aron evoca en entrevista con dpa que Cortázar (1914-1984) en su momento le transmitió "que en la novela que estaba escribiendo había un personaje central" inspirado en su persona. Pero cuando Aron tuvo en sus manos "Rayuela" sintió un impacto tremendo, que de alguna manera aún parece extender sus ramificaciones hasta la actualidad.

Del encuentro real del escritor lúdico y antisolemne con la joven alemana nacida en el Sarre emergió en la ficción la figura misteriosa y etérea de "Rayuela", con la que tantas mujeres de su generación se identificaron plenamente. Sin embargo, la entrevistada aclara expresamente: "No me sentí para nada identificada con el personaje de la novela".

Al recibir "Rayuela" (1963), "me produjo un choque tal que arranqué de inmediato la página escrita a mano con una dedicatoria fría y distante", afirma. En aquel entonces, estaba traduciendo los cuentos del autor argentino para una editorial alemana, lo que también culminó en un conflicto entre ellos.

"Mi traducción ha sido muy elogiada por Karl August Horst", el traductor de Borges, señala, para luego citar su comentario de 1964: "Edith Aron adaptó en forma excelente al alemán el estilo conciso y vibrante de Cortázar".

Y lamenta: "Lo increíblemente cruel de todo eso ha sido que él hizo traducir mi traducción de nuevo por otros. Me parece tan horrendo y tan indigno de él".

"Rayuela", uno de los principales engranajes del "boom" de la literatura latinoamericana, abre su capítulo 1 con la pregunta: "¿Encontraría a la Maga?".

Y continúa: "Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua".

Consultada acerca de cuáles episodios que se narran en el libro tuvieron su correlato en la vida real, Aron responde haciendo gala de concisión: "Lo único verdadero de todo es el paraguas (uno viejo que la Maga y el protagonista Horacio Oliveira deciden sacrificar) y el hecho de lanzarlo de un lugar cerca del puentecito juntos bajo tremenda lluvia y mucha risa de los dos".

Nacida en 1927, Aron pasó su adolescencia en Buenos Aires junto con su madre, antes de embarcarse nuevamente hacia París. "A Cortázar lo conocí por pura casualidad", evoca la mujer que vive desde hace más de treinta años en
Londres, y que maneja el francés, el inglés, su alemán natal y el español que aprendió en Argentina.

"El 6 de enero de 1950 tomamos el mismo barco italiano, el 'Conte Biancamano', que zarpó del puerto de Buenos Aires. En el barco lo vi por primera vez en la oficina de cambios. Vi a un muchacho joven, alto, que hablaba con acento argentino, pero pronunciando la 'r' en la garganta a la manera francesa", rememora.

En su camarote viajaba con una italiana embarazada, que siempre la invitaba a compartir su mesa en el comedor, a la que también se sentaba Cortázar. Pero ella no accedió: "No cambié de mesa por el viejo mozo que atendía mi mesa, porque dijo que era su último viaje antes de la jubilación. Así que en el barco nunca hablé con Cortázar. Me bajé en Cannes y el siguió hasta Génova, destino final del viaje".

Sin embargo, el azar volvería a reunirlos: "Luego, en París, me lo encontré tres veces en distintos lugares de la ciudad. Para él, entonces muy influenciado por los surrealistas, la casualidad contaba mucho. La tercera vez lo encontré en el Jardín de Luxemburgo y allí me invitó a tomar un café. Descubrimos que teníamos amigos comunes en la Argentina, en ese momento ya residentes en París".

"Él volvió en aquel entonces a Buenos Aires, pero quedamos en contacto. Un año después volvió con una beca del gobierno francés y entonces llegamos a ser buenos amigos y salimos juntos a menudo", cuenta Aron. Fue por entonces que él le leyó el cuento "Final del juego", que prometió dedicarle, aunque luego no lo hiciera.

"Era mi primer contacto con un verdadero intelectual", señala Aron, autora de dos libros de relatos en alemán, "El tiempo en las maletas" y "Las casas falsas". Asimismo publicó hace algunos años una antología en castellano, "55 Rayuelas" (Belacqva).

Aron también tradujo a su lengua natal a Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo, Octavio Paz, Elena Garro, Juan José Arreola y Amparo Dávila. "Lo que me dejó como experiencia es que aprendí cómo construir un cuento. Traducir es muy estimulante para la propia escritura", reflexiona. Y en sus cuentos el denominador común es combinar temas autobiográficos mixtos con ficción.

"Parece que siempre estuve escribiendo, sin darme mucha cuenta", afirma la mujer que, sin proponérselo, se convirtió en musa para que Cortázar inmortalizara uno de los personajes femeninos más entrañables de la literatura latinoamericana.


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jueves, 29 de abril de 2010

ENTREVISTA / EL PASADO DE ESPAÑA, LA OBSESIÓN DE ALMUDENA GRANDES

Buenos Aires, 29 abr (dpa) ­ - La española Almudena Grandes anda por Buenos Aires con un ambicioso proyecto literario bajo el brazo, nuevamente vinculado con la historia reciente de su país, y pocos días antes de cumplir los cincuenta años asegura sentirse mejor que nunca como narradora.

Almudena Grandes, una de las invitadas centrales a la 36 Feria Internacional del Libro que culmina el 10 de mayo en la capital argentina, revela que publicará una serie de seis novelas, y la primera de ellas, "Inés y la alegría", se editará en septiembre próximo.

Serán "como unos episodios nacionales del siglo XX, de la posguerra y de la dictadura, siguiendo el modelo de (Benito Pérez) Galdós, con historias de ficción que pasan en momentos históricos reales, con personajes de ficción, pero historias en las que intervienen los personajes reales, interactuando con los de ficción", anticipa a dpa. "Y estoy muy contenta, porque tengo trabajo hasta 2016 o 2017", acota con humor.

"Inés y la alegría" (Tusquets) transcurre durante la invasión del Valle de Arán en 1944. "Es la historia de una mujer republicana que cuando se entera de que se ha producido la invasión roba un caballo y se va con los guerrilleros con cinco kilos de rosquillas y tres mil pesetas", cuenta la autora que se dio a conocer a los 29 años con su primera novela, "Las edades de Lulú", XI Premio La Sonrisa Vertical.

Su próximo libro tiene dos niveles, explica. "Tiene el nivel del poder, los centros donde se tomaban las decisiones, que es la primera vez que meto no ficción en una novela, y luego está la historia de los peones, de la gente que hizo el trabajo, que esa es la historia de ficción".

Almudena Grandes cultiva una posición política progresista y de izquierda y no titubea al explicar su obsesión por la memoria: "Yo creo que por un lado hay un factor personal, que tiene que ver con que los españoles de mi generación realmente hemos tenido que aprender todo esto por nuestra cuenta porque nadie nos lo ha enseñado. La versión oficial de la historia de España del siglo XX es muy incompleta y muy ambigua".

"Y hay otra cosa que tiene que ver más con la literatura, y es que yo descubrí que si haces el esfuerzo por ponerte de puntillas y mirar sólo dos centímetros por encima de la versión oficial, lo que hay detrás es un filón tan extraordinario para un narrador, hay una cantidad tan descomunal de historias, de personajes, de situaciones desmesuradas y desconocidas, que es muy difícil resistirse", señala la escritora nacida en Madrid el 7 de mayo de 1960.

Asimismo opina que se ha escrito mucho sobre la Guerra Civil española y "que nunca se escribirá demasiado, porque es un tema sobre el que se podrá seguir escribiendo eternamente". Sin embargo, apunta, "se ha escrito mucho pero desde muy pocos puntos de vista".

"La literatura que ha recreado la Guerra Civil en tiempos más recientes normalmente ha escrito siempre desde el mismo punto de vista, un punto de vista muy contemporizador, de repartir las culpas y los méritos. Hay muchos puntos de vista que no se han tocado y todavía hay mucho territorio virgen", aclara la autora dispuesta a explorarlos.

"Éste ha sido el gran asunto pendiente de mi generación, que es la generación de los nietos. Entonces mi literatura tiene que ver con eso, no es un fenómeno aislado, ni es un fenómeno singular. Se inserta en una preocupación general, y esa obsesión en mi caso va a proseguir vayan las cosas mejor o peor", apunta.

Almudena Grandes confiesa que tras finalizar "El corazón helado", que le llevó casi cuatro años y le deparó el VII Premio de Novela Fundación José Manuel Lara y el Premio al Libro del Año 2007 del Gremio de Libreros de Madrid, se sintió "bastante perdida". "Y cuando yo estoy perdida hago cosas raras siempre".

"Había una serie de historias que se me habían quedado colgando cuando escribí 'El corazón'. Y con una de ellas, la que me gustaba más, la que me obsesionaba más, decidí hacer un guión de cine", relata. "En algún periodo de este fracaso que tuve con el guión comprendí que lo que tenía que hacer era escribir novelas, que era mi trabajo".

"Para mí en general desprenderme de las novelas es muy complicado", admite la autora de "Malena es un nombre de tango", "Los aires difíciles" y "Castillos de cartón".

Próxima a cumplir 50 años la semana que viene, afirma con convicción: "La literatura me ha dado mucho, pero sobre todo lo que me ha dado mucho es la vida. Como narradora me siento muy bien, mejor que nunca, más segura de mí misma y de mis posibilidades, creo que me conozco mejor".

"Siempre he dicho que madurar como escritor es ir encontrando fórmulas que permitan que tus virtudes brillen y tus limitaciones no se noten", manifiesta.

La autora visita estos días Buenos Aires junto a su marido, el poeta Luis García Montero, otro participante en la Feria del Libro porteña.

Consultada acerca de cómo es la convivencia de dos escritores, responde: "A mí me resulta muy fácil. Una de las principales ventajas de vivir con una persona que escribe es tener un lector calificado al lado. Luis es mi primer lector, aunque yo no dejo que nadie lea nada hasta que termino un libro. Ni él, ni nadie".

Almudena Grandes considera que el género de la novela requiere mucha disciplina. Cuenta que normalmente trabaja unas seis horas todos los días, que pueden llegar a extenderse a diez u once cuando está finalizando un libro.

"A mí me gusta escribir. Siempre digo que escribir para mí es una necesidad, y las necesidades no se miden por el grado de placer o de sufrimiento que deparan. Es la vida que me gusta vivir: estar escribiendo", reflexiona.

miércoles, 28 de abril de 2010

ENTREVISTA / FERNANDO VALLEJO: "NO TENGO UN GRAN ENTUSIASMO POR LA LITERATURA"

Buenos Aires, 28 abr (dpa) - "Yo no tengo un gran entusiasmo por la literatura. Lo perdí hace mucho", confiesa sin rodeos el irreverente escritor colombiano Fernando Vallejo. Y afirma sentirse a gusto en Buenos Aires, por donde pasea su crudo escepticismo de la mano de su último libro, "El don de la vida".

"Me interesan la música, los músicos. Te puedo hablar con gran admiración de los músicos que quiero. De Mozart, de Schubert, de Mahler, de Debussy. No te puedo hablar con el mismo entusiasmo de los escritores", apunta el autor de "La Virgen de los sicarios".

"La literatura ya a mí no me interesa. En realidad escribo por molestar y por llenar un tiempo vacío", revela a dpa el escritor antioqueño, de paso por la capital argentina para presentar su nueva novela en la 36 Feria Internacional del Libro.

En sus páginas, un hombre viejo conversa en forma descarnada sobre una diversidad de temas con su compadre. Hablan de recuerdos y de muertos, de sus conocidos y de Colombia, mientras que también filosofan sobre el hombre y el idioma español. A puro diálogo, "El don de la vida" (Alfaguara) arremete contra los escritores Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Octavio Paz y Shakespeare, y también contra los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez.

Vallejo, nacido en 1942 en Medellín, expresa sobre el autor de "El Aleph": "Yo no siento una pasión por Borges y pienso que es indebido que estemos haciendo de él el gran escritor de la lengua española. Esa es una decisión que se tomó en idiomas extranjeros, es de los ingleses, de los franceses, de los alemanes, de los italianos, no de nosotros. Ellos no tienen por qué decidir sobre la lengua española".

Por otra parte, Vallejo vuelve a reivindicar en su libro y en sus dichos a la primera persona como la única posible en la literatura, rechazando entrar en la mente de sus personajes. "Yo me niego a escribir novelas en tercera persona, no me interesa, siento un rechazo muy grande por el narrador omnisciente. A duras penas sé lo que pienso yo".

"Simplemente no quiero escribir novelas en tercera persona, me niego a hacerlo. Son las más fáciles de escribir, porque son fórmulas que todos conocemos, son muy fáciles de enseñar y de aprender. Y son las de los bestseller", sostiene el ganador del Premio Rómulo Gallegos con "El desbarrancadero".

Al igual que sus otras novelas, su más reciente obra también transcurre en Colombia, más precisamente en el banco de un parque de Medellín, y asimismo combina autobiografía y ficción. "La verdad es que de Colombia yo no me puedo liberar, pues Colombia fue mi país, mi niñez y mi juventud", dice. Incluso cuando "los 17 libros que he escrito y las tres películas que he dirigido los escribí y las filmé en México", cuenta.

Vallejo, quien lleva viviendo 40 años en el país azteca, se muestra totalmente desencantado del cine y confiesa que hace 15 años que no pisa una sala como espectador. "Me desilusioné del cine, pienso que es un lenguaje muy menor al lado de la literatura. No creo que ni siquiera sea un arte. Es un embeleco del siglo XX que está durando más de la cuenta", sostiene con su habitual lengua filosa.

En su más reciente libro, el narrador lleva minuciosamente una libreta de muertos. "Esa libreta existe en la realidad, era muy fácil que simplemente recurriera a ella en el libro. En unos años para acá me puse en la ociosa tarea, por desocupación, de anotar las personas a las que recordaba que había visto al menos una vez y que sé que se murieron. Y ya voy llenando las 700".

Vallejo afirma que le divierte mucho hacer la libreta. "Cada vez me alegro cuando tengo un muerto más que poner en ella, aunque lo haya querido. Me da gusto poner a los que he querido y a los enemigos ni te diga, ya no los veo más".

Por estos días Vallejo no está solo en Buenos Aires: lo acompaña el hispanista Jacques Joset, que acaba de publicar "La muerte y la gramática. Los derroteros de Fernando Vallejo" (Taurus). "Es un halago para mí que él se ocupara de mis cosas, y es una generosidad de su parte", afirma sobre la obra crítica del belga Joset. Ambos viajarán también a Rosario para presentar sus libros.

El escritor que ha publicado "La puta de Babilonia", sumario de los crímenes del cristianismo y el Islam, aclara que no tiene interés en provocar a nadie ni en causar discusiones. "Simplemente hablo de las cosas y de la vida como la veo. La pelea mía es contra el narrador omnisciente y últimamente también contra la Iglesia católica y en general contra el cristianismo y más en general contra el Islam y las religiones políticas".

Vallejo, traducido a una veintena de idiomas, cuenta que una causa que abraza es la defensa de los animales. En tanto, las elecciones presidenciales de mayo en Colombia no despiertan su expectativa, sino mas bien su indignación. "Los políticos son todos iguales. Se las dan de servidores públicos, pero en realidad lo que son es aprovechadores públicos".

Y dispara todavía: "Si tú le pasas revista a los jefes de Estado del planeta hoy en día son todos ignorantes, no hay uno que tenga una mediana cultura".

martes, 20 de abril de 2010

MITOS LITERARIOS: POR MACONDO, COMALA Y LA MANCHA, DE PARÍS A BS AS

Buenos Aires (dpa) - Miguel de Cervantes Saavedra, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Juan Rulfo pueden jactarse de haber consagrado a través de sus páginas a La Mancha, Buenos Aires, París, Macondo y Comala como territorios míticos de la literatura, más allá de su existencia real o imaginaria en los mapas.

Cervantes inicia su obra con una de las frases más conocidas de la literatura universal: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…” Cuatro siglos después, cada pueblo manchego asegura estar vinculado con las célebres andanzas y peripecias del caballero de la triste figura y Sancho Panza, así como con el propio escritor español.

Hasta hoy sigue sin amainar la controversia para determinar los sitios por los que el hidalgo debió pasar en cada una de sus aventuras por campos y caminos de la región. Considerada como la primera novela moderna del español, ha dado lugar a un extenso recorrido, la “Ruta del Quijote”, de unos 2.500 kilómetros de extensión.

Y en lo que se refiere a territorios míticos contemporáneos, Macondo se constituye como el espacio literario más poderoso. Macondo es sinónimo de Gabriel García Márquez y el colombiano es sinónimo de Macondo.

Nombre de una finca bananera que el Premio Nobel vio desde un tren en su juventud y también de un árbol del trópico (lo que García Márquez supo recién más tarde), Macondo aparece en varias de sus novelas. Entre ellas, en la saga de los Buendía y obra paradigmática del realismo mágico, “Cien años de soledad”.

Para el mágico pueblo, Gabo se inspiró asimismo en su Aracataca natal, en la región bananera de Colombia. Y tal fue la trascendencia que tomó Macondo que incluso aspiró seriamente a ingresar en los mapas: hubo una propuesta para que Aracataca fuera rebautizada como Aracataca-Macondo, que finalmente no prosperó.

Entre los lugares míticos de la literatura latinoamericana también resuena con fuerza Comala, escenario de una de las novelas más importantes de la literatura en español, “Pedro Páramo”. Comala, ese universo personal que erigió Rulfo, es también un nombre real en la topografía mexicana, en el occidental estado de Colima.

“Posiblemente a Rulfo le gustó el nombre por razones eufónicas, por lo que Comala tiene de comal (disco que se utiliza para cocer tortillas de maíz o para tostar granos), de anafre (asador pequeño)”, considera su compatriota y colega Juan Villoro.

En el paisaje de ese pueblo desolado, caliente y lleno de voces de muertos puede sospecharse la presencia del estado de Jalisco, vecino de Colima y donde nació el enigmático escritor mexicano.

Y más allá de los espacios imaginarios de la literatura, las grandes ciudades también han sido fuente de inspiración para los escritores que las habitaron. Fue el caso de Cortázar con París, a la que convirtió en paisaje, entre otros, de su novela “Rayuela”.

La metrópoli a orillas del Sena es "una tarjeta postal con un dibujo de Klee al lado de un espejo sucio", sostiene Horacio Oliveira, personaje central de esta “antinovela” que pasea por la ciudad junto a la Maga.

“Caminar por París –y yo por eso califico a París como ciudad mítica- significa avanzar hacia mí”, sostenía el propio Cortázar, cautivado por los lugares mágicos y misteriosos de esta urbe, a la que consideró una “inmensa metáfora”. El “gran cronopio” tuvo allí varios lugares de residencia, y en el último de ellos, en la rue Martel, acaba de descubrirse una placa conmemorativa en su honor.

En tanto, su compatriota Borges sentía un amor "celoso" por Buenos Aires y eligió para su obra la ciudad de su niñez e incluso la anterior a su infancia. En su poesía de juventud, por ejemplo en “Fervor de Buenos Aires”, “Luna de enfrente” o en “Cuaderno San Martín”,  homenajea a la ciudad de casas bajas, con azoteas, patios y aljibes, a barrios como Palermo, Recoleta y Villa Ortúzar.

Sus magistrales cuentos muchas veces rondan el denominado Barrio Sur, que es el que mejor conserva la Buenos Aires de su infancia. Hay una presencia constante del arrabal, donde termina la ciudad y comienza el campo.

Pese a la intensa transformación de la geografía porteña, aún hoy es posible descubrir en algunos rincones la ciudad que Borges caminó y evocó con nostalgia.

En definitiva, luego de Comala, fue Macondo. Y muchísimo antes, el territorio de La Mancha. Estos tres escenarios ficcionales, gracias a García Márquez, Rulfo y Cervantes, se entronizaron como espacios míticos y eternos en la cartografía literaria. En tanto, Buenos Aires y París, urbes con vida propia fuera de la literatura, no se quedan atrás: ya nunca serán las mismas luego de que fueran reimaginadas por Borges y Cortázar.