Buenos Aires, 6 mar (dpa) - El argentino Adolfo Bioy Casares, uno de los grandes escritores de habla hispana y Premio Cervantes 1990, confesaba en su última entrevista pública antes de que lo alcanzara la muerte: "La felicidad es inventar una historia".
Amigo íntimo de Jorge Luis Borges, Bioy falleció el 8 de marzo de 1999 por una falla multiorgánica, tras setenta años plenamente dedicados a las letras.
Para explicar su atracción por la literatura fantástica, que en sus libros se entrelaza con lo cotidiano, Bioy solía remitirse a la primera experiencia fantástica que le ofreció la realidad, durante su infancia: un espejo trifásico que era propiedad de su madre.
La consagración literaria de Bioy, que siempre renegó de sus primeras obras, se produjo de la mano de "La invención de Morel" (1940), considerada una obra maestra de la literatura fantástica argentina.
A esa novela, a la que su amigo Borges calificó de "perfecta", le siguieron otras como "Plan de evasión" (1945), "El sueño de los héroes" (1954) y "Diario de la guerra del cerdo" (1969). Asimismo publicó entre otros los libros de cuentos "La trama celeste" (1948), "El gran serafín" (1967) y "El héroe de las mujeres" (1978). Varias de sus ficciones fueron adaptadas al cine.
Bioy y Borges compartieron numerosas aventuras literarias, como la compilación de antologías de la literatura fantástica y policial y la creación de un escritor imaginario, H. Bustos Domecq, seudónimo con el que publicaron "Seis problemas para don Isidro Parodi" (1942). A B. Suárez Lynch, en tanto, le adjudicaron "Un modelo para la muerte" (1946).
Entre otras obras de su fecunda colaboración, más tarde llegarían "Crónicas de Bustos Domecq" (1967) y "Nuevos cuentos de Bustos Domecq" (1977). "Las obras de Bustos Domecq no se parecen ni a lo que Bioy escribe por su cuenta ni a lo que yo escribo por mi cuenta", explicaba Borges a Victoria Ocampo, cuñada de Bioy y en cuya casa se conocieron ambos escritores a principios de la década del 30.
Pero entre sus logros comunes también se contó la redacción de un folleto comercial sobre las bondades del yogur, allá por 1937. "Nos reíamos a carcajadas cuando escribíamos", contaba Bioy.
En 2006 se publicó en forma póstuma "Borges", un voluminoso diario donde Bioy registró las frecuentes y ácidas conversaciones que mantuvo con el autor de "El Aleph" a lo largo de varias décadas de entrañable amistad.
Nacido el 15 de septiembre de 1914 en un hogar porteño de clase acomodada, elegante, buen mozo y deportista en su juventud, Bioy era un gran seductor. "Mi vida ha sido la literatura y las mujeres", sintetizaba. El amor fue una de sus grandes fijaciones, tanto en la realidad como en las letras.
El maestro del cuento y de la literatura fantástica se casó en 1940 con la escritora Silvina Ocampo, con quien publicó el policial "Los que aman, odian" (1946) y tuvo una hija. Bioy, quien sobrevivió a ambas, explicaba: "Tiendo a ser amigo de las mujeres más bien. Son en general menos centradas en ellas mismas que los hombres, que me cansan un poco".
Su compatriota Julio Cortázar llegó a decir, según refería años después Bioy, "que le gustaría que el libro que estaba escribiendo lo escribiera yo, porque sobre mujeres escribía mejor que él". "Nos hemos visto cuatro o cinco veces en la vida, pero ha sobrado eso para que fuéramos muy amigos", contaba.
Bioy, quien en sus presentaciones públicas hacía gala de una impecable memoria y un fino sentido del humor, se definió alguna vez como dueño de "una cortesía atenta y una elegancia un tanto anticuada propia de un 'gentleman' argentino".
Asimismo autor de ensayos y lector voraz, afirmaba que no podía concebir un destino diferente al de creador de historias, que manaban casi siempre de su bolígrafo.
"Me gusta muchísimo escribir, no puedo imaginar otra cosa", sostenía. Y en cuanto a la muerte, apuntaba que la mejor manera de esperarla era "viviendo distraídamente, sin pensar mucho en ella".
Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.
También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
viernes, 6 de marzo de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
ENTREVISTA / GOLOBOFF: CORTÁZAR VALORABA BÚSQUEDA DE NUEVOS HORIZONTES LITERARIOS
Buenos Aires, 9 feb (dpa) - Julio Cortázar "valoraba mucho el uso del lenguaje, las formas, la búsqueda de nuevos horizontes literarios. Decía que América Latina necesitaba, más que los literatos de la revolución, los revolucionarios de la literatura", afirmó su biógrafo Mario Goloboff, quien conoció al autor de "Rayuela" durante el exilio de ambos en Francia.
"Escribía permanentemente, todo y de todo, distintas cosas, inclusive cartas, largas y muy ricas. Era un 'grafómano'", señaló en entrevista con dpa el escritor y ensayista argentino, que publicó hace algunos años "Julio Cortázar. La biografía".
"Conocía casi todo lo escrito, aquí y en el mundo, porque era un lector voraz y muy perspicaz. No hay que olvidar que había enseñado, en la Universidad de Cuyo, literatura inglesa y francesa, y conocía especialmente a los poetas", contó Goloboff, que trató por primera vez a Cortázar hacia 1978, cuando lo invitó a una "Semana Latinoamericana" en la Universidad de Toulouse, donde él enseñaba.
El biógrafo recordó a Cortázar (1914-1984), de cuya muerte en París se cumplen 25 años el 12 de febrero, como "una persona discreta, fina, retraída".
"Durante aquellos años nos vimos varias veces, pero siempre hablábamos de la situación de los países de América Latina, de la Argentina, en general, casi nunca de literatura", relató el autor de novelas como "Criador de palomas" y "La luna que cae" y que también publicó ensayos sobre Roberto Arlt y Jorge Luis Borges.
dpa: ¿Cuánto y cómo influye la emigración y el posterior compromiso político de Cortázar en su literatura?
Goloboff: Me parece que, en su literatura, la emigración influye mucho más que el compromiso político, porque (respecto de este último) desde siempre la realidad estuvo presente en su obra fantástica. En cambio, la Francia de los 50 y 60 fue determinante para sus cambios en la visión del mundo, y seguramente para sus temas o asuntos y, a la postre, para sus concepciones literarias, porque, claro, un escritor es un todo de escritor y de hombre, y las partículas están imbricadas.
dpa: ¿Cómo vivía la distancia de la Argentina, tenía sensaciones ambiguas al respecto, qué extrañaba?
Goloboff: Tenía, como todo emigrante, sensaciones ambiguas. Pero él quiso, desde la adolescencia, vivir en París, y le gustaba vivir allí, pasear por sus calles, que conocía como pocos, ir a sus cines y exposiciones, andar y vagar.
Al mismo tiempo, extrañaba la vida de Buenos Aires, sus barrios, sus calles, sus cafés. Todo ello está reflejado en su obra, en la que aparecen aquí y allá la marca de cigarrillos "Particulares", el dulce de leche "La Martona", los boxeadores de sus cuentos y el Luna Park, el Bar London, donde comienza su novela "Los premios". Lo dice en "Rayuela": "En París todo le era Buenos Aires y viceversa; en lo más ahincado del amor padecía y acataba la pérdida y el olvido" (Capítulo 3).
dpa: ¿Cuáles son a su criterio los momentos y las obras de inflexión en la literatura de Cortázar?
Goloboff: Creo que los más grandes momentos, de transformaciones, de cambios, pasan por su primer libro de cuentos, "Bestiario", por su novela "Rayuela", por su novela "62 Modelo para armar" y por algunos textos en especial, como "Diario para un cuento" o, antes, por la nouvelle "El perseguidor".
dpa: ¿Cuántas similitudes hay entre su vida y su obra?
Goloboff: Conozco mejor su obra, por haberla enseñado siempre, que (a pesar de ser su biográfo) su vida, porque esta última, no sólo en un escritor, suele tener zonas inextricables, que la literatura puede llegar a tener también, pero están ahí, son analizables, interpretables. Los silencios de un hombre, en cambio, no. Sin embargo, en un aspecto, que es el político, donde él tanto se comprometió, se reía un poco del compromiso literario y de todas las consignas ingenuas sobre el denunciar y el testimoniar.
dpa: ¿Cómo describiría el proceso por el cual Cortázar logra que la realidad abra paso a lo fantástico?
Goloboff: Es particularmente interesante, porque es aquí donde se aloja una de las mayores innovaciones que él produce en la literatura, al introducir, nada menos que en el relato fantástico, la realidad, sin que aquél deje de ser por ello un relato fantástico.
De acuerdo con su teoría, según la cual no estamos acostumbrados a ver lo fantástico porque nuestra mirada fue educada por el racionalismo, para ver la realidad en bruto y no aquello que se aloja en "los intersticios" de la realidad, él presenta en sus cuentos un ambiente doméstico, natural, cotidiano, trivial, y lo fantástico va saliendo, de a poco, subrepticiamente, hasta ocuparlo todo y meterse en nuestras cabezas ("Cartas de mamá": no hay nada más "familiar", "La autopista del sur": una madriguera a cielo abierto, "Casa tomada": los ruidos del fondo, que terminan ocupándola, etc.).
dpa: ¿Qué aspectos de la literatura le daban más satisfacciones a Cortázar y cuáles más disgustos?
Goloboff: La elaboración de sus textos y, como a todo buen escritor, la corrección de los mismos. En cuanto a sus disgustos: las malas lecturas, las malas interpretaciones, las críticas antiguas o aviesas.
dpa: ¿Qué le hubiese faltado a la literatura sin Cortázar?
Goloboff: Muchas cosas: un uso menos solemne del lenguaje, menos acartonado; las grandes modificaciones, poco menos que estructurales, que introdujo en el cuento fantástico, y, en el gran movimiento de la narrativa, que se venía insinuando desde antes pero que ruidosamente estalló en los sesenta (con sus alteraciones, tanto en el horizonte anecdótico como en las técnicas para contar y para organizar los elementos narrativos). Sin "Rayuela" habrían faltado acentos de lo fundamental: el papel del espacio y el de la figura, nuevos ritmos de escritura y también de lectura; el sacudimiento del lector, la subversión de las costumbres de consumo, la problematización del hecho de narrar y de leer.
"Escribía permanentemente, todo y de todo, distintas cosas, inclusive cartas, largas y muy ricas. Era un 'grafómano'", señaló en entrevista con dpa el escritor y ensayista argentino, que publicó hace algunos años "Julio Cortázar. La biografía".
"Conocía casi todo lo escrito, aquí y en el mundo, porque era un lector voraz y muy perspicaz. No hay que olvidar que había enseñado, en la Universidad de Cuyo, literatura inglesa y francesa, y conocía especialmente a los poetas", contó Goloboff, que trató por primera vez a Cortázar hacia 1978, cuando lo invitó a una "Semana Latinoamericana" en la Universidad de Toulouse, donde él enseñaba.
El biógrafo recordó a Cortázar (1914-1984), de cuya muerte en París se cumplen 25 años el 12 de febrero, como "una persona discreta, fina, retraída".
"Durante aquellos años nos vimos varias veces, pero siempre hablábamos de la situación de los países de América Latina, de la Argentina, en general, casi nunca de literatura", relató el autor de novelas como "Criador de palomas" y "La luna que cae" y que también publicó ensayos sobre Roberto Arlt y Jorge Luis Borges.
dpa: ¿Cuánto y cómo influye la emigración y el posterior compromiso político de Cortázar en su literatura?
Goloboff: Me parece que, en su literatura, la emigración influye mucho más que el compromiso político, porque (respecto de este último) desde siempre la realidad estuvo presente en su obra fantástica. En cambio, la Francia de los 50 y 60 fue determinante para sus cambios en la visión del mundo, y seguramente para sus temas o asuntos y, a la postre, para sus concepciones literarias, porque, claro, un escritor es un todo de escritor y de hombre, y las partículas están imbricadas.
dpa: ¿Cómo vivía la distancia de la Argentina, tenía sensaciones ambiguas al respecto, qué extrañaba?
Goloboff: Tenía, como todo emigrante, sensaciones ambiguas. Pero él quiso, desde la adolescencia, vivir en París, y le gustaba vivir allí, pasear por sus calles, que conocía como pocos, ir a sus cines y exposiciones, andar y vagar.
Al mismo tiempo, extrañaba la vida de Buenos Aires, sus barrios, sus calles, sus cafés. Todo ello está reflejado en su obra, en la que aparecen aquí y allá la marca de cigarrillos "Particulares", el dulce de leche "La Martona", los boxeadores de sus cuentos y el Luna Park, el Bar London, donde comienza su novela "Los premios". Lo dice en "Rayuela": "En París todo le era Buenos Aires y viceversa; en lo más ahincado del amor padecía y acataba la pérdida y el olvido" (Capítulo 3).
dpa: ¿Cuáles son a su criterio los momentos y las obras de inflexión en la literatura de Cortázar?
Goloboff: Creo que los más grandes momentos, de transformaciones, de cambios, pasan por su primer libro de cuentos, "Bestiario", por su novela "Rayuela", por su novela "62 Modelo para armar" y por algunos textos en especial, como "Diario para un cuento" o, antes, por la nouvelle "El perseguidor".
dpa: ¿Cuántas similitudes hay entre su vida y su obra?
Goloboff: Conozco mejor su obra, por haberla enseñado siempre, que (a pesar de ser su biográfo) su vida, porque esta última, no sólo en un escritor, suele tener zonas inextricables, que la literatura puede llegar a tener también, pero están ahí, son analizables, interpretables. Los silencios de un hombre, en cambio, no. Sin embargo, en un aspecto, que es el político, donde él tanto se comprometió, se reía un poco del compromiso literario y de todas las consignas ingenuas sobre el denunciar y el testimoniar.
dpa: ¿Cómo describiría el proceso por el cual Cortázar logra que la realidad abra paso a lo fantástico?
Goloboff: Es particularmente interesante, porque es aquí donde se aloja una de las mayores innovaciones que él produce en la literatura, al introducir, nada menos que en el relato fantástico, la realidad, sin que aquél deje de ser por ello un relato fantástico.
De acuerdo con su teoría, según la cual no estamos acostumbrados a ver lo fantástico porque nuestra mirada fue educada por el racionalismo, para ver la realidad en bruto y no aquello que se aloja en "los intersticios" de la realidad, él presenta en sus cuentos un ambiente doméstico, natural, cotidiano, trivial, y lo fantástico va saliendo, de a poco, subrepticiamente, hasta ocuparlo todo y meterse en nuestras cabezas ("Cartas de mamá": no hay nada más "familiar", "La autopista del sur": una madriguera a cielo abierto, "Casa tomada": los ruidos del fondo, que terminan ocupándola, etc.).
dpa: ¿Qué aspectos de la literatura le daban más satisfacciones a Cortázar y cuáles más disgustos?
Goloboff: La elaboración de sus textos y, como a todo buen escritor, la corrección de los mismos. En cuanto a sus disgustos: las malas lecturas, las malas interpretaciones, las críticas antiguas o aviesas.
dpa: ¿Qué le hubiese faltado a la literatura sin Cortázar?
Goloboff: Muchas cosas: un uso menos solemne del lenguaje, menos acartonado; las grandes modificaciones, poco menos que estructurales, que introdujo en el cuento fantástico, y, en el gran movimiento de la narrativa, que se venía insinuando desde antes pero que ruidosamente estalló en los sesenta (con sus alteraciones, tanto en el horizonte anecdótico como en las técnicas para contar y para organizar los elementos narrativos). Sin "Rayuela" habrían faltado acentos de lo fundamental: el papel del espacio y el de la figura, nuevos ritmos de escritura y también de lectura; el sacudimiento del lector, la subversión de las costumbres de consumo, la problematización del hecho de narrar y de leer.
domingo, 8 de febrero de 2009
CORTÁZAR, EL "GRAN CRONOPIO" QUE DESAFIÓ PALABRAS Y REALIDADES
Buenos Aires, 8 feb (dpa) - "Desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas", sostenía el escritor argentino Julio Cortázar, de cuya muerte el 12 de febrero de 1984 se cumplen 25 años.
Lúdico y antisolemne, buscó intensamente una renovación del lenguaje. "Si (Roberto) Arlt y (Jorge Luis) Borges habían dado vida a la literatura argentina, Cortázar le agregó alegría, desenfado, desparpajo para sondear el profundo misterio del destino humano", explicó alguna vez su colega Osvaldo Soriano.
Delgado y de elevada estatura, siempre arrastró las "erres", lo que hasta llegó a costarle un puesto de locutor. Le tocó nacer y morir en Europa, en parte por ese azar que a criterio de Cortázar hacía mejor las cosas que la lógica.
Su llegada al mundo el 26 de agosto de 1914 en Bruselas, a comienzos de la Primera Guerra Mundial, fue "producto del turismo y la diplomacia". Poco después del regreso a la Argentina, su padre abandonaría para siempre la casa en la que vivía junto con su madre y su hermana. La infancia y adolescencia de Cortázar transcurrieron en Banfield, suburbio sureño de Buenos Aires.
Al evocar su infancia, decía: "Desde los ocho o nueve años había que sacarme un poco al sol porque yo leía y escribía demasiado. Incluso hubo por ahí un médico que recetó que había que prohibirme los libros durante cuatro o cinco meses", prescripción que finalmente no se cumplió.
Trabajó como docente en Bolívar y Chivilcoy, pueblos de la provincia de Buenos Aires, y luego se desempeñó como profesor en la Universidad de Cuyo, a la que tuvo que renunciar por oponerse al peronismo.
En una carta, definió así los años previos a su partida en 1951 a París, donde se instalaría definitivamente: "De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético".
El año de su llegada a la capital francesa publicó su primer volumen de cuentos, "Bestiario". "Será éste, el del cuento fantástico, el camino que, preponderantemente, tentará al Cortázar de los años siguientes. Entre la ficción alegórica, intencionada, política (...), y la pura fantasía, parecerá elegir, por el momento, a esta última", apunta el biógrafo Mario Goloboff.
Esa misma década vieron la luz nuevos volúmenes de cuentos: "Final del juego" (1956) y "Las armas secretas" (1959). Este último incluye "El Perseguidor" -inspirado en el saxofonista Charlie Parker-. Allí se produce "el descubrimiento de mi prójimo, el descubrimiento de mis semejantes", señalaba el escritor apasionado por el jazz y el boxeo.
En 1960 se publicó su primera novela, "Los premios", y dos años más tarde, la colección de textos "Historias de cronopios y de famas", donde aparecen los cronopios, "esos seres desordenados y tibios" que obran con rebeldía.
En 1963 fue el turno de "Rayuela", que lo impulsó a la celebridad internacional y se convirtió en una de las insignias del incipiente "boom" latinoamericano. La novela ofrece realizar una lectura lineal, o bien invita al lector a convertirse en cómplice, saltando de un capítulo a otro, según se indica en su Tablero de Dirección.
Por entonces viajó a Cuba, invitado como jurado del Premio de la Casa de las Américas. Allí nació su compromiso con las causas latinoamericanas y una estrecha relación con la isla. Años más tarde, visitó varias veces Nicaragua para apoyar la revolución sandinista.
El escritor se propuso seguir viviendo en su terreno lúdico y fantástico, pero con la adopción de un compromiso que se reflejaría en su creación literaria. Cortázar se volcó a la actividad pública para manifestar sus preocupaciones y, entre otros, formó parte del Tribunal Russell II, que juzgó y denunció las violaciones a los derechos humanos de diversas dictaduras latinoamericanas.
Cuando se produjo la muerte de Ernesto "Che" Guevara, escribió un poema, titulado "Che": "Yo tuve un hermano/No nos vimos nunca/pero no importaba./Yo tuve un hermano/que iba por los montes/mientras yo dormía". Ese Cortázar que abandonó la torre de marfil de la "literatura pura" también publicó entre otros "Libro de Manuel" (1973, según el propio autor le valió "palos de izquierda y derecha") y el cómic "Fantomas contra los vampiros multinacionales" (1975).
Durante la última dictadura argentina (1976-1983) pasó de ser un "emigrado voluntario" a un exiliado en la capital francesa. Meses antes de perder la pelea contra la leucemia, había caminado por última vez por las calles de Buenos Aires.
Entre sus últimas publicaciones en vida se cuentan el volumen de cuentos "Deshoras", de 1982. Ese año murió su mujer Carol Dunlop, con quien escribió "Los autonautas de la cosmopista", producto de una expedición por las autopistas francesas.
Mientras tanto, Alfaguara recordará los 25 años de su muerte con la publicación de la edición definitiva del libro que reúne sus poesías "Salvo el Crepúsculo". Con sus últimas correcciones y supervisión de su primera esposa, Aurora Bernárdez, se lanzará en marzo en Argentina y más adelante en España.
Además, han salido tres cuentos inéditos de la serie "Historias de cronopios y de famas" en una edición de lujo ilustrada, y Alfaguara editará en mayo bajo el título de "Papeles inesperados" cientos de textos también inéditos que incluyen cuentos, un capítulo no publicado del "Libro de Manuel", "autoentrevistas" y poemas.
"Prefiero seguir pensando en él como sin duda él lo quería, con el júbilo inmenso de que haya existido, con la alegría entrañable de haberlo conocido, y la gratitud de que nos haya dejado para el mundo una obra tal vez inconclusa pero tan bella e indestructible como su recuerdo", dijo en su momento Gabriel García Márquez sobre la partida de su amigo, el "gran cronopio".
Lúdico y antisolemne, buscó intensamente una renovación del lenguaje. "Si (Roberto) Arlt y (Jorge Luis) Borges habían dado vida a la literatura argentina, Cortázar le agregó alegría, desenfado, desparpajo para sondear el profundo misterio del destino humano", explicó alguna vez su colega Osvaldo Soriano.
Delgado y de elevada estatura, siempre arrastró las "erres", lo que hasta llegó a costarle un puesto de locutor. Le tocó nacer y morir en Europa, en parte por ese azar que a criterio de Cortázar hacía mejor las cosas que la lógica.
Su llegada al mundo el 26 de agosto de 1914 en Bruselas, a comienzos de la Primera Guerra Mundial, fue "producto del turismo y la diplomacia". Poco después del regreso a la Argentina, su padre abandonaría para siempre la casa en la que vivía junto con su madre y su hermana. La infancia y adolescencia de Cortázar transcurrieron en Banfield, suburbio sureño de Buenos Aires.
Al evocar su infancia, decía: "Desde los ocho o nueve años había que sacarme un poco al sol porque yo leía y escribía demasiado. Incluso hubo por ahí un médico que recetó que había que prohibirme los libros durante cuatro o cinco meses", prescripción que finalmente no se cumplió.
Trabajó como docente en Bolívar y Chivilcoy, pueblos de la provincia de Buenos Aires, y luego se desempeñó como profesor en la Universidad de Cuyo, a la que tuvo que renunciar por oponerse al peronismo.
En una carta, definió así los años previos a su partida en 1951 a París, donde se instalaría definitivamente: "De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético".
El año de su llegada a la capital francesa publicó su primer volumen de cuentos, "Bestiario". "Será éste, el del cuento fantástico, el camino que, preponderantemente, tentará al Cortázar de los años siguientes. Entre la ficción alegórica, intencionada, política (...), y la pura fantasía, parecerá elegir, por el momento, a esta última", apunta el biógrafo Mario Goloboff.
Esa misma década vieron la luz nuevos volúmenes de cuentos: "Final del juego" (1956) y "Las armas secretas" (1959). Este último incluye "El Perseguidor" -inspirado en el saxofonista Charlie Parker-. Allí se produce "el descubrimiento de mi prójimo, el descubrimiento de mis semejantes", señalaba el escritor apasionado por el jazz y el boxeo.
En 1960 se publicó su primera novela, "Los premios", y dos años más tarde, la colección de textos "Historias de cronopios y de famas", donde aparecen los cronopios, "esos seres desordenados y tibios" que obran con rebeldía.
En 1963 fue el turno de "Rayuela", que lo impulsó a la celebridad internacional y se convirtió en una de las insignias del incipiente "boom" latinoamericano. La novela ofrece realizar una lectura lineal, o bien invita al lector a convertirse en cómplice, saltando de un capítulo a otro, según se indica en su Tablero de Dirección.
Por entonces viajó a Cuba, invitado como jurado del Premio de la Casa de las Américas. Allí nació su compromiso con las causas latinoamericanas y una estrecha relación con la isla. Años más tarde, visitó varias veces Nicaragua para apoyar la revolución sandinista.
El escritor se propuso seguir viviendo en su terreno lúdico y fantástico, pero con la adopción de un compromiso que se reflejaría en su creación literaria. Cortázar se volcó a la actividad pública para manifestar sus preocupaciones y, entre otros, formó parte del Tribunal Russell II, que juzgó y denunció las violaciones a los derechos humanos de diversas dictaduras latinoamericanas.
Cuando se produjo la muerte de Ernesto "Che" Guevara, escribió un poema, titulado "Che": "Yo tuve un hermano/No nos vimos nunca/pero no importaba./Yo tuve un hermano/que iba por los montes/mientras yo dormía". Ese Cortázar que abandonó la torre de marfil de la "literatura pura" también publicó entre otros "Libro de Manuel" (1973, según el propio autor le valió "palos de izquierda y derecha") y el cómic "Fantomas contra los vampiros multinacionales" (1975).
Durante la última dictadura argentina (1976-1983) pasó de ser un "emigrado voluntario" a un exiliado en la capital francesa. Meses antes de perder la pelea contra la leucemia, había caminado por última vez por las calles de Buenos Aires.
Entre sus últimas publicaciones en vida se cuentan el volumen de cuentos "Deshoras", de 1982. Ese año murió su mujer Carol Dunlop, con quien escribió "Los autonautas de la cosmopista", producto de una expedición por las autopistas francesas.
Mientras tanto, Alfaguara recordará los 25 años de su muerte con la publicación de la edición definitiva del libro que reúne sus poesías "Salvo el Crepúsculo". Con sus últimas correcciones y supervisión de su primera esposa, Aurora Bernárdez, se lanzará en marzo en Argentina y más adelante en España.
Además, han salido tres cuentos inéditos de la serie "Historias de cronopios y de famas" en una edición de lujo ilustrada, y Alfaguara editará en mayo bajo el título de "Papeles inesperados" cientos de textos también inéditos que incluyen cuentos, un capítulo no publicado del "Libro de Manuel", "autoentrevistas" y poemas.
"Prefiero seguir pensando en él como sin duda él lo quería, con el júbilo inmenso de que haya existido, con la alegría entrañable de haberlo conocido, y la gratitud de que nos haya dejado para el mundo una obra tal vez inconclusa pero tan bella e indestructible como su recuerdo", dijo en su momento Gabriel García Márquez sobre la partida de su amigo, el "gran cronopio".
martes, 22 de abril de 2008
34 FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES BAJO UNA FUERTE IMPRONTA ESPAÑOLA
Buenos Aires, 22 abr (dpa) - La 34 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abrirá sus puertas al público entre el 24 de abril y el 12 de mayo en la capital argentina, contará con una destacada representación española, integrada entre otros escritores por Almudena Grandes, Juan José Millás, Manuel Vicent y Juan Cruz.
Asimismo llegarán a participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial a orillas del Río de La Plata la consagrada autora de "No Logo", la canadiense Naomi Klein, y el estadounidense Tom Wolfe, padre del llamado Nuevo Periodismo. También se aguarda al mexicano Juan Villoro, la brasileña Nélida Piñón y al magistrado español Baltasar Garzón.
Bajo el lema "El espacio del lector", la muestra en el predio de la Rural albergará en una superficie de 45.500 metros cuadrados a más de 1.500 expositores, entre directos e indirectos. En total participarán 47 países, entre ellos Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, El Salvador, España, México, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
Respecto del lema, los organizadores señalan que alude a que "la Feria representa ese gran espacio y también ese pequeño espacio íntimo, propio, donde lectores y no lectores se encuentran con el libro, con el autor, con el diálogo entre el lector y el autor, con la lectura que se oye y se lleva en algunos casos como un secreto".
La multitudinaria muestra organizada por la Fundación El Libro, que cada año convoca a más de un millón de visitantes, ha ido experimentando un fuerte crecimiento que la convirtió en un importante referente a nivel latinoamericano. Este año, el escritor argentino residente en Estados Unidos Ricardo Piglia será el orador principal del acto de inauguración el jueves.
En el Día de Chile, el viernes, habrá un homenaje a Roberto Bolaño -fallecido hace casi cinco años-, en el que intervendrán Poli Délano y Roberto Rivera Vicencio, entre otros escritores chilenos.
España celebrará su día el 8 de mayo en la feria con el diálogo "La realidad y las estrategias de la ficción", con Almudena Grandes y Eduardo Mendicutti. Ese mismo día también llegará la jornada dedicada a México, en la que Villoro hablará con su colega argentino Martín Caparrós sobre "Literatura y fútbol".
La feria, que este año tendrá unos 1.500 actos culturales, exhibirá su veta más noctámbula el 30 de abril, cuando permanecerá abierta hasta la madrugada del 1 de mayo en el marco de "La noche de la ciudad en la Feria del Libro".
También habrá espacio para dos maratones: el 28 de abril será el turno del tradicional Maratón de Lectura de la Feria, dedicado esta vez al humor en la literatura argentina, mientras que el 4 de mayo el Maratón Yupanquiano rendirá tributo a los 100 años del nacimiento del cantautor argentino y referente del folclore Atahualpa Yupanqui.
Y la poesía también dirá presente: Del 6 al 9 de mayo se realizará la tercera edición del Festival Internacional de Poesía, con invitados de España, Paraguay, Portugal, Chile, Turquía, Italia, Canadá, Cuba, México y Venezuela. Los libros de poesía tendrán su espacio propio en la "Zona de Poesía", que albergará a editoriales argentinas de características alternativas.
Además se desarrollará el 11° Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro entre el 9 y 11 de mayo, cuya conferencia inaugural estará a cargo de la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, y tratará sobre "Borges lector". En tanto, del 2 al 4 será el turno del 13° Encuentro Internacional de Narración Oral "Cuenteros y Cuentacuentos", con participación de la compañía española El Silbo Vulnerado, entre otras participaciones internacionales.
Asimismo llegarán a participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial a orillas del Río de La Plata la consagrada autora de "No Logo", la canadiense Naomi Klein, y el estadounidense Tom Wolfe, padre del llamado Nuevo Periodismo. También se aguarda al mexicano Juan Villoro, la brasileña Nélida Piñón y al magistrado español Baltasar Garzón.
Bajo el lema "El espacio del lector", la muestra en el predio de la Rural albergará en una superficie de 45.500 metros cuadrados a más de 1.500 expositores, entre directos e indirectos. En total participarán 47 países, entre ellos Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, El Salvador, España, México, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
Respecto del lema, los organizadores señalan que alude a que "la Feria representa ese gran espacio y también ese pequeño espacio íntimo, propio, donde lectores y no lectores se encuentran con el libro, con el autor, con el diálogo entre el lector y el autor, con la lectura que se oye y se lleva en algunos casos como un secreto".
La multitudinaria muestra organizada por la Fundación El Libro, que cada año convoca a más de un millón de visitantes, ha ido experimentando un fuerte crecimiento que la convirtió en un importante referente a nivel latinoamericano. Este año, el escritor argentino residente en Estados Unidos Ricardo Piglia será el orador principal del acto de inauguración el jueves.
En el Día de Chile, el viernes, habrá un homenaje a Roberto Bolaño -fallecido hace casi cinco años-, en el que intervendrán Poli Délano y Roberto Rivera Vicencio, entre otros escritores chilenos.
España celebrará su día el 8 de mayo en la feria con el diálogo "La realidad y las estrategias de la ficción", con Almudena Grandes y Eduardo Mendicutti. Ese mismo día también llegará la jornada dedicada a México, en la que Villoro hablará con su colega argentino Martín Caparrós sobre "Literatura y fútbol".
La feria, que este año tendrá unos 1.500 actos culturales, exhibirá su veta más noctámbula el 30 de abril, cuando permanecerá abierta hasta la madrugada del 1 de mayo en el marco de "La noche de la ciudad en la Feria del Libro".
También habrá espacio para dos maratones: el 28 de abril será el turno del tradicional Maratón de Lectura de la Feria, dedicado esta vez al humor en la literatura argentina, mientras que el 4 de mayo el Maratón Yupanquiano rendirá tributo a los 100 años del nacimiento del cantautor argentino y referente del folclore Atahualpa Yupanqui.
Y la poesía también dirá presente: Del 6 al 9 de mayo se realizará la tercera edición del Festival Internacional de Poesía, con invitados de España, Paraguay, Portugal, Chile, Turquía, Italia, Canadá, Cuba, México y Venezuela. Los libros de poesía tendrán su espacio propio en la "Zona de Poesía", que albergará a editoriales argentinas de características alternativas.
Además se desarrollará el 11° Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro entre el 9 y 11 de mayo, cuya conferencia inaugural estará a cargo de la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, y tratará sobre "Borges lector". En tanto, del 2 al 4 será el turno del 13° Encuentro Internacional de Narración Oral "Cuenteros y Cuentacuentos", con participación de la compañía española El Silbo Vulnerado, entre otras participaciones internacionales.
Y días antes de que la Feria abra sus pabellones al público, las editoriales lancen numerosos títulos y los autores se hagan presentes para el ritual de la firma de libros, ya sesionan actividades especiales como las 18° Jornadas Internacionales de Educación y las 24° Jornadas de Profesionales del Libro, que tratan los problemas comunes de la industria editorial, así como la incorporación de nuevas tecnologías en la producción y edición.
jueves, 20 de diciembre de 2007
2007, BAJO EL HECHIZO DE GABO, MACONDO Y LAS TIERRAS COLOMBIANAS
Buenos Aires, 20 dic (dpa) - El mundo hispanohablante celebró a lo grande a Gabriel García Márquez en 2007, quien cumplió 80 años de vida, mientras su patria, Colombia, se dio el gusto de cobijar varios eventos culturales y literarios.
Como si fuera un mago no sólo de las palabras, sino también de los números, Gabo festejó asimismo este año los 60 años de la publicación de su primer cuento, 40 de la edición de su novela emblemática "Cien años de soledad" y 25 de haber sido galardonado con el Nobel de Literatura.
El IV Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena de Indias le tributó un emotivo homenaje en su sesión inaugural, a lo que el escritor colombiano más célebre de todos los tiempos y padre del realismo mágico respondió manifestando ser "un artesano insomne" que "no sale de su sorpresa por todo lo que le ha sucedido".
El evento a fines de marzo también fue escenario de la presentación de la edición conmemorativa de la mítica saga de los Buendía en Macondo, con revisión del propio autor y preparada por la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española, un honor conferido anteriormente sólo al Quijote.
La novela que otrora le abriera las puertas al reconocimiento internacional se convirtió en un éxito en su nueva edición: en España vendió unos 160.000 ejemplares y otros 650.000 en América -con unos 240.000 en México-, para un total global de unos 800.000, según cifras proporcionadas a dpa por el Grupo Santillana.
Aracataca, que vio nacer a Gabito en 1927, tuvo su esperado protagonismo. Celebró el cumpleaños de su hijo más célebre con 80 cañonazos y se emocionó con el regreso de Gabo tras 24 años de ausencia en el "Tren amarillo de Macondo". Además se construye allí la Casa Museo García Márquez en la vivienda donde nació el escritor, cuya inauguración está prevista para 2008.
Y en una demostración de que el realismo mágico sigue interactuando con el séptimo arte, "El amor en los tiempos del cólera" llegó recientemente a la pantalla grande, con Javier Bardem encarnando a Florentino Ariza, aunque en una adaptación en inglés.
Gabo también asistió a la XXI Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde participó de un emotivo homenaje a su amigo Álvaro Mutis. Ambos encabezaron la nutrida delegación que presentó Colombia, en su carácter de país invitado a la FIL.
Mientras, la capital colombiana organizó "Bogotá 39", donde una nueva generación de 39 escritores menores de 39 años -entre ellos el mexicano Jorge Volpi, el peruano Santiago Roncagliolo y el argentino Gonzalo Garcés- debatió los rumbos de la literatura latinoamericana. El evento se llevó a cabo como parte de las celebraciones de Bogotá Capital Mundial del Libro 2007, designación otorgada por la UNESCO.
2007 fue testigo además del aniversario redondo de dos autores lusos, uno de ellos premiado con el Nobel, el otro eterno candidato: José Saramago y António Lobo Antunes. Saramago presentó a sus 85 años "Las pequeñas memorias", cuyo escenario es su Azinhaga natal. Lobo Antunes, en tanto, cumplió 65 y fue distinguido con el Camoes, el más importante premio literario en lengua portuguesa.
El irreverente español Fernando Arrabal, por su parte, uno de los dramaturgos más representados en su país pese a residir en Francia, festejó sus 75 años.
El Cervantes y el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos recayeron en dos escritores residentes en México y con un fuerte compromiso: Juan Gelman y Elena Poniatowska. El galardón más prestigioso de las letras hispanas fue a manos del argentino, un defensor de los derechos humanos con una extensa trayectoria poética, a la que este año sumó "Mundar".
Poniatowska cosechó el Rómulo Gallegos con su novela "El tren pasa primero". La escritora mexicana presentó en 2007 asimismo "Amanecer en el Zócalo", crónica del reclamo de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador para que se recontaran los votos de la elección 2006. A su vez, el Premio FIL de Literatura Latinoamericana y del Caribe quedó en manos del mexicano Fernando del Paso.
Mientras, el premio mejor dotado de la escena editorial hispana, el Planeta de Novela, con 601.000 euros, fue para el español Juan José Millás por su obra autobiográfica "El Mundo". Su compatriota Luis Leante se hizo acreedor del Alfaguara de Novela por "Mira si yo te querré", historia de amor en torno al antiguo Sahara español.
Un trío de jóvenes escritores argentinos también logró reconocimiento internacional: Martín Kohan (1967) se llevó el Premio Herralde de novela por "Ciencias morales" y Pablo De Santis (1963), el Iberoamericano Planeta-Casa de América de Narrativa con "El enigma de París". Ariel Magnus (1975), por su parte, cosechó el Premio de Novela "La otra orilla" gracias a "Un chino en bicicleta" y el de Novela Breve Juan de Castellanos con "Muñecas".
El año que culmina deja en cambio un sabor amargo para el peruano Alfredo Bryce Echenique, quien está siendo investigado por el supuesto plagio de varios artículos. El autor de "Un mundo para Julius" rechaza las imputaciones, alegando desde errores de su secretaria hasta un "complot".
Asimismo 2007 fue año de partidas. Francisco Umbral, escritor, ensayista y cronista de la historia inmediata de España, murió a los 72 años, sin haber alcanzado un sillón en la Real Academia Española. Argentina se condolió por el fallecimiento temprano a los 62 años del escritor y humorista rosarino Roberto Fontanarrosa. También murieron los poetas peruano José Watanabe y guatemalteco Otto-Raúl González, y los escritores colombiano Germán Espinosa y cubano- mexicana Julieta Campos.
Además, ya despunta como uno de los protagonistas de 2008 el mexicano Carlos Fuentes, siguiendo los pasos de su amigo Gabo: cumplirá 80 años y con una edición especial de toda su obra celebrará el medio siglo de la primera publicación de "La región más transparente".
Como si fuera un mago no sólo de las palabras, sino también de los números, Gabo festejó asimismo este año los 60 años de la publicación de su primer cuento, 40 de la edición de su novela emblemática "Cien años de soledad" y 25 de haber sido galardonado con el Nobel de Literatura.
El IV Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena de Indias le tributó un emotivo homenaje en su sesión inaugural, a lo que el escritor colombiano más célebre de todos los tiempos y padre del realismo mágico respondió manifestando ser "un artesano insomne" que "no sale de su sorpresa por todo lo que le ha sucedido".
El evento a fines de marzo también fue escenario de la presentación de la edición conmemorativa de la mítica saga de los Buendía en Macondo, con revisión del propio autor y preparada por la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española, un honor conferido anteriormente sólo al Quijote.
La novela que otrora le abriera las puertas al reconocimiento internacional se convirtió en un éxito en su nueva edición: en España vendió unos 160.000 ejemplares y otros 650.000 en América -con unos 240.000 en México-, para un total global de unos 800.000, según cifras proporcionadas a dpa por el Grupo Santillana.
Aracataca, que vio nacer a Gabito en 1927, tuvo su esperado protagonismo. Celebró el cumpleaños de su hijo más célebre con 80 cañonazos y se emocionó con el regreso de Gabo tras 24 años de ausencia en el "Tren amarillo de Macondo". Además se construye allí la Casa Museo García Márquez en la vivienda donde nació el escritor, cuya inauguración está prevista para 2008.
Y en una demostración de que el realismo mágico sigue interactuando con el séptimo arte, "El amor en los tiempos del cólera" llegó recientemente a la pantalla grande, con Javier Bardem encarnando a Florentino Ariza, aunque en una adaptación en inglés.
Gabo también asistió a la XXI Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde participó de un emotivo homenaje a su amigo Álvaro Mutis. Ambos encabezaron la nutrida delegación que presentó Colombia, en su carácter de país invitado a la FIL.
Mientras, la capital colombiana organizó "Bogotá 39", donde una nueva generación de 39 escritores menores de 39 años -entre ellos el mexicano Jorge Volpi, el peruano Santiago Roncagliolo y el argentino Gonzalo Garcés- debatió los rumbos de la literatura latinoamericana. El evento se llevó a cabo como parte de las celebraciones de Bogotá Capital Mundial del Libro 2007, designación otorgada por la UNESCO.
2007 fue testigo además del aniversario redondo de dos autores lusos, uno de ellos premiado con el Nobel, el otro eterno candidato: José Saramago y António Lobo Antunes. Saramago presentó a sus 85 años "Las pequeñas memorias", cuyo escenario es su Azinhaga natal. Lobo Antunes, en tanto, cumplió 65 y fue distinguido con el Camoes, el más importante premio literario en lengua portuguesa.
El irreverente español Fernando Arrabal, por su parte, uno de los dramaturgos más representados en su país pese a residir en Francia, festejó sus 75 años.
El Cervantes y el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos recayeron en dos escritores residentes en México y con un fuerte compromiso: Juan Gelman y Elena Poniatowska. El galardón más prestigioso de las letras hispanas fue a manos del argentino, un defensor de los derechos humanos con una extensa trayectoria poética, a la que este año sumó "Mundar".
Poniatowska cosechó el Rómulo Gallegos con su novela "El tren pasa primero". La escritora mexicana presentó en 2007 asimismo "Amanecer en el Zócalo", crónica del reclamo de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador para que se recontaran los votos de la elección 2006. A su vez, el Premio FIL de Literatura Latinoamericana y del Caribe quedó en manos del mexicano Fernando del Paso.
Mientras, el premio mejor dotado de la escena editorial hispana, el Planeta de Novela, con 601.000 euros, fue para el español Juan José Millás por su obra autobiográfica "El Mundo". Su compatriota Luis Leante se hizo acreedor del Alfaguara de Novela por "Mira si yo te querré", historia de amor en torno al antiguo Sahara español.
Un trío de jóvenes escritores argentinos también logró reconocimiento internacional: Martín Kohan (1967) se llevó el Premio Herralde de novela por "Ciencias morales" y Pablo De Santis (1963), el Iberoamericano Planeta-Casa de América de Narrativa con "El enigma de París". Ariel Magnus (1975), por su parte, cosechó el Premio de Novela "La otra orilla" gracias a "Un chino en bicicleta" y el de Novela Breve Juan de Castellanos con "Muñecas".
El año que culmina deja en cambio un sabor amargo para el peruano Alfredo Bryce Echenique, quien está siendo investigado por el supuesto plagio de varios artículos. El autor de "Un mundo para Julius" rechaza las imputaciones, alegando desde errores de su secretaria hasta un "complot".
Asimismo 2007 fue año de partidas. Francisco Umbral, escritor, ensayista y cronista de la historia inmediata de España, murió a los 72 años, sin haber alcanzado un sillón en la Real Academia Española. Argentina se condolió por el fallecimiento temprano a los 62 años del escritor y humorista rosarino Roberto Fontanarrosa. También murieron los poetas peruano José Watanabe y guatemalteco Otto-Raúl González, y los escritores colombiano Germán Espinosa y cubano- mexicana Julieta Campos.
Además, ya despunta como uno de los protagonistas de 2008 el mexicano Carlos Fuentes, siguiendo los pasos de su amigo Gabo: cumplirá 80 años y con una edición especial de toda su obra celebrará el medio siglo de la primera publicación de "La región más transparente".
martes, 13 de noviembre de 2007
CARLOS FUENTES: "MI CANON LITERARIO SE LLAMA MIGUEL DE CERVANTES"
Buenos Aires, 13 nov (dpa) - El escritor mexicano Carlos Fuentes afirmó hoy a su paso por Buenos Aires que su canon literario "se llama Miguel de Cervantes", a la vez que observó que las literaturas latinoamericas sufren un aislamiento y se están metiendo en "cotos nacionales cerrados".
"Cervantes funda la novela moderna, y todo lo demás que se ha hecho es una derivación de Cervantes y el Quijote", apuntó en un encuentro con periodistas el autor nacido en 1928 en Ciudad de Panamá, una de las figuras centrales del llamado "boom" de la novela latinoamericana.
"Seguimos viviendo de esa novela que es en cierto modo la novela de novelas. Cervantes se dio el gusto de acabar con los géneros literarios asumiéndolos todos. Ahí hay la novela de caballerías, la novela picaresca, la novela pastoral, todo lo que usted guste está en una novela de la cual se derivan todas las demás novelas que se han escrito. Es la novela madre del género narrativo".
De visita en la capital argentina, el autor de "La muerte de Artemio Cruz" está presentando "Cuentos Naturales" y "Cuentos sobrenaturales" (Alfaguara, Biblioteca Carlos Fuentes), así como el segundo tomo de sus obras reunidas (Fondo de Cultura Económica), que incluye "La región más transparente" -en 2008 festeja su 50 aniversario- y "Agua quemada".
"Yo no creo en la ruptura, creo en la tradición, creo en la creación apoyada en la tradición. Creo en la tradición continuada por la creación nueva. (Jorge Luis) Borges, y añadiría (Alejo) Carpentier, y añadiría (Miguel Angel) Asturias, y (José) Lezama Lima, y (Juan Carlos) Onetti, son nuestros padres, vienen antes de nosotros", manifestó.
"Y después de nosotros viene otra serie de generaciones. Hay el postboom, el babyboom, el 'ginecoboom'. Hay toda una diversificación de la literatura latinoamericana, donde antes había seis o siete escritores, hoy se cuentan casi por una centena", dijo el destacado intelectual y uno de los principales exponentes de la narrativa mexicana.
"Yo donde quiera que voy no me puedo poner al día, tengo que viajar al país para leer a los escritores, cosa que le achaco a mis amigos editores. Porque en 1962 desde México yo podía leer toda la literatura que se hacía en Latinoamérica. Hoy, si no viajo al país, no me entero de lo que pasa".
"Ya no hay esa posibilidad de intercomunicación, como que se han aislado las literaturas, están metidas en cotos nacionales cerrados, y no hay la comunicación que había antes", dijo Fuentes, con una vasta obra que incluye novela, cuento, teatro y ensayo.
Afirmó que entre los nuevos escritores encuentra a sus "nietos". Entre estos citó a Jorge Volpi, Juan Villoro, Pedro Angel Palou, Ignacio Padilla y Cristina Rivera Garza. "Son excelentes escritores mexicanos de generaciones posteriores a la mía. Hay una cosecha muy rica de nuevos escritores en mi país".
"Trato de estar muy atento a lo que sucede, pero los medios no nos facilitan el conocer la distribución de libros, no es buena en América Latina", se lamentó el escritor galardonado con el Cervantes, el Premio Rómulo Gallegos y el Príncipe de Asturias de las Letras, entre muchos otros.
Fuentes consideró que el primer compromiso del escritor es con la literatura, y señaló que la figura del autor latinoamericano como portavoz de la sociedad ha disminuido notablemente, al haber actualmente mayores libertades de comunicación y de expresión.
"Ante todo hay una función del escritor que es la imaginación del lenguaje. Una sociedad sin imaginación y lenguaje es una sociedad perdida", aseveró. "En un Estado totalitario, el escritor es enviado a un campo de concentración, en un Estado democrático es enviado a un estudio de televisión", graficó.
A la vez, afirmó que la Ciudad de México es una "catástrofe armada", "desbordada" y "caótica". En este sentido, dijo creer que "La región más transparente" es la última novela que pudo tomar a la ciudad como conjunto. "Hoy no se puede. La ciudad se nos escapó", agregó, a la vez que destacó su carácter entrañable pese a todas sus desventajas.
El autor de "Los años con Laura Díaz" sostuvo que en cuanto a una fórmula para el desarrollo de América Latina, tiene tres respuestas: "La primera es educación, la segunda es educación y la tercera es educación". "Si no hay educación, no va a haber desarrollo", remató.
Por otra parte, Fuentes destacó como un hecho fundamental la presencia del mundo hispanoparlante en Estados Unidos, donde hay 45 millones de personas que hablan castellano. "Los Angeles es la segunda ciudad hispanoparlante de América Latina, donde todo está en español, las indicaciones, los menús", aseveró.
"A ellos les asusta más su presencia que a nosotros la suya. Llevamos dos siglos viviendo al lado de los Estados Unidos. Eso no ha cambiado una sola enchilada en México. Seguimos haciendo la comida de siempre, las canciones de siempre, las costumbres de siempre".
Al mismo tiempo opinó que no hay que temer por las lenguas, ya que son organismos vivos. "No están petrificadas en un diccionario, no están en mármol. Finalmente las están hablando seres humanos, y van a ir cambiando las lenguas, van a ir evolucionando y se van a ir contagiando unas a otras, en buena hora".
Consultado sobre su relación con la tecnología, Fuentes replicó: "Mire, yo escribo con pluma". "A mí me encanta sentarme con un cuaderno, oler el papel, sacar la pluma, oler la tinta; usar la pluma es sólo comparable al acto sexual, no veo otra cosa a la cual comparar el hecho físico, sensual, de escribir a mano".
"Si yo prendiera la pantallita, y estuviera atendiendo todos los mails, no escribiría, sería prisionero del aparato. Pero no prejuzgo respecto a tecnologías, creo que la tecnología puede ser buena o mala de acuerdo con el uso que se le haga".
"Cervantes funda la novela moderna, y todo lo demás que se ha hecho es una derivación de Cervantes y el Quijote", apuntó en un encuentro con periodistas el autor nacido en 1928 en Ciudad de Panamá, una de las figuras centrales del llamado "boom" de la novela latinoamericana.
"Seguimos viviendo de esa novela que es en cierto modo la novela de novelas. Cervantes se dio el gusto de acabar con los géneros literarios asumiéndolos todos. Ahí hay la novela de caballerías, la novela picaresca, la novela pastoral, todo lo que usted guste está en una novela de la cual se derivan todas las demás novelas que se han escrito. Es la novela madre del género narrativo".
De visita en la capital argentina, el autor de "La muerte de Artemio Cruz" está presentando "Cuentos Naturales" y "Cuentos sobrenaturales" (Alfaguara, Biblioteca Carlos Fuentes), así como el segundo tomo de sus obras reunidas (Fondo de Cultura Económica), que incluye "La región más transparente" -en 2008 festeja su 50 aniversario- y "Agua quemada".
"Yo no creo en la ruptura, creo en la tradición, creo en la creación apoyada en la tradición. Creo en la tradición continuada por la creación nueva. (Jorge Luis) Borges, y añadiría (Alejo) Carpentier, y añadiría (Miguel Angel) Asturias, y (José) Lezama Lima, y (Juan Carlos) Onetti, son nuestros padres, vienen antes de nosotros", manifestó.
"Y después de nosotros viene otra serie de generaciones. Hay el postboom, el babyboom, el 'ginecoboom'. Hay toda una diversificación de la literatura latinoamericana, donde antes había seis o siete escritores, hoy se cuentan casi por una centena", dijo el destacado intelectual y uno de los principales exponentes de la narrativa mexicana.
"Yo donde quiera que voy no me puedo poner al día, tengo que viajar al país para leer a los escritores, cosa que le achaco a mis amigos editores. Porque en 1962 desde México yo podía leer toda la literatura que se hacía en Latinoamérica. Hoy, si no viajo al país, no me entero de lo que pasa".
"Ya no hay esa posibilidad de intercomunicación, como que se han aislado las literaturas, están metidas en cotos nacionales cerrados, y no hay la comunicación que había antes", dijo Fuentes, con una vasta obra que incluye novela, cuento, teatro y ensayo.
Afirmó que entre los nuevos escritores encuentra a sus "nietos". Entre estos citó a Jorge Volpi, Juan Villoro, Pedro Angel Palou, Ignacio Padilla y Cristina Rivera Garza. "Son excelentes escritores mexicanos de generaciones posteriores a la mía. Hay una cosecha muy rica de nuevos escritores en mi país".
"Trato de estar muy atento a lo que sucede, pero los medios no nos facilitan el conocer la distribución de libros, no es buena en América Latina", se lamentó el escritor galardonado con el Cervantes, el Premio Rómulo Gallegos y el Príncipe de Asturias de las Letras, entre muchos otros.
Fuentes consideró que el primer compromiso del escritor es con la literatura, y señaló que la figura del autor latinoamericano como portavoz de la sociedad ha disminuido notablemente, al haber actualmente mayores libertades de comunicación y de expresión.
"Ante todo hay una función del escritor que es la imaginación del lenguaje. Una sociedad sin imaginación y lenguaje es una sociedad perdida", aseveró. "En un Estado totalitario, el escritor es enviado a un campo de concentración, en un Estado democrático es enviado a un estudio de televisión", graficó.
A la vez, afirmó que la Ciudad de México es una "catástrofe armada", "desbordada" y "caótica". En este sentido, dijo creer que "La región más transparente" es la última novela que pudo tomar a la ciudad como conjunto. "Hoy no se puede. La ciudad se nos escapó", agregó, a la vez que destacó su carácter entrañable pese a todas sus desventajas.
El autor de "Los años con Laura Díaz" sostuvo que en cuanto a una fórmula para el desarrollo de América Latina, tiene tres respuestas: "La primera es educación, la segunda es educación y la tercera es educación". "Si no hay educación, no va a haber desarrollo", remató.
Por otra parte, Fuentes destacó como un hecho fundamental la presencia del mundo hispanoparlante en Estados Unidos, donde hay 45 millones de personas que hablan castellano. "Los Angeles es la segunda ciudad hispanoparlante de América Latina, donde todo está en español, las indicaciones, los menús", aseveró.
"A ellos les asusta más su presencia que a nosotros la suya. Llevamos dos siglos viviendo al lado de los Estados Unidos. Eso no ha cambiado una sola enchilada en México. Seguimos haciendo la comida de siempre, las canciones de siempre, las costumbres de siempre".
Al mismo tiempo opinó que no hay que temer por las lenguas, ya que son organismos vivos. "No están petrificadas en un diccionario, no están en mármol. Finalmente las están hablando seres humanos, y van a ir cambiando las lenguas, van a ir evolucionando y se van a ir contagiando unas a otras, en buena hora".
Consultado sobre su relación con la tecnología, Fuentes replicó: "Mire, yo escribo con pluma". "A mí me encanta sentarme con un cuaderno, oler el papel, sacar la pluma, oler la tinta; usar la pluma es sólo comparable al acto sexual, no veo otra cosa a la cual comparar el hecho físico, sensual, de escribir a mano".
"Si yo prendiera la pantallita, y estuviera atendiendo todos los mails, no escribiría, sería prisionero del aparato. Pero no prejuzgo respecto a tecnologías, creo que la tecnología puede ser buena o mala de acuerdo con el uso que se le haga".
lunes, 30 de julio de 2007
LUIS LEANTE, ENTRE MEMORIA HISTÓRICA, SAHARA Y "BOOM" LATINOAMERICANO
Buenos Aires, 30 jul (dpa) - El ganador del Premio Alfaguara de Novela 2007, el español Luis Leante, destacó hoy que en su país se está volviendo a reavivar la memoria, y que en la literatura también hay una corriente muy importante: "En los últimos 15 años se ha escrito sobre la Guerra Civil, el pasado y la posguerra muchísimo".
Incluso "ya llega un momento en que costaba trabajo encontrar literatura fuera de ahí", explicó el autor de "Mira si yo te querré", la novela galardonada que actualmente presenta en Buenos Aires, en el marco de una extensa gira por la región.
"A mí me parece que literariamente es muy importante, porque esas obras van a perdurar, y con el tiempo se van a leer. Hay demasiada literatura franquista en los años 40, 50, 60. Hasta que llegó el boom latinoamericano, toda la literatura era esa". De todas maneras, "también hay una contracorriente en la derecha española, como que hay que pasar página", dijo en diálogo con un grupo reducido de periodistas.
"No es exclusivamente, pero que lo estén escribiendo los jóvenes es bueno. Porque hasta ahora era gente que había vivido aquella época, que a veces podían escribir desde el resentimiento, con todo el derecho del mundo. Ahora es como una literatura más en la distancia, más de lo que se ha oído que de lo que se ha vivido, y da otra perspectiva distinta".
"Lo de la memoria histórica está no solamente en literatura: ensayo, libros de historia, actividades de todo tipo", aseveró Leante, nacido en Caravaca de la Cruz, Murcia, en 1963.
"Mira si yo te querré" cuenta las desventuras de una historia de amor que se inicia en Barcelona entre dos jóvenes, Montse Cambra y Santiago San Román, y que también tiene de trasfondo un hecho histórico reciente: la descolonización española del Sahara Occidental.
"La descolonización que hizo España fue mezquina, injusta, terrible, desafortunada. Hay que decir que era el final de una dictadura, en el año 75 Franco está muriendo, estuvo un año muriendo y resucitando, un vacío de poder (...) Pero los propios ministros de Franco que tenían responsabilidad entonces abandonaron al Sahara, porque lo que hicieron fue entregárselo a los marroquíes en lugar de dárselo a los saharauis", apuntó.
El tema tampoco fue abordado por los gobiernos siguientes, ni de derecha, y menos de izquierda, sostuvo. El socialista "Felipe González lo primero que hizo en 1982 cuando llegó al poder fue ir a los campos de refugiados y prometió que España nunca lo olvidaría. Pero luego los intereses son tan grandes con Marruecos, comerciales, de vecindad, de inversiones, de todo tipo (...) A Marruecos es que hay que tratarlo como al hijo rebelde al que no se le puede tocar".
"El pueblo español, los pocos que conocemos aquello, todo el mundo está con los saharauis. Pero nosotros ya no podemos hacer nada, incluso el gobierno español sería incapaz de solucionar ese problema", admitió. "Ya las dimensiones son internacionales, Naciones Unidas es la que tiene que solucionarlo, es la que ha ido haciendo resolución tras resolución, y por supuesto España tiene que presionar ahí".
En "Mira si yo te querré", Montse, ya convertida en una doctora de 44 años, abandona Barcelona con la muerte de su hija y su separación a cuestas, para buscar a su primer amor, Santiago, por el desierto del Sahara.
Respecto de los escenarios en que transcurre la novela, el escritor, que es profesor de Latín en Alicante, relató que conoció Barcelona alrededor de sus 30 años y le fascinó. "Es una ciudad muy literaria. Sin embargo últimamente no estaba tan retratada, y me apetecía meterla ahí".
A la vez, para la historia de amor "necesitaba un lugar con una serie de características, que estuviera lejano, que tuviera un punto exótico, que tuviera una historia. Yo viajé la primera vez a los campamentos de refugiados en el año 2001, sin intención de escribir ninguna novela, y fue como si me lo pusieran delante, 'mira, este escenario para tu novela'.
"Luego volví al Sahara ya sí buscando la historia, la novela, más que nada buscando la documentación, porque no es fácil encontrar datos sobre los saharauis, sobre sus costumbres, sobre su vida, está bastante olvidado en España", indicó.
El ganador del último Premio Alfaguara recordó que por la época que él comenzó a volcarse a los libros, "irrumpen con toda la fuerza del mundo (Mario) Vargas Llosa, (Gabriel) García Márquez, (Julio) Cortázar, y es cuando me engancho a leer". "Descubro otro mundo, que ahora ya no es tan exótico (...) Descubro una literatura fresca, un lenguaje diferente".
Leante lo define como una "entrada de lujo" a la literatura para adultos. "No he dejado nunca de leer a Vargas Llosa, a García Márquez", apuntó, para luego añadir: "Esta primera literatura la sigo teniendo como parte de mi mochila literaria". Y, justamente, Vargas Llosa fue presidente del jurado que lo distinguió.
Leante ya había escrito otras novelas ("Camino del jueves rojo", "Al final del trayecto", "El canto del zaigú", "El vuelo de las termitas" y "Academia Europa", entre otras). También publicó volúmenes de relatos ("El último viaje de Efraín", "El criador de canarios") y trabajó en guiones cinematográficos. Pero desde que recibió el Premio Alfaguara en marzo pasado, su cotidianeidad se vio convulsionada.
"Mi vida antes era muy rutinaria, en el mejor sentido de la palabra, porque escribía, tenía una vida familiar, y me parecía fantástica, y ahora esta locura me parece también fantástica. Si tuviera que vivir siempre así, sería una locura. Pero viajar a 20 países en unos pocos meses, conocer todo esto, para mí es una oportunidad incomparable", apuntó.
Incluso "ya llega un momento en que costaba trabajo encontrar literatura fuera de ahí", explicó el autor de "Mira si yo te querré", la novela galardonada que actualmente presenta en Buenos Aires, en el marco de una extensa gira por la región.
"A mí me parece que literariamente es muy importante, porque esas obras van a perdurar, y con el tiempo se van a leer. Hay demasiada literatura franquista en los años 40, 50, 60. Hasta que llegó el boom latinoamericano, toda la literatura era esa". De todas maneras, "también hay una contracorriente en la derecha española, como que hay que pasar página", dijo en diálogo con un grupo reducido de periodistas.
"No es exclusivamente, pero que lo estén escribiendo los jóvenes es bueno. Porque hasta ahora era gente que había vivido aquella época, que a veces podían escribir desde el resentimiento, con todo el derecho del mundo. Ahora es como una literatura más en la distancia, más de lo que se ha oído que de lo que se ha vivido, y da otra perspectiva distinta".
"Lo de la memoria histórica está no solamente en literatura: ensayo, libros de historia, actividades de todo tipo", aseveró Leante, nacido en Caravaca de la Cruz, Murcia, en 1963.
"Mira si yo te querré" cuenta las desventuras de una historia de amor que se inicia en Barcelona entre dos jóvenes, Montse Cambra y Santiago San Román, y que también tiene de trasfondo un hecho histórico reciente: la descolonización española del Sahara Occidental.
"La descolonización que hizo España fue mezquina, injusta, terrible, desafortunada. Hay que decir que era el final de una dictadura, en el año 75 Franco está muriendo, estuvo un año muriendo y resucitando, un vacío de poder (...) Pero los propios ministros de Franco que tenían responsabilidad entonces abandonaron al Sahara, porque lo que hicieron fue entregárselo a los marroquíes en lugar de dárselo a los saharauis", apuntó.
El tema tampoco fue abordado por los gobiernos siguientes, ni de derecha, y menos de izquierda, sostuvo. El socialista "Felipe González lo primero que hizo en 1982 cuando llegó al poder fue ir a los campos de refugiados y prometió que España nunca lo olvidaría. Pero luego los intereses son tan grandes con Marruecos, comerciales, de vecindad, de inversiones, de todo tipo (...) A Marruecos es que hay que tratarlo como al hijo rebelde al que no se le puede tocar".
"El pueblo español, los pocos que conocemos aquello, todo el mundo está con los saharauis. Pero nosotros ya no podemos hacer nada, incluso el gobierno español sería incapaz de solucionar ese problema", admitió. "Ya las dimensiones son internacionales, Naciones Unidas es la que tiene que solucionarlo, es la que ha ido haciendo resolución tras resolución, y por supuesto España tiene que presionar ahí".
En "Mira si yo te querré", Montse, ya convertida en una doctora de 44 años, abandona Barcelona con la muerte de su hija y su separación a cuestas, para buscar a su primer amor, Santiago, por el desierto del Sahara.
Respecto de los escenarios en que transcurre la novela, el escritor, que es profesor de Latín en Alicante, relató que conoció Barcelona alrededor de sus 30 años y le fascinó. "Es una ciudad muy literaria. Sin embargo últimamente no estaba tan retratada, y me apetecía meterla ahí".
A la vez, para la historia de amor "necesitaba un lugar con una serie de características, que estuviera lejano, que tuviera un punto exótico, que tuviera una historia. Yo viajé la primera vez a los campamentos de refugiados en el año 2001, sin intención de escribir ninguna novela, y fue como si me lo pusieran delante, 'mira, este escenario para tu novela'.
"Luego volví al Sahara ya sí buscando la historia, la novela, más que nada buscando la documentación, porque no es fácil encontrar datos sobre los saharauis, sobre sus costumbres, sobre su vida, está bastante olvidado en España", indicó.
El ganador del último Premio Alfaguara recordó que por la época que él comenzó a volcarse a los libros, "irrumpen con toda la fuerza del mundo (Mario) Vargas Llosa, (Gabriel) García Márquez, (Julio) Cortázar, y es cuando me engancho a leer". "Descubro otro mundo, que ahora ya no es tan exótico (...) Descubro una literatura fresca, un lenguaje diferente".
Leante lo define como una "entrada de lujo" a la literatura para adultos. "No he dejado nunca de leer a Vargas Llosa, a García Márquez", apuntó, para luego añadir: "Esta primera literatura la sigo teniendo como parte de mi mochila literaria". Y, justamente, Vargas Llosa fue presidente del jurado que lo distinguió.
Leante ya había escrito otras novelas ("Camino del jueves rojo", "Al final del trayecto", "El canto del zaigú", "El vuelo de las termitas" y "Academia Europa", entre otras). También publicó volúmenes de relatos ("El último viaje de Efraín", "El criador de canarios") y trabajó en guiones cinematográficos. Pero desde que recibió el Premio Alfaguara en marzo pasado, su cotidianeidad se vio convulsionada.
"Mi vida antes era muy rutinaria, en el mejor sentido de la palabra, porque escribía, tenía una vida familiar, y me parecía fantástica, y ahora esta locura me parece también fantástica. Si tuviera que vivir siempre así, sería una locura. Pero viajar a 20 países en unos pocos meses, conocer todo esto, para mí es una oportunidad incomparable", apuntó.
lunes, 23 de julio de 2007
ESPAÑOL, UNA LENGUA EN ATRACTIVA EXPANSIÓN DONDE NUNCA SE PONE EL SOL
Cartagena de Indias, 23 mar (dpa) - Su letra emblemática es la Ñ, que sobrevive con auténtico heroísmo. Su obra de referencia ineludible, el eterno "Don Quijote de la Mancha". Pero el español también es una lengua en expansión, que comparten más de 400 millones de hablantes a ambos lados del Atlántico.
El español es actualmente nada menos que la cuarta lengua más hablada del planeta: la utiliza el 5,7 por ciento de la población mundial, cifra que podría llegar al diez por ciento en tres o cuatro generaciones, apunta Humberto López Morales en su reciente libro "La globalización del léxico hispánico".
"Una lengua en donde no se pone el sol, desde las Filipinas hasta México, no necesita documentos de identidad", expresó la lingüista argentina Ivonne Bordelois durante su intervención en el III Congreso Internacional de la Lengua Española en Rosario. "Que la lengua española ocupe el segundo lugar entre las del Occidente da crédito no de una amenaza, sino de una oportunidad", sostuvo a su turno el escritor mexicano Carlos Fuentes.
"El español es hoy lo que es por la cantidad de hablantes de que dispone, por la relativa homogeneidad lingüística de la que goza, y por protagonismo indiscutible que ostenta en cientos de universidades, bibliotecas, archivos; en docenas de periódicos de difusión internacional, en poderosas cadenas radiofónicas y de televisión...", indica López Morales.
Este aspecto cuantitativo no tendría demasiada importancia si todos estos hablantes pertenecieran a una misma entidad política nacional, aclara. Es que existe una amplia dispersión que abarca 18 países donde es lengua oficial única, y otros tres en que es lengua cooficial, añade el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Jorge Urrutia, director académico del Instituto Cervantes y secretario general del próximo IV Congreso en Cartagena de Indias, explicó a dpa que "hubo hace años la idea de que podía crearse una fragmentación del español, a la manera de la fragmentación del latín en su tiempo. No (sucederá), porque las diferencias entre las distintas realizaciones de español son fundamentalmente diferencias léxicas, y escasamente hay diferencias que afecten a la estructura del idioma, o por ejemplo a su sintaxis, el voceo y alguna cosa más. Son diferencias que en cualquier caso estarían muy localizadas".
"Y las diferencias léxicas no plantean problema, porque existe siempre un español que podemos llamar de varias maneras, español internacional, español general, español compartido, español estándar, que sirve siempre de referencia", aseveró el secretario general del IV Congreso cuyo lema es justamente "Presente y futuro de la lengua española: Unidad en la diversidad".
Urrutia manifestó que esto lo han entendido muy bien más que los académicos y los profesores, los productores de los medios de comunicación. "Fundamentalmente los productores de televisión, de los culebrones televisivos, que han visto que si sus personajes utilizaban un léxico excesivamente local, pues perdían posibilidad de difusión y venta en otros países. Y son ellos los que en este momento están imponiendo más un español estándar".
El escritor y periodista Daniel Samper Pizano de Colombia, uno de los participantes del IV Congreso, resaltó el lado positivo de que existan diferencias entre el español que se habla en diversos países. "Afortunadamente, porque demuestra que es una lengua viva". "¿Puede, entonces, decirse que el castellano nos separa, cuando hasta las diferencias nos unen? Claro que no", concluyó.
Urrutia destacó asimismo que el español está creciendo en países donde antes prácticamente era una lengua extraña, y es enormemente demandado en la enseñanza primaria y secundaria. "Yo creo que está en un momento excelente y que hay que aprovechar, porque eso ayuda a aumentar la confianza del mundo en los países de lengua española".
Entre las ventajas del español, Urrutia apuntó a sus características fonéticas: "Es una lengua muy sencilla, con pocos sonidos y claros frente a otras lenguas, que tienen mucha más variedad de sonidos". Asimismo, subrayó, cuenta con gran riqueza de vocabulario. "Es una lengua moldeable, que se habla en cuatro continentes y tiene una amplia tradición cultural y que además desde el punto de vista demográfico está en expansión. Todo eso hace que sea atractiva".
Urrutia sostuvo que el "punto caliente" de la lengua de Cervantes se sitúa actualmente en "la frontera entre los Estados Unidos y México". "Ahí es donde se está debatiendo el futuro del español. Porque el español está creciendo enormemente en los Estados Unidos, en estos momentos hay allí más hablantes de español que en muchos países oficiales de lengua española, salvo México -que es el país de más hablantes-, Argentina, Colombia y España".
Y el secretario general del IV Congreso anticipó que "en muy poco tiempo Estados Unidos le gana a Colombia y España en número de hablantes. Es decir que ahí es donde el futuro del español se debate, porque las implicaciones económicas de la lengua van a ser muy grandes".
No casualmente los candidatos de ese país incorporan frases en español en sus discursos: los hispanos se han afirmado como primera minoría. El crítico peruano Julio Ortega ha advertido que, "en contra de los presagios, el español que se habla en Estados Unidos es cada vez más internacional, a la vez operativo y rico de fuentes diversas".
Pero mientras el español crece en Estados Unidos, al igual que en Brasil, Urrutia admitió que "es verdad que hay una presión por parte de otras lenguas muy fuerte, en algunos casos, sobre todo en léxico técnico. Pero a veces ese léxico la lengua lo corrige automáticamente".
Y pone para ello el ejemplo de la palabra inglesa "corner" en la terminología futbolística. "Ahora todos los hablantes de español hablan de saque de esquina. Ha habido un momento en que se ha recogido la lengua sobre sí misma y ha cambiado la palabra. Esto ocurre continuamente: o la palabra es útil y entonces se adapta o es inútil y desaparece sustituida".
Señaló que esta presión de otras lenguas se percibe principalmente en la jerga técnica, como por ejemplo la informática. "A que un sastre no tiene tantas palabras inglesas en su léxico, es un problema puramente jergal, pero que no tiene tanta importancia".
A la vez, se refirió a un tema candente del que se ocupará el IV Congreso entre el 26 y el 29 de marzo: el español y la ciencia, donde queda un largo camino por recorrer. "Es muy importante porque los científicos tienden a dar a conocer sus descubrimientos en inglés. Por dos cosas: porque entienden que es una lengua más difundida y porque las grandes revistas de prestigio se están publicando en inglés. A lo mejor una solución es conseguir tener publicaciones científicas de alto prestigio en español", adelantó.
Mientras, el idioma que se originó como un dialecto del latín continúa su vitalidad demográfica. "Descendemos del gran flujo del habla castellana creada en las dos orillas por mestizos, mulatos, indios, negros, europeos. Estas voces se oyen en América, se oyen en España, se oyen en el mundo y se oyen en castellano", recordó Fuentes.
viernes, 20 de julio de 2007
EL II CONGRESO DE LAS LENGUAS RECLAMA RESPETO A LA INTERCULTURALIDAD
Buenos Aires, 20 jul (dpa) - Distintas lenguas de zonas tan distantes como la Patagonia, México o el País Vasco se hacen oír actualmente en Buenos Aires. Es que la capital argentina es sede hasta mañana del II Congreso Internacional de laS LenguaS, que analiza sus problemáticas y se pronuncia por "el respeto a la interculturalidad y el ejercicio de la memoria".
"El castellano es una lengua adquirida, impuesta por la dominación, pero hay una gran diversidad de lenguas, de pueblos, de pensamientos, de cosmovisiones, por lo tanto somos pueblos con una gran interculturalidad", explicó a dpa el presidente honorario del Congreso, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
"Esto también tiene que ver con la memoria, con la vida de los pueblos, desaparecen muchísimas lenguas y pueblos por día en el mundo. La globalización -una palabrita que no me gusta pero la voy a usar- es la imposición del pensamiento único y esto lleva a la muerte de las culturas, de las identidades y lógicamente de las lenguas", sostuvo.
Entre los pueblos originarios que están representados en el encuentro en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires se cuentan el toba, wichí, pilagá, ñuu savi, colla, quechua, aimara, mapuche, lule-vilela y guaraní. "Es muy amplio el espectro", sostuvo Luis Romero, quechua e integrante del Equipo Pueblos Originarios del SERPAJ (Fundación Servicio Paz y Justicia), una de las entidades organizadoras.
El Premio Nobel de la Paz 1980 señaló que la capacidad de la "resistencia social, cultural y espiritual de los pueblos es el fortalecimiento del pensamiento propio, de lo que somos realmente como pueblos, de los pueblos originarios y los pueblos mestizos, que somos parte de estas culturas. Si nosotros logramos recuperar una cultura, un pueblo, es un bien para toda la humanidad".
Por su parte, Blanca Chancoso, del pueblo otavalo de la nación quichua, de Ecuador, aseguró que el congreso, "a nivel de los países de América, fortalece esta lucha para que se logren las incorporaciones (de las demandas) en las políticas de Estado, al menos eso espero".
"Es un proceso largo, pero creo que es muy bueno que empecemos a escuchar expresión de diferentes países también. Yo creo que cada quien en cada acto de estos se convierte en un referente para continuar los procesos", dijo a dpa la líder indígena.
El I Congreso de laS LenguaS se celebró en Rosario en noviembre de 2004, en forma paralela al III Congreso Internacional de la Lengua Española. Ya entonces se buscó "hacer visible la diversidad" de Argentina, América Latina y también Europa, apuntó Romero
Asimismo advirtió que actualmente la interculturalidad sólo es un rótulo. "Los estados están haciendo caso omiso para llevar a cabo una verdadera interculturalidad. Están reservando la interculturalidad sólo para los pueblos originarios, como si el resto de la sociedad no fuera intercultural".
A la vez, Romero sostuvo que en el Congreso que se inició el miércoles por la noche tienen fuerte presencia los derechos humanos y la memoria. "Se va a hacer una presentación de unos libros de las matanzas de Napalpí (1924, provincia argentina de Chaco) y Rincón Bomba (1947, provincia de Formosa), representativas para lo que significa y significó la opresión y el exterminio de algunos pueblos".
Otros temas de paneles y mesas de trabajo son la lengua y la identidad en relación con los medios de comunicación y la educación. Respecto de esta última, el Nobel de la Paz argentino opinó que es un eje fundamental.
"El eje fundamental de la educación como práctica de la libertad, de la diversidad, las escuelas bilingües, pero escuelas bilingües para todos, como bien decía Blanca Chancoso, no únicamente para los pueblos indígenas. A nosotros nos imponen el inglés, el francés (..). Mi abuela era una india guaraní, yo de niño lo entendía, pero después todo un proceso de aculturación me hizo perder el idioma".
También se debate sobre procesos migratorios, medio ambiente y derechos económicos y sociales, entre otros. Pero aunque haya presencia de investigadores y académicos, no se trata de un congreso únicamente expositivo. Los varios cientos de inscriptos participan y preguntan, en algunos casos recordando sus propios orígenes familiares, planteando inquietudes que a veces desvían a otros puntos como la influencia del turismo, los prejuicios vigentes y hasta la vestimenta típica de los aborígenes.
Por su parte, Chancoso, además de defender una educación bilingüe para todos, aseveró en el marco de las deliberaciones: "No queremos ser el folclore de la democracia, queremos ser partícipes, autores directos".
Asimismo se celebran en el encuentro talleres de mapuche, quechua, aymara, guaraní, toba y euskera, junto con proyecciones del Movimiento de Documentalistas, otro de los varios organizadores. En el cierre de mañana sábado, antes de la lectura de conclusiones y documentos, está prevista una conferencia del cineasta argentino Fernando "Pino" Solanas. También habrá un cierre artístico con Liliana Vitale y Sara Mamani, entre otros.
Consultado acerca de la convivencia del español con las otras lenguas iberoamericanas, Pérez Esquivel consideró que "el castellano es una lengua maravillosa, muy rica, pero no la única. Y no puede seguir siendo dominadora, porque la lengua castellana vino con la cruz y la espada, que era la misma cosa".
"¿Cómo podemos revertir esto? Ahora los pueblos originarios están puestos de pie, reclamando su identidad, sus valores, su razón de ser, y yo creo que estos son los signos de esperanza que hoy tiene la humanidad: la diversidad en la unidad, no el pensamiento único", añadió.
"El castellano es una lengua adquirida, impuesta por la dominación, pero hay una gran diversidad de lenguas, de pueblos, de pensamientos, de cosmovisiones, por lo tanto somos pueblos con una gran interculturalidad", explicó a dpa el presidente honorario del Congreso, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
"Esto también tiene que ver con la memoria, con la vida de los pueblos, desaparecen muchísimas lenguas y pueblos por día en el mundo. La globalización -una palabrita que no me gusta pero la voy a usar- es la imposición del pensamiento único y esto lleva a la muerte de las culturas, de las identidades y lógicamente de las lenguas", sostuvo.
Entre los pueblos originarios que están representados en el encuentro en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires se cuentan el toba, wichí, pilagá, ñuu savi, colla, quechua, aimara, mapuche, lule-vilela y guaraní. "Es muy amplio el espectro", sostuvo Luis Romero, quechua e integrante del Equipo Pueblos Originarios del SERPAJ (Fundación Servicio Paz y Justicia), una de las entidades organizadoras.
El Premio Nobel de la Paz 1980 señaló que la capacidad de la "resistencia social, cultural y espiritual de los pueblos es el fortalecimiento del pensamiento propio, de lo que somos realmente como pueblos, de los pueblos originarios y los pueblos mestizos, que somos parte de estas culturas. Si nosotros logramos recuperar una cultura, un pueblo, es un bien para toda la humanidad".
Por su parte, Blanca Chancoso, del pueblo otavalo de la nación quichua, de Ecuador, aseguró que el congreso, "a nivel de los países de América, fortalece esta lucha para que se logren las incorporaciones (de las demandas) en las políticas de Estado, al menos eso espero".
"Es un proceso largo, pero creo que es muy bueno que empecemos a escuchar expresión de diferentes países también. Yo creo que cada quien en cada acto de estos se convierte en un referente para continuar los procesos", dijo a dpa la líder indígena.
El I Congreso de laS LenguaS se celebró en Rosario en noviembre de 2004, en forma paralela al III Congreso Internacional de la Lengua Española. Ya entonces se buscó "hacer visible la diversidad" de Argentina, América Latina y también Europa, apuntó Romero
Asimismo advirtió que actualmente la interculturalidad sólo es un rótulo. "Los estados están haciendo caso omiso para llevar a cabo una verdadera interculturalidad. Están reservando la interculturalidad sólo para los pueblos originarios, como si el resto de la sociedad no fuera intercultural".
A la vez, Romero sostuvo que en el Congreso que se inició el miércoles por la noche tienen fuerte presencia los derechos humanos y la memoria. "Se va a hacer una presentación de unos libros de las matanzas de Napalpí (1924, provincia argentina de Chaco) y Rincón Bomba (1947, provincia de Formosa), representativas para lo que significa y significó la opresión y el exterminio de algunos pueblos".
Otros temas de paneles y mesas de trabajo son la lengua y la identidad en relación con los medios de comunicación y la educación. Respecto de esta última, el Nobel de la Paz argentino opinó que es un eje fundamental.
"El eje fundamental de la educación como práctica de la libertad, de la diversidad, las escuelas bilingües, pero escuelas bilingües para todos, como bien decía Blanca Chancoso, no únicamente para los pueblos indígenas. A nosotros nos imponen el inglés, el francés (..). Mi abuela era una india guaraní, yo de niño lo entendía, pero después todo un proceso de aculturación me hizo perder el idioma".
También se debate sobre procesos migratorios, medio ambiente y derechos económicos y sociales, entre otros. Pero aunque haya presencia de investigadores y académicos, no se trata de un congreso únicamente expositivo. Los varios cientos de inscriptos participan y preguntan, en algunos casos recordando sus propios orígenes familiares, planteando inquietudes que a veces desvían a otros puntos como la influencia del turismo, los prejuicios vigentes y hasta la vestimenta típica de los aborígenes.
Por su parte, Chancoso, además de defender una educación bilingüe para todos, aseveró en el marco de las deliberaciones: "No queremos ser el folclore de la democracia, queremos ser partícipes, autores directos".
Asimismo se celebran en el encuentro talleres de mapuche, quechua, aymara, guaraní, toba y euskera, junto con proyecciones del Movimiento de Documentalistas, otro de los varios organizadores. En el cierre de mañana sábado, antes de la lectura de conclusiones y documentos, está prevista una conferencia del cineasta argentino Fernando "Pino" Solanas. También habrá un cierre artístico con Liliana Vitale y Sara Mamani, entre otros.
Consultado acerca de la convivencia del español con las otras lenguas iberoamericanas, Pérez Esquivel consideró que "el castellano es una lengua maravillosa, muy rica, pero no la única. Y no puede seguir siendo dominadora, porque la lengua castellana vino con la cruz y la espada, que era la misma cosa".
"¿Cómo podemos revertir esto? Ahora los pueblos originarios están puestos de pie, reclamando su identidad, sus valores, su razón de ser, y yo creo que estos son los signos de esperanza que hoy tiene la humanidad: la diversidad en la unidad, no el pensamiento único", añadió.
viernes, 27 de abril de 2007
ENTREVISTA / MANUEL RIVAS: GUERRA CIVIL ESPAÑOLA PROLONGA SUS SOMBRAS SOBRE HOY
Buenos Aires, 27 abr (dpa) - En el marco de su visita a Buenos Aires para presentar su novela "Los libros arden mal" en la 33 Feria Internacional del Libro, el gallego Manuel Rivas consideró que "la guerra española de alguna forma prolonga algunas de sus sombras sobre hoy" y la escritura abre un espacio de catarsis.
Otras ficciones de Rivas ya han estado surcadas anteriormente por la Guerra Civil, y en esta ocasión su más reciente obra arroja luz sobre un triste episodio histórico: la quema de libros en agosto de 1936 en su tierra natal, La Coruña. No casualmente sostuvo que "allí donde hay una zona de penumbra, tiene que acudir la literatura tal cual la entiendo, es decir que es una modesta linterna también".
Rivas reflexionó además en entrevista con dpa sobre el impacto que continúa teniendo el conflicto en España, siete décadas después: "Es algo realmente perturbador e inquietante que aún tengas que plantear cuestiones de justicia elemental, básica, y te resulta absolutamente incomprensible que no sea algo asumido con normalidad por aquellos además que a veces encarnan o pretenden encarnar los discursos morales".
"Por ejemplo a mí me perturba mucho la actitud de la Iglesia en España, que en su día definió la guerra como una cruzada, una santa cruzada, y hoy día todavía mantiene un silencio, un ruidoso silencio, un silencio demasiado ruidoso sobre la cuestión de la memoria", apuntó.
El también periodista y poeta recalcó que "la memoria es incluso enterrar con dignidad a los muertos desaparecidos, después de tantísimo tiempo todavía hay muertos que no han recuperado su nombre". Y la memoria no sólo se relaciona con el pasado, "tiene que ver con nosotros. En ese sentido es una tarea que tiene que ver con nuestra curación también", añadió una de las voces más sobresalientes de la literatura gallega.
Rivas evocó que en Galicia existió una figura de curandero popular que llamaban "el curandero de sombras", que sostenía que no era el cuerpo el que enfermaba, sino la sombra. En este sentido, se mostró convencido de que "va siendo hora de curar esas sombras. Lo que pasa que cuando hablamos en España de guerra hay que pensar que no acabó en el 39, sino que se prolongó por una interminable dictadura, que fue una larguísima sombra (...) y que afectó a varias generaciones".
"Entonces yo creo que en parte esto que escribimos -somos los nietos un poco de los represaliados y de los perseguidos y a veces también de los vencedores-, pues es una especie de catarsis, de cura de sombras", manifestó Rivas, quien era un adolescente cuando murió Francisco Franco.
Las quemas de libros se han repetido de la mano de gobiernos autoritarios en la historia reciente, y Rivas destacó que nunca se ha tratado de actos espontáneos. "No son como podríamos pensar provocadas pues por turbas de incontrolados o de ignorantes, brutos, que arremeten contra los libros cuando se les permite o son incitados".
"Siempre son programadas, preparadas con su liturgia, como una especie de actos rituales. Evidentemente tenían y tienen una intención de amedrentamiento, pero también un carácter simbólico muy importante", añadió Rivas.
"Lo que es muy importante decir es que las quemas de los libros en el franquismo como en otras situaciones históricas están dirigidas por gente muy culta", precisó. "Personas que esperabas que en una situación límite hubieran encarnado, deberían encarnar, al humanismo y la civilización, encabezaron o compartieron la barbarie. Esa es una cuestión para mí absolutamente desasosegante".
Rivas sostuvo que "es la intención última de los poderes autoritarios que el humo de los libros quemados penetre en las mentes, porque la intención última es el control de las mentes. Aunque se hagan con el poder económico, político, los poderes autoritarios al final siempre están insatisfechos si hay un tipo solitario que hace un graffiti en un túnel, que eso es la poesía por ejemplo".
El autor de una obra narrativa que incluye entre otros "En salvaje compañía", "Un millón de vacas" y "¿Qué me quieres, amor?" dijo que ha escrito con una intención universal sobre "la hoguera que ha ardido más cerca, a unos pocos metros, en lugares donde yo he jugado". "Se han ido conociendo cosas e intuíamos cosas, pero por ejemplo nunca se habló de las hogueras de libros", apuntó. En el marco del Día de España en la Feria, Rivas participará esta noche en una conferencia titulada justamente "¿Por qué los libros arden mal?".
El escritor gallego confesó que en su más reciente novela, que abarca desde fines del siglo XIX hasta estos días, intentó "que todo, después de tanto silencio, tuviese voz. Que de repente todo se pusiese a hablar, hasta los objetos, los barcos, las bicicletas, las cámaras fotográficas. Todo necesita expresarse, es en ese sentido un libro muy panteísta, muy lleno de voces".
A la vez, señaló que este thriller que atraviesa la historia y con versión original en gallego se incubó en textos anteriores como el relatos "La lengua de las mariposas" y la novela "El lápiz del carpintero" (ambos llevados al cine). "Yo he escrito sobre muchas cosas y muchas épocas, es decir que tampoco soy monotemático. Pero el libro sí se fue incubando ahí seguramente. (Miguel de) Unamuno distinguía entre escritores ovíparos y vivíparos, y yo creo que tengo más que ver con la especie de los vivíparos".
El compromiso del autor gallego también lo llevó a representar a la plataforma "Nunca Máis", creada tras la catástrofe ecológica por el hundimiento del petrolero "Prestige". "Lo que ocurrió en este caso fue algo extraordinario que cambió. No sólo fue importante para Galicia, sino que tiene una cierta importancia planetaria. Nunca un pueblo se había movilizado por una causa ecológica con esa intensidad, estamos hablando de cientos de miles de personas".
"El mar no tenía voz, era como una especie de tierra de nadie, una especie de vertedero universal", consideró. Y la movilización sirvió para que se aprobaran medidas "que antes no existían, la Comunidad Europea por ejemplo cambió la legislación para poder implicar penalmente no solamente al capitán del barco, sino a los armadores, a todos los implicados", apuntó.
"Se pueden conseguir cambios a condición de que la gente se movilice, es lo único que realmente puede influir en los poderes, es algo que comprobamos ahí. Sólo te respetan cuando te mueves", concluyó Rivas.
Otras ficciones de Rivas ya han estado surcadas anteriormente por la Guerra Civil, y en esta ocasión su más reciente obra arroja luz sobre un triste episodio histórico: la quema de libros en agosto de 1936 en su tierra natal, La Coruña. No casualmente sostuvo que "allí donde hay una zona de penumbra, tiene que acudir la literatura tal cual la entiendo, es decir que es una modesta linterna también".
Rivas reflexionó además en entrevista con dpa sobre el impacto que continúa teniendo el conflicto en España, siete décadas después: "Es algo realmente perturbador e inquietante que aún tengas que plantear cuestiones de justicia elemental, básica, y te resulta absolutamente incomprensible que no sea algo asumido con normalidad por aquellos además que a veces encarnan o pretenden encarnar los discursos morales".
"Por ejemplo a mí me perturba mucho la actitud de la Iglesia en España, que en su día definió la guerra como una cruzada, una santa cruzada, y hoy día todavía mantiene un silencio, un ruidoso silencio, un silencio demasiado ruidoso sobre la cuestión de la memoria", apuntó.
El también periodista y poeta recalcó que "la memoria es incluso enterrar con dignidad a los muertos desaparecidos, después de tantísimo tiempo todavía hay muertos que no han recuperado su nombre". Y la memoria no sólo se relaciona con el pasado, "tiene que ver con nosotros. En ese sentido es una tarea que tiene que ver con nuestra curación también", añadió una de las voces más sobresalientes de la literatura gallega.
Rivas evocó que en Galicia existió una figura de curandero popular que llamaban "el curandero de sombras", que sostenía que no era el cuerpo el que enfermaba, sino la sombra. En este sentido, se mostró convencido de que "va siendo hora de curar esas sombras. Lo que pasa que cuando hablamos en España de guerra hay que pensar que no acabó en el 39, sino que se prolongó por una interminable dictadura, que fue una larguísima sombra (...) y que afectó a varias generaciones".
"Entonces yo creo que en parte esto que escribimos -somos los nietos un poco de los represaliados y de los perseguidos y a veces también de los vencedores-, pues es una especie de catarsis, de cura de sombras", manifestó Rivas, quien era un adolescente cuando murió Francisco Franco.
Las quemas de libros se han repetido de la mano de gobiernos autoritarios en la historia reciente, y Rivas destacó que nunca se ha tratado de actos espontáneos. "No son como podríamos pensar provocadas pues por turbas de incontrolados o de ignorantes, brutos, que arremeten contra los libros cuando se les permite o son incitados".
"Siempre son programadas, preparadas con su liturgia, como una especie de actos rituales. Evidentemente tenían y tienen una intención de amedrentamiento, pero también un carácter simbólico muy importante", añadió Rivas.
"Lo que es muy importante decir es que las quemas de los libros en el franquismo como en otras situaciones históricas están dirigidas por gente muy culta", precisó. "Personas que esperabas que en una situación límite hubieran encarnado, deberían encarnar, al humanismo y la civilización, encabezaron o compartieron la barbarie. Esa es una cuestión para mí absolutamente desasosegante".
Rivas sostuvo que "es la intención última de los poderes autoritarios que el humo de los libros quemados penetre en las mentes, porque la intención última es el control de las mentes. Aunque se hagan con el poder económico, político, los poderes autoritarios al final siempre están insatisfechos si hay un tipo solitario que hace un graffiti en un túnel, que eso es la poesía por ejemplo".
El autor de una obra narrativa que incluye entre otros "En salvaje compañía", "Un millón de vacas" y "¿Qué me quieres, amor?" dijo que ha escrito con una intención universal sobre "la hoguera que ha ardido más cerca, a unos pocos metros, en lugares donde yo he jugado". "Se han ido conociendo cosas e intuíamos cosas, pero por ejemplo nunca se habló de las hogueras de libros", apuntó. En el marco del Día de España en la Feria, Rivas participará esta noche en una conferencia titulada justamente "¿Por qué los libros arden mal?".
El escritor gallego confesó que en su más reciente novela, que abarca desde fines del siglo XIX hasta estos días, intentó "que todo, después de tanto silencio, tuviese voz. Que de repente todo se pusiese a hablar, hasta los objetos, los barcos, las bicicletas, las cámaras fotográficas. Todo necesita expresarse, es en ese sentido un libro muy panteísta, muy lleno de voces".
A la vez, señaló que este thriller que atraviesa la historia y con versión original en gallego se incubó en textos anteriores como el relatos "La lengua de las mariposas" y la novela "El lápiz del carpintero" (ambos llevados al cine). "Yo he escrito sobre muchas cosas y muchas épocas, es decir que tampoco soy monotemático. Pero el libro sí se fue incubando ahí seguramente. (Miguel de) Unamuno distinguía entre escritores ovíparos y vivíparos, y yo creo que tengo más que ver con la especie de los vivíparos".
El compromiso del autor gallego también lo llevó a representar a la plataforma "Nunca Máis", creada tras la catástrofe ecológica por el hundimiento del petrolero "Prestige". "Lo que ocurrió en este caso fue algo extraordinario que cambió. No sólo fue importante para Galicia, sino que tiene una cierta importancia planetaria. Nunca un pueblo se había movilizado por una causa ecológica con esa intensidad, estamos hablando de cientos de miles de personas".
"El mar no tenía voz, era como una especie de tierra de nadie, una especie de vertedero universal", consideró. Y la movilización sirvió para que se aprobaran medidas "que antes no existían, la Comunidad Europea por ejemplo cambió la legislación para poder implicar penalmente no solamente al capitán del barco, sino a los armadores, a todos los implicados", apuntó.
"Se pueden conseguir cambios a condición de que la gente se movilice, es lo único que realmente puede influir en los poderes, es algo que comprobamos ahí. Sólo te respetan cuando te mueves", concluyó Rivas.
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