Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

sábado, 26 de noviembre de 2016

UN FITO PÁEZ "PLENO" MUESTRA SU "DIARIO DE VIAJE" EN GUADALAJARA

Cortesía FIL Guadalajara/Natalia Fregoso
Fito Páez, uno de los más importantes exponentes del rock argentino, asegura estar atravesando "un gran momento, de mucha vitalidad", mientras su texto más reciente, "Diario de viaje", lo conduce por estos días a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

En entrevista con dpa, cuenta: "Estoy preparando un álbum nuevo para grabar en mayo, estoy de gira hasta abril, estoy criando a mis hijos, tengo que terminar el guión de una película que quiero filmar a final de 2017, estoy acá en Guadalajara presentando dos libros, estoy enamorado, ¿qué más podés pedir?"

"Me siento muy pleno, porque es un momento de la vida muy hermoso”, explica distendido desde los sillones de la sala de prensa de la FIL, que abrirá sus puertas desde hoy hasta el 4 de diciembre. "Tengo un espíritu joven adentro de un cuerpo que está envejeciendo, por supuesto", agrega.

La música de Fito Paéz llega esta vez a la segunda mayor ciudad de México en el formato de un libro de 243 páginas, que da cuenta de su vibrante 2015, en el que entre otros celebró con una gira los 30 años de su álbum "Giros" y grabó un álbum con el brasileño Paulinho Moska. 

Fito Páez (Rosario, 1963) se sumergió por primera vez en la literatura en 2013 con "La puta diabla", que ahora se reedita. Después de esta primera novela, cuenta que dejó de escribir un tiempo, hasta que el año pasado se volcó en el diario. "Empecé a escribir, sacábamos fotos, guardábamos, sin ninguna intencionalidad de publicar".

A la pregunta de cuál es el Fito que pueden descubrir sus fans en el libro, comenta que uno "bastante descarnado, pero no en el sentido del dolor o del sufrimiento. Sino que es lo que pasa, es lo que hay. Si vos pensás que yo tenía otra vida, bueno, no, es ésta", dice entre risas el ganador de cinco Grammys latinos.

El diario comienza el 28 de enero, con un viaje a la provincia de Córdoba con sus hijos y su novia, y cierra el 31 de diciembre, cuando recibe con amigos el año nuevo en su departamento en la ciudad de Buenos Aires.

Cortesía FIL Guadalajara/Natalia Fregoso
El músico se define como "un hombre viajero" a lo largo de su vida, y así lo testimonia también la obra que edita Planeta, con relatos y fotografías sobre múltiples viajes a destinos como Panamá, México, Estados Unidos y Puerto Rico, así como recitales en el Luna Park, en el Centro Cultural Kirchner y otros puntos de Argentina.

Páez, quien publicó su primer álbum como solista en 1984 y desarrolló desde entonces una carrera con creciente popularidad, no cree que haya diferencias entre la pulsión por escribir o por componer, ya que ambas generan una sensación muy particular: que "el tiempo desaparezca". 

"La composición, el encierro, la escritura, el estudio, la lectura, hacen desaparecer el tiempo, incluso las filmaciones, la edición, la grabación, el tiempo desaparece. No importa si viene de la música, de la escritura, o de cuidar a tus hijos. El tiempo se borra. 
Pasó mucho tiempo y te diste cuenta que estuviste metido apasionadamente en algo".

Fito Páez escribe sobre "Giros" en el libro: "Fue un álbum fundacional para mí". Y en Guadalajara analiza: "Había una situación en la música popular centrada en la escena de Buenos Aires, influenciada un poco por la escena europea y la norteamericana, y donde yo traigo el folclore y el tango a esa escena, si bien (Charly) García lo había hecho en infinidad de momentos en toda su obra".

"Es una forma también de decir yo vengo de acá, vengo de un barrio que no es Buenos Aires, donde estos elementos están en juego, son elementos nobles y forman parte de nuestro ADN también. Y de hecho, así atravesaron el tiempo”, opina.

Por otra parte, Páez se muestra conmovido por el hecho que su tema "Yo vengo a ofrecer mi corazón" fuera cantado durante marchas por los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. "Ahí te das cuenta incluso de las dimensiones ocultas en la música. La música también esconde secretos que después se revelan de alguna manera u otra", indica.

Cortesía FIL Guadalajara/Natalia Fregoso
Resulta ineludible la alusión a su amigo Charly García, "el genio de titanio" de quien Páez fuera tecladista en los 80, y a quien hace numerosas referencias en el libro. "Charly es a la música popular americana lo que es Mozart a la música de 1700 en Europa. Es una figura que trae certezas por un lado y trae misterio también, y tiene humor y es grave, es perfecto". 

El autor del exitoso álbum "El amor después del amor" manifiesta sentirse "cómodo" en Guadalajara, donde esta tarde presentará “Diario de viaje” junto al periodista Enrique Blanc en el Foro FIL, y como al pasar desliza que también habrá "un pianito ahí".

Páez celebra asimismo que la feria invite desde grandes luminarias de la literatura latinoamericana hasta autores jóvenes como por ejemplo la argentina Camila Fabbri. Los organizadores "están atentos a todas las áreas de verdad", destaca sobre la trigésima edición de la fiesta de las letras, que lo contará entre sus protagonistas.

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jueves, 24 de noviembre de 2016

FERIA DEL LIBRO FESTEJA 30 AÑOS CON LA MIRADA EN AMÉRICA LATINA

La Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, la más importante del mundo hispanohablante, abrirá el sábado su trigésima edición, con América Latina como invitada de honor y la presencia estelar del Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa, quien será homenajeado por sus 80 años.

Hasta el 4 de diciembre, la FIL recibirá a más de 650 escritores de 44 países, entre los que se destacan la Premio Cervantes mexicana Elena Poniatowska, su compatriota Margo Glantz, los españoles Rosa Montero, Arturo Pérez-Reverte y Manuel Rivas y los argentinos Eduardo Sacheri, Andrés Neuman y Luisa Valenzuela.

También llegarán a la capital del estado de Jalisco, a unos 540 kilómetros al noroeste de la Ciudad de México, la Nobel de la Paz guatemalteca Rigoberta Menchú, el rockero argentino Fito Páez, el agente literario estadounidense Andrew Wylie, el Premio Formentor italiano Roberto Calasso y el poeta español Antonio Gamoneda, ganador del Cervantes.


Otros nombres destacados de la cita organizada por la Universidad de Guadalajara desde 1987 serán los colombianos Laura Restrepo y Héctor Abad Faciolince, el cubano Leonardo Padura, el boliviano Edmundo Paz Soldán, la brasileña Nélida Piñón, los nicaragüenses Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez, el chileno Alejandro Zambra y el peruano Santiago Roncagliolo.

Durante la inauguración, el rumano Norman Manea recibirá el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, dotado con 150.000 dólares y que se entrega como reconocimiento al conjunto de una obra. El autor de "El regreso del húligan" abrirá posteriormente el tradicional Salón Literario.

Unas 2.000 casas editoriales de 44 países, que se exhiben en un espacio de 34.000 metros cuadrados en la Expo Guadalajara, convertirán al evento en una gran vitrina de la literatura de diversas latitudes.

Entre las más de 600 presentaciones de libros que se sucederán en la feria se destacan "Las indómitas" de Poniatowska; "Cinco esquinas" de Vargas Llosa, "El espíritu de la ciencia-ficción", novela inédita del chileno Roberto Bolaño; "Aquiles o el guerrillero y el asesino", obra póstuma del mexicano Carlos Fuentes; "La carne", de Montero y "El laberinto de los espíritus", del español Carlos Ruiz Zafón.

Fito Páez llegará con su "Diario de viaje" bajo el brazo, mientras que el periodista Enrique Blanc lanzará la biografía oficial de Café Tacvba con la presencia del grupo. Asimismo estarán los estadounidenses George R.R. Martin, autor de la exitosa saga literaria de "Juego de Tronos", y James Dashner, quien creó la trilogía "The Maze Runner".  

El protagonismo de América Latina en este aniversario especial no es azaroso: "Teníamos que celebrar y agradecer a todos aquellos que nos han apoyado durante 30 años, en particular países hermanos que han estado presentes pero que no han tenido necesariamente un papel protagónico, algunos sí, otros no, como invitados de honor", señaló a dpa la directora de la FIL, Marisol Schulz.

El programa de América Latina promoverá la reflexión sobre la identidad y actualidad de las letras del continente, con la presencia de 120 autores de diversas generaciones. El pabellón de la invitada de honor adoptará la forma de un caleidoscopio, que permitirá descubrir su pluralidad, y contará con un espacio dedicado a las lenguas originarias, una librería, un auditorio y un área de cortometrajes.

En el Foro FIL se desplegarán diversas expresiones musicales de la región, mientras la ciudad exhibirá en sus museos las muestras de artes visuales "Abstracción continental. América Latina: entre lo racional y lo sensible" y "Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica".

Guadalajara también rendirá tributo a figuras destacadas de las letras latinoamericanas como la mexicana Elena Garro, en el centenario de su nacimiento, y el chileno José Donoso, a 20 años de su muerte. Asimismo serán recordados dos autores mexicanos fallecidos este año: Ignacio Padilla y Luis González de Alba.

La feria que reúne a participantes del mundo del libro como editores, agentes literarios, traductores, ilustradores, libreros, distribuidores y bibliotecarios fue visitada en 2015 por un público de más de 787.000 personas y unos 20.000 profesionales. "Es una cifra que consideramos que debería repetirse", explicó Schulz

Además, el encuentro sigue apostando a formar pequeños lectores: En FIL Niños se ofrecerán talleres, salas de lectura y un área de exhibición y venta de libros infantiles. Mientras, FIL Joven apuntará a que las nuevas generaciones puedan acercarse a autores destacados del panorama internacional a través de programas como "Mil jóvenes con..." y "Ecos de la FIL" en las escuelas.

Marina Pérezagua, ganadora del Sor Juana
Durante las nueve intensas jornadas del encuentro se entregarán diversos galardones, como el Sor Juana Inés de la Cruz a la española Marina Perezagua por su novela "Yoro" y el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil a la argentina María Cristina Ramos.

El Homenaje al Mérito Editorial será recibido por el mexicano Enrique Krauze, el Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez por su compatriota Héctor Aguilar Camín y el de Caricatura La Catrina, por el cubano Ángel Boligán.

Y, al igual que todos los años, la fiesta cultural y literaria que exhibe unos 400.000 títulos convocará a su fiel público, que llenará pasillos, stands y salones, confirmando una vez más la pasión por los libros.

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viernes, 30 de septiembre de 2016

ABAD FACIOLINCE Y LA PAZ : "ASPIRO A QUE NOS VOLVAMOS UN PAÍS MÁS NORMAL"

El escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, comprometido con el "sí" en el próximo plebiscito sobre el acuerdo de paz con las FARC, confía en que esa opción ganará en las urnas el domingo, pero advierte también que eso "será solo un paso más".
"Habrá que implementar lo pactado, que es largo, caro y difícil", señala a dpa desde Medellín el novelista, que iba a participar del festival literario Filba Internacional estos días en Buenos Aires y debió cancelar su viaje. "Aspiro a que nos volvamos un país más normal, incluso un poco más aburrido".
La violencia que azotó Colombia durante más de medio siglo castigó de cerca a la familia de Abad Faciolince: los paramilitares asesinaron a su padre, trágica historia que revive en su celebrada novela "El olvido que seremos", y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) secuestraron a su cuñado. 
Abad Faciolince piensa que el acuerdo de paz firmado el lunes pasado en Cartagena de Indias es insatisfactorio, "pero todo acuerdo, para que lo sea de verdad entre partes enfrentadas y en desacuerdo, tiene que ser insatisfactorio para un lado y otro. Y era tal vez el mejor acuerdo que se podía lograr".
"El Gobierno no cedió el modelo de sociedad, ni el modelo económico, ni el modelo de libertades. Y la guerrilla no renunció a su idea de la sociedad ideal, que se basa todavía en la utopía marxista; pero defenderá ese modelo en las urnas, con un discurso, digámoslo así, chavista. Eso es democrático. Yo esperaría que la gran mayoría del pueblo colombiano no votara por un modelo que en tantas partes de América Latina se ha revelado como una nueva forma de corrupción, y no como una verdadera redención de las mayorías", analiza.
El finalista del Premio de Novela Rómulo Gallegos en 2015 con "La Oculta" cuenta que muchos de sus compatriotas están viviendo el histórico proceso "con gran felicidad, y me cuento entre ellos, y otros con mucha rabia y amargura". 
Incluso sin guerra, Colombia es un país muy conflictivo, sostiene. "Pero de lo que se trata ahora es de seguir siendo conflictivos, duros en la polémica, pero al menos sin armas. En un mundo donde estallan tantos conflictos, y en un mundo acostumbrado a que desde Colombia solo llegaran malas noticias, quizá ahora nosotros seamos una de las pocas noticias buenas".
El autor de novelas como "Asuntos de un hidalgo disoluto", "Basura" y "Angosta" se ilusiona con que los acuerdos ayuden a disminuir la violencia endémica que padece Colombia. "Pero nadie conoce el futuro. Los que odian este acuerdo de paz dicen que su dosis de impunidad generará mucho más violencia. Espero que esa violencia no la cometan ellos mismos, pues en tal caso sería una especie de profecía autocumplida".
La violencia que asoló su país en décadas recientes también recorre las páginas de su más reciente novela, "La Oculta", nombre de una finca escondida en las montañas colombianas. La historia con algunos tintes autobiográficos enlaza las voces de tres hermanos, Pilar, Eva y Antonio, dueños de vidas y metas disímiles y herederos de la tierra que durante generaciones perteneció a su familia.
Antes de publicar "La Oculta", Abad Faciolince (Medellín, 1958) sufrió un periodo de bloqueo literario. "Lo viví haciendo hasta lo imposible por trabajar. Lo viví también desesperadamente, pues todo lo que escribía, y escribí mucho, me salía muy mal, o al menos a mí no me gustaba nada. Muchas veces pensé que no volvería a escribir. Es decir, a escribir bien, al menos".
"Pensé en que me iba a dedicar a leer, solamente, ya que lo que escribía me parecía tan inútil. Pero es muy triste sentir eso: es como si uno fuera ingeniero y construyera puentes, y sintiera que esos puentes se van a caer. O un arquitecto que se arrepiente de la casa que hizo, o un dentista que ve que en vez de arreglar una muela, la dañó más", confiesa.
Interrogado acerca de si su última novela (editada por el sello Alfaguara) puede ser leída como una metáfora de los destinos de su país, Abad Faciolince contesta que la concibió "como algo literal: La Oculta es lo que es, una vieja casa, un lago, una tierra, una finca, unos cafetales".
Y luego matiza: "Al mismo tiempo me doy cuenta de que cualquier historia puede convertirse en una especie de sinécdoque, la parte por el todo. Una imagen, un sitio, una historia por donde desfilan muchos asuntos del país: la propiedad de la tierra, la violencia guerrillera o paramilitar, la minería, las relaciones sociales, los nuevos tipos de familia. En últimas tal vez toda novela aspira a ser un resumen del mundo, o al menos de cierto tipo de mundo".
El también columnista del diario "El Espectador" recuerda que cuando partió al exilio en Italia odiaba Colombia y Medellín. "Sin embargo siempre sentí una especie de nostalgia, de dolor de la lejanía, por cierta temperatura: el trópico al atardecer, la luz deslumbrante del mediodía, la variedad de verdes de las montañas".
Abad Faciolince profesa un apego especial por la zona donde su abuelo tenía su hacienda, y antes los abuelos de su abuelo. "Esa finca fue la herencia -ya muy pequeña, pues la propiedad se dividió primero por tres, luego por ocho, luego por cinco- que nos dejó mi padre. Y queda en la región de La Oculta. ¿Pero tiene uno, tiene cualquier persona derecho a ser dueña de un pedazo de tierra? Ni siquiera estoy muy seguro de esto. Y la novela no creo que pueda responder, aunque hubiera querido, a esta pregunta", reflexiona.
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martes, 6 de septiembre de 2016

"BANDERAS Y HARAPOS", RETAZOS DE LA MEMORIA Y EL DOLOR DE NICARAGUA

"Fue la guerra y sin embargo era la vida. De su propio derrumbe los recuerdos emergen claros, cálidos, violentos", escribe Gabriela Selser en "Banderas y harapos. Relatos de la revolución en Nicaragua", una suerte de "conjuro contra el dolor" que narra sus años como alfabetizadora y corresponsal del conflicto armado entre sandinistas y "contras".
La periodista argentino-nicaragüense presentará su libro de memorias junto con el escritor Sergio Ramírez y la psicóloga Martha Cabrera el próximo jueves en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua. Luis Enrique Mejía Godoy y Norma Helena Gadea cantarán además en el cierre del evento.
En diálogo con dpa, Selser cuenta sus motivos para materializar "Banderas y harapos": "Surgió casi como una necesidad vital, porque a inicios del año 2000, habiendo transcurrido diez años del fin de la revolución sandinista, comencé a tener sueños y pesadillas recurrentes sobre distintos episodios: la familia que alfabeticé en la montaña, las caminatas cruzando los ríos, las coberturas de guerra, los ataques de la 'contra', los amigos muertos..."
"Escribí entonces una serie de relatos que intenté varias veces corregir y publicar, sin lograrlo. Creo que ahora necesité quitarle la lápida a los recuerdos del pasado para cerrar ese ciclo, para conjurar el dolor", afirma desde Managua.
"Banderas y harapos" (Anamá Ediciones) busca responder a lo largo de sus páginas a preguntas como "qué se perdió para siempre y qué nos queda hoy". Mientras, da testimonio de las visitas del escritor argentino Julio Cortázar y el cantautor uruguayo Daniel Viglietti para apoyar a Nicaragua, así como del polémico viaje del papa Juan Pablo II, entre muchísimos sucesos que marcaron el día a día de la revolución sandinista (1979-1990).
Para esta serie de relatos y crónicas, donde el rigor periodístico se entrelaza con la narración literaria, Selser revisó sus artículos en "Barricada" –el periódico del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para el que cubrió numerosos combates-, así como también su diario de alfabetizadora en Waslala, en el noreste del país.
"No hay otra manera de contar la Historia con mayúscula, que a través de las historias con minúsculas. Y aquí está este libro lleno de nostalgias vivas que renacen en la lumbre al soplar los rescoldos", apunta Sergio Ramírez en el prólogo. "Ahora estamos en el presente despiadado. Las banderas de la revolución se volvieron en la calle, harapos", agrega el ex vicepresidente sandinista.
La autora, hija del periodista e historiador argentino Gregorio Selser, nació en Buenos Aires y se exilió en 1976 con su familia en México, tras iniciarse la dictadura argentina. Con 18 años, partió en 1980 a alfabetizar en Nicaragua y su destino fue durante seis meses la comunidad rural de San José de las Casquitas.
"Entendimos lo difícil que es la vida de los pobres y el valor de un plato de frijoles", escribió entonces en su diario de campo Selser, corresponsal de dpa en Managua desde 1995.
Selser también refiere cómo un miembro de la familia campesina González Aráuz, a la que le tocó alfabetizar, la ubicó mucho tiempo después para contarle con emoción que se había graduado como ingeniero agrónomo. El mismo que a sus 11 años garabateaba: "Tenemos poco, cultivemos más. ¡Adelante!".
Uno de los capítulos del libro está dedicado a Cortázar, quien participó en una vigilia de paz en Bismuna durante su séptimo viaje a Nicaragua. "Viudo, Cortázar parecía buscar en la desolación de Bismuna su propio conjuro contra la muerte", señala la periodista y recuerda la pena que le producía al autor de "Rayuela" un manto de naranjas tiradas en el pasto. 
El escritor cavó zanjas, al igual que los demás, mientras una y otra vez se le caía su lápiz. El mismo con el que añadió, cómplice, una frase final a la nota de Selser sobre ese viaje: "Alguna vez este será un lugar de paz y aquí se construirán escuelas. Y siempre habrá gente para recoger todas las naranjas".
Viglietti, en tanto, visitó la redacción de la Agencia Nueva Nicaragua (ANN), donde Selser se inició como periodista, y terminó de componer allí en una máquina de escribir prestada su "Declaración de amor a Nicaragua".
"Banderas y harapos" discurre entre aprendizajes y errores del sandinismo. Entre estos últimos, detalla: "La guerra y la escasez continuarían su curso inexorable durante varios años más, erosionando la capacidad de resistencia de la población, que no veía salida a sus problemas. A ello se sumaban los ya cada vez más notorios privilegios de que gozaba la mayoría de los dirigentes del FSLN...".
Este proceso culminaría con la inesperada derrota del sandinismo en las urnas ante Violeta Chamorro en 1990. "Las calles en todo el país quedaron desiertas y Managua parecía una ciudad fantasma", evoca Selser, que también presentará el libro en antiguas zonas de guerra en el interior del país.
"Tras el fin de la revolución, por la que murieron casi 50.000 nicaragüenses, muchos le pusimos una loza a ese pasado para no cargar, quizá, con el dolor de haber perdido un proyecto de vida", comenta a dpa.
"A la vuelta de los años, con un sandinismo muy sui géneris en el poder hoy en día, la historia oficial comienza a recontarse con omisiones y falsos protagonistas", analiza Selser. "Ojalá 'Banderas y harapos' pueda animar a esa generación a escribir sus propios y veraces relatos de aquella época histórica. Y a los jóvenes, que el conocer un trozo de su pasado los motive a leer más", anhela.
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miércoles, 22 de junio de 2016

JORGE LUIS BORGES ANALIZA EL TANGO Y SUS MITOS EN UN LIBRO INÈDITO



Jorge Luis Borges ofreció cuatro disertaciones sobre tango en 1965, que durante largo tiempo quedaron en el olvido y por estos días son recuperadas en un libro inédito, cuya publicación coincide con el trigésimo aniversario de la muerte del gran escritor argentino.
Un Borges chispeante se permite recitar e incluso cantar ante el auditorio, mientras repasa el origen, los símbolos y los mitos de la música emblemática del Río de la Plata en "El tango. Cuatro conferencias", recientemente editado por Sudamericana en Argentina.
El escritor afirma que el tango surge clandestinamente en Buenos Aires en el año 1880. Y, al igual que poco después el jazz en Estados Unidos, aparece en las "casas malas" (burdeles). Borges evoca haber visto a principios del siglo XX a parejas de hombres bailando, porque "las mujeres del pueblo conocían la raíz infame del tango y no querían bailarlo".
Pero luego los "niños bien" lo llevaron a la capital francesa. "Y cuando el baile fue aprobado y adecentado en París, entonces, el barrio Norte, digamos, lo impuso a la ciudad de Buenos Aires, que ahora lo acepta", observa el escritor fallecido el 14 de junio de 1986 en Ginebra.
Borges recuerda que inicialmente el tango es "un baile valeroso y feliz", pero luego "va languideciendo y entristeciéndose". Y no se ahorra críticas al mítico Carlos Gardel: "Tomó la letra del tango y la convirtió en una breve escena dramática, una escena en la cual un hombre abandonado por una mujer, por ejemplo, se queja".
Las grabaciones siguieron un largo periplo hasta convertirse en el libro que saldrá en España en septiembre: Le llegaron al escritor vasco Bernardo Atxaga en 2002 de manos de José Manuel Goikoetxea, a quien se las había regalado el gallego Manuel Román Rivas, que había vivido en Argentina. La viuda de Borges, María Kodama, escuchó las cintas y confirmó su autenticidad en 2013.
Hace más de medio siglo, el diario argentino "La Nación" escribía a fines de septiembre de 1965 una nota titulada "De temas del tango hablará Jorge L. Borges", anunciando un ciclo de conferencias todos los lunes de octubre.
Estos encuentros, a los que Borges prefiere denominar "charlas", se realizaron en un departamento del barrio porteño de Constitución, en el sur de la ciudad, tan entrañable para el escritor. "El sur es una suerte de corazón secreto de Buenos Aires", afirma.
Martín Hadis, especialista en la obra de Borges que trabajó en el cuidado del texto definitivo del libro, cuenta a dpa que, sobre todo al comienzo, al escritor le daba timidez dar conferencias. Pero con los años logró sobreponerse "y definitivamente se convirtió en una actividad que disfrutaba".
"Al fin y al cabo, una conferencia implica transmisión de saberes, y a Borges le gustaba compartir los temas que le fascinaban y le daban curiosidad. Este es ciertamente el caso. De hecho en estas conferencias improvisa tanto que, como solía hacerlo también al dar clase, se va por tangentes, para luego regresar al tema original, simplemente porque esas tangentes le parecen divertidas o contribuyen a retratar un clima", apunta.
Hadis -quien trabajó previamente en la edición e investigación de "Borges profesor"- analiza que, "ante otras audiencias, más masivas, Borges era minucioso y erudito. En estas conferencias sin duda también lo es, pero es cierto que además está improvisando, está hablando además sobre un tema que pertenece, digamos, a su sentir y a su esencia. Se nota que está bastante a gusto y se está divirtiendo".
Transcribir una conferencia de Borges se parece más a la labor de traducir que a un mero trabajo de copista, indica. "La complejidad de los temas y el entramado de fuentes es tal que hay que entender el tema del que Borges está hablando y saber qué piensa al respecto; también hay que conocer su vocabulario y los giros idiomáticos que usa", señala el autor de "Siete guerreros nortumbrios: enigmas y secretos en la lápida de Jorge Luis Borges" y "Literatos y excéntricos: los ancestros ingleses de Jorge Luis Borges".
Al comienzo del libro Borges rememora que con el dinero obtenido por el segundo Premio Municipal de Literatura, dedicó el año 1929 a una investigación sobre el poeta argentino Evaristo Carriego, que se transformó en un estudio sobre el mundo del tango. 
Más de tres décadas después, Borges concluye las conferencias indicando que "el tango nos da a todos un pasado imaginario", y que "oyendo el tango todos sentimos que, de un modo mágico, hemos muerto 'peleando en una esquina del suburbio'". El tango, y sobre todo la milonga, "fue un símbolo de felicidad", añade.
Hadis destaca que la escritura borgeana tiene una cadencia oral, en tanto que su discurso oral posee la precisión de sus párrafos escritos. "Esta proximidad entre lo escrito y lo oral se acentuó con el agravamiento de su ceguera. A partir de la década del '50, aproximadamente, Borges ya no escribe sus textos: los dicta. De manera que la oralidad y lo escrito se fusionan". 
Y el investigador agrega: "Borges es siempre Borges, erudito, genial, original y lúcido, cuando escribe poemas, cuando dicta conferencias, cuando da clases o cuando escribe un cuento. Siempre, esencialmente, es el mismo".
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sábado, 11 de junio de 2016

JORGE LUIS BORGES, UN DESTINO LITERARIO QUE MARCÓ EL SIGLO VEINTE

"Siempre he sentido que mi destino era, ante todo, literario; es decir que me sucederían muchas cosas malas y algunas cosas buenas, pero siempre supe que todo eso, a la larga, se convertiría en palabras", explicó alguna vez el argentino Jorge Luis Borges, uno de los escritores más influyentes del siglo XX. 
Murió el 14 de junio de 1986 en Ginebra, lejos de su Buenos Aires natal y con un enorme prestigio internacional, aunque sin adueñarse del Nobel de Literatura. "Yo siempre seré el futuro Premio Nobel. Debe ser una tradición escandinava", bromeaba Borges, quien dedicó su vida al ejercicio constante de la actividad literaria.
El precoz Georgie -como lo llamaban en su casa- nació el 24 de agosto de 1899 en pleno centro porteño y aprendió a leer en inglés antes que en castellano. Poco queda de esa ciudad que habitó sus escritos, pero lo que sí persiste, a tres décadas de su muerte, es su obra: con magistrales cuentos, poemas y ensayos se erigió en el escritor argentino más universal.
El autor de "El Aleph" y "El hacedor" trazó un inigualable universo literario habitado por espejos, laberintos, bibliotecas y tiempos circulares, donde también abundan la manipulación de la memoria y la identidad. A la vez, apeló a las citas de libros reales e imaginarios, con un estilo deslumbrante por su precisión. "Si no repito a los otros, me repito a mí mismo. Quizá yo no sea otra cosa que una repetición", decía.
Dueño de una erudición sólo comparable a su memoria prodigiosa, no incursionó en el género de la novela. "No veo una literatura sin cuento o sin poesía, en tanto que una novela de 400, 500 páginas, puede muy bien desaparecer", opinaba.
Pasó su infancia en el barrio porteño de Palermo, donde conoció las andanzas de compadritos y cuchilleros que luego habitarían sus ficciones. Tenía apenas nueve años cuando realizó su primera
traducción del inglés al castellano: "El príncipe feliz", de Oscar Wilde. En 1914 viajó con su familia a Europa y se instaló en Ginebra, donde cursó el bachillerato. En su posterior paso por España, entre 1919 y 1921, tomó contacto con el ultraísmo.
A su vuelta redescubrió su ciudad natal, que lo inspiró para su primer libro de poemas, "Fervor de Buenos Aires" (1923). Este primer ciclo poético se completó con "Luna de enfrente" (1925) y "Cuaderno San Martín" (1929). Por entonces gestó también sus primeros ensayos, "Inquisiciones" (1925), "El tamaño de mi esperanza" (1926) y "El idioma de los argentinos" (1928).
En la década del '30 inició una larga y entrañable amistad con Adolfo Bioy Casares. Compartieron numerosas aventuras literarias, como la compilación de antologías de la literatura fantástica y policial, y entre 1942 y 1977 escribieron juntos varias obras con los seudónimos de Honorio Bustos Domecq y Benito Suárez Lynch.
Borges, lector apasionado de los más diversos temas, trabajó como auxiliar desde 1937 en la Biblioteca Municipal Miguel Cané. En la década siguiente fue testigo de una experiencia histórica crucial en la Argentina, la del peronismo, al que siempre se opuso. No casualmente el gobierno de Juan Domingo Perón lo degradó en 1946 al cargo de inspector de ferias municipales. Por esa época se consagró con la publicación de los libros de cuentos "Ficciones" (1944) y "El Aleph" (1949).
Como consecuencia de una enfermedad congénita, la ceguera le sobrevino en la década del '50, aunque lo había ido alcanzando gradualmente desde la infancia. En sus propias palabras, "fue como un lento atardecer de verano", que sin embargo no le impidió seguir dictando sus obras.
El gobierno militar que derrocó a Perón designó a Borges director de la Biblioteca Nacional en 1955, cargo que desempeñaría hasta 1973. Además fue nombrado profesor de literatura inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en 1956. Era un puesto a su medida: el escritor contaba que la primera vez que emprendió la lectura del Quijote lo hizo en la lengua de Shakespeare.
En la década del '60 comenzó a extenderse el reconocimiento a su obra. Fue galardonado con el Premio Formentor en 1961, compartido con Samuel Beckett, y el Cervantes en 1979, con Gerardo Diego. Pero no logró ser galardonado con el Nobel, lo que muchos adjudicaron a sus posturas políticas, que desagradaban a la Academia Sueca. "Todo el mundo sabe que es una cuestión política, evidentemente", aseguró su viuda María Kodama a dpa. 
Al recibir el Cervantes, Borges describió así el proceso creativo de un autor: "Tiene que sentir, luego soñar, luego dejar que le lleguen las fábulas; conviene que el escritor no intervenga demasiado en su obra, debe ser pasivo, debe ser hospitalario con lo que le llega y debe trabajar esa materia de los sueños..."
En 1967 Borges se casó con Elsa Astete, pero luego se separó y regresó a vivir con su madre, Leonor Acevedo, con quien mantuvo siempre un vínculo muy estrecho. Poco antes de morir contrajo matrimonio con Kodama, a quien conoció cuando ella era una joven estudiante. Eligió pasar sus días finales en Ginebra y pidió ser enterrado en esa ciudad, donde actualmente se encuentra su tumba, en el cementerio de Plainpalais.
En entrevista con la escritora Liliana Heker, Borges contó sus razones para seguir su incansable destino literario: "Sartre dejó de escribir cuando se quedó ciego. Yo no entiendo eso. Al contrario, yo he pensado: ahora que estoy ciego, tengo que seguir trabajando, porque ¿qué justificación tiene mi vida si no trabajo?" Y añadió: "¿Qué otra cosa puedo hacer sino escribir? Y eso no lo hago por vanidad, sino porque tengo que poblar mi tiempo de algún modo".
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MARÍA KODAMA: BORGES NO RECIBIÓ EL NOBEL POR RAZONES POLÍTICAS

A 30 años de la muerte de Jorge Luis Borges, su viuda María Kodama se muestra convencida de que el escritor argentino de mayor proyección universal no ganó el Premio Nobel de Literatura por razones políticas. En diálogo con dpa, rememora por otra parte un reencuentro del autor de "El Aleph" con Julio Cortázar en el Museo del Prado de Madrid.
Sobre la cuestionada decisión de la Academia Sueca de no concederle el galardón a Borges, una de las figuras más prominentes de las letras del siglo XX, asegura: "Todo el mundo sabe que es una cuestión política, evidentemente". 
La esposa de Borges y heredera de su legado cuenta que el escritor recibió una llamada desde Suecia antes de ir a aceptar un doctorado de una universidad chilena durante el régimen del dictador Augusto Pinochet, en la que se le habría insinuado que reviera esa decisión.
Kodama brinda su testimonio en detalle sobre esa comunicación telefónica: "Era un periodista, creo. (Borges) Me dice 'no nos hagamos ilusiones' y va hasta el teléfono. Cuando él hablaba por teléfono yo me iba, porque era su intimidad. Entonces me agarra del brazo para que no me vaya".
"Le dijo 'mire, yo le agradezco muchísimo su preocupación, pero hay dos cosas que un hombre no puede permitir: sobornar o dejarse sobornar. Muchas gracias por llamarme, buenas tardes' y colgó", refiere la escritora y traductora, que conoció a Borges cuando era una joven estudiante.
"La gente es muy perversa, porque cuando un hombre como él recibe un doctorado, el presidente del país es protocolo que vaya. Cuando fue en Francia, estaba Mitterrand, cuando fue en Inglaterra, el marido de la reina bajó en un helicóptero en los jardines de la universidad para un almuerzo que daban en honor de Borges. Pero la gente es muy muy perversa, y entonces empezaba 'que Pinochet, que esto, que lo otro'", explica. "Él no fue invitado por Pinochet, sino que fue invitado por la Universidad Católica", subraya.
Kodama relata el diálogo que mantuvieron tras la llamada. "Le pregunté '¿no quiere pensarlo? Puede decir que está mal, que está enfermo, lo que quiera'. Y me dijo '¿usted haría eso?' 'Usted sabe que no'. '¿Y por qué quiere que yo lo haga?' 'No, yo no quiero que lo haga, yo le pregunto'". 
Entonces Borges la abrazó, le pidió que olvidaran el tema y siguieran con la traducción que estaban haciendo. "Se terminó, nunca más se mencionó el tema. Además él sabía que lo había acabado él mismo. Al decir eso, ya lo sabía", señala.
La presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges destaca que, junto con su literatura, lo que más admira del autor que quedó ciego en la década del '50 es justamente esa virtud "de no dejarse manejar, de ser libre". "Eso me fascina en una persona, la libertad".
Encuentro único ante "Perro semihundido"
Kodama describe asimismo con emoción el momento del encuentro entre los dos gigantes de las letras argentinas, Borges y Cortázar, delante del "Perro semihundido" de Goya en el Museo del Prado.
"Soy miope, de lejos no veo, pero era imposible no ver una figura de dos metros de alto que avanzaba", apunta en referencia al espigado escritor que vivía en París.
"A mí me gusta mucho la obra de Cortázar. Entonces le digo emocionada, 'ay, Borges, ahí viene Cortázar'. Él me responde 'y usted querrá saludarlo' y yo, 'como usted quiera'. Antes de que terminara de decir 'como usted quiera', Cortázar estaba abrazándolo y diciéndole 'maestro, usted publicó mi primer cuento', que era 'Casa Tomada', 'yo lo admiro'. Y entonces él ahí cambió, por supuesto".
La distancia entre el autor de "El Aleph" y el de "Rayuela" se produjo "a raíz de la política, porque Cortázar estaba en la posición contraria a la de Borges", considera. Por lo tanto, "ese encuentro fue maravilloso, ver a los dos escritores cuyos cuentos para mí son maravillosos, delante del 'Perro semihundido' de Goya... me quedó como un 'slide' o, como dicen ahora, una 'selfie' para toda mi vida", apunta Kodama. "Un momento único, magnífico".
A la pregunta de cuál es actualmente la mejor manera de cuidar el legado borgeano, la viuda -que impulsó varias causas judiciales con ese fin- manifiesta: "Tratando de que no lo arruinen, tratando de que sea respetado. Es una tarea muy complicada".
La tumba de Borges en Ginebra
Kodama cree que el autor de "Ficciones" -que no inscribió su nombre entre los ganadores del Nobel, pero sí se adjudicó el Premio Cervantes y el Formentor, entre otros- pudo sentir el reconocimiento que merecía antes de morir el 14 de junio de 1986. 
"Justamente antes de ir a Ginebra, de partir, él sabía que partía, tuvo una gira impresionante de homenaje en Italia", indica. "Realmente fue maravilloso, incluso él pudo ver una retrospectiva de (Johann Heinrich) Füssli", el pintor de "La pesadilla", cuadro al que admiró.
Kodama recuerda a su marido como un hombre conversador. "Por ejemplo los que lo adoraban eran los conductores de taxi. Él andaba siempre de un lado para el otro en taxi. Entonces abría la billetera y decía 'sírvase'. 'No, maestro', le decían. Nadie le cobraba".
También evoca que a Borges le gustaba mucho andar por las calles de Buenos Aires, la ciudad en la que nació en 1899 y que habitó su literatura. "Caminábamos por Florida, por San Telmo, la parte de la biblioteca antigua de (la calle) México, y a veces por el zoológico para ver a los tigres, que él amaba y yo también".
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martes, 24 de mayo de 2016

JEANMAIRE TEJE UNA NOVELA SOBRE LA IDENTIDAD ENTRE CHINA Y ARGENTINA

El escritor argentino Federico Jeanmaire, quien vuelve al territorio de la novela con "Tacos altos", protagonizada por una adolescente de origen chino criada en Argentina, asegura que "la identidad es el gran tema del siglo XXI".
"En este momento del mundo hay muchísimas necesidades de que la gente se mueva. Ese movimiento por ahí no es querido ni deseado, sino que es simplemente salvarse de algo, buscar trabajo... eso te ubica en un lugar bastante extraño, en el cual todo lo automático que tenés de la cultura de nacimiento en algún punto se pone en duda, y también se pone en duda lo automático de la cultura que te va a recibir", dice a dpa.
El libro -recientemente publicado por Anagrama en Argentina, Chile, Colombia, Uruguay y España- está surcado por preguntas e incertidumbres vinculadas con la identidad cruzada y también por el tránsito de la protagonista de niña a mujer, hasta calzarse los tacos (tacones) altos a los que hace referencia el título.
Jeanmaire afirma que la novela surgió de su gran interés por la cultura china y también por los inmigrantes chinos en Argentina. "Tengo buena relación con ellos desde siempre. Yo trabajo en una biblioteca a la noche y siempre hubo muchos chinos".
El especialista en "El Quijote" y autor de numerosas novelas con las que ganó algunos de los principales premios literarios de Argentina, como el Emecé 2008 ("Vida interior") y el Clarín 2009 ("Más liviano que el aire"), cuenta que destinó el dinero de este último galardón a viajar por China con su hijo.
"Supongo que lo que te llama siempre más la atención de las culturas es lo que no comprendés, lo que imaginás. Los chinos son algo desconocido, al menos para mí, y lo desconocido siempre te atrae. Cuando volví de ese viaje sabía que en algún momento iba a escribir una novela china", apunta Jeanmaire (Baradero, 1957).
En diciembre de 2013 hubo un intento de saqueo en el suburbio bonaerense de Glew y murió incendiado el dueño chino de un supermercado. "O bien no pudo o no quiso salir, porque estaba atrincherado y no quería entregar nada. Fue una noticia que salió muy pequeñita en dos diarios digitales y me interesó mucho el hecho", expresa.
"Me pareció algo muy lindo para empezar a pensar una novela, qué hay en la cabeza de un chino en Glew", señala. Sin embargo, con el correr de la escritura, ganó protagonismo la hija de este personaje. La novela se divide en dos partes, Suzhou y Glew, escenarios respectivos de la trama en China y Argentina. Jeanmaire cuenta entre risas que no conoce el suburbio en la provincia de Buenos Aires, pero sí la lejana Suzhou.
Suzhou, uno de los escenarios de la novela
La protagonista pasó muchos años en Glew, donde su padre tenía un supermercado, y luego vive con sus abuelos paternos en Suzhou. Allí recibe una oferta laboral que le permite regresar a Glew y saldar cuentas con el pasado. Su retorno "es un momento bisagra. Porque en principio ella no se lleva bien con esos tacos, pero descubre que la convierten en otra persona. Ese es un cambio fuerte que tiene en la novela y en su vida".
Al autor de "Mitre" y "Montevideo" le atrae especialmente enfocarse en el problema de la lengua. "Primero porque trabajo con la lengua, soy escritor, y segundo porque la lengua es como el gran recipiente de la identidad. Entonces una novela sobre la identidad cruzada por una lengua así, artificial y rara, está bien".
Y es que, a sus 15 años, la joven de "Tacos altos" escribe para no olvidar el castellano, y lo hace en presente por su dificultad para manejar los tiempos verbales. "Sobre todo al principio uno no sabe cuándo es que pasa cada cosa. La lengua china cuenta con esa particularidad, que no tiene tiempos verbales, solamente avisa con palabras muy específicas. Y en castellano quedaba muy atractivo", considera.
Glew, donde vivió la protagonista de la novela.
Jeanmaire destaca entre las particularidades de la cultura china que "es bastante cerrada, tradicionalista, muy apegada a sus creencias y a sus supersticiones. El chino sale, migra, pero cría a su descendencia como si estuvieran en China, porque la idea siempre es volver".
Asimismo sostiene que no le gustan "los libros que proponen lecturas unívocas". Por eso se muestra a favor de, "para decirlo en términos brutales, la literatura propositivamente ambigua. Supongo que eso me viene del Quijote", señala.

"Me parece que eso es lo peor de la literatura del siglo XX, lecturas muy fáciles, donde uno no puede sino estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que está leyendo, pero no le queda ninguna posibilidad de trabajar el texto, de ser parte del hecho literario", agrega.
Autor de "Miguel", biografía ficticia de Cervantes con la que fue finalista del Premio Herralde, y del ensayo "Una lectura del Quijote", Jeanmaire considera que la célebre novela tiene para él una importancia "absoluta". "Hace 30 y pico de años que lo leo, y de hecho doy cursos del Quijote para volver a leerlo. Aprendí de eso, entonces está muy marcado en mi estética".
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