Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.

También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

miércoles, 1 de mayo de 2013

CEES NOOTEBOOM Y SU PASIÓN NÓMADA: "HE HECHO MI VIDA DE VIAJES"


El escritor y poeta holandés Cees Nooteboom, uno de los invitados estelares a la 39 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, señala: "Yo he hecho mi vida de viajes. Soy un movimiento continuo". Fascinado por América Latina, no se cansa de recorrerla.

   "El turismo está bien, pero para los otros, no para mí", afirma a dpa el permanente candidato al Nobel de Literatura y viajero incansable a sus 79 años. "El turismo es que compras un viaje a algún sitio donde te quedas dos semanas, fuera de tu vida normal. Eso es legítimo, pero para mí no es muy interesante". 

   "Y a esos jóvenes que me preguntan cómo hacerlo, les digo: 'toma un avión, barato si puedes, hasta Buenos Aires, y toma un autobús sin saber dónde vas. Y esto se puede hacer en Bangkok, en Pekín, y después verás'. Habrá dificultades, problemas, pero al menos después en tu vida, cuando veas en la tele los tres, cinco, ocho minutos sobre los problemas de los países en todas partes, comprenderás mucho mejor lo que pasa".

   Nacido en La Haya en 1933, el autor de "Philip y los otros", "Rituales" y "En las montañas de Holanda" vive en constante nomadismo entre Holanda, España y Alemania. Su obra se ha manifestado en más de medio siglo bajo la forma de crónicas, ensayos, poemas, cuentos, novelas y artículos.

   Nooteboom llegó a Buenos Aires procedente de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Y suspira: "Hay ferias en todas partes". Luego seguirá su periplo a Montevideo, donde hará una tertulia, y a Santiago de Chile, donde dialogará públicamente con el escritor Alejandro Zambra. "Y después soy libre", se alegra.

   "Mi español es de calle, no es de universidad, ni de escuela", se ríe durante la entrevista en ese idioma, pero durante la cual intercala palabras en inglés y alemán.

   Su visita se inscribe en la participación de Ámsterdam como primera ciudad invitada de honor a la feria, a la cabeza de una nutrida delegación de escritores neerlandeses que se presentan en el espacio denominado Café Ámsterdam, instalado por Letterenfonds, fundación dedicada a la promoción de la literatura holandesa.

   Además, Nooteboom llega con su nuevo libro "Cartas a Poseidón" bajo el brazo, recientemente publicado en Argentina por editorial Siruela en la colección "Nuevos Tiempos".

   Se trata de un libro que visita tanto el fondo del mar como el mundo elevado de los dioses, un original proyecto que le insumió cuatro años. "Para mí han sido cuatro años instructivos", afirma.

   La obra está integrada por más de 70 cartas. En 23 de estos textos breves se dirige directamente a Poseidón, y en otros reflexiona sobre lo que lo conmueve en la vida diaria. Algunos fragmentos se vinculan con una estadía en Argentina en 2011, y otros con experiencias en  Ecuador, Colombia, Corea, Alemania y España.

   A la pregunta de por qué eligió a Poseidón, señala sus propias conexiones con el mar. "Uno, los holandeses viven por debajo del nivel del mar, que ya es algo, y dos, yo hice mi primer gran viaje a América Latina (a Surinam) como marinero en 1957, más de medio siglo atrás".

   Además Nooteboom reside parte del año en la isla mediterránea de Menorca. "Y he estudiado griego y latín. Y siendo joven, la primera literatura que experimenté fue la clásica, sobre todo Homero. En Homero Poseidón es un protagonista no siempre muy agradable".

    "Pues es un dios presente, y además es mucho más visible que los otros en todas partes de Europa, incluso en Ámsterdam, con su tridente. Y me ha interesado para este libro leer mucho sobre la vida submarina, que es fascinante", cuenta.

   A su viaje iniciático de los 50 le siguieron otros periplos ya por el corazón de América Latina. "Felizmente ya hablaba un poco de español para comprender mejor qué pasaba. Estuve en Bolivia en 1968, en tiempos del 'Che' Guevara. He hecho una entrevista con el presidente (René) Barrientos, muerto poco después. Estuve muchas veces en México, en Colombia, es un continente que me fascina".

    "Y España de cierta manera es el balcón desde donde se puede mirar este continente. Creo que la Unión Europea podría en cierta manera sacar provecho de la relación que España tiene con América Latina", reflexiona.

   "Vivo parte del año en Alemania, parte en España, parte en Holanda. Esta crisis es grave, pero a lo mejor era necesaria", refiere sobre la coyuntura en el Viejo Continente. "Ya lo he dicho, soy un europeísta convencido. Ahora uno casi no se atreve a decir algo, porque es una batalla de economistas". "Yo tengo mis opiniones como ciudadano", agrega.

   El autor de "El desvío a Santiago" y "La historia siguiente" estuvo el jueves pasado en la inauguración fuertemente politizada de la feria, simultánea a la disertación del sudafricano John Maxwell Coetzee, a la que lamentó mucho no poder asistir.

   De todas maneras, Nooteboom aprovechará su invitación para saltar el Atlántico. "Todos los otros escritores se van y yo me quedo y eso es para mí, lo pago yo. Voy a viajar al menos un mes y escribir sobre eso".

    Respecto de la participación de Ámsterdam como primera ciudad invitada de honor a la feria porteña que se extiende hasta el 13 de mayo, considera: "Yo creo que para muchos latinos es una ciudad clave en Europa. Es una ciudad fascinante para jóvenes".


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viernes, 26 de abril de 2013

COETZEE EXPLORA LOS MECANISMOS DE LA CENSURA DEL APARTHEID


   El Premio Nobel de Literatura sudafricano John Maxwell Coetzee le dio brillo anoche al inicio de la 39 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con una conferencia magistral sobre la censura, durante la cual desgranó su propia experiencia bajo el régimen del apartheid.

   El autor reacio a las entrevistas, uno de los grandes protagonistas del megaevento cultural y editorial que se extiende hasta el 13 de mayo en Buenos Aires, explicó que su pasión por este tema apunta a "lo que subyace a los sistemas de censura, y particularmente lo que impulsa a personas inteligentes, educadas y cultivadas a participar" en este tipo de actividades.

   Coetzee, quien partió en 2002 de Sudáfrica para instalarse en Australia, relató que reaccionó con incredulidad cuando un amigo le contó que allí el Consejo Australiano para las Artes, organismo dependiente del gobierno, ofrecía apoyo financiero para que los artistas, incluyendo a los escritores, pudieran seguir desarrollando su obra.

   "En Sudáfrica el gobierno nunca apoyó a los escritores. El único organismo que alguna vez se creó para escritores tuvo la intención de obstaculizarlos en su trabajo, no de ayudarlos, por eso me sorprendió", señaló en el comienzo de su disertación "Sobre la censura". 

   "En Sudáfrica nos considerábamos afortunados si el gobierno ignoraba lo que estábamos haciendo", evocó el afamado novelista y ensayista (Ciudad del Cabo, 1940), conocido por su hermetismo.

   La censura fue un hecho corriente para los escritores sudafricanos hasta alrededor de 1990, cuando comenzó a desmantelarse la legislación creada bajo el gobierno del apartheid. Bajo dichas normas, para que un libro se pusiera a la venta debía contar con la aprobación de un comité anónimo de censores. 

   "La censura era el telón de fondo sobre el que se movía todo artista sudafricano: novelistas, dramaturgos, poetas, cineastas", indicó durante la lectura en inglés, con traducción simultánea para una sala colmada en el predio de la Rural, en el barrio de Palermo.

   Coetzee desarrolló un interés por la censura como fenómeno histórico general y escribió un ensayo que se publicó en Estados Unidos bajo el título "Giving Offense" ("Contra la censura"). "Allí me refería a los efectos de la censura no sólo en Sudáfrica, sino también en la entonces Unión Soviética y en Europa del Este".

   Pero su pasión por el tema resurgió cuando recientemente apareció un libro sobre el sistema de censura sudafricano llamado "The Literature Police", de Peter McDonald.

   Grande fue la sorpresa de Coetzee cuando le ofrecieron acceder a los reportes de los censores sobre tres de sus novelas: "En medio de ninguna parte" (1977), "Esperando a los bárbaros" (1980) y "Vida y época de Michael K" (1983). 

   "Los tres libros en su momento pasaron por el examen y fueron autorizados para su venta en librerías. Ninguno fue prohibido", explicó el primer autor que ganó dos veces el premio Booker, el más prestigioso de las letras inglesas. 

   A través de los informes, Coetzee conoció mejor los mecanismos de la censura. "Yo había dado por hecho que la documentación interna generada por los censores habría sido destruida durante los últimos días del antiguo régimen, pero me había equivocado. Gran parte había sobrevivido". 

   Desde entonces, el Premio Nobel de Literatura se interesó cada vez más en la identidad de esos censores. Gracias a esos registros descubriría que no se trataba de "burócratas anodinos", sino que algunos eran escritores o profesores universitarios de Ciudad del Cabo.

   "Una consecuencia de esto es que yo diariamente me codeaba con personas que en secreto, al menos para mí, estaban emitiendo juicio  sobre si yo iba a ser autorizado a ser publicado y leído en mi país. Sin divulgar sus identidades burocráticas no les parecía raro mantener relaciones sociales cordiales conmigo y posiblemente con otros escritores", consideró el autor de "Desgracia".

   Los censores pueden ser personas inteligentes "que en sus ratos libres se dedican a censurar, porque les da un ingreso adicional y porque creen en la censura, porque tienen inclinaciones conservadoras y porque se han dicho a sí mismos que si no son ellos los que hacen el trabajo, lo hará algún funcionario estatal incapaz de discernir literatura seria de la comercial".

   "Fui tratado con indulgencia porque un mínimo sector de la población me leería", evaluó. "Los libros que cambian la historia no necesariamente son comprados apenas aparecen y devorados por las masas, que caen de inmediato bajo su influjo y son incitadas a la acción política. Los procesos de la historia son mucho más indirectos y llevan mucho más tiempo, pero eso sería para otra conferencia", advirtió.

   Coetzee analizó con escepticismo que "la verdad es que no existe el progreso cuando se trata de la censura: Llevamos el impulso censor en lo más profundo de nosotros". Y concluyó: "Cuanto más cambian las cosas, más iguales permanecen".

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martes, 23 de abril de 2013

FERIA DEL LIBRO BS. AS. RECIBE A COETZEE Y NOOTEBOOM Y MIRA A ÁMSTERDAM

 La 39 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abre sus puertas al público este jueves, contará con invitados estelares como el Premio Nobel de Literatura sudafricano J.M. Coetzee y el permanente candidato holandés al galardón de la Academia Sueca Cees Nooteboom.

   Asimismo llegarán para participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial entre el 25 de abril y el 13 de mayo los españoles Arturo Pérez-Reverte, Rosa Montero y Javier Cercas, los mexicanos Juan Villoro y Laura Esquivel, el cubano Leonardo Padura, la colombiana Laura Restrepo, el estadounidense John Katzenbach y el italiano Stefanno Benni.

   La gran novedad de la muestra en el predio de la Rural, en el barrio porteño de Palermo, es la participación de Ámsterdam como primera ciudad invitada de honor, que tendrá su espacio propio en el Café Ámsterdam.

 
 Allí la fundación que se dedica a la promoción de la literatura holandesa en el mundo, la Letterenfonds, recreará el espacio íntimo de un café y ofrecerá una selección de los mejores exponentes de las letras neerlandesas. Junto a Nooteboom, estarán Arnon Grunberg, Herman Koch, Maarten Asscher, Gerbrand Bakker, Jan van Mersbergen y Anne Vegter.  

   "Una ciudad invitada de honor abre oportunidades en una doble vía: el público argentino de la feria tiene posibilidad de entrar en contacto con una cultura nueva, desconocida, y la cultura argentina también tiene la posibilidad de ser vista y tomada en cuenta por los otros", consideró la directora de la feria, Gabriela Adamo, en declaraciones a dpa.

   "Este tipo de programas no sólo enriquecen una agenda cultural, sino que además sientan bases para intercambios, traducciones, viajes y lecturas mutuas a lo largo de varios años. En ese sentido, haber empezado con un socio tan profesional como lo es el Letterenfonds nos hace ver de entrada la gran variedad de oportunidades que tenemos entre manos", destacó Adamo.

   La Feria del Libro de Buenos Aires es la más concurrida en el mundo de habla hispana: el año pasado contabilizó 1.250.000 visitantes. Esta verdadera ciudad de libros convocará en más de 45.000 metros cuadrados de exposición a alrededor de 1.500 sellos editoriales y a una veintena de países, entre ellos Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, España, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

   El discurso inaugural estará a cargo del escritor argentino Vicente Battista. Y como es habitual, también tomarán la palabra este jueves autoridades nacionales, de la ciudad y de la entidad organizadora, la Fundación El Libro. Poco después, el Nobel de Literatura 2003 Coetzee le dará brillo a la feria esa misma noche con una conferencia magistral.

   Bajo el lema "Libros como puentes", la muestra desplegará más allá del protagonismo de Amsterdam una grilla de cientos de actos culturales, en los que editoriales locales e internacionales presentarán numerosos títulos y los autores se plegarán al ritual de la firma de libros.

   La feria continuará desarrollando además algunas de sus actividades tradicionales, como el Festival Internacional de Poesía, entre el 3 y el 8 de mayo, con el español Juan Carlos Mestre, el cubano Miguel Angel Barnet Lanza y el palestino Zakaria Mohammed.

   También volverá a celebrarse el Diálogo de Escritores Latinoamericanos, del 2 al 6 de mayo, en la segunda edición porteña del encuentro que pensará América Latina desde su literatura y buscará sobre todo estimular la lectura mutua.

   Entre los autores confirmados para esta cita se cuentan, además de Villoro, la chilena Carla Guelfenbein, el brasileño Milton Hatoum y el puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá, así como el director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) Jaime Abello Banfi.

   Asimismo se sucederán la Noche de la Ciudad, evento para noctámbulos que se celebrará el sábado 27, el Maratón de Lectura, que ofrecerá un domingo de fábulas el 28, y el Encuentro Internacional de Narración Oral, del 3 al 5 de mayo.

   Y por segunda vez el público podrá votar en Internet el Premio del Lector a través de http://dpaq.de/7l2EX. Un jurado de libreros confeccionó la lista de 20 títulos de escritores argentinos publicados en 2012, donde figuran "Entre los indios" de César Aira, "Bahía Blanca" de Martín Kohan, "La fragilidad de los cuerpos" de Sergio Olguín, "Cámara Gesell" de Guillermo Saccomanno y "Mika" de Elsa Osorio. 

   Poco antes de que la megamuestra abra sus puertas a los visitantes, durante tres días tienen su espacio de encuentro los protagonistas de la industria editorial en las Jornadas Profesionales. Reuniones de negocios con la presencia de editores, bibliotecarios y libreros, así como programas de capacitación y actualización forman parte de este espacio de intercambio.

   "Estamos muy entusiasmados y pensamos que va a ser una feria brillante. Hay una cantidad de autores internacionales de muy alta calidad que sin dudas deslumbrará al público, más una serie de actividades nuevas que amplían el panorama", aseguró Adamo. Y concluyó: "Sabemos que vendrán muchos visitantes de Chile, Uruguay y Paraguay y seguimos apostando a ser el encuentro literario más importante en lengua española".


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miércoles, 10 de abril de 2013

BRIZUELA TRAS INUNDACIÓN EN LA PLATA: "TODAVÍA NO HE VUELTO A ESCRIBIR"


El escritor argentino Leopoldo Brizuela, uno de los damnificados por el terrible temporal que asoló  la semana pasada la ciudad de La Plata, no tuvo más opción que tirar parte de su biblioteca luego de que quedara bajo el agua. El ganador del Premio Alfaguara 2012 con su novela "Una misma noche" dice: "Todavía no he vuelto a escribir. Hay mucho que hacer y estamos muy golpeados".

   "Vivo en la vieja casa familiar, de dos plantas, que en algún momento, cuando mis padres fueron ya muy viejos, dividí. La planta baja la ocupan mi madre y una señora que la acompaña. La casa se inundó hasta un metro de altura. Los muebles de mi madre, muchos electrodomésticos, hubo que tirarlos", cuenta en entrevista con dpa. 

   "Una gran parte de mi biblioteca estaba todavía ahí y en el garaje. Tirarla -porque había quedado inutilizada- fue doloroso, por los recuerdos, sobre todo. Por suerte yo estaba en casa, y pude hacer que subieran. Si no habrían muerto. La mayor parte de los muertos son ancianos. Vimos todo desde el balcón, alucinados. Por suerte todas mis cosas, mis papeles, mi archivo, mi computadora, están en la planta alta, así que no perdí nada”. 

   El temporal sin precedentes causó más de medio centenar de muertes en su ciudad natal, ubicada a unos 50 kilómetros al sur de Buenos Aires. "Fue una catástrofe que nunca hubiéramos imaginado posible, y que, incluso mientras ocurría, nos parecía que no podía ir más allá. Mi casa jamás se inundó. Lo cierto es que fue una tormenta como ninguna de que tuviéramos memoria: cuatro horas de lluvia continua, y de lluvia feroz, como en el peor momento de una tormenta". 

   Sin embargo, en un principio, nada hizo prever semejante desenlace, ya que sólo corría agua por la calle, relata Brizuela. "Pero pronto se volvió un río feroz por donde era imposible siquiera intentar caminar. Los autos que pasaban por ahí quedaron varados y no se moverían en doce horas. Frente a mi casa, un autobús lleno de gente pasó la noche, mientras a su alrededor pasaban flotando ramas, árboles, todo tipo de cosas, hasta un auto. Hasta que por fin el río empezó a entrar en las casas, por la puerta, y por los resumideros". 

   "Fue entonces que decidí cortar la luz, subir con mi madre a la planta alta y esperar ahí. En ese momento también se cortaron todos los servicios. Estábamos aislados, ignorantes del drama que se vivía, mucho peor, varias calles más allá, donde ancianos quedaban atrapados en sus casas, y morían ahogados. Mirábamos como hipnotizados, durante toda la noche, correr el agua furiosa."

   Y agradece "que fuera feriado (el 2 de abril) y haber estado en casa; porque a poco de iniciada la tormenta yo no hubiera podido llegar hasta aquí... y de hecho, mucha gente quedó desesperada, intentando entrar en la ciudad o en su barrio, intuyendo lo peor para los suyos y sus casas". 

   Para que se produjera la tragedia, analiza el narrador, poeta y traductor nacido en 1963, que vive en el barrio de Tolosa, "concurrieron varios factores". "Es una época en que, por lo demás, suele haber muchos problemas de desagüe porque la ciudad está llena de árboles y es la época en que se deshojan. La ciudad ha crecido muchísimo, hasta el punto de que alguien como yo ya no reconoce la ciudad de su infancia: eso, sin duda, debe de haber influido".


   "Frente a tal cosa, y por respeto a todo lo que sufrimos, a la magnitud del dolor y de la pérdida, creo necesario decir la verdad pura. Y la verdad es que no entiendo cómo podría haberse vuelto inofensivo a un fenómeno así. Los terremotos de Chile de hace tres años podrían haberse previsto y podrían haberse tomado determinadas medidas. Pero ¿en verdad podría haberse impedido que destruyeran tanto como destruyeron?", se pregunta.

   "Por respeto a lo que nos ocurrió, no quiero hablar de lo que no sé ni entrar en el juego de quienes nos quieren hacer decir solamente lo que conviene a tal o cual factor de poder", afirma el autor de las novelas "Inglaterra. Una fábula" y "Lisboa. Un melodrama".

   "Me resulta verosímil que se hayan autorizado construcciones sólo porque convenían económicamente. Si esto es así, han tenido culpa las sucesivas administraciones; pero me atrevo a decir que ahí el culpable no es tal o cual gobierno, sino el capitalismo salvaje que defiende, en todos los otros terrenos, la oposición", señala Brizuela. 

   "La gente que abomina de este gobierno por defender la intervención del Estado en la economía, de pronto pide ahora que intervenga súbitamente, con una inmediatez y una organización propia de un Estado que no sufrió el desmantelamiento del neoliberalismo en los 90. No es serio, ni creíble". 

   "Quiero decir: las autoridades, muy probablemente, han incurrido por lo menos en negligencia, y debe investigarse todo, y no sólo para que sean depuestas y la reemplace una oposición que hará lo mismo en cuanto aparezcan dos billetes, sino, sobre todo, para que no se repita. En cuanto a las autoridades después de la catástrofe, se han portado muy bien. Estuve gestionando los subsidios, las ayudas, todo lo necesario y me parece un plan excelente", subraya.

   Lentamente, tras la bajada de las aguas, Brizuela volverá a su rutina: "Sí, poco a poco voy a seguir escribiendo". Y adelanta: "Estoy escribiendo una novela".

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martes, 9 de abril de 2013

PAULS EXPLORA IMAGINARIO ECONÓMICO DE LOS 70 EN "HISTORIA DEL DINERO"


El escritor Alan Pauls cierra su trilogía de novelas sobre la década del 70 en Argentina con "Historia del dinero", rastreando en la intimidad de una familia obsesionada por la plata cómo se forjó por entonces el imaginario económico del país.

   Los 70 suelen ser pensados básicamente como años de pasión política. "Pero me parece que la intensidad de esa pasión eclipsó un poco algo que para mí es importante, que es el desarrollo de la imposición de una cierta cultura de vida económica que creo que también sigue pesando hoy", afirma Pauls en entrevista con dpa. 

   "No sólo por la cuestión del dólar que vuelve a resucitar, como ciertos comportamientos económicos muy argentinos, sino que hay todo un imaginario de qué hacer con el dinero, cómo relacionarse con el dinero, que para mí se instala en los años 70 de una manera muy fuerte. Los años 70 no sólo nos enseñaron a veces de la peor manera posible a comportarnos políticamente, sino también a comportarnos económicamente", analiza el narrador y ensayista argentino que ganó proyección internacional con "El pasado" (Premio Herralde 2003). 

   A Pauls le interesaba pensar la "cuestión de intimidad y política" para acometer esta década clave y turbulenta que padeció el horror de la dictadura militar (1976-1983). La trilogía se abrió con "Historia del llanto" (2007) y siguió con "Historia del pelo" (2010). "Sobre todo no quería usar las puertas principales, quería elegir accesos muy oblicuos. Y creo que el llanto, el pelo y el dinero funcionaron como caballitos de Troya", señala.

   "Aún hoy que el dinero se ha virtualizado, desmaterializado y se ha resimbolizado infinitamente, todavía en la Argentina lo único que tiene valor para nosotros es el dinero, la plata, los billetes. Y esa es un poco la dimensión porno que hay para mí en la novela, que se habla todo el tiempo del billete", considera el crítico y periodista nacido en Buenos Aires en 1959.

   El protagonista de "Historia del dinero" (Anagrama) tiene un padre jugador, habitué de casinos y conocedor de las cuevas de la especulación financiera, y una madre que vuelve a casarse y dilapida una herencia. "Son relaciones en las que el dinero funciona un poco como comodín de todo. En los 70 se decía que era el 'equivalente general', lo que puede estar en lugar de cualquier otra cosa, en lugar del afecto, del sexo, del lenguaje".

El hijo observa distante las operaciones clandestinas e inversiones alocadas de sus progenitores. "En general los personajes principales de mis libros son un poco así, son como esa mezcla de discapacitados y prodigios, gente que medio no sirve para nada, pero en esa inservibilidad desarrollan unas capacidades que permiten –espero- entender algo de lo que pasa".

   A Pauls siempre le interesaron los 70 por "su peso histórico y su fuerza de irradiación" y cree que el país sigue flotando un poco en la órbita de esa década. "No sólo porque hay una repatriación evidente del discurso de los años 70, de la actitud de los años 70, de la retórica política de los años 70 a nivel gubernamental, sino también porque muchos de los fenómenos que pasan hoy en la sociedad argentina tienen que ver con conflictos, apuestas, heridas, proyectos, contraproyectos que se pusieron en juego en los años 70. Y además porque para mí la década de los 70 es la de mi formación en todo sentido".

  "El gran género que estalló como único género verdaderamente autorizado para revisitar esa época es el de la crónica periodística, el libro de investigación periodística", indica. "Creo que la literatura tardó mucho en encontrar una perspectiva y no sé tampoco si la encontró en general. Me parece que hay intentos más bien individuales, escritores que tratan de trabajar sobre eso. Supongo que es un baile en el que seguiremos estando por mucho tiempo".

   Entretanto se registra una "cierta lucha generacional alrededor de cuál es la 'buena manera' de contar los años 70". Y entre los enfoques más interesantes, destaca los de "los hijos de los sujetos activos de los años 70, la generación de (la cineasta) Albertina Carri, de (el escritor) Félix Bruzzone". "Lo que es interesante de eso es por un lado cómo reivindican la potencia de un cierto olvido y por otro lado cómo empiezan a convertir los años 70 en objeto de un imaginario que tiene más que ver con el delirio, la risa y con el disparate, que con el tributo a una verdad histórica insoportable". 

   Pauls, traducido a diversas lenguas, también incursionó en el cine como crítico, guionista y más recientemente como actor. "La relación más productiva con el cine siempre fue como crítico. La experiencia de guionista no fue muy afortunada, no creo que sea yo muy buen guionista, y además por una razón generacional quedé en un lugar un poco ingrato, como a mitad de camino entre dos generaciones", traza su balance.

   Meterse en la piel de actor significó "una especie de travesura, algo que hice con mucho placer para directores que me llamaron para actuar. Fue una experiencia muy divertida, supercompleja, me gustó mucho participar fugazmente de ese mundo. Pero no veo para mí un camino de actor, para nada", resume su paso por los sets cinematográficos. 


   Sus ficciones también llegaron a la pantalla grande: "El pasado" fue filmada por el argentino-brasileño Héctor Babenco en 2007, con un elenco encabezado por el mexicano Gael García Bernal, experiencia que no lo dejó del todo satisfecho. "Hubiera preferido que la película fuera más personal, más de Babenco, menos obediente". Y al mismo tiempo rescata: "Tiene algo en el tono que me gustó mucho". 

   Finalizada la trilogía que le llevó seis años, Pauls trabaja en un ensayo biográfico sobre el cineasta chileno Raúl Ruiz, al que califica de perfecto "como libro de cruce". Y adelanta: "Tengo ya planes de una novela, pero por ahora estoy abocado a Ruiz".

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miércoles, 9 de enero de 2013

CORTÁZAR Y RABASSA: DE TRADUCCIONES, CARTAS Y AMISTADES DE CRONOPIOS



Rabassa, cronopio traductor
Julio Cortázar y Gregory Rabassa tejieron una perdurable amistad entre idas y vueltas de traducciones y cartas que cruzaron el Atlántico. En diálogo con dpa, el estadounidense recuerda al escritor como "muy cálido e informal", mientras que el argentino definió alguna vez a Rabassa como "mi amigo, gran traductor e inconmensurable cronopio".

Rabassa, de 90 años, cuenta que no conoció personalmente a Cortázar hasta que terminó su versión inglesa de "Rayuela", con la que se inició en el campo de la traducción. La emblemática novela, que este año cumple medio siglo de su publicación, no fue un libro más en su prolífica carrera: "Hopscotch" le valió en 1967 el National Book Award for Translation.

"Nos fuimos conociendo de manera muy cálida y muy estrecha a través de nuestra correspondencia. Yo le enviaba páginas (traducidas) y él hacía sus comentarios, nos llevábamos bien. Y luego él vino a Nueva York, nos encontramos y nos convertimos en muy buenos amigos", señala en conversación telefónica desde su casa neoyorquina.

"Recuerdo también que mi hija era por entonces una niña pequeña y que ella se conectó mucho con él. Había algo con los niños. Él parecía atraerlos, porque el propio Cortázar era un niño grande", lo evoca con afecto el laureado traductor.

La larga nómina de escritores que Rabassa vertió al inglés desde el español y portugués incluye también al colombiano Gabriel García Márquez, al peruano Mario Vargas Llosa, al guatemalteco Miguel Ángel Asturias, al brasileño Jorge Amado, al portugués António Lobo Antunes y al español Juan Benet.

Cortázar y Rabassa implementaron para "Rayuela" un sistema de trabajo por el cual el autor iba revisando la traducción a medida que ésta avanzaba y la recibía por correo. "Precisamente porque tu trabajo me parece tan inteligente y sensible, y porque me siento feliz de tenerte como traductor, es que me empeño en leerte atentamente cada página para ayudarte a que logre la máxima perfección", le escribió el novelista y cuentista en 1965 desde París.


Cortázar, conocedor del inglés
A la hora de revisar, Cortázar -quien se desempeñó como traductor en la Unesco- "era más bien de sugerir, y como sabía muy bien inglés le surgían ideas. Cuando a veces yo confundía su intención me lo hacía saber. Trabajamos muy bien juntos", sostiene en inglés Rabassa, quien publicó en 2005 su libro de memorias "If This Be Treason: Translation and Its Dyscontents, A Memoir".

"Rayuela" presentó considerables desafíos para su traducción, admite el catedrático de Lenguas y Literaturas Hispanas en Queens College. "Tuve que encontrar expresiones populares en inglés para traducir algunos de sus argentinismos. Y él siempre me ayudó indicando lo que significaban esas expresiones en inglés. Y también fue necesario prestarle atención a la estructura. Le gustó mucho".

Luego Rabassa llevaría al inglés otras dos novelas del escritor argentino (1914-1984): "62: Modelo para Armar" ("62: A Model Kit") y "Libro de Manuel" ("A Manual for Manuel").

A la traducción de la novela protagonizada por la Maga y Oliveira le siguieron por recomendación de Cortázar "Cien años de soledad" de García Márquez -otra obra emblemática del "boom"- y la compleja "Paradiso" de José Lezama Lima.

Rabassa -quien continúa traduciendo- considera que a diferencia de "Cien años de soledad", que fue muy popular en Estados Unidos, el impacto de "Rayuela" fue limitado al público literario. "No era un libro para el público en general, pero los lectores lo conocen y les gustó. Tuvo una influencia; su estilo, y aún más la estructura de la novela, fue imitada por mucha gente, por escritores estadounidenses".


Al enterarse de que Rabassa iba a traducir "Libro de Manuel", Cortázar le escribió: "yo contigo me siento en terreno fraternal e inmediato, sé que me entiendes admirablemente y que yo 'paso' al inglés sin esfuerzo, como si directamente hubiera escrito en ese idioma y no en mi criollo rioplatense". La correspondencia cortazariana a Rabassa nutre cuatro de los cinco tomos de las "Cartas" (Alfaguara) publicadas en 2012.

Rabassa revela que "desafortunadamente" nunca visitó el país de su amigo Cortázar. "Lo más al sur que llegué fue a Sao Paulo, y viví un par de años en Río de Janeiro con una beca de investigación. Brasil probablemente sea el país (de la región) que mejor conozco. He estado en muchos sitios, estuve un par de veces en México, Puerto Rico, Perú, Colombia. Pero nunca llegué al sur. Circunstancias”, se ríe.


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jueves, 27 de diciembre de 2012

PUIG, UN VANGUARDISTA QUE ACERCÓ CINE, LITERATURA Y CULTURA POPULAR

Puig, un vanguardista que enriqueció la ficción

El escritor Manuel Puig, quien cumpliría mañana 80 años, descubrió en la cultura de masas y sobre todo en el cine un material inagotable para enriquecer la ficción, renovando el mapa de la literatura argentina.

   El autor de “El beso de la mujer araña” (1932-1990) se atrevió a incluir elementos de la vida cotidiana que no solían tener presencia en los libros por carecer de prestigio literario, como letras de la música popular, recortes de diarios y hasta actas policiales. 

   "Por ciertas formas despreciadas, ciertos géneros populares, tengo un especial gusto. Creo que estos géneros menores pueden ser tratados con cierto rigor artístico y valorizados. El hecho de que sean populares a mí no me molesta, al contrario. Hay ciertos ingredientes, por ejemplo del folletín, el cuidado de la intriga, que me parecen válidos. He intentado siempre una forma de novela popular", revelaba un tímido Puig en una entrevista durante los setenta.

   El descubrimiento del cine, esencial en la vida del novelista, guionista y dramaturgo, se produjo durante su infancia en General Villegas, provincia de Buenos Aires, donde nació Juan Manuel Puig Delledonne un 28 de diciembre de 1932. 

Puig, del cine a las letras
   Prontamente las películas de Hollywood se convirtieron en el paraíso que le permitía escapar de la monotonía y el autoritarismo de la vida pueblerina. "Allí estaba aceptado que debían existir fuertes y débiles y lo que daba el prestigio era la prepotencia", recordaba con espanto.

   Cursó estudios secundarios como pupilo en un colegio del Gran Buenos Aires y en los 50 ingresó en la Universidad de Buenos Aires, donde pasó por las carreras de Arquitectura y Filosofía y Letras. Pero su sueño era otro: dedicarse al cine. Con esa meta partió a los 23 años, para estudiar en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma.

   Sin embargo, mientras intentaba escribir una introducción para el que sería su cuarto guión cinematográfico, en 1962 gestó casi sin darse cuenta su primera novela, "La traición de Rita Hayworth" (1968). 

   De fuerte contenido autobiográfico, narra la historia de un niño, Toto, que escapa de la realidad refugiándose en las películas. Tanto éste como su siguiente libro, “Boquitas pintadas” (1969), se ambientan en el pueblo imaginario de Coronel Vallejos, de fácil asociación con General Villegas.

   "Manuel se dio cuenta de que le gustaba más el cine como espectador que como creador y de que lo que tenía que expresar lo podía expresar mucho mejor en la literatura", afirmó su biógrafa, la estadounidense Suzanne Jill Levine.

Primera edición de "Boquitas"
   Desde entonces, Puig se convirtió en un escritor viajero que habitó por períodos cortos o prolongados en Roma, Londres, París, Buenos Aires, Ciudad de México, Nueva York, Caracas, Río de Janeiro y Cuernavaca, donde falleció el 22 de julio de 1990.

   "Boquitas pintadas" se presenta como un "folletín en 16 entregas" que gira en torno a los amoríos del donjuán de provincia Juan Carlos Etchepare. Llevada al cine por Leopoldo Torre Nilsson, convirtió a Puig en un autor de renombre en Argentina, donde no siempre gozó del reconocimiento de la crítica.

   El peruano Mario Vargas Llosa, por su parte, catalogó la obra de Puig como representativa de una "literatura liviana". "De todos los escritores que conocí, el que parecía menos interesado en la literatura fue Manuel Puig. Nunca hablaba de autores o libros y, cuando la literatura se infiltraba en la conversación, se mostraba aburrido y cambiaba de tema", contaba hace varios años.

   Tras la publicación de "The Buenos Aires Affair" (1973) recibió amenazas y partió para siempre de su país rumbo al exilio, donde desarrollaría el resto de su obra. La primera novela que publicó en el exterior fue "El beso de la mujer araña" (1976), que le dio prestigio internacional. 

   Puig se encargó de adaptarla a la pantalla grande para el film dirigido por Héctor Babenco, con elenco estelar integrado por Raúl Juliá, Sonia Braga y William Hurt, quien ganó un Oscar por su interpretación del homosexual Luis Molina. El libro sobre la convivencia del preso político Valentín Arregui y el homosexual Molina en una celda de prisión también tuvo versión musical y teatral.

   La original obra de Puig, integrada por ocho novelas, se completa con "Pubis angelical" (1979, llevada al cine por Raúl de la Torre), "Maldición eterna a quien lea estas páginas" (1981), "Sangre de amor correspondido" (1982) y "Cae la noche tropical" (1988).

   Puig suele hacer uso de recursos como la polifonía y también de un narrador casi borrado, con lo que los personajes parecieran responder a un impulso propio. "Puig fue más allá de la vanguardia; demostró que la renovación técnica y la experimentación no son contradictorias con las formas populares", destacó su colega Ricardo Piglia. 

   En los últimos años sus libros están siendo reeditados y se publicaron también dos volúmenes que reúnen sus cartas: "Querida familia: Tomo 1. Cartas europeas (1956-1962)" y "Querida familia: Tomo 2. Cartas americanas – New York – Río (1963-1983)”. 

   El hombre que soñaba en su infancia con convertirse en cineasta ya fue traducido a las más diversas lenguas, mientras su figura vuelve a concitar la atención de la crítica. Como si el destino le hubiera deparado a Puig el mismo "happy end" que a las heroínas de Hollywood que tanto admiró desde un cine perdido en la Pampa.

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viernes, 7 de diciembre de 2012

GREGORY RABASSA, EL SUTIL ARTE DE TRADUCIR LITERATURA LATINOAMERICANA


Rabassa, traductor insigne
La traducción literaria "es un arte y no un oficio", afirma Gregory Rabassa, el gran traductor al inglés de los principales autores del "boom" de la literatura latinoamericana como el colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar y el peruano Mario Vargas Llosa.

   Rabassa, de 90 años, suele traducir mientras lee por primera vez, según cuenta en entrevista telefónica con dpa desde su casa en Nueva York, ya que piensa en la traducción "como una lectura".

   "Pienso que a veces en la segunda lectura se pueden cometer errores, aunque los estudiosos digan que no. Lo que vale es esa primera impresión que tienes de un libro, cuando no lo analizas, simplemente lo lees, lo que es el libro en su verdadera esencia".

   Gracias a su prolífica labor, numerosos lectores del mundo anglosajón conocieron por ejemplo al coronel Aureliano Buendía y a la Maga. Rabassa se inició en el campo de la traducción con "Rayuela" ("Hopscotch") de su amigo Cortázar. Luego el autor argentino lo recomendó a García Márquez para que tradujera "Cien años de soledad" ("One Hundred Years of Solitude"). 

"Hopscotch", su primera traducción
   Rabassa –a quien el Premio Nobel colombiano calificó como "el mejor escritor latinoamericano en inglés"- evoca: "Cortázar le pidió a Gabo que me esperara, porque yo estaba con otras cosas. Gabo esperó un tiempo y luego pude hacer la traducción, que fue bien recibida".

   El estadounidense lleva décadas ejerciendo con maestría su arte, pero dice que no tiene un método para traducir. "Lo que hago es tomar el texto en español y leerlo en inglés. Y luego transcribo al papel lo que leo. Esa es la mejor definición de cómo trabajo", señala con entusiasmo el traductor del español y portugués, hijo de padre cubano. 

   La larga lista de escritores que Rabassa trasladó al inglés incluye también al cubano José Lezama Lima, el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, el brasileño Jorge Amado, el portugués António Lobo Antunes y el español Juan Benet.

   Algunas de sus traducciones fructificaron tras recibir colaboración por parte del autor, como fue el caso de Cortázar con "Rayuela" o "Libro de Manuel" ("A Manual for Manuel"). Pero otras lograron enorme reconocimiento aunque Rabassa las emprendiera sin mayores orientaciones. 

La saga de los Buendía en inglés
   Así ocurrió con "Cien años de soledad": "No intercambiamos demasiada correspondencia, él (García Márquez) simplemente me dio libertad. Me dijo adelante, tradúcelo. Y cuando estuvo traducido le gustó, dijo que pensaba que era mejor que su propio original. Mi impresión fue que se trató de un elogio para la lengua inglesa", sostiene Rabassa con modestia.

   A la hora de elegir el libro más complicado en su extensa carrera, el catedrático de Lenguas y Literaturas Hispanas en Queens College apunta a "Paradiso" de Lezama Lima, trabajo que también obtuvo por recomendación de su amigo cronopio. 

   "Tenía un estilo muy extraño, críptico, inventaba palabras. Julio fue muy servicial, porque yo me carteaba con Lezama Lima, pero con el embargo y todo eso, era difícil mantenerse en contacto. Por eso le escribía a Julio y él le mandaba la carta a Lezama en Cuba desde París, un triángulo", recuerda durante la conversación en inglés.

   Y entre los que le dieron más placer, vuelve a la saga de la familia Buendía en Macondo. "Me dejé llevar y disfruté de sus pequeños trucos y la manera en que (García Márquez) la compuso". También se deleitó trabajando con las ficciones de Amado. "Traduje recientemente dos de sus novelas. Siempre es divertido debido a sus extraños personajes".

National Medal of Arts
   Rabassa cuenta en su haber con el National Book Award for Translation por "Hopscotch" y el PEN Translation Prize por "The Autumn of the Patriarch" ("El otoño del Patriarca") de García Márquez, mientras que en 2006 fue distinguido con la National Medal of Arts de Estados Unidos. 

   Consultado acerca de si se siente el "traductor del boom", replica: "No me gusta ser catalogado, aunque tampoco me preocupa". Lo que sí subraya es que el traductor "debe ser escritor para poner por escrito lo que está leyendo. Creo que es una combinación de ambos, es ambos".

   El autor del libro de memorias "If This Be Treason: Translation and Its Dyscontents, A Memoir" continúa trabajando. "Recientemente estuve traduciendo más del portugués, como Jorge Amado, y algunas obras de Portugal, como (José María) Eça de Queiroz, algunos de sus textos que nunca habían sido traducidos. La última novela que traduje fue de (António) Lobo Antunes". 

Las memorias de Rabassa
   Rabassa se muestra convencido de que resulta muy diferente traducir del español que del portugués. "Parecen semejantes, pero el hecho de que su sonido sea tan diferente hace como si estuvieras traduciendo al francés y alemán del español. Están engañosamente cerca en apariencia y significado, pero no en el sonido".

   Con su tono pausado y tranquilo opina que la traducción literaria suele ser subestimada. "La gente no se da cuenta de lo que se requiere para traducir, no es un simple intercambio de palabras. Alguna vez dije que le puedes enseñar a Picasso cómo mezclar sus pinturas, pero no puedes enseñarle cómo pintar sus Demoiselles".

   A la pregunta de si sigue a las nuevas generaciones de autores iberoamericanos, afirma con humildad: "No pude estar al tanto como debería, pero tengo muchos libros e intento leer. Aunque últimamente disminuí la velocidad tanto en la traducción como en la lectura". Pero Rabassa mantiene intacta la pasión por su oficio, el exigente arte de traducir.

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lunes, 22 de octubre de 2012

EL IRREVERENTE FERNANDO VALLEJO CUMPLE 70 AÑOS CON LA MANÍA DE CONTRADECIR

Con ira y nostalgia por Colombia

"Tal vez me imagino que de niño quisiera ser escritor, ahora ya no", proclama el colombiano Fernando Vallejo. Provocador, irreverente y polémico, el autor que cumple 70 años el próximo miércoles asegura que escribe "por molestar y por llenar un tiempo vacío".

   En varias oportunidades declaró que se despedía de la literatura, pero no cumplió. "Siempre me queda faltando un libro", dijo recientemente a dpa en Buenos Aires y anunció "El desastre", obra que no se amoldará a ningún género literario.

   El ganador del Premio Rómulo Gallegos y del FIL de Literatura en Lenguas Romances 2011 explora con aspereza en sus ficciones temas recurrentes como la violencia, la homosexualidad –ha reconocido públicamente la suya-, las drogas, la marginalidad y la muerte.

   El autor de "La virgen de los sicarios" reside hace más de cuatro décadas en México, donde escribió la totalidad de su obra, que vuelve una y otra vez a Colombia. "Pues los (colombianos) que se alcancen a ir, no sueñen con que se han ido, porque adondequiera que vayan, Colombia los seguirá. Los seguirá como me ha seguido a mí, día a día, noche a noche, adonde he ido, con su locura".

   Vallejo no se cansa de criticar a su patria, por la que siente rabia y también nostalgia. En 2007 renunció a su nacionalidad, aunque cuatro años después se definió como colombiano y mexicano: "Uno es del país donde nació y del país donde va a morir".

   El controvertido autor dirige su ira contra los políticos, la Iglesia y la narrativa en tercera persona ("siempre he escrito diciendo yo") y también lanza dardos contra colegas como su compatriota Gabriel García Márquez ("un narrador poco original y peor prosista") y el mexicano Octavio Paz. 


   Logró notoriedad internacional con su novela "La virgen de los sicarios" (1994), ambientada en una Medellín violenta y llevada al cine por el francés Barbet Schroeder, con guión del propio Vallejo.

   El hispanista belga Jacques Joset sostiene en su ensayo "La muerte y la gramática. Los derroteros de Fernando Vallejo" que, con excepción de esta última novela, sus autoficciones tienen siempre algo de saga familiar.

   Aunque no le interesa la familia tradicional como concepto sociológico, "la que sí le conmueve es la suya en cuanto objeto literario, a la vez enraizada en las montañas de Antioquia, metamorfoseada y reinventada en el crisol de la autoficción". 

   En las autoficciones, analiza Joset, "la cantaleta contra Colombia se integra con más naturalidad, ya que el género, por definición, acoge todas las ideas fijas de un 'yo' narrador que se autoriza todas las libertades".

   Nacido el 24 de octubre de 1942, es uno de los nueve hijos del político conservador Aníbal Vallejo Álvarez, y su primera vocación fue la música. Luego se licenció en biología y viajó a Europa para estudiar cine en Cinecittá.

   La escritora mexicana Elena Poniatowska destaca en el documental "La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo" de Luis Ospina que éste "critica abiertamente, como si se lanzara al abismo". Y su ya fallecido compatriota Carlos Monsiváis agrega: "Todo lo dice en un tono suave, tranquilo. Es una suerte de pastel envenenado".

Una pentalogía de autoficciones
   En palabras del propio Vallejo: "Y de rencor en rencor me fui adentrando en la noche oscura del odio, donde dispersas brillaban una que otra chispita de amor. El amor, pienso yo, sólo vale así", según escribe en "Los días azules" (1985), la primera de las novelas que componen la pentalogía "El río del tiempo".

   "Los días azules" se centra en su niñez en Medellín y en la finca de sus abuelos, su adolescencia transcurre en "El fuego secreto" (1986), "Los caminos a Roma" (1988) y "Años de indulgencia" (1989) narran sus experiencias en Europa y Nueva York y "Entre fantasmas" (1993) comprende sus años en México.

   Con "El desbarrancadero", que describe la enfermedad y muerte de su hermano Darío, ganó el Rómulo Gallegos en 2003. Asimismo el defensor a ultranza de los animales publicó las novelas "La rambla paralela" (2002), "Mi hermano el alcalde" (2004) y "El don de la vida" (2010).

   Traducido a una veintena de idiomas, Vallejo exploró la escritura biográfica con "El mensajero" y "Almas en pena, chapolas negras", sobre los poetas de su país Porfirio Barba Jacob y José Asunción Silva, mientras que en su reciente "El cuervo blanco" "canoniza" al filólogo colombiano Rufino José Cuervo.

   Apasionado por la lingüística, la lexicografía y la gramática, su primer libro es "Logoi, una gramática del lenguaje literario" (1983). Le siguieron los ensayos "La tautología darwinista" (1998), "Manualito de imposturología física" (2005) y "La puta de Babilonia" (2007), sobre los crímenes del cristianismo y el Islam.

Vallejo, defensor apasionado de los animales
   Entre 1977 y 1981 filmó tres largometrajes: "Crónica roja", "En la tormenta" y "Barrio de campeones". "Creo que yo terminé haciendo cine porque no sabía escribir", analiza Vallejo, quien hace tiempo desprecia el séptimo arte como "un lenguaje muy menor".

   Cuando por razones editoriales debe releer sus libros, busca erratas y no le importa el contenido: "Los escribí para olvidar". Vallejo reivindica la primera persona como la única posible en la literatura: "Siento un rechazo muy grande por el narrador omnisciente. A duras penas sé lo que pienso yo".

   El narrador de "El don de la vida" se refiere a su "manía irredenta de contradecir, que es mi más preciada prenda". Páginas después, un personaje le pregunta: "¿Cuándo usted dice 'yo' en sus novelas es usted?", a lo que éste responde: "No, es un invento mío. Como yo. Yo también me inventé".

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miércoles, 10 de octubre de 2012

LIBRERÍA Y EDITORIAL EL ATENEO CUMPLE CIEN AÑOS IRRADIANDO LITERATURA


El Ateneo convocó a Borges, Fuentes y Bradbury.
La tradicional librería El Ateneo, punto de reunión de lo más encumbrado de la literatura argentina, celebra su siglo de vida. Actualmente se despliega en varios locales en Buenos Aires, como el histórico de la calle Florida y el Grand Splendid, sobre la Avenida Santa Fe, elegido como la segunda librería más bella del mundo.

  Los salones de Florida convocaron a lo largo de los años a autores argentinos consagrados que se convirtieron en habitués, como Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Lainez, Victoria Ocampo y María Elena Walsh. 

   Y también llegó hasta allí el escritor mexicano Carlos Fuentes, quien siempre recordaba que a los 15 años compró en ese lugar su primer libro de Borges. "La librería El Ateneo me alimentó con literatura argentina", contó en una entrevista.

   Por allí desfilaron asimismo otros visitantes ilustres del exterior como el español Federico García Lorca, el cubano Nicolás Guillén y el estadounidense Ray Bradbury. 


El Ateneo de Florida 340
   El Ateneo fue fundado en septiembre de 1912 por el inmigrante español Pedro García, perteneciente a una familia de libreros. Hasta el mes de noviembre, la librería y editorial que comparten nombre e historia festeja su nacimiento con una serie de actividades como ciclos, talleres y exposiciones. 

   Su primera sede estuvo en la calle Victoria (actualmente Hipólito Yrigoyen) al 600, en pleno centro de Buenos Aires. Cinco años más tarde se trasladó a Florida 371 y en 1938 se mudó al edificio art noveau de Florida 340, donde continúa funcionando actualmente.

   En 1998 fue adquirido por el Grupo Ilhsa, de capitales nacionales y dueño de la cadena Yenny. Dos años más tarde se inauguró El Ateneo Grand Splendid, elegido como la segunda librería más bella del mundo por el diario británico "The Guardian".

   También considerada la librería más grande de Sudamérica, funciona en un bello edificio construido como teatro en 1903 sobre la elegante avenida Santa Fe. Cuenta con una superficie de 2.000 metros cuadrados en cuatro niveles, en los que no se alteraron las estructuras.

   "Retuvo su antiguo esplendor, con su cúpula pintada, los balcones originales y la ornamentación intacta. Hasta el telón de terciopelo es parte del show", destacó en su momento "The Guardian". De tono arquitectónico ecléctico, cuenta con una cúpula realizada por el artista italiano Nazareno Orlandi, quien compuso una pintura alegórica de la paz.
El Ateneo Grand Splendid, la
segunda librería más bella del mundo

   El escenario dio paso a un café para los clientes, mientras que algunos palcos mutaron a agradables salas de lectura. Convertida en un punto turístico en el barrio de Recoleta, recibe unas 3.000 visitas diarias. Los lectores pueden encontrar unos 80.000 títulos en El Ateneo Grand Splendid, cuyas ventas anuales ascienden a más de 400.000 ejemplares, señalaron fuentes de la empresa a dpa.

   Corrió mucha tinta desde que El Ateneo fuera fundado en 1912 por Pedro García, oriundo de Logroño. El ferviente republicano llegó a implementar un sistema de cuentas corrientes por el cual los clientes podían llevarse libros y pagarlos a medida que su economía se los permitía. Aunque hubo varios que no honraran sus deudas. 

   Luego El Ateneo fue acompañando la pujanza de la industria editorial, cuando la Argentina se convirtió en el primer polo editorial en lengua hispana, durante la censura franquista.

   La editorial tiene publicados más de 5.000 títulos, lanza actualmente unas 60 novedades por año y su red comercial cubre los países de lengua española. 

   Entre sus libros más vendidos está "Mi planta de naranja lima" del brasileño José Mauro de Vasconcelos, que desde 1971 lleva más de cien reimpresiones. Otro clásico -pero en el catálogo de ciencias médicas- es "Fisiología humana" del Premio Nobel de Medicina argentino Bernardo Houssay, que desde 1945 se actualiza periódicamente con nuevas ediciones. 
La impactante cúpula realizada por Orlandi.

   En los últimos años el sello puso énfasis en la publicación de autores argentinos y, a través la convocatoria anual del Premio Internacional de Novela Letra Sur, que va por su quinta edición, abre puertas a nuevos autores.

   Y si de convocar escritores se trata, Francisco Gil, quien trabajó durante 50 años en la librería, organizó a fines de los 60 la "Primavera de las Letras" en El Ateneo de Florida. El evento en el que los escritores dialogaban con el público y firmaban ejemplares de sus obras es considerado precursor de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

   Leopoldo Marechal, un entusiasta participante de la "Primavera de las Letras", recordaba entre risas el reto de una lectora por lo que consideraba un error de ortografía en el título de su novela "Adán Buenosayres".

   La calle Florida cuenta desde 2004 con otro local, más cerca de la Plaza San Martín, que ofrece una exposición permanente dedicada a la vida y obra del escritor Julio Cortázar. El Ateneo actualmente tiene presencia también en el barrio porteño de Belgrano y en las ciudades de La Plata, Rosario, Córdoba y San Miguel de Tucumán.


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