Buenos Aires, 21 ago (dpa) - "Todos hemos sido educados en la Universidad Borges, ese taller de subversiones irónicas, críticas, vitales", considera el crítico y escritor peruano Julio Ortega, y destaca que una de las lecciones de Jorge Luis Borges fue "liberar al autor de su obra".
Eminente estudioso de la literatura latinoamericana y profesor del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Brown (Providence, Rhode Island), sostiene que "si el cambio es la mitología de lo moderno, la contribución borgeana es entrañablemente latinoamericana: hay que cambiar la lectura".
"Esto es, desmontar los monumentos de autoridad y propiciar las disoluciones de lo relativo. El operativo borgeano es proponer que no hay una verdad única y universal sino tantas interpretaciones como tiempos hay, mundos y márgenes. Por eso yo repito que si hubiese una sola verdad, no habría lugar para América Latina", explica Ortega, nacido en Casma en 1942, en una entrevista respondida por correo electrónico.
Ortega, quien publicó una edición crítica y facsimilar de "El Aleph" junto con Elena del Río Parra (El Colegio de México), apunta que Borges -de cuyo nacimiento se cumplen 110 años el 24 de agosto- "de joven fue alegremente vanguardista".
"Luego en los años 40 nace el Borges maduro, el que finalmente ha conquistado su propia perplejidad y ya no es un escritor que repite el mundo sino uno que lo resta del lenguaje. Y el de la vejez es un autor clásico, que rima y versifica de memoria, como si visitara su propio mundo con otro lenguaje, memorioso y paradójico", indica Ortega, residente en Estados Unidos hace tres décadas y compilador de diversas antologías de nueva literatura latinoamericana.
Autor de numerosas publicaciones críticas como "Retrato de Carlos Fuentes", "El discurso de la abundancia" y "Una poética del cambio" y de poesía y narraciones ("La vida emotiva", "Habanera" y "La mesa del padre", entre otros), asistió a conferencias que el escritor argentino dictó en la Universidad de Yale en 1971 y en la de Texas, Austin, en 1982. También es autor de varios ensayos, testimonios e incluso relatos en torno a Borges, sobre cuya obra organizó un coloquio, presidido por María Kodama, en el Instituto Cervantes de Nueva York.
dpa: ¿Cuáles eran las peculiaridades del Borges conferencista? ¿Qué impresión le dejó?
Ortega: Recuerdo que Borges le tenía terror a la muchedumbre. No la veía, claro, pero la sentía y prefería no saber que la sala estaba llena. Sus conferencias eran parte de su proyecto de una conversación literaria donde todos tuviéramos un papel, el de interlocutores.
dpa: ¿Cuál es el grado de interés académico en la obra borgeana en Estados Unidos? ¿Se encuentran actualmente sus libros traducidos al inglés?
Ortega: Todos sus libros, creo, circulan muy bien en inglés. Pudo él vivir la extraordinaria repercusión de su obra, aunque haya sido un testigo irónico de su propio éxito. Hoy ya Borges forma parte de la literatura, se confunde con ella, y ha sido reapropiado y transformado. Es un término de referencia, una condición radicalmente literaria del lenguaje.
dpa: ¿Cree que opiniones muchas veces polémicas o irónicas de Borges pudieron opacar en determinados círculos el reconocimiento a su obra?
Ortega: No creo, porque sus opiniones no hay que tomarlas literalmente en serio. Le gustaba bromear, es cierto, pero tampoco quería ser un héroe del discurso correcto, ni siquiera del justo. Era, eso sí, un hombre ético, sobrio y decoroso. Y quizá alguna de sus opiniones, sobre todo las políticas, podían ser escandalosas.
dpa: ¿De dónde proviene el objetivo de Borges de "narrar lo estrictamente necesario"?
Ortega: Curiosamente, una de las fuentes de Borges es la crítica del lenguaje pero otra es el discurso místico, donde el lenguaje se alimenta de lo visionario. Pero él logró que ambas fuentes impusieran la economía del decir breve. El aleph, por ejemplo, promete el universo como asombro; pero la pequeña esfera tornasolada es, en sí misma, más asombrosa que el universo catalogado.
dpa: ¿Mediante qué mecanismos lograba Borges desvanecer la frontera entre la ficción y el ensayo?
Ortega: Sobre todo con la "puesta en abismo" de la ficción dentro de la ficción, que demuestra que estamos contaminados de literatura. Pero, así mismo, con la demostración irónica de que todo discurso, incluso el que pretende ser más objetivo, es una ilusión verbal. Borges se adelantó a Lacan al demostrar que la ficción es la parte intrínseca de la verdad.
dpa: ¿Cómo alimentan las tradiciones la obra de Borges?
Esta obra viene de todas partes, al punto que se podría leerla como una anotación amena a la lectura de la literatura universal. Pero viene también de la puesta en crisis de ese monumento canónico. El mapa borgeano de la literatura no coincide con ella, ni con la nacional ni con la clásica, pero tampoco con la moderna. Es una biblioteca elegida por su lectura analítica y fantástica, que introduce lo ficticio en la misma naturaleza referencial del lenguaje.
dpa: ¿Por qué factores la obra de Borges trascendió largamente las fronteras de su país y de habla hispana?
Ortega: La crítica borgeana del lenguaje literal, del habla indistinta y elocuente del español tradicional (que ya Cervantes había puesto en entredicho) coincidió con un periodo del pensamiento crítico y filosófico que partía, precisamente, del reconocimiento de los límites del lenguaje. Por eso, Blanchot, Derrida, Foucault, Genette, y tantos otros, estuvieron fascinados por la argumentación borgeana, por su laconismo, agudeza, y sentido autoirónico. Las clasificaciones absurdas, la precariedad del yo, la matriz literaria del discurso contemporáneo, los juegos y abismos de Borges se hicieron parte de la literatura misma, y son hoy nuestra tradición moderna.
dpa: ¿Qué le hubiese faltado a la literatura sin Borges?
Ortega: Le habría faltado la conciencia de su propio asombro. La de Borges es una literatura que excede ampliamente a su autor, y que no se explica sino por ella misma. Borges, quizá, fue un mediador privilegiado entre la tradición literaria y la modernidad iberoamericana, como lo fue en su hora Ruben Darío. Por eso, hoy conviene no leerlo a partir de su vida, ideas y manías, sino simplemente como una obra independiente del autor. Recordemos que Borges se opuso no a Unamuno sino a la figura que se creó de él; y que ironizó la figura de Lorca, porque su obra se perdía en el mito de su vida. Liberar al autor de su obra fue una de sus lecciones.
Blog que reúne las entrevistas que realicé para el servicio español de la Agencia Alemana de Prensa (dpa) en los últimos 20 años.
Desde Carlos Monsiváis a Jorge Edwards, pasando por Ricardo Piglia, Siri Hustvedt, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Almudena Grandes, Luisa Valenzuela, Alan Pauls, Claudia Piñeiro, Juan Villoro y Fernando Vallejo, así como el traductor del "boom" Gregory Rabassa y el poderoso agente literario Andrew Wylie.
También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
También compila otras notas sobre vida y obra de diferentes escritores y sobre las últimas ediciones de actividades culturales como los Congresos Internacionales de la Lengua Española, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
viernes, 21 de agosto de 2009
jueves, 25 de junio de 2009
ENTREVISTA / CARLOS FRANZ: "LOS ESCRITORES NO SOMOS ESCLAVOS DE LA REALIDAD"
Buenos Aires, 25 jun (dpa) El chileno Carlos Franz, de visita en Buenos Aires para presentar su novela "Almuerzo de vampiros", aseguró estar "un poco cansado de las novelas de denuncia", a la vez que reivindicó la libertad del escritor para transformar la realidad en sus ficciones.
"Esa es la libertad de los escritores: a diferencia de los historiadores no somos esclavos de la realidad, podemos transformarla. Esa es una de nuestras pocas venganzas posibles contra la historia y la mayor entre ellas pues reírnos de eso", dijo Franz en declaraciones a dpa.
"Almuerzo de vampiros", que hace gala de humor negro, grotesco muchas veces, gira en torno a un protagonista-narrador que rememora una extraña aventura. De estudiante secundario tuvo un profesor de lengua al que admiró mucho y años después, cuando se desplaza como taxista por el Santiago de Chile del toque de queda, conoce a un rufián de poca monta, físicamente idéntico a su maestro.
"Me parecía que hacía falta una novela satírica, que ya entre a utilizar el golpe y la dictadura como material dramático, que es lo que cada vez más es", sostuvo Franz, actualmente agregado cultural en la embajada de Chile en España.
A lo largo de su cuarta novela -que ya se publicó en Chile y España y aparecerá en algunos meses en México- persiste la duda de si el rufián es un doble que suplantó al profesor o si éste se ha degradado tanto "que se ha convertido casi en el reverso de sí mismo", señaló Franz.
"Esa inquietud es la que podemos tener todos con nuestras propias vidas cuando hemos vivido lo suficiente. Seguimos siendo los mismos, pero sin embargo hemos cambiado muchas veces, la vida nos ha hecho cambiar. Cuando revisamos la lista de los sueños que no hemos cumplido somos tan distintos a cómo soñamos que íbamos a ser", apuntó el también ensayista y periodista, nacido en Ginebra en 1959.
La novela aborda otro tema que lo apasiona: el aprendizaje. "El profesor de mi protagonista es un gran humanista, que le enseña los bellos conceptos y las hermosas palabras. Pero luego para sobrevivir unos años después en la larga noche de esa dictadura que le toca a mi protagonista encuentra otro maestro, otra versión diferente del aprendizaje, que es aquel que le enseña cómo sobrevivir, y para eso muchas veces hay que traicionar aquellos ideales que aprendió en primer lugar", indicó el autor con obras traducidas a diez idiomas.
Franz comenzó a escribir "Almuerzo de vampiros" hace 12 años, se bloqueó y finalmente la concluyó en 2006. "No es una novela del pasado, es una novela del presente, visto a través del prisma del pasado y cómo éste nos acompaña. Porque una de las cosas que más me repugna de la sociedad contemporánea es esa falta de memoria, esa necesidad de borrar las huellas, que es correlativa a nuestra ansia de no mirar el futuro, donde siempre nos aguarda la muerte. Entonces vivimos como en una especie de eterno presente", expresó.
En este sentido, apuntó que en Chile se ha avanzado muchísimo en lidiar con los problemas de derechos humanos y la carga histórica que dejó la dictadura de Augusto Pinochet. "Pero también es cierto que hay, fruto de esa euforia y ese entusiasmo por un país próspero, nuevo y distinto, la ilusión de que podemos cortar amarras con el pasado, y esa es una ilusión muy peligrosa", señaló el autor de las novelas "Santiago Cero", "El lugar donde estuvo el Paraíso" y "El desierto", así como el volumen de relatos "La prisionera".
Al igual que el propio Franz -cuya vida estuvo marcada por viajes y estancias en el exterior, primero por ser hijo de diplomático y luego por vocación-, el protagonista de su última novela reside fuera de Chile.
Consultado acerca del carácter autobiográfico de la obra, consideró que toda novela lo es, en la medida en que se escribe a partir de la memoria. "Pero es una memoria compleja, que está hecha de lo que nos ha ocurrido, de lo que hemos soñado, de lo que hemos leído, de las películas que hemos visto".
"Por ejemplo es autobiográfico el hecho de que en esta novela yo opongo un presente pragmático a un pasado idealista, porque yo mismo he pasado de un idealismo poético a un pragmatismo prosaico en mi vida. He tenido que aceptar las limitaciones que la vida me ha impuesto y aceptarme más pequeño de lo que yo creí que iba a ser", confesó.
Pese a que la agregaduría cultural le demanda buena parte de su tiempo en Madrid, Franz se encuentra embarcado en la escritura de una nueva novela. Es "muy distinta a lo que he hecho hasta ahora. Es un desafío nuevo, porque ocurre en el siglo XIX, pero no es histórica", adelantó.
"Es una novela situada en ese tiempo, lo cual obliga a una investigación de datos de época para validarla". "Pero no voy a decir más por cábala, no me gusta hablar del oso hasta haberlo cazado", se excusó Franz, para continuar acompañando las andanzas de sus "vampiros".
"Esa es la libertad de los escritores: a diferencia de los historiadores no somos esclavos de la realidad, podemos transformarla. Esa es una de nuestras pocas venganzas posibles contra la historia y la mayor entre ellas pues reírnos de eso", dijo Franz en declaraciones a dpa.
"Almuerzo de vampiros", que hace gala de humor negro, grotesco muchas veces, gira en torno a un protagonista-narrador que rememora una extraña aventura. De estudiante secundario tuvo un profesor de lengua al que admiró mucho y años después, cuando se desplaza como taxista por el Santiago de Chile del toque de queda, conoce a un rufián de poca monta, físicamente idéntico a su maestro.
"Me parecía que hacía falta una novela satírica, que ya entre a utilizar el golpe y la dictadura como material dramático, que es lo que cada vez más es", sostuvo Franz, actualmente agregado cultural en la embajada de Chile en España.
A lo largo de su cuarta novela -que ya se publicó en Chile y España y aparecerá en algunos meses en México- persiste la duda de si el rufián es un doble que suplantó al profesor o si éste se ha degradado tanto "que se ha convertido casi en el reverso de sí mismo", señaló Franz.
"Esa inquietud es la que podemos tener todos con nuestras propias vidas cuando hemos vivido lo suficiente. Seguimos siendo los mismos, pero sin embargo hemos cambiado muchas veces, la vida nos ha hecho cambiar. Cuando revisamos la lista de los sueños que no hemos cumplido somos tan distintos a cómo soñamos que íbamos a ser", apuntó el también ensayista y periodista, nacido en Ginebra en 1959.
La novela aborda otro tema que lo apasiona: el aprendizaje. "El profesor de mi protagonista es un gran humanista, que le enseña los bellos conceptos y las hermosas palabras. Pero luego para sobrevivir unos años después en la larga noche de esa dictadura que le toca a mi protagonista encuentra otro maestro, otra versión diferente del aprendizaje, que es aquel que le enseña cómo sobrevivir, y para eso muchas veces hay que traicionar aquellos ideales que aprendió en primer lugar", indicó el autor con obras traducidas a diez idiomas.
Franz comenzó a escribir "Almuerzo de vampiros" hace 12 años, se bloqueó y finalmente la concluyó en 2006. "No es una novela del pasado, es una novela del presente, visto a través del prisma del pasado y cómo éste nos acompaña. Porque una de las cosas que más me repugna de la sociedad contemporánea es esa falta de memoria, esa necesidad de borrar las huellas, que es correlativa a nuestra ansia de no mirar el futuro, donde siempre nos aguarda la muerte. Entonces vivimos como en una especie de eterno presente", expresó.
En este sentido, apuntó que en Chile se ha avanzado muchísimo en lidiar con los problemas de derechos humanos y la carga histórica que dejó la dictadura de Augusto Pinochet. "Pero también es cierto que hay, fruto de esa euforia y ese entusiasmo por un país próspero, nuevo y distinto, la ilusión de que podemos cortar amarras con el pasado, y esa es una ilusión muy peligrosa", señaló el autor de las novelas "Santiago Cero", "El lugar donde estuvo el Paraíso" y "El desierto", así como el volumen de relatos "La prisionera".
Al igual que el propio Franz -cuya vida estuvo marcada por viajes y estancias en el exterior, primero por ser hijo de diplomático y luego por vocación-, el protagonista de su última novela reside fuera de Chile.
Consultado acerca del carácter autobiográfico de la obra, consideró que toda novela lo es, en la medida en que se escribe a partir de la memoria. "Pero es una memoria compleja, que está hecha de lo que nos ha ocurrido, de lo que hemos soñado, de lo que hemos leído, de las películas que hemos visto".
"Por ejemplo es autobiográfico el hecho de que en esta novela yo opongo un presente pragmático a un pasado idealista, porque yo mismo he pasado de un idealismo poético a un pragmatismo prosaico en mi vida. He tenido que aceptar las limitaciones que la vida me ha impuesto y aceptarme más pequeño de lo que yo creí que iba a ser", confesó.
Pese a que la agregaduría cultural le demanda buena parte de su tiempo en Madrid, Franz se encuentra embarcado en la escritura de una nueva novela. Es "muy distinta a lo que he hecho hasta ahora. Es un desafío nuevo, porque ocurre en el siglo XIX, pero no es histórica", adelantó.
"Es una novela situada en ese tiempo, lo cual obliga a una investigación de datos de época para validarla". "Pero no voy a decir más por cábala, no me gusta hablar del oso hasta haberlo cazado", se excusó Franz, para continuar acompañando las andanzas de sus "vampiros".
miércoles, 20 de mayo de 2009
ELOY MARTÍNEZ, ESCRIBIR COMO "EXPLORACIÓN DE CAMINOS DESCONOCIDOS"
Buenos Aires, 20 may (dpa) - "Los narradores escribimos sobre lo que sabemos para aprender aquello que no sabemos, para conocer lo que no conocemos", afirmó hoy el escritor Tomás Eloy Martínez, a la vez que adelantó que trabaja en un libro sobre el mito del Olimpo.
"En verdad la escritura de novelas, como la escritura en general y el periodismo, es una exploración de caminos deconocidos, inexplorados, la búsqueda de luces que adivinamos o vislumbramos, pero no vemos", explicó el periodista y autor de dos novelas ya clásicas en la literatura argentina: "La novela de Perón" y "Santa Evita".
Nacido en la provincia de Tucumán en 1934 y con una obra profundamente ligada a la realidad política argentina, acaba de ser distinguido en España con el Premio Ortega y Gasset a la Trayectoria Profesional, a la vez que por estos días se publica una colección especial de Alfaguara, la "Biblioteca Tomás Eloy Martínez".
En un encuentro con periodistas, contó que sus editores ingleses le pidieron un libro sobre un mito de la Antigüedad, y eligió el Olimpo.
"Eso me resonó porque en la Argentina hubo un campo de concentración llamado Olimpo, donde los carceleros, que tenían nombres olímpicos, recibían a los que recién entraban con un letrero escrito en letras góticas: 'Bienvenidos al Olimpo de los dioses. Somos los dueños de tu vida y de tu muerte'".
Eloy Martínez visitó lo que queda del Olimpo en el barrio porteño de Floresta y también conversó con sobrevivientes. "Es muy difícil insertar el Olimpo de los dioses griegos en esa realidad tenebrosa, siniestra, entonces estoy tratando de encontrar una confluencia entre esos mundos, y con eso vengo peleando desde hace tiempo".
A su vez, aprovechó para referirse al recientemente publicado "Bazán", un cuento largo "que apareció por primera vez en 'La Gaceta de Tucumán', y que luego entregué con mucha alegría a mis amigos de Eloísa Cartonera, que han hecho una edición preciosa".
Eloísa Cartonera es una cooperativa que edita literatura latinoamericana y fabrica sus libros con tapas de cartón recolectado por los cartoneros en la calle. "Es emocionante verlos trabajar en el pequeño taller que tienen", señaló.
"Es una editorial que nace en Buenos Aires y se irradia por toda América Latina", destacó con orgullo Eloy Martínez, que invitó a la editorial a exhibir allí mismo sus libros, con presencia de su iniciador, el escritor Washington Cucurto, y su diseñadora, "La Osa".
Entre los títulos publicados por la Biblioteca Tomás Eloy Martínez se cuentan las crónicas "Lugar común la muerte" y "Las vidas del General", así como "La novela de Perón" y "El vuelo de la reina", Premio Alfaguara de Novela 2002. Próximamente aparecerán "Santa Evita", "La mano del amo", "La pasión según Trelew" y su última novela, "Purgatorio".
Eloy Martínez rememoró que cuando "Santa Evita" ya daba vueltas en su cabeza, decía: "Si después de 'La novela de Perón' publico 'Santa Evita', van a creer que soy un peronólogo o peor que eso todavía, que soy un peronista, con todo respeto por el peronismo, dicho sea", afirmó entre risas.
Finalmente intercaló entre ambas obras su novela "La mano del amo", que "no tuvo ningún éxito en su momento", apuntó, a la vez que destacó que "Santa Evita" fue la que le abrió las "puertas del mundo".
Interrogado acerca de si luego de escribir sobre Perón y Evita lo tienta algún personaje de la política argentina contemporánea, reflexionó: "El último material novelesco y narrable fue (el ex presidente Carlos Saúl) Menem, cuya vida tiene muchas aristas. Pero para eso Menem tuvo que haber contado su vida tal cómo fue, como él creía que fue, y no lo hizo. A mí personalmente no me tienta ese relato".
El finalista del Man Booker International Prize por el conjunto de su obra en 2005 evocó asimismo cómo se lanzó a la aventura de escribir, "uniendo esos dos grandes ríos que son afluentes de un mismo mar, el periodismo, la literatura, la realidad, la ficción. Ahora estas aguas están muy mezcladas. Es casi un lugar común esa fusión. No lo era cuando empecé a escribir".
"Mi primera vocación fue la literatura, y recibí hospitalidad cuando era un escritor muy incipiente en el diario de mi provincia, en 'La Gaceta Literaria'", recordó. "Por necesidades imperiosas de ganarme la vida empecé trabajando en el periodismo. Mi padre descreía que la literatura tuviera alguna posibilidad económica de éxito, y en aquel tiempo tenía mucha razón".
Comenzó entonces como periodista en "La Gaceta de Tucumán". "Recuerdo que en las primeras crónicas el respeto sacramental a las cinco 'w' del periodismo y a la pirámide invertida que habían impuesto las agencias de noticias me aburría mucho", indicó.
"Yo había crecido oyendo cuentos y sentía siempre la necesidad de que me los contaran y de contarlos a mi vez. En los relatos encontraba un placer, una felicidad, que no se daba en la sequedad de los propios hechos", apuntó.
Respecto de la situación del periodismo gráfico, el columnista que entre otros escribe para "La Nación" de Argentina y estuvo exiliado en Caracas durante la dictadura señaló: "Me rompo la cabeza pensando cómo vamos a salir de este atolladero que tiene el periodismo papel, para encontrar una vía de confluencia entre Internet y el periodismo papel. Tiene que haber una manera de que coincidan y sean rentables ambos, quizás por caminos diferentes".
Eloy Martínez, quien hasta hace tres meses daba clases en una universidad en Estados Unidos, aunque nominalmente sigue siendo profesor, sintetizó sus oficios: "Es todo uno solo, es el oficio de crear. Es el mismo en el periodismo, en la literatura, en la enseñanza; es un solo lenguaje además. Es crear en diálogo con un otro y por lo tanto aceptar que hay ese otro".
"En verdad la escritura de novelas, como la escritura en general y el periodismo, es una exploración de caminos deconocidos, inexplorados, la búsqueda de luces que adivinamos o vislumbramos, pero no vemos", explicó el periodista y autor de dos novelas ya clásicas en la literatura argentina: "La novela de Perón" y "Santa Evita".
Nacido en la provincia de Tucumán en 1934 y con una obra profundamente ligada a la realidad política argentina, acaba de ser distinguido en España con el Premio Ortega y Gasset a la Trayectoria Profesional, a la vez que por estos días se publica una colección especial de Alfaguara, la "Biblioteca Tomás Eloy Martínez".
En un encuentro con periodistas, contó que sus editores ingleses le pidieron un libro sobre un mito de la Antigüedad, y eligió el Olimpo.
"Eso me resonó porque en la Argentina hubo un campo de concentración llamado Olimpo, donde los carceleros, que tenían nombres olímpicos, recibían a los que recién entraban con un letrero escrito en letras góticas: 'Bienvenidos al Olimpo de los dioses. Somos los dueños de tu vida y de tu muerte'".
Eloy Martínez visitó lo que queda del Olimpo en el barrio porteño de Floresta y también conversó con sobrevivientes. "Es muy difícil insertar el Olimpo de los dioses griegos en esa realidad tenebrosa, siniestra, entonces estoy tratando de encontrar una confluencia entre esos mundos, y con eso vengo peleando desde hace tiempo".
A su vez, aprovechó para referirse al recientemente publicado "Bazán", un cuento largo "que apareció por primera vez en 'La Gaceta de Tucumán', y que luego entregué con mucha alegría a mis amigos de Eloísa Cartonera, que han hecho una edición preciosa".
Eloísa Cartonera es una cooperativa que edita literatura latinoamericana y fabrica sus libros con tapas de cartón recolectado por los cartoneros en la calle. "Es emocionante verlos trabajar en el pequeño taller que tienen", señaló.
"Es una editorial que nace en Buenos Aires y se irradia por toda América Latina", destacó con orgullo Eloy Martínez, que invitó a la editorial a exhibir allí mismo sus libros, con presencia de su iniciador, el escritor Washington Cucurto, y su diseñadora, "La Osa".
Entre los títulos publicados por la Biblioteca Tomás Eloy Martínez se cuentan las crónicas "Lugar común la muerte" y "Las vidas del General", así como "La novela de Perón" y "El vuelo de la reina", Premio Alfaguara de Novela 2002. Próximamente aparecerán "Santa Evita", "La mano del amo", "La pasión según Trelew" y su última novela, "Purgatorio".
Eloy Martínez rememoró que cuando "Santa Evita" ya daba vueltas en su cabeza, decía: "Si después de 'La novela de Perón' publico 'Santa Evita', van a creer que soy un peronólogo o peor que eso todavía, que soy un peronista, con todo respeto por el peronismo, dicho sea", afirmó entre risas.
Finalmente intercaló entre ambas obras su novela "La mano del amo", que "no tuvo ningún éxito en su momento", apuntó, a la vez que destacó que "Santa Evita" fue la que le abrió las "puertas del mundo".
Interrogado acerca de si luego de escribir sobre Perón y Evita lo tienta algún personaje de la política argentina contemporánea, reflexionó: "El último material novelesco y narrable fue (el ex presidente Carlos Saúl) Menem, cuya vida tiene muchas aristas. Pero para eso Menem tuvo que haber contado su vida tal cómo fue, como él creía que fue, y no lo hizo. A mí personalmente no me tienta ese relato".
El finalista del Man Booker International Prize por el conjunto de su obra en 2005 evocó asimismo cómo se lanzó a la aventura de escribir, "uniendo esos dos grandes ríos que son afluentes de un mismo mar, el periodismo, la literatura, la realidad, la ficción. Ahora estas aguas están muy mezcladas. Es casi un lugar común esa fusión. No lo era cuando empecé a escribir".
"Mi primera vocación fue la literatura, y recibí hospitalidad cuando era un escritor muy incipiente en el diario de mi provincia, en 'La Gaceta Literaria'", recordó. "Por necesidades imperiosas de ganarme la vida empecé trabajando en el periodismo. Mi padre descreía que la literatura tuviera alguna posibilidad económica de éxito, y en aquel tiempo tenía mucha razón".
Comenzó entonces como periodista en "La Gaceta de Tucumán". "Recuerdo que en las primeras crónicas el respeto sacramental a las cinco 'w' del periodismo y a la pirámide invertida que habían impuesto las agencias de noticias me aburría mucho", indicó.
"Yo había crecido oyendo cuentos y sentía siempre la necesidad de que me los contaran y de contarlos a mi vez. En los relatos encontraba un placer, una felicidad, que no se daba en la sequedad de los propios hechos", apuntó.
Respecto de la situación del periodismo gráfico, el columnista que entre otros escribe para "La Nación" de Argentina y estuvo exiliado en Caracas durante la dictadura señaló: "Me rompo la cabeza pensando cómo vamos a salir de este atolladero que tiene el periodismo papel, para encontrar una vía de confluencia entre Internet y el periodismo papel. Tiene que haber una manera de que coincidan y sean rentables ambos, quizás por caminos diferentes".
Eloy Martínez, quien hasta hace tres meses daba clases en una universidad en Estados Unidos, aunque nominalmente sigue siendo profesor, sintetizó sus oficios: "Es todo uno solo, es el oficio de crear. Es el mismo en el periodismo, en la literatura, en la enseñanza; es un solo lenguaje además. Es crear en diálogo con un otro y por lo tanto aceptar que hay ese otro".
jueves, 7 de mayo de 2009
"PAPELES INESPERADOS" DE CORTÁZAR, O "JULIO CADA DÍA ESCRIBE MEJOR"
Buenos Aires, 7 may (dpa) - A 25 años de su muerte, los lectores de Julio Cortázar tienen la posibilidad de reencontrarse con la peculiar pluma del escritor argentino en "Papeles inesperados", una amplia colección de textos inéditos y dispersos que acaba de ver la luz en Argentina.
"Un libro más de Cortázar es una alegría para los cortazarianos", sintetizó el español Carles Álvarez Garriga, editor del volumen de casi 500 páginas publicado por Alfaguara. Recién llegado a Buenos Aires, aseguró que se trata de "un mosaico". "Son muchas piezas pequeñas y el conjunto de las piezas da la cara de Cortázar", aseveró en diálogo con dpa.
"Hay esa imagen tan bonita de (Jorge Luis) Borges que dice 'si pudiéramos hacer el recorrido de todos los pasos de un hombre, al final tendríamos la cara de ese hombre'. Esto es un poco lo mismo, son muchos pasitos de Cortázar que al final dan ese conjunto", indicó respecto de la obra que presentará mañana en la 35 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Desde las páginas del libro editado asimismo por Aurora Bernárdez, albacea y heredera universal del escritor, Cortázar declara entre otros que "la literatura con mayúsculas me importa un bledo, lo único interesante es buscarse y a veces encontrarse en ese combate con la palabra que después dará el objeto llamado libro".
"Papeles inesperados" contiene textos encontrados en su mayoría en una cómoda en el domicilio de Bernárdez, quien se casó con Cortázar en 1953. Incluye 11 cuentos ("Los gatos", "En Matilde"), tres historias inéditas de cronopios y de famas, 11 nuevos episodios del personaje que protagonizó "Un tal Lucas", un capítulo desgajado del "Libro de Manuel" y 13 poemas.
Respecto del increíble hallazgo el 23 de diciembre de 2006, el editor de "Papeles inesperados" relató: "Mi sorpresa fue mayúscula, porque había textos de los que no teníamos ni siquiera noticia. Textos que, una vez leídos, hemos podido saber dónde se publicaron, en periódicos de Latinoamérica en los años setenta, en revistas mexicanas".
"Y por otro lado hay muchos textos que sabíamos que existían pero creíamos que habían desaparecido, como por ejemplo dos de las historias de cronopios", explicó el editor nacido en 1968 en Barcelona y doctorado en filología hispánica.
Álvarez Garriga clasificó al heterogéneo volumen entre lo que Cortázar llamaba "libro-almanaque". Y es que también contiene cuatro autoentrevistas, discursos del escritor, crónicas de viaje incluyendo sus visitas a Cuba y Nicaragua, diversos artículos sobre pintura, fotografía y política, textos sobre sus amigos (entre ellos Susana Rinaldi, José Lezama Lima y Pablo Neruda) y otros considerados inclasificables.
"Uno de los grandes valores de este libro es la versión muy primitiva de 'Relato con un fondo de agua', que dista casi 15 años de la versión definitiva que publica el libro ("Final del juego"), y comparando esas dos versiones uno ve cómo aprende un escritor a corregirse", destacó Álvarez Garriga.
El editor mencionó asimismo entre los materiales más sorprendentes de "Papeles inesperados" al muy breve "¿Qué hacemos con el pobre señor Spenalzo?", "que es un juego tipográfico muy ingenioso", y las autoentrevistas "en las que él aprovecha ese dúo desternillante que es Calac y Polanco, que inventa en '62/Modelo para armar'".
"Entré en contacto con Aurora Bernárdez a raíz de la tesis doctoral sobre Cortázar que yo le mandé y a ella le divirtió mucho", evocó el editor, quien comenzó a leer la obra del autor de "Rayuela" a los 14 años. "Uno no sabe si uno elige el autor o el autor lo elige a uno, eso es lo que diría Cortázar", dijo Álvarez Garriga, que también editó "Cuentos inolvidables según Cortázar" en 2006.
El proceso de clasificación de los textos que integran el libro fue "el sueño de cualquiera", contó el estudioso del escritor nacido en 1914 en Bruselas y fallecido en 1984 en París. "Al darle un orden temático, y dentro del temático, cronológico, permite ver la construcción del escritor Cortázar. Desde sus primeros textos juveniles, en los que aún es muy retórico, y aún no escribe con gran soltura, hasta el final, que es el Cortázar que conocemos", indicó.
El "cronopio" que ya asumió un fuerte compromiso político afirma por ejemplo desde las páginas del libro que se necesitan "muchos Che Guevara del lenguaje, es decir de la literatura", y también sostiene: "(...) escribí 'Rayuela' para mí (...) Muy poco después, ese mismo individuo emergió de un mundo obstinadamente metafísico y estético, y sin renegar de él entró en una ruta de participación histórica, de apoyo a otras fuerzas que buscaban y buscan la liberación de América Latina".
Interrogado acerca de qué opinaría Cortázar del libro, Álvarez aseguró haberlo ya pensado, para llegar a la siguiente conclusión: "Primero, sorpresa, después curiosidad, y al final alegría, porque lo miraría como lo miramos nosotros y diría 'pues no estuvo mal'.
"Papeles inesperados" se publicará hacia fines de mes en España y por esos días también seguirá en el resto de Latinoamérica. Además, ya hay solicitudes de los países que lo han editado siempre, como Francia, Italia y Reino Unido, y otros donde ahora lo están descubriendo, como Turquía y Lituania, indicó Álvarez Garriga.
A la pregunta de si quedan por descubrir más textos inéditos del autor que buscó como pocos una intensa renovación del lenguaje, Álvarez Garriga admitió: "Espero que muchos, pero sospecho que muy pocos".
Relató que una frase que decían en broma con Aurora Bernárdez cuando encontraban algo nuevo era: "Este Cortázar cada día escribe mejor; este Julio, dice ella, cada día escribe mejor". "Y eso un poco podría ser un lema del libro. Este Julio cada día escribe mejor".
"Un libro más de Cortázar es una alegría para los cortazarianos", sintetizó el español Carles Álvarez Garriga, editor del volumen de casi 500 páginas publicado por Alfaguara. Recién llegado a Buenos Aires, aseguró que se trata de "un mosaico". "Son muchas piezas pequeñas y el conjunto de las piezas da la cara de Cortázar", aseveró en diálogo con dpa.
"Hay esa imagen tan bonita de (Jorge Luis) Borges que dice 'si pudiéramos hacer el recorrido de todos los pasos de un hombre, al final tendríamos la cara de ese hombre'. Esto es un poco lo mismo, son muchos pasitos de Cortázar que al final dan ese conjunto", indicó respecto de la obra que presentará mañana en la 35 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Desde las páginas del libro editado asimismo por Aurora Bernárdez, albacea y heredera universal del escritor, Cortázar declara entre otros que "la literatura con mayúsculas me importa un bledo, lo único interesante es buscarse y a veces encontrarse en ese combate con la palabra que después dará el objeto llamado libro".
"Papeles inesperados" contiene textos encontrados en su mayoría en una cómoda en el domicilio de Bernárdez, quien se casó con Cortázar en 1953. Incluye 11 cuentos ("Los gatos", "En Matilde"), tres historias inéditas de cronopios y de famas, 11 nuevos episodios del personaje que protagonizó "Un tal Lucas", un capítulo desgajado del "Libro de Manuel" y 13 poemas.
Respecto del increíble hallazgo el 23 de diciembre de 2006, el editor de "Papeles inesperados" relató: "Mi sorpresa fue mayúscula, porque había textos de los que no teníamos ni siquiera noticia. Textos que, una vez leídos, hemos podido saber dónde se publicaron, en periódicos de Latinoamérica en los años setenta, en revistas mexicanas".
"Y por otro lado hay muchos textos que sabíamos que existían pero creíamos que habían desaparecido, como por ejemplo dos de las historias de cronopios", explicó el editor nacido en 1968 en Barcelona y doctorado en filología hispánica.
Álvarez Garriga clasificó al heterogéneo volumen entre lo que Cortázar llamaba "libro-almanaque". Y es que también contiene cuatro autoentrevistas, discursos del escritor, crónicas de viaje incluyendo sus visitas a Cuba y Nicaragua, diversos artículos sobre pintura, fotografía y política, textos sobre sus amigos (entre ellos Susana Rinaldi, José Lezama Lima y Pablo Neruda) y otros considerados inclasificables.
"Uno de los grandes valores de este libro es la versión muy primitiva de 'Relato con un fondo de agua', que dista casi 15 años de la versión definitiva que publica el libro ("Final del juego"), y comparando esas dos versiones uno ve cómo aprende un escritor a corregirse", destacó Álvarez Garriga.
El editor mencionó asimismo entre los materiales más sorprendentes de "Papeles inesperados" al muy breve "¿Qué hacemos con el pobre señor Spenalzo?", "que es un juego tipográfico muy ingenioso", y las autoentrevistas "en las que él aprovecha ese dúo desternillante que es Calac y Polanco, que inventa en '62/Modelo para armar'".
"Entré en contacto con Aurora Bernárdez a raíz de la tesis doctoral sobre Cortázar que yo le mandé y a ella le divirtió mucho", evocó el editor, quien comenzó a leer la obra del autor de "Rayuela" a los 14 años. "Uno no sabe si uno elige el autor o el autor lo elige a uno, eso es lo que diría Cortázar", dijo Álvarez Garriga, que también editó "Cuentos inolvidables según Cortázar" en 2006.
El proceso de clasificación de los textos que integran el libro fue "el sueño de cualquiera", contó el estudioso del escritor nacido en 1914 en Bruselas y fallecido en 1984 en París. "Al darle un orden temático, y dentro del temático, cronológico, permite ver la construcción del escritor Cortázar. Desde sus primeros textos juveniles, en los que aún es muy retórico, y aún no escribe con gran soltura, hasta el final, que es el Cortázar que conocemos", indicó.
El "cronopio" que ya asumió un fuerte compromiso político afirma por ejemplo desde las páginas del libro que se necesitan "muchos Che Guevara del lenguaje, es decir de la literatura", y también sostiene: "(...) escribí 'Rayuela' para mí (...) Muy poco después, ese mismo individuo emergió de un mundo obstinadamente metafísico y estético, y sin renegar de él entró en una ruta de participación histórica, de apoyo a otras fuerzas que buscaban y buscan la liberación de América Latina".
Interrogado acerca de qué opinaría Cortázar del libro, Álvarez aseguró haberlo ya pensado, para llegar a la siguiente conclusión: "Primero, sorpresa, después curiosidad, y al final alegría, porque lo miraría como lo miramos nosotros y diría 'pues no estuvo mal'.
"Papeles inesperados" se publicará hacia fines de mes en España y por esos días también seguirá en el resto de Latinoamérica. Además, ya hay solicitudes de los países que lo han editado siempre, como Francia, Italia y Reino Unido, y otros donde ahora lo están descubriendo, como Turquía y Lituania, indicó Álvarez Garriga.
A la pregunta de si quedan por descubrir más textos inéditos del autor que buscó como pocos una intensa renovación del lenguaje, Álvarez Garriga admitió: "Espero que muchos, pero sospecho que muy pocos".
Relató que una frase que decían en broma con Aurora Bernárdez cuando encontraban algo nuevo era: "Este Cortázar cada día escribe mejor; este Julio, dice ella, cada día escribe mejor". "Y eso un poco podría ser un lema del libro. Este Julio cada día escribe mejor".
martes, 28 de abril de 2009
HENNING MANKELL ANUNCIA EL "RETORNO Y ADIÓS" DE KURT WALLANDER
Buenos Aires, 28 abr (dpa) - El escritor sueco Henning Mankell anunció hoy el "retorno y adiós" de su célebre inspector Kurt Wallander, protagonista de la serie de novelas policiacas con las que conquistó fama mundial, a la vez que se manifestó admirador de su colega colombiano Gabriel García Márquez.
"Hace diez años escribí lo que creí sería la última ficción de Wallander. Pero hace dos semanas, finalicé una nueva historia de Wallander, que se publicará en Suecia en agosto", declaró Mankell, visitante estelar de la 35 Feria del Libro de Buenos Aires, en conferencia de prensa.
"O sea que cambié de opinión. Me tomó diez años decidirme a escribir un libro más. Ustedes verán al final de ese libro que me será imposible escribir uno más. No significa que muera, no muere, pero sucede algo que me hace imposible escribir una nueva historia sobre él", apuntó Mankell.
El volumen de unas 600 páginas, en el que su personaje literario cercano al antihéroe se convierte además en abuelo, se publicará en agosto en Suecia y en español seguramente llegará en 2010.
Casado con Eva Bergman -hija del célebre cineasta sueco-, explicó por qué se decidió a escribir una nueva historia con el policía como protagonista. "De golpe me di cuenta de que no había escrito realmente un libro sobre su vida. Por eso decidí escribir un nuevo libro. Y ese libro comienza en abril de 1983".
La nueva historia de Wallander, que probablemente se titulará en español "El hombre inquieto" ("The worried man"), se inicia en la oficina del entonces primer ministro Olof Palme, dos años antes de que sea asesinado.
El autor de "Asesinos sin rostro", "El hombre sonriente" y "La quinta mujer" señaló que nunca tuvo una novela que no diera ganancias. "Pero lo que pasó con las historias de Wallander es que gané muchísimos lectores. Eso me sorprendió un poco. Aunque nunca se puede saber qué tipo de libro conquistará a mucha mucha gente. Si uno pudiera pronosticarlo, todo el mundo escribiría ese libro; espero que nunca estemos en condiciones de darle una respuesta a esa pregunta".
Como ejemplo de la popularidad de su célebre inspector, Mankell relató que poco antes del referéndum celebrado en Suecia en 1994 sobre la adhesión a la Unión Europea se encontraba caminando por una calle de Estocolmo y se le acercó un hombre mayor y le pidió permiso para hacerle una pregunta, la que formuló con toda seriedad.
"Me gustaría mucho saber qué va a votar el señor Wallander, si sí o no a la Unión Europea". A lo que Mankell rápidamente pensó y respondió: "Creo que el señor Wallander votaría lo contrario que yo", y se fue lo más rápido posible.
"Me pregunto cómo es tan popular en tantos países, y podría ser por lo que llamo el 'síndrome de la diabetes'. Cuando había escrito tres novelas le pregunté a una doctora amiga qué enfermedad podría tener este hombre, y ella inmediatamente respondió: 'diabetes'". "Por eso le hice contraer diabetes, y eso lo hizo aún más popular. Porque la gente se enferma en la vida real de diabetes. ¿Alguien se puede imaginar a James Bond enfermando de diabetes?", interrogó con humor.
Su última novela, "El Chino", fue publicada en cinco lenguas simultáneamente hasta llegar a ser traducida a 41 idiomas. "Por primera vez en mi vida tuve la experiencia de editar un libro no sólo en sueco y luego esperar la publicación en otros países", contó con satisfacción.
"Sé que mis libros pueden encontrarse en más de cien países. Eso solamente puede alegrarme, ya que uno escribe para que lo lean", apuntó el también dramaturgo, que divide su tiempo entre Suecia y Maputo, la capital de Mozambique, donde dirige el Teatro Avenida.
Respecto a las descarnadas descripciones que habitan sus novelas policiales, que Mankell utiliza para revelar las contradicciones de la sociedad, explicó: "Sea lo que sea que escriba, lo que suceda en mi imaginación, la realidad siempre es peor. En mi imaginación nunca puedo pensar sobre cosas tan horribles como las que suceden en la realidad".
Entre sus escritores preferidos del género policial nombró a Thomas Harris, Graham Greene y John Le Carré. En cuanto a autores en general, "hay tantos, que no se puede elegir uno". Sin embargo, Mankell mencionó en particular su admiración por García Márquez. "¿Cómo sería vivir en un mundo donde Johann Sebastian Bach nunca compuso su música? ¿Cómo sería vivir en un mundo donde (García) Márquez no escribió sus libros? Estaría muy vacío", sostuvo.
El escritor nacido en Estocolmo en 1948 aseguró que "siempre soñó visitar Buenos Aires", aunque jamás habría visitado Argentina durante la última dictadura militar. A la vez confesó no saber mucho de literatura argentina, y señaló que se llevará varios libros en su maleta para intentar remediar esa situación.
Mankell, que se mostró indignado por el analfabetismo en el mundo y que afecta duramente a Mozambique, recalcó que eliminarlo costaría una cifra importante, tanto como lo que "en Europa usamos cada año para comprar alimentos para perros y gatos". "La gente que no sabe leer ni escribir perdió una de sus manos", se quejó con apasionamiento.
"Fui a Africa porque quería ver el mundo fuera del egocentrismo europeo. Eso fue hace mucho, ya que soy un hombre muy viejo. Pero la razón por la que actualmente regreso a Africa es la misma. Solía decir que Africa me hizo un mejor europeo, porque pude ver cualidades del mundo, de la vida humana, mejor desde dos perspectivas que una", apuntó el autor del ensayo "Moriré, pero mi memoria sobrevivirá" sobre el impacto del sida en ese continente.
"Estoy muy enojado cuando veo cómo el continente africano es tratado por el resto del mundo", señaló Mankell. "Soy suficientemente viejo para recordar cuando la literatura sudamericana llegó a Europa y cómo cambió completamente el mundo. Y puedo decirles lo que ocurrirá: muy pronto la literatura africana tendrá el mismo impacto en Europa que alguna vez tuvo la sudamericana", dijo, y se manifestó confiado en vivir lo suficiente para presenciar "ese momento maravilloso".
"Hace diez años escribí lo que creí sería la última ficción de Wallander. Pero hace dos semanas, finalicé una nueva historia de Wallander, que se publicará en Suecia en agosto", declaró Mankell, visitante estelar de la 35 Feria del Libro de Buenos Aires, en conferencia de prensa.
"O sea que cambié de opinión. Me tomó diez años decidirme a escribir un libro más. Ustedes verán al final de ese libro que me será imposible escribir uno más. No significa que muera, no muere, pero sucede algo que me hace imposible escribir una nueva historia sobre él", apuntó Mankell.
El volumen de unas 600 páginas, en el que su personaje literario cercano al antihéroe se convierte además en abuelo, se publicará en agosto en Suecia y en español seguramente llegará en 2010.
Casado con Eva Bergman -hija del célebre cineasta sueco-, explicó por qué se decidió a escribir una nueva historia con el policía como protagonista. "De golpe me di cuenta de que no había escrito realmente un libro sobre su vida. Por eso decidí escribir un nuevo libro. Y ese libro comienza en abril de 1983".
La nueva historia de Wallander, que probablemente se titulará en español "El hombre inquieto" ("The worried man"), se inicia en la oficina del entonces primer ministro Olof Palme, dos años antes de que sea asesinado.
El autor de "Asesinos sin rostro", "El hombre sonriente" y "La quinta mujer" señaló que nunca tuvo una novela que no diera ganancias. "Pero lo que pasó con las historias de Wallander es que gané muchísimos lectores. Eso me sorprendió un poco. Aunque nunca se puede saber qué tipo de libro conquistará a mucha mucha gente. Si uno pudiera pronosticarlo, todo el mundo escribiría ese libro; espero que nunca estemos en condiciones de darle una respuesta a esa pregunta".
Como ejemplo de la popularidad de su célebre inspector, Mankell relató que poco antes del referéndum celebrado en Suecia en 1994 sobre la adhesión a la Unión Europea se encontraba caminando por una calle de Estocolmo y se le acercó un hombre mayor y le pidió permiso para hacerle una pregunta, la que formuló con toda seriedad.
"Me gustaría mucho saber qué va a votar el señor Wallander, si sí o no a la Unión Europea". A lo que Mankell rápidamente pensó y respondió: "Creo que el señor Wallander votaría lo contrario que yo", y se fue lo más rápido posible.
"Me pregunto cómo es tan popular en tantos países, y podría ser por lo que llamo el 'síndrome de la diabetes'. Cuando había escrito tres novelas le pregunté a una doctora amiga qué enfermedad podría tener este hombre, y ella inmediatamente respondió: 'diabetes'". "Por eso le hice contraer diabetes, y eso lo hizo aún más popular. Porque la gente se enferma en la vida real de diabetes. ¿Alguien se puede imaginar a James Bond enfermando de diabetes?", interrogó con humor.
Su última novela, "El Chino", fue publicada en cinco lenguas simultáneamente hasta llegar a ser traducida a 41 idiomas. "Por primera vez en mi vida tuve la experiencia de editar un libro no sólo en sueco y luego esperar la publicación en otros países", contó con satisfacción.
"Sé que mis libros pueden encontrarse en más de cien países. Eso solamente puede alegrarme, ya que uno escribe para que lo lean", apuntó el también dramaturgo, que divide su tiempo entre Suecia y Maputo, la capital de Mozambique, donde dirige el Teatro Avenida.
Respecto a las descarnadas descripciones que habitan sus novelas policiales, que Mankell utiliza para revelar las contradicciones de la sociedad, explicó: "Sea lo que sea que escriba, lo que suceda en mi imaginación, la realidad siempre es peor. En mi imaginación nunca puedo pensar sobre cosas tan horribles como las que suceden en la realidad".
Entre sus escritores preferidos del género policial nombró a Thomas Harris, Graham Greene y John Le Carré. En cuanto a autores en general, "hay tantos, que no se puede elegir uno". Sin embargo, Mankell mencionó en particular su admiración por García Márquez. "¿Cómo sería vivir en un mundo donde Johann Sebastian Bach nunca compuso su música? ¿Cómo sería vivir en un mundo donde (García) Márquez no escribió sus libros? Estaría muy vacío", sostuvo.
El escritor nacido en Estocolmo en 1948 aseguró que "siempre soñó visitar Buenos Aires", aunque jamás habría visitado Argentina durante la última dictadura militar. A la vez confesó no saber mucho de literatura argentina, y señaló que se llevará varios libros en su maleta para intentar remediar esa situación.
Mankell, que se mostró indignado por el analfabetismo en el mundo y que afecta duramente a Mozambique, recalcó que eliminarlo costaría una cifra importante, tanto como lo que "en Europa usamos cada año para comprar alimentos para perros y gatos". "La gente que no sabe leer ni escribir perdió una de sus manos", se quejó con apasionamiento.
"Fui a Africa porque quería ver el mundo fuera del egocentrismo europeo. Eso fue hace mucho, ya que soy un hombre muy viejo. Pero la razón por la que actualmente regreso a Africa es la misma. Solía decir que Africa me hizo un mejor europeo, porque pude ver cualidades del mundo, de la vida humana, mejor desde dos perspectivas que una", apuntó el autor del ensayo "Moriré, pero mi memoria sobrevivirá" sobre el impacto del sida en ese continente.
"Estoy muy enojado cuando veo cómo el continente africano es tratado por el resto del mundo", señaló Mankell. "Soy suficientemente viejo para recordar cuando la literatura sudamericana llegó a Europa y cómo cambió completamente el mundo. Y puedo decirles lo que ocurrirá: muy pronto la literatura africana tendrá el mismo impacto en Europa que alguna vez tuvo la sudamericana", dijo, y se manifestó confiado en vivir lo suficiente para presenciar "ese momento maravilloso".
viernes, 17 de abril de 2009
FERIA DEL LIBRO BUENOS AIRES CONJURA CRISIS CON MÚLTIPLES VISITAS
Buenos Aires, 17 abr (dpa) - La 35 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abrirá sus puertas al público entre el 23 de abril y el 11 de mayo con la crisis económica cerniéndose sobre la industria editorial, recibirá a escritores como el sueco Henning Mankell, el Premio Pulitzer Junot Díaz o el mexicano Jorge Volpi y también realizará homenajes a Juan Carlos Onetti y Rafael Alberti.
Asimismo llegarán a participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial a orillas del Río de La Plata los autores españoles Benjamín Prado y Juan José Millás y la poeta Aitana Alberti, residente en Cuba, así como el mexicano José Emilio Pacheco, el pedagogo italiano Francesco Tonucci y la sexóloga portorriqueña Alessandra Rampolla.
"Nosotros hacemos una feria en un momento particularmente difícil, no ha sido ésta la única vez que nos ha tocado un desafío. La feria se presenta igual que todos los años en cantidad de metros cuadrados de superficie. Hemos tenido el retiro de dos o tres expositores que son países", explicó a dpa Marta Díaz, directora de Ferias de la Fundación El Libro.
La ausencia más destacada será la de México, que no estará presente con un stand en esta edición del megaevento cultural, al igual que Panamá y Grecia. "En realidad el retiro ha sido de expositores extranjeros, mas no de expositores nacionales", aclaró Díaz.
Bajo el lema "Pensar con libros", la muestra en el predio de la Rural en el barrio porteño de Palermo albergará en una superficie de 45.500 metros cuadrados a más de 1.200 expositores, entre directos e indirectos. En total participarán 42 países, entre ellos Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, El Salvador, España, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
A la multitudinaria muestra organizada por la Fundación El Libro, que cada año convoca a más de un millón de visitantes, "se la sigue considerando la feria más representativa de los países de habla hispana", según Díaz.
La feria servirá asimismo como marco para que se celebren más de 1.300 actos culturales, los autores se sumen al ritual de la firma de libros y editoriales locales e internacionales lancen numerosos títulos.
Entre otros, se presentará la edición conmemorativa de la Real Academia Española de "La región más transparente" de Carlos Fuentes, con la intervención de Volpi, de la llamada "Generación del Crack", y Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras.
También tendrá su protagonismo el libro inédito de Julio Cortázar "Papeles inesperados", con un acto en el que participarán su editor catalán Carles Alvarez Garriga y el autor argentino Martín Kohan. Por su parte, Millás dictará la conferencia "Palabras" en el Día de España, el 28 de abril.
Asimismo habrá un homenaje al uruguayo Onetti en el centenario de su nacimiento, con su viuda Dolly y la proyección de un video de Mario Vargas Llosa. Además se recordará a los españoles Alberti y María Teresa León, en un tributo con presencia de su hija Aitana, y se evocará el medio siglo de la Casa de las Américas.
Antes de que la feria abra sus pabellones al público, tienen su lugar de encuentro a partir de mañana editores, libreros, distribuidores, educadores y bibliotecarios. Entre otros, se realiza el 3er Congreso Iberoamericano de Libreros, bajo el lema "El futuro de un oficio", desde el sábado hasta el lunes 20. Y el 4 Seminario Internacional para Editores se llevará a cabo el 23 y 24 a cargo del reconocido consultor editorial estadounidense Robert Baensch.
En tanto, la poesía y la narración oral también dirán presente durante la feria: El 4 Festival Internacional de Poesía se desarrollará del 29 de abril al 2 de mayo, con apertura a cargo del mexicano Pacheco, y el 14 Encuentro Internacional de Narración Oral "Cuenteros y Cuentacuentos" se celebrará del 1 al 3 de mayo con diversos invitados internacionales y una conferencia inaugural del escritor Noé Jitrik.
La feria exhibirá su veta más noctámbula el 30 de abril, cuando permanecerá abierta hasta la madrugada en el marco de "La noche de la ciudad en la Feria del Libro", mientras que el 27 celebrará el tradicional maratón de lectura, en esta oportunidad dedicado a "Cartas de amor y desamor".
Un año antes de que Argentina sea la invitada de honor en la Feria del Libro de Fráncfort 2010, Díaz apuntó que "se avizoran cambios en todos los aspectos que tienen que ver con la industria editorial", que pueden repercutir en las ferias internacionales.
Una veintena de directores internacionales de ferias se reunirán probablemente en Buenos Aires el año próximo, adelantó, para analizar "si va a seguir siendo éste el camino que hay que desempeñar en el futuro o debemos dar una vuelta de hoja y entender que la feria debe cumplir algún rol adicional, acorde con las circunstancias".
Asimismo llegarán a participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial a orillas del Río de La Plata los autores españoles Benjamín Prado y Juan José Millás y la poeta Aitana Alberti, residente en Cuba, así como el mexicano José Emilio Pacheco, el pedagogo italiano Francesco Tonucci y la sexóloga portorriqueña Alessandra Rampolla.
"Nosotros hacemos una feria en un momento particularmente difícil, no ha sido ésta la única vez que nos ha tocado un desafío. La feria se presenta igual que todos los años en cantidad de metros cuadrados de superficie. Hemos tenido el retiro de dos o tres expositores que son países", explicó a dpa Marta Díaz, directora de Ferias de la Fundación El Libro.
La ausencia más destacada será la de México, que no estará presente con un stand en esta edición del megaevento cultural, al igual que Panamá y Grecia. "En realidad el retiro ha sido de expositores extranjeros, mas no de expositores nacionales", aclaró Díaz.
Bajo el lema "Pensar con libros", la muestra en el predio de la Rural en el barrio porteño de Palermo albergará en una superficie de 45.500 metros cuadrados a más de 1.200 expositores, entre directos e indirectos. En total participarán 42 países, entre ellos Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, El Salvador, España, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
A la multitudinaria muestra organizada por la Fundación El Libro, que cada año convoca a más de un millón de visitantes, "se la sigue considerando la feria más representativa de los países de habla hispana", según Díaz.
La feria servirá asimismo como marco para que se celebren más de 1.300 actos culturales, los autores se sumen al ritual de la firma de libros y editoriales locales e internacionales lancen numerosos títulos.
Entre otros, se presentará la edición conmemorativa de la Real Academia Española de "La región más transparente" de Carlos Fuentes, con la intervención de Volpi, de la llamada "Generación del Crack", y Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras.
También tendrá su protagonismo el libro inédito de Julio Cortázar "Papeles inesperados", con un acto en el que participarán su editor catalán Carles Alvarez Garriga y el autor argentino Martín Kohan. Por su parte, Millás dictará la conferencia "Palabras" en el Día de España, el 28 de abril.
Asimismo habrá un homenaje al uruguayo Onetti en el centenario de su nacimiento, con su viuda Dolly y la proyección de un video de Mario Vargas Llosa. Además se recordará a los españoles Alberti y María Teresa León, en un tributo con presencia de su hija Aitana, y se evocará el medio siglo de la Casa de las Américas.
Antes de que la feria abra sus pabellones al público, tienen su lugar de encuentro a partir de mañana editores, libreros, distribuidores, educadores y bibliotecarios. Entre otros, se realiza el 3er Congreso Iberoamericano de Libreros, bajo el lema "El futuro de un oficio", desde el sábado hasta el lunes 20. Y el 4 Seminario Internacional para Editores se llevará a cabo el 23 y 24 a cargo del reconocido consultor editorial estadounidense Robert Baensch.
En tanto, la poesía y la narración oral también dirán presente durante la feria: El 4 Festival Internacional de Poesía se desarrollará del 29 de abril al 2 de mayo, con apertura a cargo del mexicano Pacheco, y el 14 Encuentro Internacional de Narración Oral "Cuenteros y Cuentacuentos" se celebrará del 1 al 3 de mayo con diversos invitados internacionales y una conferencia inaugural del escritor Noé Jitrik.
La feria exhibirá su veta más noctámbula el 30 de abril, cuando permanecerá abierta hasta la madrugada en el marco de "La noche de la ciudad en la Feria del Libro", mientras que el 27 celebrará el tradicional maratón de lectura, en esta oportunidad dedicado a "Cartas de amor y desamor".
Un año antes de que Argentina sea la invitada de honor en la Feria del Libro de Fráncfort 2010, Díaz apuntó que "se avizoran cambios en todos los aspectos que tienen que ver con la industria editorial", que pueden repercutir en las ferias internacionales.
Una veintena de directores internacionales de ferias se reunirán probablemente en Buenos Aires el año próximo, adelantó, para analizar "si va a seguir siendo éste el camino que hay que desempeñar en el futuro o debemos dar una vuelta de hoja y entender que la feria debe cumplir algún rol adicional, acorde con las circunstancias".
viernes, 6 de marzo de 2009
UNA DÉCADA SIN BIOY CASARES, 'GENTLEMAN' DE LA LITERATURA FANTÁSTICA
Buenos Aires, 6 mar (dpa) - El argentino Adolfo Bioy Casares, uno de los grandes escritores de habla hispana y Premio Cervantes 1990, confesaba en su última entrevista pública antes de que lo alcanzara la muerte: "La felicidad es inventar una historia".
Amigo íntimo de Jorge Luis Borges, Bioy falleció el 8 de marzo de 1999 por una falla multiorgánica, tras setenta años plenamente dedicados a las letras.
Para explicar su atracción por la literatura fantástica, que en sus libros se entrelaza con lo cotidiano, Bioy solía remitirse a la primera experiencia fantástica que le ofreció la realidad, durante su infancia: un espejo trifásico que era propiedad de su madre.
La consagración literaria de Bioy, que siempre renegó de sus primeras obras, se produjo de la mano de "La invención de Morel" (1940), considerada una obra maestra de la literatura fantástica argentina.
A esa novela, a la que su amigo Borges calificó de "perfecta", le siguieron otras como "Plan de evasión" (1945), "El sueño de los héroes" (1954) y "Diario de la guerra del cerdo" (1969). Asimismo publicó entre otros los libros de cuentos "La trama celeste" (1948), "El gran serafín" (1967) y "El héroe de las mujeres" (1978). Varias de sus ficciones fueron adaptadas al cine.
Bioy y Borges compartieron numerosas aventuras literarias, como la compilación de antologías de la literatura fantástica y policial y la creación de un escritor imaginario, H. Bustos Domecq, seudónimo con el que publicaron "Seis problemas para don Isidro Parodi" (1942). A B. Suárez Lynch, en tanto, le adjudicaron "Un modelo para la muerte" (1946).
Entre otras obras de su fecunda colaboración, más tarde llegarían "Crónicas de Bustos Domecq" (1967) y "Nuevos cuentos de Bustos Domecq" (1977). "Las obras de Bustos Domecq no se parecen ni a lo que Bioy escribe por su cuenta ni a lo que yo escribo por mi cuenta", explicaba Borges a Victoria Ocampo, cuñada de Bioy y en cuya casa se conocieron ambos escritores a principios de la década del 30.
Pero entre sus logros comunes también se contó la redacción de un folleto comercial sobre las bondades del yogur, allá por 1937. "Nos reíamos a carcajadas cuando escribíamos", contaba Bioy.
En 2006 se publicó en forma póstuma "Borges", un voluminoso diario donde Bioy registró las frecuentes y ácidas conversaciones que mantuvo con el autor de "El Aleph" a lo largo de varias décadas de entrañable amistad.
Nacido el 15 de septiembre de 1914 en un hogar porteño de clase acomodada, elegante, buen mozo y deportista en su juventud, Bioy era un gran seductor. "Mi vida ha sido la literatura y las mujeres", sintetizaba. El amor fue una de sus grandes fijaciones, tanto en la realidad como en las letras.
El maestro del cuento y de la literatura fantástica se casó en 1940 con la escritora Silvina Ocampo, con quien publicó el policial "Los que aman, odian" (1946) y tuvo una hija. Bioy, quien sobrevivió a ambas, explicaba: "Tiendo a ser amigo de las mujeres más bien. Son en general menos centradas en ellas mismas que los hombres, que me cansan un poco".
Su compatriota Julio Cortázar llegó a decir, según refería años después Bioy, "que le gustaría que el libro que estaba escribiendo lo escribiera yo, porque sobre mujeres escribía mejor que él". "Nos hemos visto cuatro o cinco veces en la vida, pero ha sobrado eso para que fuéramos muy amigos", contaba.
Bioy, quien en sus presentaciones públicas hacía gala de una impecable memoria y un fino sentido del humor, se definió alguna vez como dueño de "una cortesía atenta y una elegancia un tanto anticuada propia de un 'gentleman' argentino".
Asimismo autor de ensayos y lector voraz, afirmaba que no podía concebir un destino diferente al de creador de historias, que manaban casi siempre de su bolígrafo.
"Me gusta muchísimo escribir, no puedo imaginar otra cosa", sostenía. Y en cuanto a la muerte, apuntaba que la mejor manera de esperarla era "viviendo distraídamente, sin pensar mucho en ella".
Amigo íntimo de Jorge Luis Borges, Bioy falleció el 8 de marzo de 1999 por una falla multiorgánica, tras setenta años plenamente dedicados a las letras.
Para explicar su atracción por la literatura fantástica, que en sus libros se entrelaza con lo cotidiano, Bioy solía remitirse a la primera experiencia fantástica que le ofreció la realidad, durante su infancia: un espejo trifásico que era propiedad de su madre.
La consagración literaria de Bioy, que siempre renegó de sus primeras obras, se produjo de la mano de "La invención de Morel" (1940), considerada una obra maestra de la literatura fantástica argentina.
A esa novela, a la que su amigo Borges calificó de "perfecta", le siguieron otras como "Plan de evasión" (1945), "El sueño de los héroes" (1954) y "Diario de la guerra del cerdo" (1969). Asimismo publicó entre otros los libros de cuentos "La trama celeste" (1948), "El gran serafín" (1967) y "El héroe de las mujeres" (1978). Varias de sus ficciones fueron adaptadas al cine.
Bioy y Borges compartieron numerosas aventuras literarias, como la compilación de antologías de la literatura fantástica y policial y la creación de un escritor imaginario, H. Bustos Domecq, seudónimo con el que publicaron "Seis problemas para don Isidro Parodi" (1942). A B. Suárez Lynch, en tanto, le adjudicaron "Un modelo para la muerte" (1946).
Entre otras obras de su fecunda colaboración, más tarde llegarían "Crónicas de Bustos Domecq" (1967) y "Nuevos cuentos de Bustos Domecq" (1977). "Las obras de Bustos Domecq no se parecen ni a lo que Bioy escribe por su cuenta ni a lo que yo escribo por mi cuenta", explicaba Borges a Victoria Ocampo, cuñada de Bioy y en cuya casa se conocieron ambos escritores a principios de la década del 30.
Pero entre sus logros comunes también se contó la redacción de un folleto comercial sobre las bondades del yogur, allá por 1937. "Nos reíamos a carcajadas cuando escribíamos", contaba Bioy.
En 2006 se publicó en forma póstuma "Borges", un voluminoso diario donde Bioy registró las frecuentes y ácidas conversaciones que mantuvo con el autor de "El Aleph" a lo largo de varias décadas de entrañable amistad.
Nacido el 15 de septiembre de 1914 en un hogar porteño de clase acomodada, elegante, buen mozo y deportista en su juventud, Bioy era un gran seductor. "Mi vida ha sido la literatura y las mujeres", sintetizaba. El amor fue una de sus grandes fijaciones, tanto en la realidad como en las letras.
El maestro del cuento y de la literatura fantástica se casó en 1940 con la escritora Silvina Ocampo, con quien publicó el policial "Los que aman, odian" (1946) y tuvo una hija. Bioy, quien sobrevivió a ambas, explicaba: "Tiendo a ser amigo de las mujeres más bien. Son en general menos centradas en ellas mismas que los hombres, que me cansan un poco".
Su compatriota Julio Cortázar llegó a decir, según refería años después Bioy, "que le gustaría que el libro que estaba escribiendo lo escribiera yo, porque sobre mujeres escribía mejor que él". "Nos hemos visto cuatro o cinco veces en la vida, pero ha sobrado eso para que fuéramos muy amigos", contaba.
Bioy, quien en sus presentaciones públicas hacía gala de una impecable memoria y un fino sentido del humor, se definió alguna vez como dueño de "una cortesía atenta y una elegancia un tanto anticuada propia de un 'gentleman' argentino".
Asimismo autor de ensayos y lector voraz, afirmaba que no podía concebir un destino diferente al de creador de historias, que manaban casi siempre de su bolígrafo.
"Me gusta muchísimo escribir, no puedo imaginar otra cosa", sostenía. Y en cuanto a la muerte, apuntaba que la mejor manera de esperarla era "viviendo distraídamente, sin pensar mucho en ella".
lunes, 9 de febrero de 2009
ENTREVISTA / GOLOBOFF: CORTÁZAR VALORABA BÚSQUEDA DE NUEVOS HORIZONTES LITERARIOS
Buenos Aires, 9 feb (dpa) - Julio Cortázar "valoraba mucho el uso del lenguaje, las formas, la búsqueda de nuevos horizontes literarios. Decía que América Latina necesitaba, más que los literatos de la revolución, los revolucionarios de la literatura", afirmó su biógrafo Mario Goloboff, quien conoció al autor de "Rayuela" durante el exilio de ambos en Francia.
"Escribía permanentemente, todo y de todo, distintas cosas, inclusive cartas, largas y muy ricas. Era un 'grafómano'", señaló en entrevista con dpa el escritor y ensayista argentino, que publicó hace algunos años "Julio Cortázar. La biografía".
"Conocía casi todo lo escrito, aquí y en el mundo, porque era un lector voraz y muy perspicaz. No hay que olvidar que había enseñado, en la Universidad de Cuyo, literatura inglesa y francesa, y conocía especialmente a los poetas", contó Goloboff, que trató por primera vez a Cortázar hacia 1978, cuando lo invitó a una "Semana Latinoamericana" en la Universidad de Toulouse, donde él enseñaba.
El biógrafo recordó a Cortázar (1914-1984), de cuya muerte en París se cumplen 25 años el 12 de febrero, como "una persona discreta, fina, retraída".
"Durante aquellos años nos vimos varias veces, pero siempre hablábamos de la situación de los países de América Latina, de la Argentina, en general, casi nunca de literatura", relató el autor de novelas como "Criador de palomas" y "La luna que cae" y que también publicó ensayos sobre Roberto Arlt y Jorge Luis Borges.
dpa: ¿Cuánto y cómo influye la emigración y el posterior compromiso político de Cortázar en su literatura?
Goloboff: Me parece que, en su literatura, la emigración influye mucho más que el compromiso político, porque (respecto de este último) desde siempre la realidad estuvo presente en su obra fantástica. En cambio, la Francia de los 50 y 60 fue determinante para sus cambios en la visión del mundo, y seguramente para sus temas o asuntos y, a la postre, para sus concepciones literarias, porque, claro, un escritor es un todo de escritor y de hombre, y las partículas están imbricadas.
dpa: ¿Cómo vivía la distancia de la Argentina, tenía sensaciones ambiguas al respecto, qué extrañaba?
Goloboff: Tenía, como todo emigrante, sensaciones ambiguas. Pero él quiso, desde la adolescencia, vivir en París, y le gustaba vivir allí, pasear por sus calles, que conocía como pocos, ir a sus cines y exposiciones, andar y vagar.
Al mismo tiempo, extrañaba la vida de Buenos Aires, sus barrios, sus calles, sus cafés. Todo ello está reflejado en su obra, en la que aparecen aquí y allá la marca de cigarrillos "Particulares", el dulce de leche "La Martona", los boxeadores de sus cuentos y el Luna Park, el Bar London, donde comienza su novela "Los premios". Lo dice en "Rayuela": "En París todo le era Buenos Aires y viceversa; en lo más ahincado del amor padecía y acataba la pérdida y el olvido" (Capítulo 3).
dpa: ¿Cuáles son a su criterio los momentos y las obras de inflexión en la literatura de Cortázar?
Goloboff: Creo que los más grandes momentos, de transformaciones, de cambios, pasan por su primer libro de cuentos, "Bestiario", por su novela "Rayuela", por su novela "62 Modelo para armar" y por algunos textos en especial, como "Diario para un cuento" o, antes, por la nouvelle "El perseguidor".
dpa: ¿Cuántas similitudes hay entre su vida y su obra?
Goloboff: Conozco mejor su obra, por haberla enseñado siempre, que (a pesar de ser su biográfo) su vida, porque esta última, no sólo en un escritor, suele tener zonas inextricables, que la literatura puede llegar a tener también, pero están ahí, son analizables, interpretables. Los silencios de un hombre, en cambio, no. Sin embargo, en un aspecto, que es el político, donde él tanto se comprometió, se reía un poco del compromiso literario y de todas las consignas ingenuas sobre el denunciar y el testimoniar.
dpa: ¿Cómo describiría el proceso por el cual Cortázar logra que la realidad abra paso a lo fantástico?
Goloboff: Es particularmente interesante, porque es aquí donde se aloja una de las mayores innovaciones que él produce en la literatura, al introducir, nada menos que en el relato fantástico, la realidad, sin que aquél deje de ser por ello un relato fantástico.
De acuerdo con su teoría, según la cual no estamos acostumbrados a ver lo fantástico porque nuestra mirada fue educada por el racionalismo, para ver la realidad en bruto y no aquello que se aloja en "los intersticios" de la realidad, él presenta en sus cuentos un ambiente doméstico, natural, cotidiano, trivial, y lo fantástico va saliendo, de a poco, subrepticiamente, hasta ocuparlo todo y meterse en nuestras cabezas ("Cartas de mamá": no hay nada más "familiar", "La autopista del sur": una madriguera a cielo abierto, "Casa tomada": los ruidos del fondo, que terminan ocupándola, etc.).
dpa: ¿Qué aspectos de la literatura le daban más satisfacciones a Cortázar y cuáles más disgustos?
Goloboff: La elaboración de sus textos y, como a todo buen escritor, la corrección de los mismos. En cuanto a sus disgustos: las malas lecturas, las malas interpretaciones, las críticas antiguas o aviesas.
dpa: ¿Qué le hubiese faltado a la literatura sin Cortázar?
Goloboff: Muchas cosas: un uso menos solemne del lenguaje, menos acartonado; las grandes modificaciones, poco menos que estructurales, que introdujo en el cuento fantástico, y, en el gran movimiento de la narrativa, que se venía insinuando desde antes pero que ruidosamente estalló en los sesenta (con sus alteraciones, tanto en el horizonte anecdótico como en las técnicas para contar y para organizar los elementos narrativos). Sin "Rayuela" habrían faltado acentos de lo fundamental: el papel del espacio y el de la figura, nuevos ritmos de escritura y también de lectura; el sacudimiento del lector, la subversión de las costumbres de consumo, la problematización del hecho de narrar y de leer.
"Escribía permanentemente, todo y de todo, distintas cosas, inclusive cartas, largas y muy ricas. Era un 'grafómano'", señaló en entrevista con dpa el escritor y ensayista argentino, que publicó hace algunos años "Julio Cortázar. La biografía".
"Conocía casi todo lo escrito, aquí y en el mundo, porque era un lector voraz y muy perspicaz. No hay que olvidar que había enseñado, en la Universidad de Cuyo, literatura inglesa y francesa, y conocía especialmente a los poetas", contó Goloboff, que trató por primera vez a Cortázar hacia 1978, cuando lo invitó a una "Semana Latinoamericana" en la Universidad de Toulouse, donde él enseñaba.
El biógrafo recordó a Cortázar (1914-1984), de cuya muerte en París se cumplen 25 años el 12 de febrero, como "una persona discreta, fina, retraída".
"Durante aquellos años nos vimos varias veces, pero siempre hablábamos de la situación de los países de América Latina, de la Argentina, en general, casi nunca de literatura", relató el autor de novelas como "Criador de palomas" y "La luna que cae" y que también publicó ensayos sobre Roberto Arlt y Jorge Luis Borges.
dpa: ¿Cuánto y cómo influye la emigración y el posterior compromiso político de Cortázar en su literatura?
Goloboff: Me parece que, en su literatura, la emigración influye mucho más que el compromiso político, porque (respecto de este último) desde siempre la realidad estuvo presente en su obra fantástica. En cambio, la Francia de los 50 y 60 fue determinante para sus cambios en la visión del mundo, y seguramente para sus temas o asuntos y, a la postre, para sus concepciones literarias, porque, claro, un escritor es un todo de escritor y de hombre, y las partículas están imbricadas.
dpa: ¿Cómo vivía la distancia de la Argentina, tenía sensaciones ambiguas al respecto, qué extrañaba?
Goloboff: Tenía, como todo emigrante, sensaciones ambiguas. Pero él quiso, desde la adolescencia, vivir en París, y le gustaba vivir allí, pasear por sus calles, que conocía como pocos, ir a sus cines y exposiciones, andar y vagar.
Al mismo tiempo, extrañaba la vida de Buenos Aires, sus barrios, sus calles, sus cafés. Todo ello está reflejado en su obra, en la que aparecen aquí y allá la marca de cigarrillos "Particulares", el dulce de leche "La Martona", los boxeadores de sus cuentos y el Luna Park, el Bar London, donde comienza su novela "Los premios". Lo dice en "Rayuela": "En París todo le era Buenos Aires y viceversa; en lo más ahincado del amor padecía y acataba la pérdida y el olvido" (Capítulo 3).
dpa: ¿Cuáles son a su criterio los momentos y las obras de inflexión en la literatura de Cortázar?
Goloboff: Creo que los más grandes momentos, de transformaciones, de cambios, pasan por su primer libro de cuentos, "Bestiario", por su novela "Rayuela", por su novela "62 Modelo para armar" y por algunos textos en especial, como "Diario para un cuento" o, antes, por la nouvelle "El perseguidor".
dpa: ¿Cuántas similitudes hay entre su vida y su obra?
Goloboff: Conozco mejor su obra, por haberla enseñado siempre, que (a pesar de ser su biográfo) su vida, porque esta última, no sólo en un escritor, suele tener zonas inextricables, que la literatura puede llegar a tener también, pero están ahí, son analizables, interpretables. Los silencios de un hombre, en cambio, no. Sin embargo, en un aspecto, que es el político, donde él tanto se comprometió, se reía un poco del compromiso literario y de todas las consignas ingenuas sobre el denunciar y el testimoniar.
dpa: ¿Cómo describiría el proceso por el cual Cortázar logra que la realidad abra paso a lo fantástico?
Goloboff: Es particularmente interesante, porque es aquí donde se aloja una de las mayores innovaciones que él produce en la literatura, al introducir, nada menos que en el relato fantástico, la realidad, sin que aquél deje de ser por ello un relato fantástico.
De acuerdo con su teoría, según la cual no estamos acostumbrados a ver lo fantástico porque nuestra mirada fue educada por el racionalismo, para ver la realidad en bruto y no aquello que se aloja en "los intersticios" de la realidad, él presenta en sus cuentos un ambiente doméstico, natural, cotidiano, trivial, y lo fantástico va saliendo, de a poco, subrepticiamente, hasta ocuparlo todo y meterse en nuestras cabezas ("Cartas de mamá": no hay nada más "familiar", "La autopista del sur": una madriguera a cielo abierto, "Casa tomada": los ruidos del fondo, que terminan ocupándola, etc.).
dpa: ¿Qué aspectos de la literatura le daban más satisfacciones a Cortázar y cuáles más disgustos?
Goloboff: La elaboración de sus textos y, como a todo buen escritor, la corrección de los mismos. En cuanto a sus disgustos: las malas lecturas, las malas interpretaciones, las críticas antiguas o aviesas.
dpa: ¿Qué le hubiese faltado a la literatura sin Cortázar?
Goloboff: Muchas cosas: un uso menos solemne del lenguaje, menos acartonado; las grandes modificaciones, poco menos que estructurales, que introdujo en el cuento fantástico, y, en el gran movimiento de la narrativa, que se venía insinuando desde antes pero que ruidosamente estalló en los sesenta (con sus alteraciones, tanto en el horizonte anecdótico como en las técnicas para contar y para organizar los elementos narrativos). Sin "Rayuela" habrían faltado acentos de lo fundamental: el papel del espacio y el de la figura, nuevos ritmos de escritura y también de lectura; el sacudimiento del lector, la subversión de las costumbres de consumo, la problematización del hecho de narrar y de leer.
domingo, 8 de febrero de 2009
CORTÁZAR, EL "GRAN CRONOPIO" QUE DESAFIÓ PALABRAS Y REALIDADES
Buenos Aires, 8 feb (dpa) - "Desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas", sostenía el escritor argentino Julio Cortázar, de cuya muerte el 12 de febrero de 1984 se cumplen 25 años.
Lúdico y antisolemne, buscó intensamente una renovación del lenguaje. "Si (Roberto) Arlt y (Jorge Luis) Borges habían dado vida a la literatura argentina, Cortázar le agregó alegría, desenfado, desparpajo para sondear el profundo misterio del destino humano", explicó alguna vez su colega Osvaldo Soriano.
Delgado y de elevada estatura, siempre arrastró las "erres", lo que hasta llegó a costarle un puesto de locutor. Le tocó nacer y morir en Europa, en parte por ese azar que a criterio de Cortázar hacía mejor las cosas que la lógica.
Su llegada al mundo el 26 de agosto de 1914 en Bruselas, a comienzos de la Primera Guerra Mundial, fue "producto del turismo y la diplomacia". Poco después del regreso a la Argentina, su padre abandonaría para siempre la casa en la que vivía junto con su madre y su hermana. La infancia y adolescencia de Cortázar transcurrieron en Banfield, suburbio sureño de Buenos Aires.
Al evocar su infancia, decía: "Desde los ocho o nueve años había que sacarme un poco al sol porque yo leía y escribía demasiado. Incluso hubo por ahí un médico que recetó que había que prohibirme los libros durante cuatro o cinco meses", prescripción que finalmente no se cumplió.
Trabajó como docente en Bolívar y Chivilcoy, pueblos de la provincia de Buenos Aires, y luego se desempeñó como profesor en la Universidad de Cuyo, a la que tuvo que renunciar por oponerse al peronismo.
En una carta, definió así los años previos a su partida en 1951 a París, donde se instalaría definitivamente: "De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético".
El año de su llegada a la capital francesa publicó su primer volumen de cuentos, "Bestiario". "Será éste, el del cuento fantástico, el camino que, preponderantemente, tentará al Cortázar de los años siguientes. Entre la ficción alegórica, intencionada, política (...), y la pura fantasía, parecerá elegir, por el momento, a esta última", apunta el biógrafo Mario Goloboff.
Esa misma década vieron la luz nuevos volúmenes de cuentos: "Final del juego" (1956) y "Las armas secretas" (1959). Este último incluye "El Perseguidor" -inspirado en el saxofonista Charlie Parker-. Allí se produce "el descubrimiento de mi prójimo, el descubrimiento de mis semejantes", señalaba el escritor apasionado por el jazz y el boxeo.
En 1960 se publicó su primera novela, "Los premios", y dos años más tarde, la colección de textos "Historias de cronopios y de famas", donde aparecen los cronopios, "esos seres desordenados y tibios" que obran con rebeldía.
En 1963 fue el turno de "Rayuela", que lo impulsó a la celebridad internacional y se convirtió en una de las insignias del incipiente "boom" latinoamericano. La novela ofrece realizar una lectura lineal, o bien invita al lector a convertirse en cómplice, saltando de un capítulo a otro, según se indica en su Tablero de Dirección.
Por entonces viajó a Cuba, invitado como jurado del Premio de la Casa de las Américas. Allí nació su compromiso con las causas latinoamericanas y una estrecha relación con la isla. Años más tarde, visitó varias veces Nicaragua para apoyar la revolución sandinista.
El escritor se propuso seguir viviendo en su terreno lúdico y fantástico, pero con la adopción de un compromiso que se reflejaría en su creación literaria. Cortázar se volcó a la actividad pública para manifestar sus preocupaciones y, entre otros, formó parte del Tribunal Russell II, que juzgó y denunció las violaciones a los derechos humanos de diversas dictaduras latinoamericanas.
Cuando se produjo la muerte de Ernesto "Che" Guevara, escribió un poema, titulado "Che": "Yo tuve un hermano/No nos vimos nunca/pero no importaba./Yo tuve un hermano/que iba por los montes/mientras yo dormía". Ese Cortázar que abandonó la torre de marfil de la "literatura pura" también publicó entre otros "Libro de Manuel" (1973, según el propio autor le valió "palos de izquierda y derecha") y el cómic "Fantomas contra los vampiros multinacionales" (1975).
Durante la última dictadura argentina (1976-1983) pasó de ser un "emigrado voluntario" a un exiliado en la capital francesa. Meses antes de perder la pelea contra la leucemia, había caminado por última vez por las calles de Buenos Aires.
Entre sus últimas publicaciones en vida se cuentan el volumen de cuentos "Deshoras", de 1982. Ese año murió su mujer Carol Dunlop, con quien escribió "Los autonautas de la cosmopista", producto de una expedición por las autopistas francesas.
Mientras tanto, Alfaguara recordará los 25 años de su muerte con la publicación de la edición definitiva del libro que reúne sus poesías "Salvo el Crepúsculo". Con sus últimas correcciones y supervisión de su primera esposa, Aurora Bernárdez, se lanzará en marzo en Argentina y más adelante en España.
Además, han salido tres cuentos inéditos de la serie "Historias de cronopios y de famas" en una edición de lujo ilustrada, y Alfaguara editará en mayo bajo el título de "Papeles inesperados" cientos de textos también inéditos que incluyen cuentos, un capítulo no publicado del "Libro de Manuel", "autoentrevistas" y poemas.
"Prefiero seguir pensando en él como sin duda él lo quería, con el júbilo inmenso de que haya existido, con la alegría entrañable de haberlo conocido, y la gratitud de que nos haya dejado para el mundo una obra tal vez inconclusa pero tan bella e indestructible como su recuerdo", dijo en su momento Gabriel García Márquez sobre la partida de su amigo, el "gran cronopio".
Lúdico y antisolemne, buscó intensamente una renovación del lenguaje. "Si (Roberto) Arlt y (Jorge Luis) Borges habían dado vida a la literatura argentina, Cortázar le agregó alegría, desenfado, desparpajo para sondear el profundo misterio del destino humano", explicó alguna vez su colega Osvaldo Soriano.
Delgado y de elevada estatura, siempre arrastró las "erres", lo que hasta llegó a costarle un puesto de locutor. Le tocó nacer y morir en Europa, en parte por ese azar que a criterio de Cortázar hacía mejor las cosas que la lógica.
Su llegada al mundo el 26 de agosto de 1914 en Bruselas, a comienzos de la Primera Guerra Mundial, fue "producto del turismo y la diplomacia". Poco después del regreso a la Argentina, su padre abandonaría para siempre la casa en la que vivía junto con su madre y su hermana. La infancia y adolescencia de Cortázar transcurrieron en Banfield, suburbio sureño de Buenos Aires.
Al evocar su infancia, decía: "Desde los ocho o nueve años había que sacarme un poco al sol porque yo leía y escribía demasiado. Incluso hubo por ahí un médico que recetó que había que prohibirme los libros durante cuatro o cinco meses", prescripción que finalmente no se cumplió.
Trabajó como docente en Bolívar y Chivilcoy, pueblos de la provincia de Buenos Aires, y luego se desempeñó como profesor en la Universidad de Cuyo, a la que tuvo que renunciar por oponerse al peronismo.
En una carta, definió así los años previos a su partida en 1951 a París, donde se instalaría definitivamente: "De 1946 a 1951, vida porteña, solitaria e independiente; convencido de ser un solterón irreductible, amigo de muy poca gente, melómano lector a jornada completa, enamorado del cine, burguesito ciego a todo lo que pasaba más allá de la esfera de lo estético".
El año de su llegada a la capital francesa publicó su primer volumen de cuentos, "Bestiario". "Será éste, el del cuento fantástico, el camino que, preponderantemente, tentará al Cortázar de los años siguientes. Entre la ficción alegórica, intencionada, política (...), y la pura fantasía, parecerá elegir, por el momento, a esta última", apunta el biógrafo Mario Goloboff.
Esa misma década vieron la luz nuevos volúmenes de cuentos: "Final del juego" (1956) y "Las armas secretas" (1959). Este último incluye "El Perseguidor" -inspirado en el saxofonista Charlie Parker-. Allí se produce "el descubrimiento de mi prójimo, el descubrimiento de mis semejantes", señalaba el escritor apasionado por el jazz y el boxeo.
En 1960 se publicó su primera novela, "Los premios", y dos años más tarde, la colección de textos "Historias de cronopios y de famas", donde aparecen los cronopios, "esos seres desordenados y tibios" que obran con rebeldía.
En 1963 fue el turno de "Rayuela", que lo impulsó a la celebridad internacional y se convirtió en una de las insignias del incipiente "boom" latinoamericano. La novela ofrece realizar una lectura lineal, o bien invita al lector a convertirse en cómplice, saltando de un capítulo a otro, según se indica en su Tablero de Dirección.
Por entonces viajó a Cuba, invitado como jurado del Premio de la Casa de las Américas. Allí nació su compromiso con las causas latinoamericanas y una estrecha relación con la isla. Años más tarde, visitó varias veces Nicaragua para apoyar la revolución sandinista.
El escritor se propuso seguir viviendo en su terreno lúdico y fantástico, pero con la adopción de un compromiso que se reflejaría en su creación literaria. Cortázar se volcó a la actividad pública para manifestar sus preocupaciones y, entre otros, formó parte del Tribunal Russell II, que juzgó y denunció las violaciones a los derechos humanos de diversas dictaduras latinoamericanas.
Cuando se produjo la muerte de Ernesto "Che" Guevara, escribió un poema, titulado "Che": "Yo tuve un hermano/No nos vimos nunca/pero no importaba./Yo tuve un hermano/que iba por los montes/mientras yo dormía". Ese Cortázar que abandonó la torre de marfil de la "literatura pura" también publicó entre otros "Libro de Manuel" (1973, según el propio autor le valió "palos de izquierda y derecha") y el cómic "Fantomas contra los vampiros multinacionales" (1975).
Durante la última dictadura argentina (1976-1983) pasó de ser un "emigrado voluntario" a un exiliado en la capital francesa. Meses antes de perder la pelea contra la leucemia, había caminado por última vez por las calles de Buenos Aires.
Entre sus últimas publicaciones en vida se cuentan el volumen de cuentos "Deshoras", de 1982. Ese año murió su mujer Carol Dunlop, con quien escribió "Los autonautas de la cosmopista", producto de una expedición por las autopistas francesas.
Mientras tanto, Alfaguara recordará los 25 años de su muerte con la publicación de la edición definitiva del libro que reúne sus poesías "Salvo el Crepúsculo". Con sus últimas correcciones y supervisión de su primera esposa, Aurora Bernárdez, se lanzará en marzo en Argentina y más adelante en España.
Además, han salido tres cuentos inéditos de la serie "Historias de cronopios y de famas" en una edición de lujo ilustrada, y Alfaguara editará en mayo bajo el título de "Papeles inesperados" cientos de textos también inéditos que incluyen cuentos, un capítulo no publicado del "Libro de Manuel", "autoentrevistas" y poemas.
"Prefiero seguir pensando en él como sin duda él lo quería, con el júbilo inmenso de que haya existido, con la alegría entrañable de haberlo conocido, y la gratitud de que nos haya dejado para el mundo una obra tal vez inconclusa pero tan bella e indestructible como su recuerdo", dijo en su momento Gabriel García Márquez sobre la partida de su amigo, el "gran cronopio".
martes, 22 de abril de 2008
34 FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES BAJO UNA FUERTE IMPRONTA ESPAÑOLA
Buenos Aires, 22 abr (dpa) - La 34 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abrirá sus puertas al público entre el 24 de abril y el 12 de mayo en la capital argentina, contará con una destacada representación española, integrada entre otros escritores por Almudena Grandes, Juan José Millás, Manuel Vicent y Juan Cruz.
Asimismo llegarán a participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial a orillas del Río de La Plata la consagrada autora de "No Logo", la canadiense Naomi Klein, y el estadounidense Tom Wolfe, padre del llamado Nuevo Periodismo. También se aguarda al mexicano Juan Villoro, la brasileña Nélida Piñón y al magistrado español Baltasar Garzón.
Bajo el lema "El espacio del lector", la muestra en el predio de la Rural albergará en una superficie de 45.500 metros cuadrados a más de 1.500 expositores, entre directos e indirectos. En total participarán 47 países, entre ellos Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, El Salvador, España, México, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
Respecto del lema, los organizadores señalan que alude a que "la Feria representa ese gran espacio y también ese pequeño espacio íntimo, propio, donde lectores y no lectores se encuentran con el libro, con el autor, con el diálogo entre el lector y el autor, con la lectura que se oye y se lleva en algunos casos como un secreto".
La multitudinaria muestra organizada por la Fundación El Libro, que cada año convoca a más de un millón de visitantes, ha ido experimentando un fuerte crecimiento que la convirtió en un importante referente a nivel latinoamericano. Este año, el escritor argentino residente en Estados Unidos Ricardo Piglia será el orador principal del acto de inauguración el jueves.
En el Día de Chile, el viernes, habrá un homenaje a Roberto Bolaño -fallecido hace casi cinco años-, en el que intervendrán Poli Délano y Roberto Rivera Vicencio, entre otros escritores chilenos.
España celebrará su día el 8 de mayo en la feria con el diálogo "La realidad y las estrategias de la ficción", con Almudena Grandes y Eduardo Mendicutti. Ese mismo día también llegará la jornada dedicada a México, en la que Villoro hablará con su colega argentino Martín Caparrós sobre "Literatura y fútbol".
La feria, que este año tendrá unos 1.500 actos culturales, exhibirá su veta más noctámbula el 30 de abril, cuando permanecerá abierta hasta la madrugada del 1 de mayo en el marco de "La noche de la ciudad en la Feria del Libro".
También habrá espacio para dos maratones: el 28 de abril será el turno del tradicional Maratón de Lectura de la Feria, dedicado esta vez al humor en la literatura argentina, mientras que el 4 de mayo el Maratón Yupanquiano rendirá tributo a los 100 años del nacimiento del cantautor argentino y referente del folclore Atahualpa Yupanqui.
Y la poesía también dirá presente: Del 6 al 9 de mayo se realizará la tercera edición del Festival Internacional de Poesía, con invitados de España, Paraguay, Portugal, Chile, Turquía, Italia, Canadá, Cuba, México y Venezuela. Los libros de poesía tendrán su espacio propio en la "Zona de Poesía", que albergará a editoriales argentinas de características alternativas.
Además se desarrollará el 11° Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro entre el 9 y 11 de mayo, cuya conferencia inaugural estará a cargo de la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, y tratará sobre "Borges lector". En tanto, del 2 al 4 será el turno del 13° Encuentro Internacional de Narración Oral "Cuenteros y Cuentacuentos", con participación de la compañía española El Silbo Vulnerado, entre otras participaciones internacionales.
Asimismo llegarán a participar en esta nueva edición del evento cultural y editorial a orillas del Río de La Plata la consagrada autora de "No Logo", la canadiense Naomi Klein, y el estadounidense Tom Wolfe, padre del llamado Nuevo Periodismo. También se aguarda al mexicano Juan Villoro, la brasileña Nélida Piñón y al magistrado español Baltasar Garzón.
Bajo el lema "El espacio del lector", la muestra en el predio de la Rural albergará en una superficie de 45.500 metros cuadrados a más de 1.500 expositores, entre directos e indirectos. En total participarán 47 países, entre ellos Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, El Salvador, España, México, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
Respecto del lema, los organizadores señalan que alude a que "la Feria representa ese gran espacio y también ese pequeño espacio íntimo, propio, donde lectores y no lectores se encuentran con el libro, con el autor, con el diálogo entre el lector y el autor, con la lectura que se oye y se lleva en algunos casos como un secreto".
La multitudinaria muestra organizada por la Fundación El Libro, que cada año convoca a más de un millón de visitantes, ha ido experimentando un fuerte crecimiento que la convirtió en un importante referente a nivel latinoamericano. Este año, el escritor argentino residente en Estados Unidos Ricardo Piglia será el orador principal del acto de inauguración el jueves.
En el Día de Chile, el viernes, habrá un homenaje a Roberto Bolaño -fallecido hace casi cinco años-, en el que intervendrán Poli Délano y Roberto Rivera Vicencio, entre otros escritores chilenos.
España celebrará su día el 8 de mayo en la feria con el diálogo "La realidad y las estrategias de la ficción", con Almudena Grandes y Eduardo Mendicutti. Ese mismo día también llegará la jornada dedicada a México, en la que Villoro hablará con su colega argentino Martín Caparrós sobre "Literatura y fútbol".
La feria, que este año tendrá unos 1.500 actos culturales, exhibirá su veta más noctámbula el 30 de abril, cuando permanecerá abierta hasta la madrugada del 1 de mayo en el marco de "La noche de la ciudad en la Feria del Libro".
También habrá espacio para dos maratones: el 28 de abril será el turno del tradicional Maratón de Lectura de la Feria, dedicado esta vez al humor en la literatura argentina, mientras que el 4 de mayo el Maratón Yupanquiano rendirá tributo a los 100 años del nacimiento del cantautor argentino y referente del folclore Atahualpa Yupanqui.
Y la poesía también dirá presente: Del 6 al 9 de mayo se realizará la tercera edición del Festival Internacional de Poesía, con invitados de España, Paraguay, Portugal, Chile, Turquía, Italia, Canadá, Cuba, México y Venezuela. Los libros de poesía tendrán su espacio propio en la "Zona de Poesía", que albergará a editoriales argentinas de características alternativas.
Además se desarrollará el 11° Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro entre el 9 y 11 de mayo, cuya conferencia inaugural estará a cargo de la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, y tratará sobre "Borges lector". En tanto, del 2 al 4 será el turno del 13° Encuentro Internacional de Narración Oral "Cuenteros y Cuentacuentos", con participación de la compañía española El Silbo Vulnerado, entre otras participaciones internacionales.
Y días antes de que la Feria abra sus pabellones al público, las editoriales lancen numerosos títulos y los autores se hagan presentes para el ritual de la firma de libros, ya sesionan actividades especiales como las 18° Jornadas Internacionales de Educación y las 24° Jornadas de Profesionales del Libro, que tratan los problemas comunes de la industria editorial, así como la incorporación de nuevas tecnologías en la producción y edición.
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